viernes, 19 de diciembre de 2025

HILDEBRANDT Y SU VISION DE LA COYUNTURA POLITICA PERUANA

OLORES

César Hildebrandt

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE N° 763, 19DIC25

E

l rufián que tiene el extenso alias de “Fiscal Interino de la Nación” ha anunciado que desactivará antes de fin de año a los equipos especiales, empezando por el de Lava Jato. Rafael Vela ha dicho, con razón esta vez, que eso demostrará que la Fiscalía es la mesa de partes del Congreso (del hampa).

El canalla conocido con el alias de “Defensor del Pueblo” sigue peleando por la liberación de Daniel Urresti, comprometido en el asesinato del' periodista Hugo Bustíos.

Chillico
La banda de sabandijas que actúa bajo el título de Junta Nacional de Justicia ha planteado un cambio constitucional que le permita estar por encima de la ley y no ser sus­ceptible de intervención alguna del poder judicial en el caso de que sus sentencias sean, como es el caso, mañosas y encubridoras.

La foraja abogadil que se hace lla­mar Tribunal Constitucional, surgida de la sentina de Fuerza Popular, de­cidió hace poco que el poder judicial no puede ejercer el control difuso en los casos de delitos de lesa huma­nidad, imprescriptibles según la ley internacional y los acuerdos suscritos por el Perú.

El jefe de la vasta pandilla conocida como Congreso de la República lucha desde octubre para que se apruebe en estos días el proyecto que les per­mitirá a policías, oficiales y soldados matar manifestantes sin siquiera ser investigados. Ya no se trata de leyes procrímenes sino de licencias para el exterminio.

Este es el Perú de hoy. No me vengan con vainas ni con comentarios relamidos. El Perú -mi país, mi fardo, nuestra pesada mochila- huele mal. Huele a rancio. Huele a comienzos de la república, a milicos peleándose el botín, a oligarquías que nunca amaron la tierra que les daba fortunas. Huele a quienes se escondían en sus casas para no estar en la ultima batalla de Lima. Huele a la farsa de Piérola, a quienes le negaron ayuda a Cáceres. Huele a Lizardo Montero, pundonoroso en su huida, y a Agustín Belaunde, coronel desertor de Arica. Huele a his­toriador tembloroso que no puede decir la verdad porque no quiere problemas y aspira a que lo sigan invitando. Huele a la llamada “república aristocrática” fundada en la explotación extrema y la usurpación de territorio comunal. Huele a Leguía y a promesa rota y a nuevo   civilismo plutocrático disfrazado de anticivilismo. Huele, en fin, a derecha chueca apostando por los privilegios y pidiéndole al señor de los milagros que cambien los apellidos y los rostros pero que no cambie el choleo, las ciudadanías de segunda, los tratos de tercera, las plebes esperando.

Mi país huele a mentira, a autocomplacencia y a fracaso. No importa cuántas montañas de oro o cobre vendamos ni cuántos arándanos seamos capaces de exportar: no somos un país integrado y la batalla cultural la ha ganado una derecha multipropósito que mensajea sus lemas de terruqueo y sus advertencias fulminantes sobre una masa alegremente sumer­gida en la ignorancia.

Mechain en PERU21
Y ahora vienen las elecciones, que son la suma de todas nuestras derrotas. Casi 40 personajes, personajillos y pobres diablos aspiran allegar al palacio desde el que no po­drán gobernar porque, dada la fragmentación, volverán a ser rehenes de un próximo Con­greso del hampa. Desde esas curules, que Grau escupiría, se aceptará lo que convenga, se rechazará lo que ponga en peligro “el sistema” y se pro­mulgarán las leyes que los afortunados de toda la vida exijan. Volverán las oscuras golondrinas a tomar las deci­siones que los lobbies sugieran y un vaho de componenda volverá a asfixiamos.

¿Hay salida? Quiero creer que sí. Doscientos años des­pués de tanta sinfonía incon­clusa, ¿seremos capaces de producir un liderazgo robusto que enrole a los mejores, que proponga metas y cambios razonables, que produzca al­gún entusiasmo que no sea exclusivamente limeño? ¿No tenemos por allí a alguien que mire al Perú como el país complejo, diverso y contradictorio que es? ¿Podremos encontrar a alguno que tenga el coraje de redistribuir la renta, que es la manera fina de decir que los ricos paguen lo que deben (sin dejar de ser ricos)? ¿No tenemos por allí a un sujeto sorprendente que venga de lo mejor de Castilla, de Pardo, de Cáceres? Sueño con eso. >+<

jueves, 18 de diciembre de 2025

LO QUE VIO MARCOY A SU PASO POR PUNO

 PRIMERA PARTE

PAUL MARCOY, VIAJERO, ARTISTA Y NARRADOR FRANCÉS, DEJO ESCRITO ORIGINALES Y CURIOSOS RELATOS SOBRE  SU VIAJE DE AREQUIPA AL CUSCO ALREDEDOR DE 1850

PASO POR LAMPA, LLALLI, CUPI, OCUVIRI, MACARI, UMACHIRI

Recopilacion y traducción del francés por Augusto Dreyer Costa 

S

i la aldea de Lampa tiene un aspecto lúgubre cuando se entra en ella al caer la noche por la pampa de Cabana, tampoco ofrece una vista muy alegre cuando se sale de ella al amanecer por la puna de Llalli. Tal fue mi impresión al ver desaparecer las últimas casas de aquella capital y desvanecerse los dos cerros a los que se adosan. La puna de Llalli, que nos disponíamos a atravesar de sur a norte, es una vasta superficie suavemente ondulada, cubierta de musgo y hierba rala e interrumpida por algunas lagunas de agua en los que crecen juncos delgados, rígidos y negruzcos. Un silencio sepulcral reinaba en esta llanura, delimitada al oeste por los primeros picos nevados de la Cuesta de la Rinconada y al este por el torrente-río de Pucará. Añadiré que al caminar en medio de la puna no podíamos ver el curso del río ni las montañas, y que nuestras miradas, por más lejos que se extendieran, solo abarcaban un horizonte verdoso y poco entretenido. Dos o tres veces, Ñor Medina, inquieto por mi aire aburrido, me había dirigido la palabra, pero como en ayunas toda conversación me resulta antipática, había dejado sus preguntas sin respuesta, y el hombre, desanimado por mi obstinación en guardar silencio, se había puesto a silbar una melodía del país. 

De Lampa a Llalli, la primera etapa del camino que habíamos elegido, hay tres pequeñas aldeas. Llegamos allí entre las once y el mediodía. Llalli es un conjunto de cabañas construidas con bloques de piedra cimentados con barro. De las ocho viviendas de este tipo que hay en la localidad, solo una estaba abierta; Nos detuvimos ante su umbral, que Ñor Medina quiso cruzar solo, con el pretexto de que la aparición de un hueracocha (*) como yo podía aterrorizar a los habitantes de esa vivienda y arrebatarnos la suerte que teníamos de encontrar allí almuerzo. Le dejé hacer, y un murmullo de voces acogió su entrada. Mientras prestaba atención a ese ruido, que me parecía un mal presagio y se oyeron dos gritos. Por su tono agudo, reconocí las voces de mujeres. Olvidando la recomendación que me había hecho, salté de la mula y entré en la casa, donde efectivamente se encontraban dos mujeres. Una ya era mayor, la otra aún joven. La anciana, asustada y temblorosa, cerraba apresuradamente una bolsa llena de objetos diversos, mientras que la joven, con los brazos extendidos y los ojos iluminados, parecía decirle a Nor Medina: No irás más lejos. 

