miércoles, 16 de junio de 2021

LA MENTALIDAD CLASISTA Y RACISTA EN CAPAS SOCIALES PUDIENTES

EN EL RACISMO, HERMANOS

Por: Julio Rospigliosi

Sudaca 16.06.2021

U

https://sudaca.pe/noticia/informes/en-el-racismo-hermanos/

n pudiente treintañero lanza en un chat privado la idea de exterminar a las regiones que votaron por Pedro Castillo y hasta de violar a sus mujeres. La criminal iniciativa encuentra eco entre sus amigos, también racistas. Sudaca identificó a algunos de estos sujetos, la crema y nata de la estupidez limeña.

Hace dos semanas, llegó de visita a la casa de una vecina mía un hombre que, por la voz, pasaba los 60 años. Era familiar de la dueña de la vivienda, quien celebraba su cumpleaños con una parrillada en la terraza que da a una de las ventanas del departamento que alquilo. “Yo juntaría a toda esa gente de la sierra y les invitaría un buen desayuno, les pondría su panetón con veneno. Y se acabó el problema”, le escuché decir al sujeto. 

Luego arremetió contra Pedro Castillo, que muy a su pesar hoy es virtual presidente de la República, al 100% de actas contabilizadas por la ONPE. Ocurrió en pleno siglo XXI, pero la escena pudo haber nutrido tranquilamente un episodio de ‘El Último Bastión’. 

El último fin de semana, un grupo de casi treintañeros con reciente formación universitaria repetía similares argumentos en un chat privado que se filtró a una cuenta de Twitter. Sudaca pudo comprobar su veracidad. Sus apellidos sonarán familiares para quienes hayan asistido alguna vez a las páginas de alguna de las revistas que cubre la anacrónica vida social de la alta sociedad limeña.

“Conclusiones personales: Ayacucho merece ser destruido, Apurímac, Cajamarca, Cusco, Huánuco, Puno. En esos lugares voy a votar mi basura al piso, escupir en la calle, violar a sus mujeres, pegarle a sus niños”, escribía uno de ellos. A continuación Sebastián Galliani, a quien pudimos identificar plenamente como Sebastián Galliani Paredes (29), extendió la metralleta de perversiones: “Esterilizar a todos, hombres, mujeres, gatos, perros”.

En otro momento, se lee un mensaje del mismo personaje: “Mano, Pedro Castillo es un cholo de mierda. Sin educación y va a cagar al país, sus votantes son alpacas que ni saben por qué votan. Ni leer deben saber […] Cuando no tenga ni un sol para hacer todo lo que prometió voy a ser bastante feliz viendo a sus votantes siendo más pobres que antes. Ojalá algunos mueran de hambre. Lamentablemente los ignorantes así aprenden, a la mala”.

Y agregaba luego: “Que a ese ganado de mierda, por favor, les anulen todo. Y sepan su lugar, al costado de los cerdos y vacas, en el granero, por corruptos, estúpidos y coimeados. Y pa tomarse fotos con los gringos nada más. QUE VUELVAN LAS ESTERILIZACIONES”. 

En casa de Galliani, en la exclusiva urbanización Rinconada del Lago, en La Molina, una voz dice por el intercomunicador que los chats son falsos y no acepta más preguntas. Pero Sudaca se puso en contacto con dos miembros pasivos del grupo, Luis Carlos Arce y Sergio Cardozo, las únicas personas que le pedían al sujeto que se tranquilice. Ninguno negó su participación en los mensajes. Todo lo contrario. “Decir que yo he participado es mucho. Yo solo he puesto [la palabra] ‘tranqui’”, dice Cardozo (*). Ambos se abstuvieron de dar más declaraciones para este artículo.

(*) En la primera versión de esta nota esta cita aparecía atribuida a Luis Carlos Arce, cuando en realidad fue dicha por el señor Cardozo.

Galliani creció en una de las zonas más exclusivas y excluyentes de La Molina. A los 19 años, según un parte policial, se cruzó frente a un vehículo “al parecer en evidente signo de ebriedad” y fue atropellado. Según su cuenta de Linkedin, que tuvo que borrar por estos días, es egresado de la Universidad Pacífico y trabajó hasta febrero en la cervecera transnacional AB Inbev, dueña en el Perú de Backus. 


No sabemos qué logros tiene el señor Galliani, pero al menos al interior de este chat de amigos el joven encontraba eco entre sus congéneres. Alberto Parodi, a quien hemos identificado como Alberto Parodi Castro (29), responde: “Serrano ignorante, tío, es la verdad. Es de la sierra e ignora demasiadas cosas que un candidato presidencial debería saber, serrano ignorante. Mejor dicho imposible”.

