viernes, 19 de enero de 2024

ANALIZANDO LA COYUNTURA LATINOAMERICANA: ARGENTINA

 MILEI EN DAVOS

César Hildebrandt

En HILEBRANDT EN SUS TRECE N° 669, 19ENE24

J

avier Milei les dijo a los ricos que están cavando su propia tumba.

Fue en Davos, donde se reúnen los que cortan el jamón.

Allí llegó este bodeguero medio boludo, este Manolito de Infobae, este Pepe del Salto salido de las tiras cómicas de Tobi, a decirles a los capitalistas qué es lo que hay que hacer para derro­tar al comunismo, “ese fantasma que recorre Europa”.

Como si el Pacto de Varsovia siguiera orde­nando la invasión de Praga. Como si la Stasi siguiera interviniendo teléfonos en la RDA del muro. Como si los mujaidines afganos conti­nuaran combatiendo a los soviéticos. Como si Julius y Ethel Rosenberg no se hubiesen frito en la silla eléctrica por darles a los rusos secretos de la bomba atómica.

Vergüenza ajena, che Milei: oírte fue como cuando vimos a Maradona coqueado y licuando las erres al hablar.

Javier Milei no es un anarcocapitalista. Es el capataz de aquel Henry Ford que simpatizaba con los nazis. Es el mercenario con labia, ¿viste?, salido de la antigua guerra fría. Milei es el pasado que los milmillonarios quisieran precisamente borrar.

Pero va este hombre y les arruina la fiesta. Va Milei donde los alcohólicos anónimos y entra con la botella de un gran whisky escocés.

Macron se espanta. Los que se sienten principales salen corriendo: Milei habla como los bisabuelos de los latifundios que tenían el tamaño de El Salvador. Cuando al peonaje le tiraban el salario en una boina.

Para creerle a Milei tendría que haber una epidemia mundial de amnesia. Habría que olvidar lo que ha hecho del planeta el capitalismo sin regulaciones y lo que nos espera si no hay un acuerdo global sobre asuntos claves como el calentamiento global.

Decirles a los europeos y a los estadounidenses que el Estado es el enemigo es, además, meter la pata de modo inolvidable. La Europa en ruinas salida de la segunda guerra mundial -una guerra que el capitalismo autoritario alemán empezó en busca de mayores fuentes de recursos- se ha esmerado años en mantener, precisamente, algo del “Estado del bienestar” con que se enfrentó al crecimiento de los partidos comunis­tas de occidente. En Europa, en la mayor parte de los ca­sos, la educación es pública, la salud corre a cuenta del presupuesto y el transporte está subsidiado cuando no en manos directas del Estado. En los Estados Unidos el Estado interviene el mercado con la ferocidad de la conveniencia nacional. Que lo diga China víctima actual de aranceles punitivos creados para favorecer la producción norteamericana. Que lo diga la historia de su agricultura y de su industria, socorridas ambas por estímulos tributarios que sonrojarían a cualquier liberal ortodoxo. Que lo diga el decisivo complejo militar-industrial, tan interesado en mantener el mundo en llamas porque de ese cuero salen las correas.

El hegemonismo del capital sin deberes sociales que propone Milei acabó hace más de un siglo. Una momia que habla como Mirtha Legrand y piensa como Mauricio Macri va a Davos y propone que hay que dejar de oír a las sirenas del socialismo y dedicarse, sin culpa y con orgullo, a crear un mundo de empresarios que no tropiecen con baches indeseables como el sindicalismo, la justicia social, los impuestos propor­cionales, la respon­sabilidad ambien­tal. ¡La máquina de vapor acaba de inventarse! ¡Los niños trabajan en las hilanderías!

‘Viva la libertad, carajo”, dice Milei. Pero esa libertad es la esclavitud de las mayorías y ese proyecto no es via­ble a estas alturas de la historia. Y los empresarios más astutos lo saben muy bien. Por eso aceptan que en un mundo crecientemente multilateral las consignas de antaño ya no sirven. El capitalismo salvaje, que es el que Milei propone como barrista bravo y pasado de humos, es una antigualla peligrosa. Milei quiere que, cada vez que sintamos algún dolor, vayamos a la farmacia y compremos un frasco de láudano. Vive a principios del siglo XX y, encima, se equivoca como un gaucho cualquiera: Argentina jamás fue el primer país del mundo, la inequidad de género existe como práctica mundial y el calentamiento global nos va a destruir si no hacemos algo ecuménico y radical.