¿Qué pasa?, le pregunté. Se trata, me respondió, de que las dueñas de la casa nos entiendan, de obligar a estas dos mujeres endiabladas a que nos den algo de comer, y para conseguirlo, no se me ocurre nada mejor que hacerles cosquillas en los hombros con mi fuete. ¡Miserable, atrévete a mirar de reojo a estas dos mujeres! exclamé dando un paso delante del arriero y mostrándole mis puños cerrados y amenazantes. ¿No ves que estoy bromeando?, me respondió en español, que las dos indias no podían entender. En lo que respecta a las mujeres, sé muy bien que un hombre como Dios manda solo debe pegar a la suya, y lo que digo es simplemente para asustar a estas dos chismosas y ganarnos su favor. Nuestras tigresas ya han retraído sus garras: mire bien. Miré: la anciana, efectivamente, se había apoyado en un saco en una postura de cariátide, y los brazos de la joven estaban pegados al cuerpo, mientras que la expresión de su mirada se suavizaba sensiblemente.

¡Oh, ley soberana de las escrituras!, murmuré para mis adentros, la ley es dura pero ley es. ¡Y así pude ver que las dos mujeres que se abalanzaban sobre nosotros como gatas furiosas, ahora nos miran con aire tranquilo y casi sonriente. ¿Será entonces que la razón del más fuerte es la mejor, como dijo Jean de la Fontaine? Al ver el feliz resultado de su comedia, Ñor Medina se había acercado a la anciana india y, desatando la bolsa que ella había cerrado, había sacando sucesivamente un brazuelo de cordero ahumado, cebollas, pimientos secos y unos puñados de chuño o patatas heladas que la valiente mujer había intentado ocultar a nuestra vista. Ahora que se había descubierto el secreto, toda simulación era inútil, y la amenaza del fuete hacía prácticamente imposible la resistencia. Las dos mujeres ya no intentaron fingir ni resistirse. Se sentían dominadas por la situación y obedecieron con cierta elegancia. Una se arrodilló delante del hogar y avivó las brasas, mientras que la otra llenaba de agua una olla de barro y echaba desordenadamente los diversos ingredientes que componen un chupé peruano. Al sentimiento de repulsión que nuestro aspecto había provocado en las dos serranas, pronto le sucedió una conmovedora confianza. Mientras se cocinaba el chupé, nos contaron ingenuamente sus pequeñas historias. La anciana era viuda desde hacía mucho tiempo y, además, hilandera. Hilaba desde la mañana hasta la noche lana de oveja marrón, que a veces vendía a los ingenuos por lana de llama. Cada madeja de una libra de ese caytu-llama le reportaba cuatro reales. Con ese dinero, compraba en Lampa maíz para hacer chicha o aguardiente de caña de treinta y seis grados. Un puñado de hojas de coca y unos vasos de alcohol devolvían momentáneamente a la pobre mujer su juventud y sus ilusiones perdidas. Ella, nos contaba, en su lenguaje figurado, como pálidas flores que arrojaba sobre el ocaso de su triste vida. Al escucharla, me vino a la mente date lilia de Virgilio y me sentí conmovido. 

A su vez, la joven tomó la palabra para contarnos que era la nuera de la anciana, y que al igual que ella, pasaba el tiempo hilando y compartía sus gustos íntimos. El producto de su trabajo, que las dos mujeres gastaban íntegramente en la compra de hojas de coca y licores fuertes, que entregaban, la una a su hijo y la otra a su marido, quienes lo gastaban en emborracharse, era motivo de disputas con este. Como hijo sumiso y respetuoso, el hombre no se atrevía a golpear a su madre, pero no tenía ningún escrúpulo en golpear a su esposa con los puños cerrados. Aparte de las nubes rojizas que a veces velaban el cielo conyugal, la india nos aseguró que solo tenía que alabar los procedimientos de su esposo y amo. Estos detalles locales, que anoté en mi cuaderno de notas, añadiendo algunas reflexiones filosóficas que me inspiró la circunstancia y que completé con el retrato a lápiz de las dos mujeres, me ayudaron a pasar sin aburrimiento los tres cuartos de hora que tardó en cocerse el chupé. Al final de ese tiempo, nos lo sirvió en un plato de barro y lo comimos con los dedos. Cuando vaciamos los platos, pagué la cuenta a nuestras anfitrionas y reanudamos la marcha, llevándonos sus agradecimientos y bendiciones.

No habíamos dado cien pasos cuando el sonido melodioso de una flauta nos llegó ayudado  por la brisa. Volví la cabeza para ver de dónde venía ese acorde armonioso y vi a un chasqui que se dirigía hacia nosotros a paso ligero. El hombre tiraba de la brida de un caballo flaco, cargado con una bolsa de cuero que contenía los despachos postales. Es el correo real que va de Puno a Cuzco, me dijo mi guía. Será el correo nacional, le respondí; el correo real ha sido eliminado con la república. El arriero me miró con sorpresa y probablemente iba a pedirme una explicación por mis palabras, cuando el chasqui se nos acercó y, tras saludarnos con un golpe de su montera, nos preguntó con un tono afable para un mensajero de dónde veníamos y si íbamos a Cuzco. Mi guía respondió a su pregunta. Entonces los dos hombres comenzaron a charlar amistosamente sobre la nieve y el frío, los temerarios de la Sierra y la falta de víveres, cosas que yo ya sabía desde hacía tiempo: luego, cuando agotaron ese tema de conversación, sin encontrar nada más que decirse, se despidieron encomendándose a Dios y ofreciéndose cortésmente una pizca de hojas de coca, como dos aficionados al polvo de rapé cuando presentan su tabaqueras. El cartero solo se tomó el tiempo de cambiar su viejo chacchado por uno más jugoso y saludándonos con un movimiento ascendente y descendente de su montera se puso a trotar de nuevo, con la melena al viento. 

Dos horas después de ese encuentro, pasamos entre Cupi y Ocuviri, dos grupos de cabañas bautizados como pueblos y tan exactamente iguales que, de noche, uno se podía equivocar y, creyendo bajar en uno, se bajaba en el otro. A la luz del día, su situación respectiva con respecto al camino ayudaba al viajero que caminaba

hacia el norte a reconocerlas. Ocuviri se encontraba a su derecha y Cupi a su izquierda. Mi compañero, a quien le hice notar la singular identidad de estas dos aldeas-refugio, cuyas puertas estaban todas cerradas, convino en que efectivamente tenían un aire familiar,

luego añadió que el parecido, que parecía alegrarme, era precisamente lo que daba a las ciudades y pueblos del Perú el carácter especial que no tenían en las repúblicas vecinas. El hombre, sin saberlo, confesaba sus gustos noblemente clásicos y su amor por la unidad, sin la cual se dice, no hay belleza perfecta. Me guardé mucho de contradecirlo. Ese mismo día, pasamos sucesivamente por las aldeas de Macari y Umachiri, silenciosas y cerradas como las que dejábamos atrás y, al igual que estas, de una fealdad singular. A una legua de Umachiri, pasamos por delante de una apacheta en la cual un indio y su compañero que conducían un rebaño de lamas acababan de lanzar, a modo de ofrenda, el chacchado de coca que tenían en la boca. Esta forma de dar las gracias a Pachacama, el maestro omnipotente e invisible, por haber llegado sin accidentes al final de un viaje siempre nos ha parecido tan original como disgustante; pero, como, al fin y al cabo, cada país tiene sus costumbres, y todas las costumbres son respetables o deben ser respetadas, nos guardaremos mucho de criticar esta, y pasando del efecto a la causa, de la masticación al monumento, explicaremos la formación de este último. 