Parodi, egresado de la Universidad de Lima, posee el huachafo título de ‘managing partner’ en la empresa VC Soluciones Legales, una firma dedicada a la asesoría jurídica de empresas y de la cual es gerente. Es, además, comentarista del medio deportivo ‘Ovación’. Nos comunicamos con el medio, pero no pudieron ubicar a Parodi a lo largo del día. Tampoco contestó nuestras llamadas y mensajes al número que coloca en el sitio web de VC.

El pasado 11 de junio, sin embargo, esta empresa publicó un comunicado aceptando la veracidad de los mensajes. “No compartimos las prácticas realizadas por Alberto Parodi, ya que no representa la identidad ni los valores emprendedores, de crecimiento y desarrollo” de la empresa. Y añadía: “Cumplimos con informarles que hemos tomado las medidas correctivas correspondientes y hemos removido a Alberto Parodi del cargo de gerente general de la compañía”.

En la conversación, aparecen otros dos personajes a quienes no hemos podido identificar plenamente. Uno respondía refiriéndose a Castillo, y en mayúsculas, como “SERRANO ASQUEROSO”. Y otro hacía lo propio: “Es un campesino, es lo que es. SERRANASO DE MIERDA”. Todos los amigos tienen como núcleo social al colegio de sodalites ‘San Pedro’. 

Según algunos abogados consultados para este breve informe, el Ministerio Público podría actuar de oficio y abrir una investigación. Esperamos que así sea.


FOTOGRAFOS DE LA PUNEÑIDAD: CARLO PECCHI








 

PUNEÑOS SOBRESALIENTES DE AYER Y DE HOY

 A 101 AÑOS DEL NACIMIENTO DE 

LEONIDAS CUENTAS GAMARRA

Fernando Chuquipiunta

L

eonidas Felipe Cuentas Gamarra (Huancané, 15 de junio de 1920 – Arequipa, 06 de diciembre del 2004). Fue abogado, pedagogo, antropólogo, músico, periodista, político y militante progresista. Realizó sus estudios en la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, Facultad de Letras y Ciencias Humanas, Pedagogía Superior (Promoción, 1941), Facultad de Antropología (Promoción, 1967), así como también en la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa, Facultad de Derecho, optando el título de abogado en 1946 e hizo sus estudios de doctorado en 1947.

Se desempeñó como magistrado, prefecto del departamento de Puno, alcalde de Huancané, profesor del Colegio Nacional de Varones de Huancané antes Colegio Nacional Mixto, catedrático de la Universidad Nacional Técnica del Altiplano (UNTA) de Puno, juez de Primera Instancia y juez Instructor en la Provincia de Huancané, jefe del departamento de Integración Cultural de la Corporación de Fomento y Promoción Social y Económica de Puno.

Fue autor de 14 obras de investigación antropológica social, folklore, religiosidad y literario, que tuvo la valoración de destacadas personalidades, según consta en su archivo personal. Tiene algunas obras inéditas aún; tales como, Pueblo sin nombre; Narrativa de costumbres, hechos y celebraciones; Versos libres y prosa poética, entre otros.

Sus obras más importantes son: Apuntes Antropológicos Sociales de las Zonas Aymaras del departamento de Puno, Festividad de la Santísima Cruz de Huancané, Estudio sobre el Centro Arqueológico de Taraco, Danzas del Altiplano de Puno, Huancané: Enfoque Antropológico Social y Económico, que ha merecido una distinción honorífica de la Sociedad Geográfica de Lima.

También ha publicado La Fiesta de la Santísima Virgen de la Candelaria de Puno: Investigación de Folklore y Turismo, El delito de abandono de familia, Breve vocabulario Castellano-Aymara, Brujería, hechicería y curanderismo, Morbilidad, malnutrición y medicina en los Andes, textos que han merecido comentarios en la prensa especializada de la región y en el país.

Fue parte de la Federación de Periodistas del Perú, inscrito como miembro en 1969 en el Centro Federado de Puno. Publicó innumerables artículos sobre diferentes temas de interés general en la revista Caretas, Quilsen, La Prensa, El Comercio de Lima, El Correo de Arequipa y algunas de sus obras figuran en el “Libro de Oro” del departamento de Puno.

