EL SECRETO MILENARIO DE LOS ANDES PARA LOGRAR QUE UNA PAPA DURE 20
AÑOS:
EL CHUÑO
Inma Gil Rosendo. BBC Mundo. 13 junio 2017
Hace
miles de años que los habitantes de los Andes vienen "domesticando"
naturalmente una papa amarga que de otra manera no sería comestible y que se
conserva durante décadas.
"Su
origen es remoto, milenario, tan antiguo como el de la propia papa", dice
Alberto Salas, especialista peruano en diversidad genética.
"Hoy se
usa en la mañana, a mediodía y en la noche, en diferentes formas
de preparación", explica el ingeniero.
De
hecho, por la mañana se consume cocido, "prácticamente para reemplazar al
pan". Y en el almuerzo y la cena se usa en sopas y guisos, acompañada de
papa fresca o con trigo, fideos o maíz.
"En
los Andes de Perú en la época de noviembre y diciembre no hay ningún alimento
fresco", dice Salas.
Y
por eso desde tiempos ancestrales el chuño es una garantía para no
pasar hambre a 3.500 metros de altura.
"Como
una píldora nutritiva"
"Una
papa de 100 gramos va a resultar en un chuño de 20 gramos. Es decir, en el
proceso de elaboración se elimina cerca del 80% del agua que contiene",
explica Salas, que es también consultor del Centro Internacional de la Papa de
Perú.
"En
un chuño de 20 gramos está concentrado todo el valor nutritivo de la papa, como
si fuera una píldora", añade.
Pero
además de esta notable ventaja nutritiva, la ligereza de este alimento le dio a
las comunidades andinas una poderosa arma comercial.
"En
el pasado, como el chuño pesa cinco veces menos que la papa, se transportaba
fácilmente en mulas para poder negociar con los centros mineros".
Además,
esta papa deshidratada es, en principio, imperecedera.
Cuenta
Salas que durante un viaje en los años 80 por la zona de Puno, en el sureste de
Perú, se encontró con una familia que le dijo que habían guardado en una
antigua despensa chuños que habían hecho sus abuelos y que creían que tenían 20
años de antigüedad.
Según
Salas esta durabilidad tiene una importancia enorme porque "garantiza la
seguridad alimentaria de la región".
Cómo
crear una papa "eterna" en 20 días
El
chuño se prepara en los meses de junio y julio, en pleno invierno en el
hemisferio sur, cuando llega "el friaje" al altiplano de los Andes y
las temperaturas empiezan a bajar por las noches hasta los -5 grados.
Eso
sucede a partir del 15 de junio aproximadamente y en alturas superiores a los
3.800 metros.
Las
comunidades andinas aprovechan entonces el contraste de las temperaturas
durante el día y la noche para "momificar" las papas: se congelan por
las noches y se deshidratan al sol durante el día a temperaturas que alcanzan los
18 grados, en un proceso de liofilización natural.
Así,
una vez cosechadas las papas, normalmente en el mes de mayo, se llevan hasta
unas partes planas de la cordillera llamadas chuño chinapampa,
que en aimara significa el lugar donde se hace el chuño.
Allí
se extienden en el piso en "sectores" adjudicados por familias y
durante más de una semana, entre siete y diez días dependiendo de los grados de
enfriamiento durante las noches, se exponen a ese proceso natural de
congelación y deshidratación.
Completado
ese proceso ya está hecho el conocido como chuño negro.
Pero
para producir el llamado chuño blanco o tunta, el chuño negro
se lava durante otros siete días más en un riachuelo.
Terminado
ese proceso, normalmente a finales de julio, el chuño se seca y se guarda en un
almacén especial.
Esta
elaboración artesanal, de unos 20 días de duración incluyendo el secado, sirve
para eliminar todos los alcaloides que tiene la papa y que le
dan el sabor amargo original.
La
papa dulce resultante empieza a consumirse unos meses después, cuando se acaba
la papa fresca.
"El
chuño es una reserva", explica el ingeniero Salas. "Por ejemplo
el chuño es resistente al ataque de polillas, que afecta a la papa
fresca".
Toda
la familia participa en el proceso de elaboración del chuño, pero las
actividades recaen sobre todo en las mujeres y los niños, según Salas, que
participan el fin de semana.
"En
el campo donde se hace el chuño hay a lo mejor 50 o 100 familias, dependiendo
de la localidad", explica el ingeniero.
"Eso
hace que haya en general unas 300 personas reunidas en una pampa,
cada uno con un sector".
"Y
ahí permanecen como guardianes casi las 24 horas, haciendo turnos, porque si no
el vecino se lo lleva", comenta entre risas.
Y
en ese contexto tienen lugar distintas festividades. Por ejemplo, "cuando
se hace el pisado, un proceso en el que le sacan el agua a la papá pisándola,
se canta y se baila".
"En
realidad producir chuño es un jolgorio, es una alegría", dice,
porque "saben que forma parte de su seguridad alimentaria".
El
prejuicio de que es "una cosa de indios"
"Había
prejuicio y continúa habiéndolo", afirma, sobre todo en las
grandes ciudades.
Según
le dijo a la BBC un proveedor de productos andinos en Reino Unido, tampoco se
sirve en los restaurantes peruanos o bolivianos de Londres, aunque sí suelen
comprarlo los bolivianos residentes en la capital británica para preparar un
plato tradicional de celebración llamado "picante".
Christian,
propietario del restaurante Tierra Perú de Londres, confirma que no lo preparan
en su establecimiento, aunque a él le encantaría volver a probarlo después de
mucho tiempo porque su abuela lo hacía "riquísimo", sobre todo en una
receta con queso fresco.
"Yo
crecí comiendo productos de la sierra", dijo.
Este
peruano, que llegó a Londres con 19 años, reconoce que durante su niñez había
muchos prejuicios en Lima asociados al consumo de chuño y no era algo que uno
quisiera comentar abiertamente en el colegio, en un ambiente "racista y
clasista".
"Lo
autóctono se consideraba algo sucio, bajo, asociado a la gente que no tiene
educación".
"Ahora
me da mucha cólera al pensarlo", dice.
Por
fortuna esas actitudes están cambiando.
"Actualmente
todavía hay una cierta resistencia a consumir chuño acá en Lima, pero creo que
en los últimos cinco años incluso los chefs lo están usando para fusionar los
platos que preparan", dice Salas.
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IMÁGENES
1 El Chuño
"es el invento más antiguo del hombre andino", según Santiago Salas
2 "Como
alimento es demasiado importante para la alimentación andina", dice
Santiago Salas, especialista en diversidad genética.
3 Para hacer
chuño, las papas se congelan por las noches y se deshidratan al sol durante el
día.
4 Para hacer
chuño blanco o tunta hay que poner el chuño negro en agua corriente, en
depósitos como costales, jarras o canastas.
5 De la
cosecha total de papas el agricultor andino primero separa papas como semillas
para el año siguiente, después separa papas frescas para consumo inmediato y el
resto se reserva para hacer chuño.
6 Hay ciertos
cantos y bailes tradicionales durante el pisado del chuño.
7 "Todavía
hay una cierta resistencia a consumir chuño acá en Lima, pero en los últimos
cinco años incluso los chefs lo están usando para fusionar platos", dice
Salas.
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