La palabra apacheta, que no se puede fraccionar pero que se puede traducir, significa en el idioma quechua parada o lugar de descanso. Los cementerios, que los españoles llaman a veces Panteón y a veces Campo Santo, son muy apreciados por los indios, que igualmente los llaman apacheta. En cuanto a su apariencia, se trata de un montículo de piedras que un chasqui, un arriero o el pastor de llamas, que pasa y se detiene un momento para recuperar el aliento, deposita al borde del camino, no para perpetuar el recuerdo del descanso que acaba de tomar, sino como un tributo de gratitud que paga ostensiblemente al Pachacamac, maestro y creador del universo. Transcurren unos días, unos meses; un segundo indio pasa por casualidad por el mismo lugar, ve las piedras reunidas por su predecesor y se apresura a añadir otras al montón. Con el tiempo, el puñado de piedras se convierte en una pirámide de ocho a diez pies de altura, que los transeúntes, a medida que se elevaba han cementado con un poco de tierra húmeda. Cuando la obra está terminada, una mano desconocida coloca en su cima el signo de la salvación. Otra mano ata un ramo de flores. Estas flores se marchitan, se secan y son renovadas por otras manos piadosas. El mayor o menor grado de frescura de la ofrenda indica que la ruta por la que se eleva la apacheta es más o menos frecuentada por las caravanas. 

Muchas veces nos hemos detenido ante estos monumentos, no para rezar a Pachacamac, una divinidad que nos es desconocida, sino para examinar como aficionados las flores colocadas en su cima. Estas flores eran lirios blancos, heliconias, eritrinas de un color púrpura intenso y amarilis rojas con rayas verdes, que crecen a la sombra de los arbustos, en los valles orientales. Desde el lugar donde habían sido recogidas hasta la apacheta donde las encontramos, la distancia aproximada era de treinta a cuarenta leguas. Estos monumentos, que un erudito europeo tomaría fácilmente por túmulos, y que un empleado de catastro los tomaría como hitos del camino. Se destacan menos por su carácter arquitectónico que por el sello indeleble que les confieren las salpicaduras verdosas que los cubren literalmente desde la base hasta la cumbrera. Estas salpicaduras no tienen otra causa que el paso sucesivo de los indios y el acto religioso que cada uno de ellos cree realizar al sacar de su boca la coca que mastica y lanzarla contra las paredes de la pirámide. Al oír el ruido de nuestros pasos, el indio y su mujer, que se habían dado la vuelta, se detuvieron en seco para vernos pasar. Todos nos miraban con asombro, pero no dejaron de saludarnos con un alli llamanta y quitandose la montera. Los lamas también se detuvieron, siguiendo el ejemplo de sus amos; pero, menos educadas que estos, se limitaron a examinarnos con su mirada dulce e impasible, sin honrarnos con ningún saludo. <>

LO QUE VIO MARCOY A SU PASO POR PUNO

 SEGUNDA PARTE

PAUL MARCOY, VIAJERO, ARTISTA Y NARRADOR FRANCÉS, DEJÒ ESCRITO ORIGINALES Y CURIOSOS RELATOS SOBRE SU VIAJE DE AREQUIPA AL CUSCO ALREDEDOR DE 1850

PASO POR PUCARA, AYAVIRI

Recopilación y traducción del francés por Augusto Dreyer Costa

A

l caer la noche, llegamos a Pucará. Antes tuvimos que atravesar nueve leguas españolas, equivalentes a doce leguas francesas, de puna. Pucará era antiguamente un punto aislado del territorio de los indios ayaviris. Hacia finales del siglo XII, Lloque Yupanqui, tercer emperador del Perú, tuvo sangrientos enfrentamientos con estos nativos, que se negaban a reconocerlo como amo y a abandonar el culto a las montañas y las cuevas que heredaron de sus antepasados, para aceptar el culto al sol. Dicen los cronistas que Lloque Yupanqui, habiendo logrado someterlos, construyó en el límite sur de su territorio una fortaleza de adobe (pucara), hoy destruida, pero de la que aún existen ejemplos bien conservados en algunos lugares del Perú. En esa fortaleza colocó una guarnición destinada a vigilar a los ayaviris y a prevenir sus futuras rebeliones. Cuatro siglos más tarde, en las guerras partidistas que los conquistadores españoles libraron en el Perú, Pucará fue testigo de la derrota del capitán Francisco Hernández Girón.

Pucará actual es un pueblo lúgubre que cuenta con un centenar de cabañas, construidas mitad en adobe, mitad en ladrillos de tierra batida (tapias) y cubiertas con la paja de la cordillera que los indios llaman ichu y los botánicos jarava. No tiene otros atractivos que su iglesia, relativamente grande y caracterizada por dos campanarios cuadrados con frontón triangular de madera y adobe; su río, que, a falta de puente, se cruza sobre troncos de junco en época de crecidas, y la feria que se celebra allí cada año en diciembre. Esta feria es, junto con la de Vilque, una de las más importantes del Perú. En ella se venden mulas casi salvajes, traídas de todas las provincias del Alto y del Bajo Perú, y que el caballerizo doma in situ antes de entregarlas al comprador. Al abrigo de toldos, biombos y cajones transformados en tiendas y decorados con cortinas de calicó y recortes de papel pintado, brillan, relucen, resplandecen, ondulan y se exhiben las joyas, verdaderas y falsas, la porcelana y la loza, la gres y el cristal, las telas y las sedas, los tejidos de lana y algodón, y todos los diversos artilugios que la cuchillería, la ferretería, la bisutería y otras ramas de la industria europea inventan y fabrican a diario para acelerar la marcha de la locomotora humana en el ferrocarril de los caminos de aquí abajo.

En medio de este vasto bazar, Babel comercial e industrial a cuya construcción han contribuido todas las naciones del mundo con su granito de arena, aunque sea piedra de desecho, es cierto. Juegos de moula, bolos y pignola, marionetas, prestidigitadores y saltimbanquis de aspecto grotesco y cuyas artimañas son evidentes, atraen a su alrededor al público ilustrado de las ciudades y hacen que los indios de las sierras se queden boquiabiertos de admiración.