MÚSICO AUTODIDACTA

Tocaba la mandolina desde niño, instrumentos afines y el acordeón piano. Fue director del Centro Musical Huancané, que ganaron el primer puesto y el trofeo “Zampoña de Oro” en el Primer Concurso Departamental de Estudiantinas de Puno en 1957, interpretado las piezas musicales como “Kallamachu”, “Ramis”, “Calahuyo”, “Cerrito Qalak’umo” y “Cojateñita”. Los años que trabajó en Puno, perteneció al Orquestal Puno como mandolinista, dirigido por el reconocido músico puneño Castor Vera Solano. 

Bien lo decía Leonidas Cuentas Gamarra: “Que es bien conocido el hecho de que a todo huancaneño, se le moteje con el tradicional apelativo de “matacura” y en realidad no existe un hecho concreto que señale la razón de que se nos llame así. Sin embargo la fama de “matacura” ha corrido de boca en boca y en todo el departamento, y aún en el exterior el mote se ha hecho famoso, pero existen algunos hechos que justifican la chapa y es así que por el año de 1780; recogió de boca de los mismos “matacuras” la versión de que por aquella época se había encomendado el culto católico a un “Tata Cura” con alma de inquisidor, que no paraba en castigar cruelmente a todo feligrés indisciplinado que no cumplían con los dogmas de nuestra religión. Muy sádico debió ser el sacerdote de marras, cuando un grupo de vecinos insurrectos decidieron enviarles a mejor vida dándole muerte, aprovechando de los movimientos levantiscos que se iniciaron por entonces, encabezados por Túpac Amaru. Indudablemente se trataba de sacerdotes españoles, ya que resultaba casi corriente el hacerlos víctimas de la insurrección, pues dícese que por esa misma época en Pomata fueron varios los frailes pasados a cuchillo en la Plaza Pública, de donde llegaríamos a la conclusión que los pomateños serían tan “matacuras” como los huancaneños”.

APRECIACIÓN VALORATIVA 

Sobre su Monografía de Huancané el célebre periodista puneño Samuel Frisancho Pineda dijo: “En el segundo tomo del “Álbum de Oro” de Puno se encuentra, el medular trabajo intitulado “Huancané”, de Leonidas Cuentas Gamarra, que es un estudio interpretativo de la realidad cósmica-humana de un pueblo con sugerentes y hondas huellas en la historia collavina y nacional. La altiva provincia de Huancané, una de las once doradas columnas de la estructura puneña, es un sector patrio de vigoroso y promisor potencial humano. Un pueblo de idiosincrasia sui generis, propia y singular. Que camina decidido metas de estratos superiores en el plano humano. Pero en la galana pluma de Leonidas Cuentas, el panorama físico y humano de este pueblo adquiere vida, color, movimiento, alegría y vigor. Leonidas Cuentas nos pinta un pueblo que viene desde el fondo lejano de los tiempos en continua lucha por la supervivencia y que, hoy se hace presente, renovado, vigoroso y capaz. Y es que Leonidas Cuentas nos habla con el alma del huancaneño puro e íntegro. Escribe con el pulso fuerte y sapiente heredado de amautas y guerreros wancas, y con la emoción delicada de bellas tawaqos aymaras. En las interlineas de sus obras se siente el palpitar del hombre que ama su tierra y, aún creo se esbozan lágrimas de ternura en sus ojos cuando ofrece sus párrafos más emotivos a la tierra que lo amamantó. A Leonidas Cuentas Gamarra yo no le diría mis felicitaciones que mucho merece, porque muchos ya lo han dicho y con justicia. Yo, si le digo, ¡Adelante Leonidas!” 

A su vez, José Luis Ayala Olazával escribió: “Leonidas Cuentas Gamarra, ilustre descendiente del protomártir peruano Juan Basilio Catacora Heredia, ha dejado una obra valiosa, adecuadamente valorada por José Tamayo Herrera, Francois Bourricaud, Alberto Flores Galindo y Jorge Basadre Grohmann. Sus trabajos científicos y aportes antropológicos, son una fuente indispensable para conocer mejor, desde el eje a la periferia, la realidad social andina, particularmente la cultura aimara (…). En efecto, sus investigaciones se refieren a la búsqueda de la identidad andina a través de la antropología cultural. Sus preocupaciones fueron más allá de la simple repetición de conceptos adquiridos en la universidad, toda vez que recurrió a la etnología, lingüística, sociología, memoria social y etnohistoria para reconstruir un mundo mal entendido por los especialistas de su tiempo, en referencia a las comunidades campesinas. Por eso es que entre José María Arguedas y Leonidas Cuentas Gamarra se 
estableció un fecundo diálogo, un permanente intercambio de criterios y análisis porque ambos tenían una visión auténtica, mucho más fresca por haber vivido más que haber leído. Mientras que para otros científicos sociales, el Perú era un enigma por resolver, para José María Arguedas y Leonidas Cuentas Gamarra, el Perú fue a la vez pasado, presente y futuro. Ambos hablaban desde los orígenes con absoluta fe en un porvenir en el que fuera posible el pleno respeto a la diversidad cultural”.