Milei habló como un viejo nostálgico de la mano dura en una sobremesa familiar. Como cree en el espiritismo, terminará haciendo sesiones para enseñarle a cantar a Gardel.<>

jueves, 18 de enero de 2024

MAS SOBRE EL EMBLEMATICO TORITO

 LOS FAMOSOS TORITOS DE PUCARA

Carlos Ivan Degregori

El denominado torito de Pucara es una de las manifestaciones artesanales más representativas del departamento de Puno. De arcilla decorada, se comenzó a elaborar en el pueblo de Santiago de Pupuja, localidad vecina a Pucará. Esta última, sin embargo, le otorgó su nombre debido a que desde allí se inició su comercialización. Pero el origen de la figura es mucho más antiguo. Algunos investigadores sugieren que los antecedentes se encuentran en las llamadas conopas o imágenes de alpacas talladas en piedra de origen prehispánico, que representaban a las divinidades tutelares de los animales y de los campos. Con la llegada espa­ñola y el transcurrir del tiempo, lentamente la conopa prehispánica se fue convirtiendo en el actual torito de Pucará, lo que terminó de ocurrir entre fines del siglo XIX e inicios del XX. Por ende, no solo representa a figura del toro, animal altamente valorado por los campesinos debido su utilidad en el arado, sino también al largo proceso de transformación rural de las poblaciones andinas iniciado con la Conquista.

 

ALMA Y FIGURA DEL TORITO VIAJERO

Atlas Departamental del Perú, Ed PEISA-La Republica T3 p. 101

Una de las figuras emblemáticas de la artesanía peruana es, sin duda, el torito de Pucará. Su silueta gruesa y sin embargo airosa, de elaborada sencillez, posee un encanto especial que la vuelve memofable. Aunque se le identifica con Pucará, que es donde mayormente se comercializa, proviene de “Santiago de Pupuja, pueblo vecino de vieja tradición artesana.

Pero en realidad este recio torito viene de muchísimo más lejos. Como nuestro propio país, es a la vez joven y muy antiguo: en su versión actual tiene menos de cien años, bien que bajo otros rasgos es por lo menos milenario.

Su antepasado remoto en nuestro país —ni hablemos de sus raíces hispánicas— puede ser con facilidad rastreado en la cerámica Tiahuanaco del período clásico (cerca del siglo VI d.C.). De esa época tenemos vasos, posiblemente sahúmadores, en figura de un puma que a veces incorpora ya algunos rasgos de camélido. No es necesario mucho esfuerzo para suponer que esa forma tiene relación con otras más antiguas que provienen de Chavín y que hablan de un fondo mítico común a las culturas prehispánicas.

Varios siglos después, y con el horizonte Huari de por medio, el que será torito nos sale al encuen­tro convertido en una estilizadísima llama o alpaca incaica. Ahora es una conopa o ullti, especie de dios tutelar representado en piedra y que tiene la misión de asegurar la fertilidad del ganado y los campos. Al parecer sigue siendo utilizado co­mo sahumador, pues conserva en el lomo la concavidad para tal efecto. En esta etapa, la alpaca está figurada sin patas, en un bloque macizo, las orejas enhiestas y el vellón de cuello y pecho graciosamente distribuido en tres o cuatro planos.

Las conopas siguen elaborándose durante la Colonia, de preferencia en barro. Algunas de ellas, quizás para compensar el empobrecimien­to del diseño, que es bastante tos­co, llevan adornos que figuran la lana y a veces las cintas del cuello. El espacio que habría servido para colocar las ofrendas o recibir la san­gre del sacrificio se ha convertido en el gollete de un cántaro. Se cree que estos objetos mantuvieron su popu­laridad, simbolizando de algún mo­do la supervivencia de las creencias ancestrales, por la influencia de los movimientos de resistencia cultu­ral liderados por los curacas.

Posiblemente a principios del si­glo XIX, las conopas empiezan a fabricarse con forma de toro, aunque todavía las patas no se representan, es decir, los artesanos continúan la tradición incaica. Estos primeros toritos de cerámica bruñida, y a ve­ces vidriada, son sumamente rús­ticos, pero están listos para echarse a correr estrenando su nueva figu­ra, pues avanzado el siglo XIX ya se yerguen sobre pequeñas patas.

A fines del XIX, la forma de toro es mucho más nítida; los cuernos sobresalen, las patitas se levantan un poco y aparece el característico morrillo. El torito de Pucará está dejando el aspecto de manso buey. Su evolución se completará duran­te el siglo XX, cuando se adorne con una graciosa enjalma, le pinten círculos concéntricos, a veces trencen sus crines, lo figuren con la lengua colgante, los cuernos enhiestos, los ojos brotados.

¿Por qué el felino se volvió alpa­ca y nos sale ahora al encuentro convertido en toro? Quizás porque a los espíritus inmortales no les interesan las formas, y si en las bre­ñas de Chavín este auki fue puma, en el pastizal altiplánico se volvió naturalmente alpaca, y, al llegar de España un potente rival, le expro­pió su astada figura.

Ahora el auki, instalado en las cumbreras, sigue protegiendo los campos y hogares andinos y sir­viendo en las ceremonias de mar­cación del ganado, pero también, como grácil torito, objeto artístico, ha conquistado muchos corazones en otras latitudes.

martes, 16 de enero de 2024

ABRIENDO LA PRIMERA PUERTA A LA FESTIVIDAD 2024

 


OPINION PROPOSITIVA PARA IMPULSAR EL DESARROLLO INTEGRAL DEL PERU

 EL DESARROLLO COMPARTIDO

Escribe: Milciades Ruiz

La propuesta del desarrollo compartido equitativamente para el caso peruano, es una alternativa que, se sustenta en la ideología y la experiencia histórica de las sociedades andinas prehispánicas. Pero, en concordancia con las aspiraciones de la sociedad actual, frente a las condiciones imperantes de la realidad en el proceso histórico en curso. En esta perspectiva, planteo los siguientes puntos para el debate en los grupos políticos al inicio del 2024.