Vendedores de pasteles, frutas y sorbetes, friteros de ambos sexos se estacionan en los lugares más frecuentados o circulan entre los grupos, gritando, gesticulando, alabando en todos los tonos su mercancía y, a veces, limpiando con un trozo de su camisa el plato o la bandeja en la que está expuesta dicha mercancía; Cada choza del pueblo, taberna y mesón durante el día, se transforma por la noche en salón de baile. Esta transformación se lleva a cabo con la sencillez y rapidez de un cambio de decorado a la vista en un teatro bien engrasado. Se retiran las mesas, se pegan dos velas a las paredes, se sustituye la olla por una guitarra y los bailes continúan hasta la mañana siguiente. Durante los quince días que dura la feria, los ecos de la puna, acostumbrados a repetir solo el balido de los rebaños y los suspiros del viento, resuenan con el redoble de los tambores, la fanfarria de las cornetas, el mugido cavernoso de los pututus y cuernos de carnero, los acordes melódicos de la quenya y el pincullu, dos tipos de flautas. Y del charango. La guitarra nacional de tres cuerdas que los indígenas fabrican ellos mismos con media calabaza, a la que adaptan un mástil y cuerdas de tripas de gato. Los gritos de la multitud, los ladridos de los perros, los relinchos de los caballos y las mulas, el crepitar de las frituras y el arder de las hogueras encendidas al aire libre, forman parte de ese salvaje concierto. Lo que ambos sexos consumen de carne de vacuno, ovino, llama, aves y cerdos de india durante esta quincena bastaría para abastecer anualmente a un Ducado de Alemania. En cuanto al aguardiente que beben, es difícil precisar la cantidad con cifras exactas, pero, evaluándose aproximadamente, se puede suponer que proporcionaría cada día el triple de la ración a la tripulación de una flota durante la duración de un viaje de circunnavegación.

Ningún cuadro de ese tipo se nos ofreció al llegar. Era el 8 de julio, y la época de las saturnales de feria aún estaba muy lejos. Algunos agujeros que habían servido para plantar postes o pértigas, huesos de buey y oveja limpiados por los gallinazos, y ni siquiera los rastros negros en el suelo dejados por el fuego de las hogueras, eran los únicos que señalaban el campo de feria y el teatro de la fiesta. La multitud y el ruido se habían desvanecido como un sueño, y el silencio había vuelto a apoderarse del lugar. Así pasa la gloria del mundo, me dije al bajar del caballo frente a la oficina de correos donde íbamos a pasar la noche. A cambio de dinero en efectivo, nos cedió sin demasiada dificultad un trozo de carne de res secada al sol (charqui) y algunas patatas heladas. El agua del río Pucará nos sirvió para saciar nuestra sed. Después de la cena, uno de los indios de la posada, al verme garabatear unas líneas en mi libro de viaje, se  imaginó que yo no podía ser más que un sabio y un brujo, ya que en estos pueblos ingenuos, la ciencia y la brujería son sinónimos. Me preguntó si no tenía en mi bolsa de artilugios algún remedio que pudiera curar o aliviar al jefe de la posada, que yacía en la habitación contigua. Me informé bien sobre la naturaleza del mal que padecía. El indio, sin saber cómo llamar a la cosa, hinchó las mejillas como globo y me las mostró con un gesto cómico: ¡Como esto!, me dijo. Comprendí de inmediato que se trataba de una inflamación, un tumor, un absceso cualquiera, y le pedí al inteligente hombre que me llevara hasta el enfermo, al que encontramos acostado en un jergón y envuelto en una manta de lana. Una de sus mejillas estaba tan hinchada que el ojo había desaparecido por completo. Esa violenta tensión de la piel, al desplazar la nariz y contraer la boca, había desfigurado tanto al pobre hombre que me pareció ver una de esas máscaras de goma cuyas muecas se pueden variar a voluntad apretándolas con los dedos. Solo que la mueca de este era permanente.¿Qué remedio le recetas?, me preguntó el indio. Por el momento, respondí, no veo nada mejor evitar que a tu enfermo le dé el aire y aplicarle en la cara una cataplasma de hojas de malva o miga de pan cocida en leche. El indio me miró con aire burlón. Con pan y leche, me respondió, en nuestra tierra hacemos papilla para las huahuas y no un remedio para los hombres. ¿No tienes nada mejor que proponerme? Absolutamente nada, dije. En ese caso, tengo un remedio mejor que el tuyo. Aplícalo pues, le dije al individuo, dándole la espalda y dejándolo junto al enfermo, cuyo aspecto no era nada alentador. Un momento después, mientras me hacía una cama con los pellones de mi silla de montar, vi entrar al indio con un plato de barro que colocó sobre el fuego y en el que puso a hervir un trozo de sebo o grasa, hojas de coca pulverizadas y una pizca de ceniza del fogón; lo removió todo con un trozo de madera y, cuando le pareció que la mezcla estaba en su punto, la vertió en un cuenco que llenó de chicha. ¿Qué estás haciendo ahí? le pregunté. Es mi remedio, me respondió con gravedad, ¿y cómo se aplica tu remedio,? Le daré la mitad al enfermo para que la beba y le lavaré la cara con la otra mitad. Hazlo, mi muchacho, le dije, y que tu remedio surta el mayor efecto posible me acosté y me dormí murmurando las palabras de Cristo: “Perdónalos, Padre mío, porque no saben lo que hacen”. Al día siguiente, me informé con el indio sobre el estado del maestro de postas: "Está mejor", me respondió. Como, en mi opinión, esa mejora no podía resultar de la aplicación del remedio que había visto preparar el día anterior, pensé que Dios había escuchado la oración que había hecho antes de dormirme, y me alejé de la posta de Pucara glorificando el nombre del Eterno y cantando sus alabanzas. <>

ACERCA DE UN MAESTRO DE MAESTROS

 JOSE ANTONIO ENCINAS FRANCO

VALORACIÓN Y ALGUNOS PASAJES VITALES

Escribe: Guillermo Vásquez Cuentas

S

i MAESTRO es aquel "que enseña una ciencia, arte u oficio”, "el que conduce", "el que guía", "el que enseña el camino”, el que participa en la difusión de conocimientos que servirán para la vida de las personas con las que interactúa, entonces JOSÉ ANTONIO ENCINAS FRANCO fue –y sigue siendo- un gran maestro, puesto que su ejemplar vida y obra dejada representa a los millones de otros maestros del mundo y a los cientos de miles maestros peruanos.

Para muchos estudiosos del tema educativo en la realidad peruana, la rica y pionera producción intelectual de Encinas en ese campo, unida a su rica -y accidentada- trayectoria vital de la que ahora hacemos memoria, merece largamente ser reconocido como el MAESTRO DE LOS MAESTROS DEL PERU.  Su vida dedicada a la enseñanza llena de logros personales y profesionales, acreditan y validan ese título.

Todo lo que se ha escrito sobre Encinas es realmente poco en relación a la magnitud de su obra. No aparece muy referido en la historia de la educación en el Perú y cuando lo es, no se tratan todas las facetas de su subyugante personalidad profesional.

Algunos juicios de valor

Permítasenos rescatar algunas conceptuaciones y juicios de valor vertidos por entendidos sobre la vida y personalidad del Maestro Encinas.

-Walter Peñaloza Ramella retrata a Encinas como “educador notable, quien, en el panorama peruano del siglo XX, descuella como una de sus figuras más importantes por sus ideas educacionales y por la trayectoria limpia y rectilínea de su vida, maestro que desde el humilde cargo en una pequeña escue­la primaria en las alturas impresionantes del Collao, en Puno, llegó al ilustre cargo de Rector de la Uni­versidad Nacional Mayor de San Marcos, la más antigua y de mayor prosapia en nuestro continen­te.”

-Sánchez Lihón resalta que Fue un orientador, un conductor y un líder social, enfrentando siempre al poder con voz serena como flamígera, con una actitud limpia e indómita, asumiendo la defensa de los más desfavorecidos y desheredados”,

“No fue pues solo un brillante ensayista de gabinete o un hombre de ideas superiores en el papel, fue y es a toda hora un maestro en la realidad y en la vida, en la relación diaria, franca, libre y apasionada con los niños y los jóvenes”

Encinas, como auténtico maestro, sentía por el niño verdadera ternura y genuina fascinación. Su relación con ellos era franca y mutuamente entusiasta. Los niños, como atraídos por un imán, se le acercaban inmediatamente, y ello resultaba sorprendente por la imagen austera que él solía proyectar hacia los adultos.