Para Gloria Mendoza Borda: “Leonidas Cuentas Gamarra es un hombre preocupado por los orígenes del pueblo de Huancané y de los aymaras. Son importantes sus estudios sobre las danzas, que constituyen todo un discurso polémico, todo un lenguaje subyugante. Nos habla de la sinecia de los movimientos de los danzarines (huaynos, ccopo-ccopo, chirihuanos, caperos, llameros, kullawas, auqui-auquis, etc.) con sus movimientos faciales, gestuales, de postura. Nos explica el significado de la vestimenta de cada danza (…). Es interesante su libro La Festividad de la Santísima Cruz de Huancané. El autor dice que se trata de una festividad netamente mestiza, en la que evidentemente han supervivido determinados riesgos y hasta complejos, de la cultura precolombina, y que se han adicionado al culto católico-hispano, como consecuencia de un sincretismo religioso. Finalmente creemos que el estudioso Leonidas Cuentas Gamarra sin lugar a dudas constituye uno de los mejores exponentes de la cultura puneña, no solo en el campo de la investigación social sino también en el derecho. Aguardamos la edición de su obra completa, de su cálida palabra, científica, henchida de amor a la tierra”. 

Pero no cabe duda que este año se conmemora 101 años del nacimiento del historiador huancaneño, abogado, pedagogo, antropólogo, músico, periodista, político y militante progresista, Leonidas Cuentas Gamarra, la Municipalidad Provincial de Huancané, el Gobierno Regional de Puno, la Dirección Regional de Educación de Puno, son las instituciones llamadas para publicar sus obras inéditas, ese sería, sin duda alguna, el mejor homenaje póstumo. ▒▒

 

martes, 15 de junio de 2021

LA TERCERA DE CHILE ENTREVISTA A HILDEBRANDT

 “UN GOLPE DE ESTADO BLANDO, UN TRUMPISMO ANDINO”:

ESO ES LO QUE ESTÁ HACIENDO KEIKO FUJIMORI, DICE CÉSAR HILDEBRANDT

Fernando Fuentes LA TERCERA, Santiago, Chile 13JUN21 

En entrevista con La Tercera, el influyente periodista peruano también se muestra crítico del candidato de izquierda Pedro Castillo, quien lidera el recuento de votos. “Nos espera un período de andar por la cornisa de un rascacielos”, vaticina ante un eventual triunfo del abanderado de Perú Libre.

A sus 72 años, César Hildebrandt es considerado uno de los periodistas más influyentes de Perú. A lo largo de su carrera trabajó en diversos medios, como la revista Caretas, los semanarios Sí y Visión Peruana y el diario Liberación, conocido por su oposición frontal al régimen de Alberto Fujimori. De hecho, sus constantes denuncias de actos graves de corrupción durante el fujimorismo lo hicieron, presuntamente, blanco de un plan para asesinarlo (Plan Bermudas), el que lo llevó durante algunos años a autoexiliarse en España.


Reconocido conductor de programas televisivos como Conexiones, Enlace Global y A las 11 con Hildebrandt, entre otros, actualmente dirige el semanario político y de investigación Hildebrandt en sus trece, que fundó en 2010. Desde allí acostumbra lanzar sus dardos contra la escena política peruana. Y la segunda vuelta presidencial entre Keiko Fujimori y Pedro Castillo no ha sido la excepción.

“El hampa fujimorista se juega la vida, o ganas las elecciones que ya perdió, o su lideresa, parte de su familia y surtido adjuntos van a la cárcel. Para ellos está claro: la cárcel o el triunfo. Por eso es que la jefa de la organización criminal ha decidido librar la batalla final de su vida”, señaló Hildebrandt en la última edición de su semanario.

Una partidaria de Pedro Castillo monta un lápiz, el símbolo de su campaña, durante un mitin en el centro de Lima, el sábado. Foto: AFP

Pero también tuvo palabras para el candidato izquierdista Pedro Castillo. “Si el presidente electo, según las cifras de la Onpe, modera su programa y obtiene consensos elementales en el Congreso, la dinamitación de su régimen se hará más difícil. Si Castillo regresa a la influencia de Vladimir Cerrón, las cosas se facilitarán al golpismo parlamentario. Lo que se viene, por donde lo mires, es la tormenta perfecta”, agregó.