1.      En el proceso histórico de la humanidad, hemos llegado a una situación en la que la sociedad mundial y nacional, se rige por el poder del dinero. El sistema imperante genera intrínsecamente, desigualdad social e injusticias, en todos los aspectos de la vida humana. Siendo un resultado inmanente del sistema, sus efectos no desaparecerán mientras subsista.

2.     Nuestros ancestros prehispánicos, todavía no conocían el dinero como forma de intercambio, ni la propiedad privada, ni el lucro para acumular riqueza. Su sistema económico giraba en torno al bien común. Todo mejoramiento era en beneficio comunitario. Fue la conquista hispánica la que introdujo el sistema individualista, en la economía de la sociedad y la impuso contra la voluntad de nuestros ancestros andinos.

3.     Pese a las imposiciones de la dominación colonial y republicana, aún persiste el deseo de recuperación del sistema ancestral. Los peruanos ancestrales, añoran su pasado histórico por sus bondades sociales. Actualmente, el sufrimiento social es inmenso solo por el hecho de ser de raza autóctona, ser de la sierra, ser de procedencia indígena. No tener dinero para alimentarse, educarse, curarse, vestirse, es una debilidad de los más pobres.

4.     Pero mientras no estemos en condiciones de cambiar el régimen injusto imperante, el desarrollo compartido equitativamente es una alternativa viable. Este busca reducir las desigualdades sociales hasta donde sea posible y avanzar en logros de equidad. Si lo que define la condición social es el dinero, se trata entonces de compartir el dinero social, de manera equitativa.

5.     La fórmula para diseñar un sistema intermedio es la equidad, siguiendo un plan maestro y una estrategia apropiada. Lo esencial es democratizar la economía y la institucionalidad nacional, incorporando a la modernidad a los sectores rezagados por el sistema vigente. Un reordenamiento justiciero de la sociedad, sin exclusivismo de élites o castas civiles ni militares, en el que el empleo remunerado sea un derecho humano.

6.     El pleno empleo genera de por sí, demanda comercial que moviliza toda la economía haciéndola crecer en beneficio compartido equitativamente. Esto se puede hacer si, se lucha para acceder al poder de gobierno nacional. Pero para ello, se precisa enarbolar las banderas del desarrollo compartido, sobre la base de objetivos y metas factibles de alcanzar.

7.     Desde el poder se puede distribuir equitativamente la riqueza acumulada en el fisco, preservando la sostenibilidad del crecimiento nacional. Distribuir equitativa y compensatoriamente los proyectos de inversión pública, los subsidios estatales, el presupuesto fiscal, eliminando todos los privilegios del centralismo y la segregación de ámbitos.

8.     Desde el estado se puede normar el desarrollo compartido en las inversiones privadas dando acceso al accionariado a una cuota popular y otras medidas efectivas de distribución directa e, inmediata de todo canon. Participación en el propio negocio de inversión o, como empresas conexas propias de las localidades en que operan las transnacionales de hidrocarburos, minería, turismo, agro exportación, etc. Acabar con la mendicidad de los distritos que tiene que suplicar al MEF, las partidas presupuestales, condicionadas a esquemas burocráticas inoperativas.

9.     Una lógica política siguiendo la experiencia china, es reservar los negocios estratégicos para el estado, creando empresas estatales de alta rentabilidad, que serían empresas de todos los peruanos y no del gobierno de turno. Las utilidades son reinvertidas, pero siguen tributando en mayor proporción a las arcas del estado a medida que se van expandiendo como empresas transnacionales. Otra forma es, estimular la formación de empresas populares como la Huawei, el mayor fabricante mundial de equipos de telecomunicaciones, que es propiedad de sus 121.000 trabajadores. Todo esto redunda en un desarrollo compartido

10.  Pero también, desde fuera del poder de gobierno se puede luchar contra la discriminación presupuestal, para lograr proyectos de inversión local, reproductiva y no de gastos solamente. Luchar por el establecimiento de peaje por riquezas que salen de cada distrito, valle o, cuenca, en forma de productos primarios, y procesados. El peaje por la salida de madera de la selva para reinvertir en forestación es una forma de desarrollo compartido. Las cuotas de becas para estudiantes de pueblos indígenas en universidades particulares, cuotas de puestos de venta en mercados para los productores, también van en la misma dirección del desarrollo compartido, pero hay muchas otras banderas.

11.   Un programa de desarrollo compartido puede enarbolarse como un pliego de reclamos ya sea por ramas de producción o por distrito y valle a tratar con el gobierno anualmente refrendando los acuerdos mediante resolución legal. El sindicato de construcción civil, lo hace todos los años incrementando los beneficios sociales en trato directo con el gremio empresarial CAPECO cuyos acuerdos son publicados como resolución ministerial, de cumplimiento obligatorio. Lo mismo se puede conseguir planteando el pliego de reclamos para la negociación colectiva de un distrito, provincia y región, de un gremio popular y, Frente de defensa. Solo es cuestión de proponerse y preparase para la lucha sin dejarse mecer por las mesas de diálogo.