Sus concepciones fueron visionarias, y tienen una modernidad y vigencia plena en la política educativa, no sólo del Perú, sino del mundo. Y muchas de ellas se presentan ahora en el marco de la corriente pedagógica reconocida como el constructivismo.

José Antonio Encinas, adonde iba, erigía un templo, el templo de la Escuela, de la Educación, del saber y de la virtud. De allí que las tiranías y las corruptelas de la época no podían consentirlo, y le hicieron padecer 20 años de sucesivos destierros.

-Otro gran maestro puneño, José Portugal Catacora, señala que su tesis –imposible de encontrar- LAS VIRTUDES DE LA RAZA COLLA, tesis con la que en 1927 se graduó de Master en Artes y Master en Ciencias en la universidad de Cambridge, “puede considerase como el primer estudio antropológico del indígena peruano”

-Encinas se adelantó extraordinariamente a su época. Bregó toda su vida por la educación como un fin social y por los derechos civiles y el desarrollo del indígena peruano. Dominó todas las ideas y planteos que la escuela moderna o el enfoque que la educación sostiene aún. Se dicen en http://www.nalejandria.com/secciones/maestros-americanos/bios/encinas.php

- Hugo Apaza Quispe refiere que “El Dr. José Antonio Encinas Franco ha pasado a las páginas doradas de la historia como “maestro de maestros peruanos”, debido a su genial trabajo pedagógico, fundamentalmente en la escuela de su ciudad natal entre 1907 y 1911, así como en las diversas universidades de América y Europa. Ya como diputado, luego como senador, su posición en el hemiciclo fue de indigenista y hombre de izquierda, destacando su fervorosa defensa por la democratización de la educación y el voto del analfabeto y de la mujer, así como su valiente lucha contra el gamonalismo, el clero y los abusos del poder ejercido por sus autoridades, tan corruptas y arribistas como hoy. Este singular hombre público ha transitado por los vericuetos de la política con suma soltura y altura moral

Algunas anécdotas

Rector de San Marcos. Sánchez Lihon, cuenta que “a su regreso de Europa en 1931, los estudiantes sanmarquinos conocedores de sus ideas renovadoras y admirados por su ejemplar conducta, invitan a Encinas a dar varias conferencias en la universidad, a partir de las cuales deciden solicitarle postularlo como su candidato al Rectorado de la universidad, en momentos en que se había aprobado el cogobierno por decreto Ley de 6 de febrero de ese año. Al inicio Encinas no aceptó, puesto que no era profesor de San Marcos. ¿Cómo iba a ganar entonces las elecciones?
Pero como él mismo Encinas escribe: "Fue la insistencia del estudiantado, sobre todo el abandono en que se encontraba por falta de la mano amiga que lo amparara y guiara en momentos tan difíciles, lo que me inclinó a aceptar esta postulación..."  El contrincante en el proceso eleccionario fue Víctor Andrés Belaúnde, entonces profesor sanmarquino, con “magnífica foja de servicios y merecido prestigio en la universidad”. El acto de sufragio se realizó el 15 de agosto de 1932, y el resultado de la votación fue favorable a José Antonio Encinas por 98 votos contra 14 de Víctor Andrés Belaúnde.

Durante el relativamente corto ejercicio del cargo (un año y cuatro meses) tuvo como destacadísimos y cercanos colaboradores, nada menos que Luis Alberto Sánchez, como Director del Instituto de Extensión Cultural; a Raúl Porras Barrenechea, como Director del Colegio Universitario; a José Jiménez Borja, como Profesor Asesor en aspectos académicos; a Jorge Basadre, como Director de Bibliotecas.
Cesó involuntariamente del cargo de Rector, cuando a su regreso de Panamá a donde fue invitado a dictar conferencias en el Ciclo de Verano de la principal universidad de ese país, se le prohíbe el reingreso a la patria en el puerto del Callao. “Sánchez Cerro lo había deportado en ausencia”.
Su hermana Aurora cambia de vocación. Aurora había iniciado y seguido por tres años estudios de
abogacía, en la Facultad de Derecho de la Universidad de San Marcos. Al regresar José Antonio de Europa luego de uno de sus viajes, indujo a su hermana a seguir estudios en educación, con esta reflexión: "¡Cómo te vas a convertir en "pisacomisarías" y en amiga y defensora de delincuentes apartándote de la hermosa tarea de ser maestra de niños y jóvenes, guiándolos por la senda del bien! ¡De ninguna manera! Cámbiate a la Facultad de Educación de San Marcos. ¡Tú serás maestra y juntos haremos una obra de defensa de nuestro pueblo y de nuestra raza!.

Y por eso me cambié - cuenta ella.

Un diálogo memorable.  Es digno de ser recordado el diálogo entre el Senador Encinas y algún funcionario en una oficina del Ministerio de Educación en 1950:

- Maestro Encinas, justamente lo estábamos esperando, porque hay un reclamo que viene de Puno.

- Dígame, de qué se trata.

- Es un petitorio para sacar de su puesto a una profesora.

- ¿Y cuál es el motivo?

- Aquí firman los padres de familia. Dicen que ha salido embarazada.

- Pero en qué fundamentan su reclamo.

- En que es un mal ejemplo para la juventud.

- Ser madre no es un mal ejemplo para nadie. Al contrario, siendo madre será doblemente maestra – concluyó

 -La modestia y la humildad se practican. Moisés Aguilar abogado y pintor acoreño cuenta que “aproximadamente en 1948, y al volver J. A. Encinas de su destierro, se le preparó un recibimiento en Acora, para lo cual se levantó, a la entrada del pueblo, un arco adornado de guirnaldas y cintas que se colocaron poco antes de subir la cuesta de ingreso al pueblo.

Llegó Encinas, y bajando del caballo se arrodilló y besó ese suelo. Al ver el arco, no pasó por debajo, sino por un costado, diciendo que él no tenía los méritos para pasar debajo del arco, mucho más cuando todavía había tantos problemas dolorosos y por resolver en esa tierra.

Obsequio de un automóvil. José Portugal Catacora cuenta que “Durante su primer período como senador de la República, de 1945 a 1950, el maestro viajaba modestamente en ómnibus al Senado. En la esquina donde está ubicado el Colegio Dalton tomaba la línea 17 y se trasladaba hasta la Plaza Bolívar. En cambio, los senadores de la bancada de la derecha viajaban en automóviles elegantes.

En estas condiciones, el senador Emilio Guinmoye –que había estado observando cómo se movilizaba el maestro para cumplir con sus deberes de Senador– compró un automóvil y se lo mandó de obsequio, con chofer y todo.

El maestro agradeció cortésmente tal generosidad, pero se negó a aceptarlo. Varios días el automóvil estuvo en la puerta de la casa del maestro y el senador Guinmoye no tuvo más remedio que recogerlo.”

Soy más que comunista. “Durante su segundo período en condición de Senador, un día que se debatía el problema de la educación en el Parlamento, alguien con mordacidad (actitud que algunos políticos usan cuando ya les falta razones para seguir discutiendo) [dijo] que el maestro era comunista.

El maestro Encinas respondió: ”Si defender los derechos del niño, del maestro y de la educación constituyen ser comunista, yo soy más que comunista”.