En entrevista con La Tercera, Hildebrandt ratifica estos conceptos. A su juicio, Keiko Fujimori “está desconociendo” el resultado de las elecciones, lo que “equivale a un golpe de Estado blando”. Y sobre Castillo no es menos crítico. “Nos espera un período de andar por la cornisa de un rascacielos”, comenta ante un eventual triunfo del abanderado de Perú Libre.

En una columna a fines de abril, usted señaló que se negaba a aceptar que la democracia lo obligara a elegir “entre la corrupta y un improvisado”, en alusión a Keiko Fujimori y Pedro Castillo. ¿Cómo llegó Perú a esta disyuntiva?

Por el colapso de la partidocracia, la división del sector conservador, la crisis social y cultural que padece el Perú. Los dilemas indeseables surgen a veces por decisión popular. El Perú vive una profunda crisis política, donde los partidos son franquicias personales, las ideas se resumen en eslóganes populistas y el debate sobre los cambios que imponen los nuevos tiempos es mínimo.

En el caso de Keiko Fujimori, usted dijo que no habría votado por ella, aunque le pongan “una pistola en la sien y le dijeran que no tiene opción”, ya que, a su juicio, sería reivindicar los crímenes y la corrupción que hubo en el gobierno de su padre. ¿Cómo se explica entonces que figuras como Mario Vargas Llosa hicieran público su apoyo a la candidata de Fuerza Popular?

Mario Vargas Llosa es una gran decepción para quienes veneramos algunos de sus libros. La derecha lo ha seducido y él se ha enamorado de la derecha. Pero una cosa es hablar bien de Thatcher y otra respaldar a la señora Fujimori. Será difícil que olvidemos que el mejor novelista de este país nos recomendó votar por la heredera del gobierno más corrupto de nuestra historia. Es como si José Donoso les hubiera dicho a los chilenos que había que votar por el hijo de Pinochet en caso de que este hubiese presentado su candidatura.

En uno de sus podcasts, usted sostiene que “la tesis de un fraude de Keiko es una declaración de guerra a la democracia”. A su juicio, ¿qué hay detrás de su ofensiva legal por los votos?

Detrás está el aparato mediático, abogadil y financiero de la derecha más reaccionaria. Es una inversión que esperan que sea rentable sentando en el palacio de gobierno a quien ha perdido, por tercera vez, las elecciones.

Más sobre Perú

En el caso de que Castillo llegue al poder, usted afirma que Perú puede “librarse” de él porque “va a tener un Congreso muy hostil”. ¿Cree que una moción de vacancia en su contra sería casi inevitable? ¿Tiene alguna esperanza si Castillo se convierte en Presidente?

Según la Onpe, el organismo electoral encargado del recuento de votos, Castillo ya es el Presidente del Perú con una ventaja de 0,28%, unos 49.000 votos. Todo indica que el Jurado Nacional de Elecciones, que revisa los pedidos de nulidad planteados por los abogados de Keiko Fujimori, está rechazando la mayor parte de la argumentación fujimorista. Es posible entonces que la ventaja se angoste, pero es imposible que desaparezca. Recuerde usted que Kuczynski le ganó a la señora Fujimori por 42.000 votos y que ella también empleó la palabra fraude para definir esas elecciones.

Muchos ven al ideólogo de Perú Libre, el marxista Vladimir Cerrón, como el verdadero cerebro detrás de Castillo. ¿Qué rol podría jugar en un eventual gobierno de Castillo, considerando que el candidato ha dicho que “no lo van a ver, ni siquiera, de portero en ninguna de las instituciones del Estado”?

Vladimir Cerrón es un comunista anacrónico. Y su proximidad al gobierno inminente de Castillo podría ser fatal. Castillo debe borrarlo de su entorno. ¿Podrá hacerlo? No estoy seguro. ¿Tendría que hacerlo? Absolutamente. De ese gesto depende en buena parte la viabilidad de un gobierno que aspire a grandes cambios sin llamar a la anarquía y al desastre económico.

En cambio, con Keiko Fujimori como eventual presidenta, usted ha dicho que “la democracia está en peligro”. ¿Por qué?