12.  Es importante, no permitir el uso demagógico del desarrollo compartido, ofreciendo lo que no es factible. Los traficantes políticos no tienen escrúpulos para lograr ser elegidos, aunque después no cumpla. La negociación colectiva es un derecho civil y un trámite serio de compromisos adquiridos. Mucho cuidado con los agitadores que manipulan la lucha popular desvirtuando sus justos reclamos. Para lograr triunfos, se precisa de tácticas y estrategias realistas y apropiadas, descartando todo aventurerismo irracional.

Todo lo mencionado es tan solo una sugerencia de buena fe, que es compatible con cualquier variante ideológica. Todo depende del modelo a diseñar para que sea una plataforma profunda, intermedia o moderada, según el porcentaje de medidas efectivas. En todo caso, puede servir de insumo a tener en cuenta para los planes políticos del 2024. S. E. u O.

Enero 16-2023



NUEVO ESCENARIO PARA CONCURSOS DE LA FESTIVIDAD CANDELARIA

 


MUSICA Y DANZA EMBLEMÀTICAS DEL PERU Y BOLIVIA

 EL HUAYÑO

E

l huaiño es el género musical más popular en los Andes, y se refiere tanto a la música como al baile correspondiente. Se pueden oír huayños cantados por campesinos en las más distantes áreas rurales, pero también en los pueblos mestizos más grandes y urbanizados. También pueden escucharse en discos comerciales que fueron producidos desde la década de 1950 en las ciudades de la costa. Además, es un género muy popular fuera del Perú y Bolivia, debido a que se toca a en las calles y subterráneos de varias partes del mundo, desde Los Ángeles a París. Una de las razones de su popularidad es que el huaiño puede interpretarse o bailarse en una gran variedad de contextos. Como no es un género ritual, no se limita a ninguna ceremonia específica del calendario anual. El huaiño también puede ser ejecutado por cualquier grupo instrumental y en una enorme diversidad de estilos locales y regionales. Puede cantarse a cappella (sin acompañamiento musical) o por un solo instrumento musical. La gran adaptabilidad del huaiño es una de las razones, por lo tanto, de su vasta aceptación.

A pesar de la popularidad del huaiño, hay escasa evidencia de su existencia en tiempos prehispánicos. Ningún cronista colonial o viajero ha mencionado alguna canción o baile conocido por ese nombre, pese a que sí se mencionaron y comentaron otros géneros musicales. Solo Diego Gonzales Holguín, quien escribió un diccionario quechua en 1608, incorporó el término refiriéndose al acto de bailar tomándose de las manos, sugiriendo que se trataba de una danza de pareja. Juzgando a partir de las fuentes escritas, entonces, podemos concluir que el huaiño no disfrutó en tiempos prehispánicos de la gran popularidad que ganó durante la Colonia y la República.

En cuanto a los orígenes del huaiño, el etnomusicólogo peruano Josafat Roel Pineda opinó que este evolucionó hacia su forma actual durante el periodo colonial. Su desarrollo se vio favorecido por la política española de establecer reducciones, que consistían en concentrar a la población indígena, que a menudo vivía en forma dispersa en las áreas rurales, en pueblos o villas construidas bajo modelos arquitectónicos hispánicos. Roel afirma que el huaiño se convirtió en una danza ideal para tales escenarios, ya que tenía un carácter social y recreacional. Generalmente era interpretada por parejas independientes en espacios cerrados y pequeños, en las viviendas domésticas.

Contrastando con el huaiño, otras danzas prehispánicas rituales, como la kashwa, tuvieron una evolución distinta durante la Colonia. Como la kashwa era una danza circular que requería de amplios espacios, no encontró en los pueblos y villas coloniales un espacio adecuado para su desarrollo. La kashwa fue entonces confinada al campo, donde era inter­pretada solamente en lugares y periodos muy específicos.

La música del huaiño generalmente es de ritmo binario y muy sincopada. Su motivo rítmico más redundante consiste en un patrón de una corchea y dos semicorcheas, o de una semicorchea-corchea-semicor­chea. Muchos huaiños usan la escala pentatónica (la-do-re-mi-sol, por ejemplo), pero la escala hexatónica (la-do-re, mi, fa#, sol) y la escala euro­pea diatónica también son muy usadas. Puede consistir en una sola sec­ción (llamémosla parte A) o en dos secciones relacionadas no-contras­tantes (AB). En cualquier caso, la estrofa se repite varias veces, cada una con un verso diferente. El huaiño mestizo suele concluir con una sección llamada fuga, que puede ser más enérgica y tener textos diferentes. La sección de la fuga se repite a voluntad, hasta el final de la canción.