Encinas no perteneció a ningún partido; era un librepensador que defendía su posición, explicando que el pertenecer a un partido político, era perder la libertad. Y, en efecto, así ocurre. Y esta calidad, como lo hemos explicado, el maestro [la] exigía como derecho.

La Universidad Nacional de Educación La Cantuta. Peñaloza, ex Rector de esa universidad, reconoció la iniciativa de Encinas en la sucesiva conversión de la originaria Escuela Normal del Perú fundada por San Martin y refundada por José Pardo en 1905 (en la que el maestro estudió y se graduó) convertida en 1955 en Escuela Normal Central, para luego adquirir rango de universidad. Fue en 1955 dice Peñaloza en su Prólogo al libro de Sánchez Lihón, antes citado: “que Enci­nas tuvo la luminosa iniciativa de darle a La Cantuta rango universitario y autonomía, y en tal sentido –en su condición de Senador de la República- lle­vó al Parlamento el proyecto de ley que incorporaba a nuestra Escuela al sistema universitario con la nueva denominación de ESCUELA NORMAL SUPERIOR ENRIQUE GUZMÁN Y VALLE”. La que doce años después se convirtió en la Universidad Nacional de Educación La Cantuta. <>

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Nota.- 1) En la que podría ser una reducida bibliografía sobre el gran maestro puneño, destaca nítidamente el volumen publicado por el educador, narrador, poeta y ensayista liberteño Danilo Sánchez Lihón, quien es uno de los principales biógrafos de Encinas. Resulta siempre necesario y conveniente examinar el resultado de sus investigaciones plasmados en el luminoso libro bajo el epígrafe “ENCINAS, MAESTRO DEL PERU PROFUNDO” que editó la Editorial Derrama Magisterial en 1999.

2) La frase más famosa de Encinas: ““El más alto cargo que un ciudadano puede desempeñar en una democracia es el de maestro de escuela”.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

EL MOVIMIENTO DE VANGUARDIA LITERARIA QUE NACIÓ EN PUNO

 ORKOPATA

LLEGÓ HASTA JORGE LUIS BORGES CUANDO EL FERROCARRIL ERA EL “INTERNET DE LA ÉPOCA”

Jorge Paredes Laos

EL COMERCIO, 17/12/2025

H

ace 100 años surgió en Puno un movimiento que utilizó elementos vanguardistas para reivindicar lo andino. Su impronta es revisada en una exposición en la Casa de la Literatura.

Eran tiempos de experimentaciones artísticas y manifiestos. También de la urgente búsqueda de una nueva identidad que pusiera en primer plano a las postergadas culturas quechua y aimara. Estos dos elementos parecen confluir en 1925 para la aparición de Orkopata, un movimiento sui géneris surgido en el corazón del Altiplano e impulsado por escritores, poetas, artistas y educadores que se dedicaron a publicar boletines vanguardistas de proyección continental y a fomentar ‘universidades libres’ para discutir temas referidos a la educación y la realidad indígena y literaria de entonces.

Famosa foto que muestra a parte del grupo de intelectuales que lo conformaron
La palabra orkopata puede traducirse como “por encima del cerro” y así se sentían estos jóvenes en Puno —urbe lacustre ubicada a 3.800 metros de altura—, lejos de Lima, pero cerca de un bullente sur andino conectado por el ferrocarril que unía ciudades como Mollendo, Arequipa, Cusco y Puno con la cosmopolita Buenos Aires. En este escenario, Arturo Peralta, quien adoptó el seudónimo de Gamaliel Churata, con sus hermanos Alejandro y Demetrio, poeta y artista, respectivamente, pusieron a rodar el movimiento con la organización de tertulias y veladas a las que se unieron otros jóvenes como Emilio Vásquez, Mateo Jaika, Eustaquio Aweranka, Julián Palacios, Emilio Romero, Alberto Mostajo, quienes participaron del grupo en diferentes etapas.

Tren al sur

Con motivo del centenario de esta agrupación, la Casa de la Literatura viene presentando la muestra VANGUARDIAS DEL SUR. Idea, arte y polémica desde los Andes, que pone en contexto la influencia de Orkopata en las primeras décadas del siglo XX. Rodrigo Vera, cocurador de la exposición, destaca el ambiente que se vivía entonces en esta región del país, el cual permitió un movimiento de esta magnitud: “La idea es mostrar la amplísima red cultural, intelectual y afectiva que Orkopata construyó tanto a nivel local como continental, con Chile, Argentina, Uruguay y México. Es sorprendente ver que en el primer número del Boletín Titikaka (el órgano de difusión del grupo) aparecen comentarios del poeta argentino Oliverio Girondo, después aparecerá también Jorge Luis Borges y el chileno Pablo de Rokha y la pregunta que nos hacemos es ¿cómo sucedió esto? Entonces, resulta clave entender que Orkopata surgió en un contexto de desarrollo de las ciudades del sur, gracias a la construcción del ferrocarril. Era como el internet de la época, pues permitía la circulación de información, imágenes y libros”, destaca el investigador.

El Boletín Titikaka apareció en agosto de 1926 para promover, inicialmente, el poemario Ande, de Alejandro Peralta, pero pronto se convirtió en una especie de revista en la que se difundieron obras y grabados vanguardistas, así como el ideario cultural y político de Orkopata, vinculado sobre todo con la educación de las poblaciones indígenas quechuas y aimaras. Este énfasis por el papel modernizador de la educación se debió a la influencia del célebre normalista José Antonio Encinas. De niños, Churata, Emilio Romero, Alberto Mostajo, entre otros, se formaron en la escuela 881, el centro experimental que dirigía Encinas en Puno. Ahí se promovía un nuevo modelo educativo basado en las experiencias de los propios alumnos, con talleres de carpintería, artesanía, encuadernación y tipografía.

Se sabe que Churata aprendió tipografía en la escuela, lo que le valió para conseguir sus primeros empleos cuando era todavía un adolescente, y para producir luego revistas culturales como La Tea, entre 1917 y 1920, y Gesta Bárbara, entre 1918 y 1926.

Revistas y mirada continental

¿Cuál fue el ideario de Orkopata?, le preguntamos a Vera. “Ellos participaron de toda una ola de reivindicación indigenista —responde el investigador—, pero estamos hablando de un contexto en el que entre estos grupos también había pugnas. En Arequipa, por ejemplo, estaba Chirapu que tenía una conexión con el aprismo. Orkopata entró en diálogo con todos estos grupos y se alineó a esta idea del indoamericanismo. La misma palabra nos da ya algunas pautas. Ellos creían en lo indígena regional, pero conectado con una reivindicación continental americana. La pregunta general que los va a guiar era cómo pensar una modernidad desde los Andes”.

A lo largo de la exposición se observan fotografías, reproducciones de las carátulas y tipografías vanguardistas del Boletín Titikaka, extractos de los poemas de Ande y una muestra de la diversidad de revistas existentes en el sur peruano, las cuales se relacionan con publicaciones tan relevantes como Amauta, fundada por la misma época en Lima, por José Carlos Mariátegui. “Hay una preocupación directa en Orkopata por absorber tanto formal como ideológicamente las vanguardias internacionales como el futurismo, el surrealismo e incluso el constructivismo ruso —comenta Vera—. Ellos entendían la modernidad como el espacio en que se introducían nuevos medios de comunicación como el ferrocarril, la fotografía, el cine, el aeroplano, unidos con una sensibilidad indígena ligada al mundo agrícola y al trabajo en la tierra”.