El fujimorismo es lo peor que le ha pasado al Perú. Alberto Fujimori saneó la economía y acabó con el terrorismo y eso es público y notorio. El fujimorismo, como fenómeno, no nace de esos dos logros sino del carácter mafioso que tuvo el gobierno de Alberto Fujimori a partir del golpe de Estado de 1992. El fujimorismo reivindica el lado oscuro de aquel régimen. Me refiero a la destrucción de las instituciones, la pudrición de nuestros institutos armados, la hiperconcentración del poder, la compra de congresistas, el alquiler de la prensa y la televisión. Keiko Fujimori es heredera fidelísima de esa tradición y lo sabemos a ciencia cierta, porque en 2016, cuando gobernó de facto el país desde el Congreso, donde tenía aplastante mayoría, hizo todo lo que estuvo a su alcance para derribar el régimen y entronizar a quien creyó dócil y manejable. Cuando este personaje, Martín Vizcarra, mostró las garras, entonces se produjo la segunda vacancia y luego el caos del gobierno de Manuel Merino. La señora Fujimori quedó marcada como hacedora de crisis si eso le reportaba más poder. Imaginarla en el gobierno, con todo lo que eso significa, hizo que muchos votaran por Castillo.


Si bien el resultado oficial de la segunda vuelta aún no se conoce, usted ha dicho que si Keiko Fujimori “perdió con Castillo, ¿a quién le puede ganar?”. De ratificarse la derrota de la candidata de Fuerza Popular, ¿cómo ve el futuro del fujimorismo?

El fujimorismo ha empezado una etapa terminal sin retorno. Es muy difícil que los sectores empresariales que financiaron a la señora Fujimori inviertan en una cuarta aventura y es probable que muchos de sus seguidores se alejen del partido al ver la actitud de la candidata ante la inexplicable derrota del 6 de junio. Lo que está haciendo la señora Fujimori es desconocer el resultado de las elecciones. Eso equivale a un golpe de Estado blando. Eso es trumpismo andino.

En declaraciones a The Wall Street Journal, usted manifestó su preocupación por la supervivencia de la democracia peruana, sin importar quién gane. “La elección es un abismo o un precipicio”, dijo. ¿Perú logrará salir algún día de esta crisis política e inestabilidad endémica?

No es que el Perú tenga vocación por el abismo. Es que -lo digo con doliente ironía- los abismos parecen amar al Perú. Con Castillo nos espera un período de andar por la cornisa de un rascacielos. Si Castillo plantea cambios extremos y de tinte chavista, veremos una legítima reacción de la mitad del electorado que no votó por él. Si extrema sus medidas, quizá veamos a las fuerzas militares entrar en escena. Pero si los moderados de imponen y el señor Cerrón es apartado, podríamos tener un gobierno que se salga del neoliberalismo puro y duro y nos acerque más a la socialdemocracia. Esa es mi esperanza.



viernes, 11 de junio de 2021

LA COYUNTURA POLITICA SEGUN HILDEBRANDT

 


LA FUJIMORI HA PERDIDO

POR TERCERA VEZ

César Hildebrandt

Tomado de HILDEBRANDT EN SUS TRECE N°543, 11JUN21

E

l hampa fujimorista se juega la vida.

O gana las elecciones que ya perdió, o su lideresa, par­te de su familia y surtidos adjuntos van a la cárcel.

Para ellos está claro: la cárcel o el triunfo.

Por eso es que la jefa de la organiza­ción ha decidido librar la batalla final de su vida.

Por eso ha contratado, con dinero de la derecha siempre bruta y más achora­da que nunca, a decenas de abogados y montado una maquinaria cuyo objetivo es uno solo: borrar del mapa 800 mesas de la sierra sur, donde Castillo obtuvo un triunfo abrumador.

La decisión la tomó después de que Alfredo Torres les dijera a sus allegados que, dado el conteo de la ONPE, ya no había nada que hacer: el fujimorismo había vuelto a perder.

faz de derrota
La heredera entró en desespero y, alentada por sus radicales, tomó, otra vez, el camino abismal de quienes pa­tean el tablero y mandan a la mierda a la democracia si esta ya no les sirve.

La decisión de la hija del reo supo­ne perpetrar un golpe de Estado por la vía de desconocer los resultados de una elección. Si su padre dio uno el 5 de abril de 1992, la hija intenta otro en este mes de junio del 2021. Veintinueve años después, padre e hija vuelven a juntar sus historias, sus afanes y sus lodos. La comparación, sin embargo, favorece al “patriarca”. Su arremetida contra la constitución tuvo respaldo popular y se nutrió de la situación económica y política causada por la crisis del alanismo y la locura homicida de Sendero. Esta vez, a la señora que recibió dinero en maletines de Marcelo Odebrecht o Dionisio Romero sólo la respalda lo más prontuariado de la derecha nacional y lo más vomitivo de la prensa que encabeza “El Comercio”.