"Chuncapollera"
El huaiño se nombra con diferentes términos según su origen: chus­cada en Áncash, pampeña en Arequipa, cachua en Cajamarca, chymaycha en Amazonas y Huánuco y huaylacha en el Colca, en Arequipa, “huaylars” en Junín. Asimismo "carnavalito" en Argentina y "Sanjuanito" en Ecuador. El estilo del huaiño también varía según el lugar. Un huaiño indígena sonará menos estilizado que un huaiño mestizo, que musicalmente favore­cerá sonidos y rangos más compatibles con una estética urbana.

El huaiño no es solo una canción y un baile: también es una forma de poesía popular. Sus textos son sentimentales, con un uso intenso de la metáfora. Hablan de amor apasionado, de la familia, de nostalgia, de humor, de política y del lugar de origen. La mayoría de ellos, sin embargo, son de naturaleza amorosa. En este caso, el poema a menudo usa ale­gorías recurrentes al amado o amada, relacionándolo con aves, flores u otros elementos de la naturaleza. Además, alude a una relación que ha sido interrumpida o terminada por fuerzas desconocidas. <>

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Condensado por Puno Cultura y Desarrollo



domingo, 14 de enero de 2024

PROGRAMA DE LA PARROQUIA SAN JUAN: FESTIVIDAD CANDELARIA

 


LAGO SAGRADO EN GRAVE PELIGRO

 DESASTRE A LA VISTA EN EL LAGO TITIKAKA

Nota aparecida en la revista BRISAS (diciembre 2023) condensada de material disponible en distintas publicaciones.

Y

a no es solo una alarma que se viene escuchando o leyendo desde hace más de medio siglo. Ahora es un inminente riesgo, es el abismo negro que nos espera teniendo como espejo otras latitudes del orbe que han visto que antiquísimos espejos de agua sean hoy territorios desérticos, como revela la nota del periodista de investigación Víctor Alvarado, invitado nuestro en esta edición especial sobre el lago.

La siguiente es parte del dramático texto que publicó en setiembre último el diario madrileño El País en referencia a las graves circunstancias que rodean a nuestro mítico lago, un altísimo y gigantesco espejo donde acaso las estrellas se hacen su tocado, según describió certero el poeta.

Preñado de estiércol

La documentada crónica del diario madrileño añade que científicos advierten que este cuerpo de agua ubicado a unos 3.810 metros de altitud que comparten Perú y Bolivia se ha llenado de desechos domésticos e industriales.

Al ya viejo drama se suma ahora la falta de lluvias que también ha reducido sus aguas a niveles críticos.

Es noticia vieja que las aguas lacustres en la bahía de Puno ofrecen un inquietante color verdusco producto de la también vieja contaminación de los desagües, otrora antiguas aguas color turquesa de las que hoy emana un hedor insoportable en algunas zonas del litoral puneño.

En el otro lado, los vecinos de la bahía de Coahana, la zona más contaminada del lado boliviano, describen que el lago presenta habitualmente ‘una enorme mancha oscura y un olor a huevo podrido’.

 Los torrentes urbanos se unen en la zona rural al río Pallina que arrastra los desechos hasta desembocar en la bahía de Cohana, donde está el lago. 

Su Majestad, el Lago

Volodia Mendoza Aparicio, otro de los colaboradores de este informe, revela en nota aparte los portentos que guarda en sus aguas este colosal reservorio, uno de los pocos que quedan de agua dulce en el mundo.

Y nosotros lo tenemos al pie de nuestros pueblos ribereños desde hace milenios.

Allende la frontera, está a 144 kilómetros de ciudad de La Paz, la capital administrativa de Bolivia. Toneladas de contaminantes como plásticos, metales pesados y aguas servidas -dice el diario en mención- son arrojados sin control a ríos que cruzan las ciudades bolivianas de El Alto, Viacha y Laja, donde viven más de un millón de personas.

Un antiguo pescador boliviano de 53 años que ahora se dedica al turismo y la ganadería, mira con preocupación que las marcas de agua en las maderas del muelle han bajado por la falta de lluvias y que los peces prácticamente han desaparecido, al igual que las algas que sacaba del lago para alimentar a sus animales.

En nuestro lado

En el lado peruano, la bahía de Puno, una capital de 130.000 habitantes, está totalmente contaminada por la descarga de aguas servidas, mientras que el río Coati arrastra hasta el lago la basura que genera la ciudad de Juliaca, de 600.00 habitantes, a poco más de 30 Km. de Puno.

Millones botan medio kilo de basura al día

El Titicaca tiene un área de 8.562 kilómetros cuadrados y se encuentra en la cuenca endorreica del altiplano andino que compartimos con Bolivia. Allí viven unos 2,1 millones de habitantes. Cada uno de ellos genera aproximadamente 0,5 kilos de basura diaria.

La contaminación también ha provocado que el  85% de las especies de peces endémicos estén en riesgo de desaparecer o ya han desaparecido, además de causarle graves daños a la flora acuática. Kilómetros de terreno que en época de lluvia se inundaban, actualmente son paisajes casi desérticos debido a una persistente sequía por la que los animales buscan desesperadamente algo de pasto para comer.