Cinco metros de poema

Aunque no estuvo ligado directamente a Orkopata, la exposición establece una conexión entre los postulados vanguardistas de Churata y compañía con la obra del también puneño Carlos Oquendo de Amat y sus 5 metros de poemas aparecido en 1927. “Oquendo de Amat también estuvo en la escuela 881 y podemos decir que fue parte de la red de los orkopatas, aunque vivó gran parte de su vida en Lima —dice el curador—, y la asociación está también en la sensibilidad por la tecnología moderna, particularmente en el cine, pero también en la máquina de escribir y en la idea de espacializar el poema a lo largo y ancho de la página”.

En ese aspecto, toda esta vanguardia sureña realizó un juego constante con la tipografía, con las imágenes y con la búsqueda de un lenguaje propio, algo que explorará al máximo el propio Churata con El pez de oro, su obra mayor publicada en 1957. Para entonces, Orkopata era solo un recuerdo. El grupo se disolvió alrededor de 1930. El agotamiento de las vanguardias coincidió con la represión de los gobiernos de Sánchez Cerro y Benavides que condujo al exilio a varios de sus integrantes y los empujó hacia búsquedas más personales y solitarias. <>

martes, 16 de diciembre de 2025

PINTORES PUNEÑOS CONSAGRADOS

BENIGNO AGUILAR PAUCAR (1949-) es un destacado pintor peruano, originario de Puno, conocido por su estilo indigenista y social, que busca representar la problemática del campo y del pueblo altiplánico. Nacimiento y Formación: Nació el 6 de febrero de 1949 en Juli, Puno, Perú. Desde muy joven mostró aptitudes para el dibujo. Realizó sus estudios superiores en la Escuela de Formación Artística de Puno y también se graduó de la Facultad de Educación, Ciencias Sociales, en la Universidad Nacional del Altiplano. Estilo Artístico: Su obra se enmarca en la corriente indigenista, con un fuerte contenido social. Aguilar Paucar utiliza su arte para visibilizar temas como "la problemática del campo, al pueblo, el hambre, la miseria, la explotación", influenciado por artistas con un marcado compromiso social como P1icasso. Técnicas y Temas: Emplea diversas técnicas como óleo, acuarela, tinta, pastel y lápiz. Sus obras a menudo representan escenas rurales, animales y la vida cotidiana del altiplano peruano. Trayectoria y Reconocimientos: Ha expuesto sus cuadros en diversas galerías de Perú, incluyendo Lima (Centro Cultural Ricardo Palma, Miraflores) y Cusco. Su dedicación al arte y su trayectoria han sido reconocidas con homenajes en vida, como el que recibió en el Décimo Salón Anual de Arte Contemporáneo Internacional en Puno. (IA)

Benigno Aguilar es una figura importante del arte puneño, comprometido con la difusión de su arte sin interés comercial, buscando siempre reflejar su realidad cultural y social.







lunes, 15 de diciembre de 2025

DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA

 LOS TÉRMINOS QUE LA RAE INCLUYE ESTE AÑO  

por María Santos Viñas

 “Muchas propuestas llegan desde Instituciones, pero también desde particulares y académicos”, ha explicado la responsable del Instituto de Lexicografía, Elena Zamora, durante la presentación de la versión electrónica 23.8.1 del texto

15 Dic, 2025: https://www.infobae.com/espana/2025/12/15/crudivorismo-loguearse-milenial-y-turismofobia-los-terminos-que-la-rae-incluye-este-ano-en-el-diccionario-de-la-lengua-espanola/

 La Real Academia Española (RAE) ha anunciado la incorporación de nuevos términos como crudivorismologuearsemicroteatromilenial o turismofobia al Diccionario de la Lengua Española (DLE), en el marco de la actualización 23.8.1 que se ha presentado este lunes en la sede del organismo.

La actualización actual, que la RAE ha calificado como una revisión con “menos pretensiones” en comparación con las de años anteriores, representa un paso previo hacia la próxima edición del diccionario en noviembre de 2026. El director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, ha explicado que la institución está trabajando en la edición 24 del DLE, que será “mucho más renovada y amplia”.

Se incorpora como término plenamente adaptado a la ortografía del español el verbo loguearse, con el significado de acceder mediante identificación y contraseña a una computadora, a un sitio web o a un programa, red o sistema informáticos. Se añaden como extranjerismos crudos, es decir, manteniendo la grafía de la lengua de la que proceden y, por tanto, debiéndose escribir en cursiva, los términos gifhashtagmailing y streaming.

Nuevos términos científicos

La mayoría de las novedades incorporadas al diccionario pertenecen al campo de las ciencias. A partir de este lunes, se incluyen términos como gravitón, del ámbito de la física; termoquímico, del de la química, o las voces del área médica cuperosisnarcoléptico y ovulatorio. Del campo de la meteorología se incorporan las palabras engelamiento engelante.

Nuevos significados

Esta versión también añade nuevas acepciones a entradas recogidas con anterioridad. Es el caso de la voz directo, que incorpora la acepción referente a una emisión radiofónica, televisiva o en línea, cuando esta se transmite a la vez que se realiza, o la aplicada en boxeo y que designa el golpe que se da proyectando el puño hacia delante en línea recta.

Brutal añade una acepción nueva con el significado de ‘magnífico’ o ‘maravilloso’. Chapar incluye una quinta acepción para el sentido de ‘cerrar un establecimiento’. Se añaden también el acortamiento eco, para denominar coloquialmente a una ecografía, y el término marcianada, para un dicho o hecho raro, extravagante o disparatado.

El Diccionario de la lengua española (DLE) suma, asimismo, expresiones y formas complejas, es decir, aquellas compuestas por más de una palabra. En la actual versión 23.8.1 ya se pueden consultar las definiciones de alfombra mágicafoto de familiajuguete roto y meter o poner la directa.

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Diccionario RAE: <https://dle.rae.es/>

chapar 1 <https://dle.rae.es/chapar?m=form>
1- tr. Cubrir o guarnecer algo con chapa.
Sin.: chapear, enchapar, laminar 1.
2- tr. Decir una verdad contundente. Le chapó un no como una casa.
3- tr. coloq. Encerrar a alguien en una celda o en una prisión. A los que decidieron incomunicar los iban chapando, cada uno en su celda.
4- tr. coloq. Esp. Cerrar un establecimiento o un organismo. Han chapado la discoteca un mes por vacaciones. Le chaparon el garito por no tener licencia.
5- tr. desus. Poner o sentar la herradura en el casco de la caballería.
6- intr. coloq. Estudiar o trabajar mucho. Me he pasado todo el mes chapando para este examen. U. t. c. tr. / Sin.: estudiar, empollar 1.
7- intr. coloq. Esp. Dicho de un establecimiento o de un organismo: Cerrar, generalmente según un determinado horario. Ese club chapa a las seis de la mañana.

chapar 2

Del veneciano ciapar, este del lat. vulg. *clapare, metát. de *caplare, y este del lat. capulāre 'atar'; cf. lat. tardío capŭlum 'cuerda', 'lazo'.

1- tr. coloq. Perú y Ur. agarrar (‖ tomar).

Sin.: agarrar, tomar, coger, asir.

¿¿ chapar 3 - tr. coloq. Perú : besar ??