No digo que sea poco ese apoyo. Lo que digo es que no les bastará. Ni siquiera les ha bastado para ganar las elecciones que parecían las más fáciles del mundo.

La derrota de Keiko Fujimori es un alivio para el Perú. Cuando estos chillidos de derrotada pasen, empezaremos a des­hacernos de la maldición de los Fujimori. Y terminaremos avergonzándonos por haber vivido durante tres décadas atados, de algún modo, a esta familia política­mente depravada que secuestró al país.

El objetivo de Fuerza Popular es lle­gar a la presidencia asaltando actas y borrando, a la mala, ventajas del rival. Pero su meta mayor, sabiendo que la vía electoral puede serle elusiva si conside­ramos que la ONPE y el Jurado Nacional de Elecciones han demostrado, hasta ahora, independencia, es manchar las elecciones.

Donald Trump, la versión rupestre del conservadorismo racista americano, dijo en las úl­timas eleccio­nes: “Si no gano, es que hay fraude”.

La señora Fujimori, ex­presión car­celaria del trumpismo nacional, dice lo mismo.

No le im­porta el país, la pandemia, la economía, la pobreza.

Su única gran preocupación es que los pro­cesos penales que tienen su nombre vayan a continuar.

Lo del país partido en dos la tiene sin cuidado.

Y por eso es que la recon­ciliación, tan mencionada por la bobería nacional, es imposible.

Uno puede entenderse con un adver­sario encona­do, pero no con una de­lincuente que ha tomado la política como escudo y coar­tada. El futuro de la señora Fujimori tiene barras, pero no son las de la bandera del país donde estudió con el dinero que le proporcionaba Vladimiro Montesinos.

Enlodando el proceso electoral, el si­guiente paso del fujimorismo perdedor aparece claro: no reconocer al gobierno de Castillo. En alianza con las bancadas que podrían serle afines, la señora Fujimori querrá deshacerse de Castillo lo más pronto que se pueda. ¿Repetirá el Perú la experiencia de un Kuczynski devorado por un Congreso hostil? ¿Acción Popular o APP se prestarán a este juego?

Eso depende también de Castillo. Si el presidente electo, según cifras de la ONPE, modera su programa y obtiene con­sensos elementales en el Congreso, la dinamitación de su régimen se hará más di­fícil. Si Casti­llo regresa a la influencia de Vladimir Cerrón, las cosas sé le facilitarán al golpismo par­lamentario. Lo que se vie­ne, por donde se le mire, es la tormen­ta perfecta. Tengo fe en que gente como Verónika Mendoza sabrá dotar a Castillo de un programa de superviven­cia política sin renunciar a sus compromisos electo­rales básicos, incluyendo los cambios a la constitu­ción.

He sido periodista por demasia­dos años. He encontrado a lo largo del camino mu­chas mane­ras de ejercer este oficio antes tan próximo al arte y a la literatura. Lo que veo y escucho aho­ra en la zafiedad de la radio, el puterío de la tele, la orquestación de la prensa fabricada en “El Comercio” dice mucho de la enfermedad moral que padece el Perú. Defender una causa tiene muchos méritos, inventar hechos y atribuírselos al enemigo es de malhechores. Luchar por la prevalencia del mercado puede ser razonable, concertar mientras tanto con otros privados para robarle al Estado imprimiendo textos escolares es digno de Pepe Graña. Decir que la libertad de expresión estaría amenazada si Castillo llega a la presidencia y al mismo tiempo nombrar a Hume como censor de Canal 4 es propio de una casta en decadencia. Los Miró Quesada, la familia Addams de la prensa, han escupido sobre la tumba de Luis Miró Quesada de la Guerra, el hombre que escribía apra con minús­culas pero que libró una batalla inolvi­dable en contra de la dueña de Talara, la International Petroleum Company. ¿Qué es “El Comercio” ahora sino el papel comprado por la mafia?

¡Y después quieren ganar las eleccio­nes! El país que negaron les devolvió un no rotundo. La sierra que tuvieron como coto de caza y territorio de furti­vas excursiones turísticas les acaba de decir: “Váyanse al diablo”.

La respuesta de “El Comercio” y sus secreciones es aliarse a la banda del Chino y desacreditar las elecciones que perdieron. La derecha feral quiere pi­sotear la voluntad popular y abrirle la puerta de palacio de gobierno a la que el Ministerio Público ha llamado jefa de una organización criminal. Manuel Prado Ugarteche se habría avergon­zado. Hasta Eudocio Ravines habría sentido asco.

¡¡ AL FIN, UN CHOLO A LA PRESIDENCIA DE LA REPUBLICA DEL PERÚ!!!