“Con la sequía y la contaminación, hay una sinergia negativa que impacta a la población del lago Titicaca”, dice Juan José Ocola, biólogo y presidente de la Autoridad Binacional Autónoma del Lago Titicaca (ALT), institución creada en 1996 por Bolivia y Perú que se encarga (¿?) del manejo, control y protección de los recursos hídricos, hidrobiológicos y ambientales del lago.

“Yo estimo que se requieren mínimamente 600 millones de dólares para tratar aguas residuales, tratar residuos sólidos, fortalecer la capacidad de gestión ambiental de las municipalidades e implementar un programa binacional para sensibilizar y educar a la población sobre los problemas ambientales del lago”, agregó.

“Si no hacemos algo, vamos a tener una enorme cloaca donde se vierten todos los residuos, un lago totalmente degradado sin fauna ni flora y con pocos espacios donde se pueda seguir cultivando trucha”, alerta Carlos Revilla, antropólogo y director del instituto de investigación y acción de desarrollo integral (IIADI).

El Ing. Gustavo Flores denuncia en esta edición que las ultra mediáticas plantas de tratamiento cacareadas desde hace decenios en Puno, están en cero.

Microalgas peligrosas

El científico francés Xavier Lazzaro encabezó en junio del 2019 la instalación de una boya en la que se convirtió en la primera estación hidrometeorológica automática y autónoma del Titicaca, como parte del observatorio científico ambiental permanente en la zona, un proyecto financiado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Las observaciones de la estación apoyadas por imágenes satelitales evidenciaron en 2021 el aumento del fenómeno denominado eutrofización, que es el enriquecimiento de nutrientes como el nitrógeno y fósforo que propician la floración de microalgas. En 2022, la boya registró en el norte del lago una superficie de color verde (en vez de un tono azul) una característica de la presencia de estas microalgas.

Este es un proceso natural que toma miles de años, “pero se ha acelerado de forma crítica en los últimos 40 debido a la contaminación doméstica e industrial combinada con el calentamiento. Hemos arruinado una belleza natural”, afirma Lazzaro, quien desde 1979 ha realizado investigaciones en el Titicaca como parte del Instituto Francés de Investigación para el Desarrollo (IRD).

El experto teme que en la actualidad ocurra un episodio peor al registrado en abril del 2015 cuando se documentó la primera floración de fitoplancton en el lago debido una lluvia inusualmente larga que llevó a un exceso de nutrientes, materia orgánica y contaminantes en el agua favoreciendo el crecimiento incontrolado de microalgas que redujeron el nivel de luz y oxígeno en el fondo del lago causando la muerte masiva de peces, ranas y aves acuáticas.

¿MUERTE LENTA DE ESTA MARAVILA NATURAL?
Sequía

Lazzaro sostiene que el lago, que es del tipo endorreico (sus aguas no llegan al mar y se agotan por evaporación, infiltración o consumo), está enfrentando una década de sequía por el calentamiento global “y con la llegada del  fenómeno de El Niño será peor aún”.

“Se observó (con la boya) una tendencia de reducción nítida de la precipitación anual de 782 milímetros (mm) en 2020, 677 mm en 2021, hasta 485 mm en 2022. Así como una reducción del periodo lluvioso: de septiembre 2019 a marzo 2020; de octubre 2020 a abril 2021; de febrero a abril 2022”, explicó.

En los últimos seis años, el nivel del agua del Titicaca empezó a bajar y ya no se recuperó. El promedio debería ser 3.810 metros sobre el nivel del mar, pero debido a la alta exposición a la radiación solar y lo elevado de la evaporación, ha bajado hasta un 2,1% por debajo del nivel promedio, “lo que es preocupante”, dice el presidente de la ALT.

“El agua baja casi 12 centímetros mensuales. Si seguimos a este ritmo, en 2024 podríamos llegar a la peor sequía y al nivel más bajo del Titicaca registrado en el año 1943 a 3.806 metros sobre el nivel del mar”, explicó Ocola.

La falta de agua ha afectado las 90.000 hectáreas de totorales, una planta acuática en forma de junco que depende del agua para subsistir y es un ecosistema importante porque es un hábitat de peces nativos. También impacta el turismo, la agricultura y la ganadería y pone presión a la pesca, ya disminuida.

Tal el pavoroso informe del diario español del que nos hacemos eco aquí en BRISAS instando a una movilización nacional y regional en salvaguarda del Titicaca. <>

COSTUMBRES DE MI TIERRA [III]