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LAS NUEVAS PALABRAS ADMITIDAS POR LA RAE: 

LAS ÚTILES Y LAS INNECESARIAS, LAS BELLAS Y LAS FEAS, LAS CURIOSAS Y LAS COMPUESTAS


por Alberto Amato

Los últimos días de todos los diciembres, la Real Academia Española (RAE) nutre y actualiza su lista de más de 93 tres mil palabras ya consagradas por los académicos. Cuáles son las que refieren a temas de tecnología, de música, de cocina, de deportes y cuál es la definición de estas flamantes incorporaciones al diccionario de habla hispana

* El martes 10 de diciembre de 2024 se presentó la actualización 23.8 del Diccionario de la lengua española (DLE): la obra evoluciona incorporando 4.074 novedades


25 Dic, 2024https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/25/las-nuevas-palabras-admitidas-por-la-rae-las-utiles-y-las-innecesarias-las-bellas-y-las-feas-las-curiosas-y-las-compuestas/

No es intención de estas líneas hacer espóiler, pero la Real Academia Española (RAE) acaba de incorporar la palabra espóiler a su benemérito diccionario, una obra indispensable que se lee como una novela. Le da dos acepciones: el alerón de un vehículo de motor y, luego, “revelación de detalles importantes de la trama o el desenlace de una obra de ficción, que reduce o anula el interés de quien aún no los conoce”.

Como siempre a esta altura del año, la RAE nos regala un resumen de las palabras que, consagradas por los académicos, se hermanan con las más de noventa y tres mil palabras reunidas desde que se fundó la Academia, en 1713, según su edición 23ª, publicada hace ya diez años, en 2014.

Hay algunas expresiones curiosas, otras bellas y sugerentes, otras que hacen tanto ruido que te machacan los oídos y hasta expresiones compuestas por más de una palabra. Entre ellas: “centro de salud”, “unidad móvil”, “voto castigo” o “de castigo”, “zona cero” o “zona de confort”. Por ejemplo, “zona de confort” implica: “Estado mental o situación en que prevalece la sensación de seguridad y de comodidad con lo conocido”. Vamos, que a eso, antes, se le podía llamar vagancia. Pero no: la RAE define a vagancia como “pereza y falta de ganas de hacer algo”. Cuestión de matices. El “voto castigo” o “de castigo” es aquel que “se concede a una opción con el propósito preferente de perjudicar a otra”. El secreto de la acepción está en la palabra “preferente”. La sutileza de los académicos es fantástica.

Como los tiempos cambian, y a velocidad, el diccionario de la RAE incluyó la palabra “teletrabajar”, que es “trabajar en régimen de teletrabajo”, lo que suena obvio, pero no lo es. Teletrabajo es un sustantivo y teletrabajar un verbo intransitivo. Teletrabajo es el que “se realiza a distancia utilizando las redes de telecomunicación”. Como verbo, teletrabajar tiene una conjugación trabajosa, precisamente: “Yo he teletrabajado, él ha teletrabajado…”. Y el que lo teletrabaje buen teletrabajador será.

La cocina se lleva unos buenos platos entre las nuevas palabras incorporadas al diccionario de la RAE. “Barista” designa a la “persona experta en la preparación y presentación del café u otras bebidas elaboradas con él”, y también a la persona “que tiene o atiende un bar o una cafetería”. “Tabulé” es un plato que llega de Medio Oriente, “elaborado principalmente a base de sémola de trigo, tomate, cebolla, perejil y hojas de hierbabuena, y aderezado con aceite de oliva y zumo de limón.” Debe estar buenísimo. Luego, la palabra “umami” es un adjetivo que habla de “un sabor intenso y sabroso, debido especialmente al glutamato presente en algunos alimentos, como la salsa de soja o el queso curado”. Se incorporó un término acuñado por el uso, “frapé”: “Dicho de una bebida que se prepara con hielo picado o se sirve muy fría”. También se agrega “varietal”: “Dicho de un vino o de un aceite de oliva que está elaborado en exclusiva, o en su mayor parte, con una sola variedad de uva o de aceituna, respectivamente”. Y, con tres acepciones, hizo su entrada triunfal, y picantona, al diccionario de la RAE el “wasabi”: “1) Planta herbácea, originaria del Japón, similar al rábano. 2) Raíz comestible del wasabi, de sabor muy picante. 3) Pasta de color verde y sabor muy picante, hecha con la raíz del wasabi y usada como condimento en la cocina japonesa”.

Después, esto dicho con dolor, hay algunas palabras atrabiliarias, feas, que suenan como una caja de herramientas, en fin, no son amigas. Por ejemplo, “dramaturgista”. ¿Era necesario? Remite al teatro y define a la “persona que colabora con el director en el análisis y la realización de un espectáculo”. Con todo respeto, también confunde un poco porque hace recordar al dramaturgo o a la dramaturgia y no a lo que antes se conocía como ayudante de dirección, que también los había que analizaban el espectáculo.

Algo parecido ocurre con la palabra “musealizar”. De nuevo, ¿era necesario? Otro verbo transitivo, vamos a terminar por ponernos de punta con los intransitivos, que define la acción de “transformar en museo un lugar de interés cultural”. Y la RAE pone un ejemplo del uso: “Se pretende musealizar el yacimiento romano para asegurar su conservación”. La pregunta es si, en vez de musealizar, no suena mejor al oído “se pretende convertir en museo el yacimiento romano…” Porque, además, “musealizar” trae de la mano “musealización”, otra palabra de sonido estrepitoso. Igual tirria y ojeriza pueden despertar palabras como “atencional”, referido a la atención, o “desendeudamiento”, que lleva el significado clavado en la frente.

La palabra “temporada” incluye una nueva acepción. Además de ser, como siempre, el “espacio de varios días, meses o años que se consideran aparte formando un conjunto” y del “tiempo durante el cual se realiza habitualmente algo”, se agrega “temporada” a toda referencia a un conjunto de episodios de una serie o un programa.

En la música también hay novedades. “Blusero o blusera” es todo aquello perteneciente o relativo al blues, aquel que compone o interpreta blues o el simple seguidor del blues. “Rapear” es cantar o interpretar a ritmo de rap (en este caso el verbo es intransitivo) o también significa cantar o interpretar algo a ritmo de rap: verbo transitivo. “Groupie” define al fan que acompaña de manera incondicional a un cantante o a un grupo musical en sus actuaciones, especialmente en sus giras.

Para los deportistas, el diccionario de la RAE agregó “bicicross”, que define como “modalidad de ciclismo que se practica en terrenos o circuitos accidentados”; “capoeira”, el “arte marcial brasileña que combina el combate y la danza”; “curling”, con una definición que explica la actividad del “deporte de invierno practicado sobre una pista de hielo, en el que los jugadores, provistos de cepillos con los que barren la superficie, hacen que piedras pulidas empujadas desde el área de tiro se deslicen hacia una diana”; y “full-contact”, expresión que el diccionario de la RAE admite como “locución inglesa” y define como “práctica deportiva consistente en la mezcla de diversas artes marciales y en la que se golpea con los puños o los pies”.

Para no hacer más espóiler, quedan por descubrir los americanismos que la RAE aceptó como nuevas en el idioma español, y otras palabras como “granularidad, macroencuesta, sérum, microbioma, dana, micelar, aerotermia, infusionar” y “chorreo”, que es una reprimenda y no lo primero que a cualquiera se le ocurre que es.

La RAE también te da sorpresas.

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