CREENCIAS Y PRÁCTICAS MÁGICO RELIGIOSAS DEL INDIO DEL ALTIPLANO

Julián Palacios Ríos*

En Ralph Bolton: LA CULTURA EXPRESIVA PUNEÑA”, Ed.Horizonte, 2015

I

L

os indígenas aimaras y quechuas que viven actualmente en el altiplano del Titicaca, donde está el departamento de Puno, sienten y piensan de ellos mismos que tienen un cuerpo y un espíritu o alma llamado “ajayu” en Aimara y “ánima” en Quechua; que dicho espíritu se separa en algunas ocasiones del cuerpo mientras duerme y vaga por distintos lugares cono­cidos y desconocidos, cuyas experiencias son los sueños; esto lo confirma el testimonio de las que ha visto que el cuerpo no se ha movido, mientras el espíritu viaja, trabaja, lucha y experimenta muchas cosas que recuerdan al despertar. La interpretación tra­dicional que dan a los sueños es uniforme: son presagios y pre­venciones para el porvenir. Creen que cuando su espíritu está vagando, otro espíritu maligno puede apoderarse de su cuerpo y ocasionarle enfermedades; que cuando se asustan, principalmen­te los niños, su espíritu puede abandonar el cuerpo y puede dar lugar a enfermedades mentales curables con prácticas mágicas que lo devuelven a su cuerpo. Piensan que muchas enfermeda­des son espíritus diabólicos que vagan en las noches y el que se encuentra con uno de ellos, “la ura” invisible puede enloquecer o enfermarse; que otros, visibles, en forma de animales deformes y de personas mal vestidas, como el “anchancho” que ocasiona enfermedades. La “qhiqha” es la influencia maligna de la intemperie en el niño o en su ropa que lo hace llorón; "Limpu” es el espíritu de los abortos que atrae el granizo; “urija” es la enteritis de los niños debida a la cercanía con personas próximas a morir o ca­dáveres; “ttisi” en el resfrío de los niños que les dificulta la respi­ración y se atribuye a la influencia de las mujeres embarazadas o que están menstruando, etc. Cuando el espíritu de un individuo se extravía y no puede volver a su cuerpo, llega la muerte.

Coca quintucha

II

Esta gente está convencida de que las cosas inanimadas tam­bién tienen su espíritu, como el hombre y los animales, tales como: el “uyhuiri”, el que nos cría, el sitio en que se vive; la “tapa”, el nido, la casa; el “auqui” o padre, viejo, es el cerro próximo; “achachila” el abuelo es el espíritu de los cerros o montañas ma­yores; el “anchancho” es el espíritu malo que mora en los manan­tiales, el barranco, el río, la mina o donde hay tesoros escondidos e impide que se descubra y es capaz de hacer muchos daños; “ma­ma-pacha”, la madre tierra que nos da el sustento; “tatitu Inti” el Sol, es el padre que nos da la vida, la luz y el calor; etc. Estos espíritus tienen las mismas necesidades y pasiones que los hom­bres: hambre, sed, cólera, compasión, y sentimiento de justicia para premiar o castigar. Por eso la vida del indio está dominada por las preocupaciones de “pagar” al “uyhuiri”, para tener éxito en los negocios; a la “tapa” para poder vivir con felicidad y libre de enfermedades , y contratiempos; a la “chajha” para que pro­duzca lo suficiente y no venga el hambre; al manantial, al río, al barranco, al lago, para que no le quiten el ánimo de trabajar; a los “achachilas”, para que los libre del granizo, las heladas y la se­quía; a la “tira-huirgina” para que no le falte el sustento diario; al “Taititu-Inti”, para que nos guíe con piedad y deje llover y no se enoje y mande rayos. También se venera a la Luna, “Phajhsi” (A) o “Mama-quilla” (Q) que suele enojarse cuando está en fase llena “junta” si se trabaja las sementeras o se lava ropa que las malogra.

III

Las ceremonias de “pagar” a los espíritus de las cosas mencio­nadas, varían según la importancia de los actos o trabajos que se inician o cumplen, o de lo que se pide:

a)              Para iniciar la siembra, la cosecha, hacer un cerco, una zan­ja, es suficiente una “jeuqqecha” (A) o “qqosñichi” (Q) que con­siste en sahumar con incienso, “qqoa” o unas hojas de coca. Lo mismo se hace para evitar el granizo.

b)              Para hacer un viaje, un negocio, poner los cimientos de la casa, se hace el “aytu”, que consiste en levantar tres hojas de coca por cada persona, pidiendo a la tierra que sea propicia, luego se entierra o se quema.

"Mesa"
c)              Cuando se concierta un matrimonio, en el “sarttachi”, se hace una mesa sencilla.

d)              En la marca del ganado y al terminar la techumbre de una casa “achoqalla” (A) “huasichacuy” (Q) interviene el “yatiri” (A) ó “paqo” (Q) o sea el adivino o mago blanco que hace una “mesa” completa hasta con “cucho” que es el sacrificio de una llama blan­ca.

e)              Se trata de la curación de un enfermo grave, el “qolliri”, mé­dico, hace la “ttaqara” arrancando los hilos de la enfermedad, o la “turca” cambiando la enfermedad a un conejo u objeto de valor que se abandona en el camino para que el que lo recoja se lleve el mal.

f)                Los maleficios o brujerías los hace el “Laiqa” o mago negro.

g)              Los “kharisiris” (A) o “ñakkacujh” (Q) sustraen la grasa de los ríñones de las jóvenes y les ocasionan enfermedad o muerte.

h)     Los “cchamacani”, los que tienen los secretos y misterios oscuros, prepara una mesa y llaman a los espíritus de los “achachilas” quienes comparecen en una habitación oscura, para dilucidar un misterio, averiguar quién ha robado el ganado o una casa o para encontrar un “hechizo” oculto, y llegan haciendo gran ruido y luego discuten, amonestan, revelan los secretos, moralizan y hasta castigan a los que tienen faltas y están presentes.

IV

Los materiales necesarios para una ceremonia completa de “pagar” a la casa, a la tierra, a los “achachilas” para que llueva, etc. son: la “coca”, la chicha de quinua, “ayara” u originaria, vino y alcohol para la “t’inca”, las “ch’uhuas” o maceraciones de cereales; fréjoles, confites, chocolatines, en agua; el “hunto”, o sea la grasa del pecho de la llama; “qqoa” una yerba aromática de la cordillera, e incienso para sahumar; pan de oro y pan de plata para hacer banderines en palitos de “qqoa”; “chiuchis” que son figuritas de plomo hechas en molde que forman una colección por pares que venden las chifleras; “templas” que son un par de platillos de plata con asas de animalitos del mismo material, y a falta de estas, los “llosjhes”, un par de conchas marinas con lo que se hace la “chuhua”; “incuñas”, servilletas o manteles de lana y costales que se tienden en el suelo donde se realiza la ceremonia.

"Pago" a la Pacchamama

V

Con estos materiales, el “yatiri” (A) o “paqo” (Q) acompañado de un auxiliar, “sullca-paqo” se instala en un lugar central y dominante de la habitación, donde acomoda los materiales; generalmente coloca también un crucifijo o un santo, para que participe en el homenaje, y comienza la ceremonia con “padre nuestro” ad hoc e invocaciones al Altísimo, para que todo salga bien. Enseguida indaga mediante las hojas de coca si la tierra y los espíritus de la casa, etc. están dispuestos a recibir el sacrificio; luego escoge las hojas de la coca que están enteras, sin que les falte nada, o sea el “k’intu”, con lo que prepara la “mesa”. Hace la t’inca echando un poco de licor o de vino con los dedos a la tie­rra, y la “chuhua” echando los mismos líquidos al espacio para que lleguen hasta el Sol. Cada uno de los concurrentes tiene que escoger tres hojas de la coca seleccionada, mojarlas en vino o en las “chuhuas” y colocarlas sobre una “incuña” ceremonial en que se coleccionan las ofrendas de todos. La mesa se prepara unas veces sobre un amuleto de piedra de Huamanga que representa la casa, el ganado, la tienda, etc., y otras veces se hace una cajita de “hunto” amasada con vino, colocando en las cuatro esquinas banderines de pan de oro y pan de plata en palitos de “qqoa”; otros lo acomodan en un copo de algodón cuidadosamente es­carmenado y papel blanco.

Reunidas las ofrendas con los “chiuchis”, flores, etc. en la incu­ña nuevo ceremonial, y después de hacer nuevas “t’incas”, “ch’u­huas” y libaciones, el “paqo” arrodillado reza, sahúma y pone la incuña que contiene la mesa sobre la cabeza de cada uno de los presentes, quienes piden perdón a los espíritus por sus faltas. A las doce de la noche, el “paqo” y sus auxiliares salen a preparar la hoguera en la que se quema todo lo que se ha puesto en la “mesa”. El “paqo” observa como arde el fuego, a donde se dirigen las lla­mas, diagnostica si los espíritus de la tierra, la casa, los “achachilas” han recibido bien o no han gustado del sacrificio. Por fin se va para no volver.

La ceremonia ha durado unas 4 o 5 horas y si es con sacrificio de “cucho”, que es una llama blanca, como en la marca del gana­do, suele durar algunos días.

Los indígenas del altiplano han superado la etapa primitiva “mítica”, o sea el culto directo a los seres y fenómenos naturales; se encuentran actualmente en la etapa “animista” de atribuir espíritu a las cosas animadas e inanimadas y mágica de las prácticas para aplacar la cólera de los espíritus de dichos seres. <>

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 Julián Palacios Ríos nació en 1887 en el campo, en la zona del distrito de Santa Rosa. Se trasladó a Puno para estudiar en el Colegio Nacional de San Carlos donde completó su educación secundaria. Siguió cursos universitarios en Arequipa y luego en Lima, en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Sin embargo, terminó su formación en una Escuela Normal. En su carrera como profesor, enseñó en muchas comunidades en el Altiplano y posteriormente ocupó numerosos cargos administrativos en diversas instituciones educativas en Puno. Pasó un año con una beca en la Universidad de Columbia en Estados Unidos. Su alumno y biógrafo, José Portugal Catacora, nota que Palacios nunca tuvo empleo estable, y cuando trabajaba como educador, también se vió obligado a comprar y vender carne para ganarse la vida. Además de ser un importante precursor de la educación rural en Puno, Palacios fue un líder intelectual en la región, co-creador de varias organizaciones como el Instituto Etnológico de Puno y la Academia de las Lenguas Aborígenes Aymara y Quechua en Puno. Extremadamente bien informado acerca de la vida en el campo, también era un hombre de muchos talentos, incluyendo el de músico. Palacios murió en 1976. Para más información sobre Palacios, se puede consultar los escritos biográficos de José Portugal Catacora (2012).