Pero si eso quiere la derecha, ha­brá una respuesta legítima en Cusco, Puno, Ayacucho, Apurímac, Amazonas, Áncash, Arequipa, Cajamarca, Huancavelica, Huánuco, Tacna, Pasco, Moquegua y Madre de Dios. Una respuesta que los golpistas almirantes de tina y los generales que ascendió Cosito no podrán reprimir. ¿Eso quiere “El Comercio”? ¿Quiere que el país partido en dos se enfrente en las calles? ¿Cree la estúpida derecha peruana que puede entrar a saco al Jurado Nacional de i Elecciones y obligar a su presidente a tachar lo que ellos quieren? ¿Creen que todos en el Perú se rinden a sus pies, se asustan ante sus amenazas, ceden a sus chantajes y pierden el honor ante sus bravatas?

Pedro Castillo es, según la ONPE, el nuevo presidente. Se confirma así el conteo rápido al 100 % que, hidalgamente, dio IPSOS el domingo último. No importa cuántos abogados digan lo contrario. No interesa que el cadáver de Lourdes Flores anuncie que las nulidades prosperarán. El asunto es que Keiko Fujimori ha perdido por tercera vez. Fin de la historia. ▓▓

miércoles, 9 de junio de 2021

SOBRE ENTIDADES CULTURALES PUNEÑAS: APAFIT

 PANDILLA Y LA APAFIT:

DANZA E HISTORIA

Christian Reynoso

El grueso volumen de “Puno. El nacimiento de una pasión. APAFIT, su influencia y trayectoria con testimonios de actores y protagonistas”, de Hernán Cornejo-Roselló Dianderas (Puno, 1954), de reciente publicación, nos acerca a la danza, la música y la sentimentalidad y pasión que conlleva el arte de la danza de la pandilla puneña, otrora y actual expresión dancística en pareja, en comunión con la elegancia, el galanteo y el colorido de las polleras y los mantones de fieltro. Una forma de baile practicada en Puno que podría tener un equivalente en la marinera norteña.

Pero el libro, entre otros aspectos, relata y contextualiza además el Puno de los años cincuenta y sesenta, su tránsito al Puno de fin de siglo y al Puno actual, considerando un corpus que incluye lo social, económico, político, psicológico y lo geográfico, en medio de la expresión artística. Hay también una mirada crítica y autocrítica a las falencias culturales de ayer y hoy. Estas ponen sobre la mesa y cuestionan, desde la mirada del autor, la tradición artística altiplánica y sus cuitas, relaciones y conflictos de poder y su trascendencia en el ámbito local y nacional.

Otro aspecto del libro reclama el lugar y la influencia de la APAFIT (Agrupación Puno de Arte Folklórico y Teatro), fundada en 1961, en el espectro histórico, cultural y dancístico de Puno y del Perú. Un lugar en el presente, a la vista de los años, tras el trabajo que realizó en su época auroral, que involucran sus diez primeros años, en la captación del arte popular, la reconstrucción de la danza indígena y el embellecimiento de la mestiza, con amor y respeto (p. 44). De esta manera, APAFIT llevó a la práctica y trasladó dichas danzas a los escenarios de Puno y sus provincias, de Arequipa, Lima y La Paz, con un concepto de estudio e involucramiento con la composición coreográfica, la vestimenta, el encanto musical, entre otros elementos, bajo la batuta de Carlos Cornejo-Roselló Vizcardo (1919-1979), médico puneño y padre del autor.

Un libro que enseña y llena vacíos y contagia ganas de danza a orillas del Titicaca o en cualquier lugar que se preste si hay voluntad y un par de vasos de “patibamba”. Sospecho que el autor ha estado escribiendo este libro desde hace muchos años, en realidad desde que empezó a bailar en APAFIT. Ahora, el libro impreso es la maduración de esa escritura de baile y de ese sentir que ha adquirido forma y belleza.

sábado, 5 de junio de 2021

ARTE PICTORICO PUNEÑO : JOSE LUIS BARRIGA

EL VIOLINISTA

CANDELARIA (Fragmento de mural)
KUSILLO CON GUITARRA

 


PEDRO CASTILLO, EL PROFESOR SALIDO DEL PERU PROFUNDO



ANALIZANDO LA COYUNTURA ELECTORAL

 


EL SALARIO DEL MIEDO

Nicanor Domínguez

Tomado de NOTICIAS SER.PE 3JUN21

P

arecería que cada cinco años, en el contexto de las elecciones presidenciales, el Perú enfrenta el fin del mundo. El “comunismo internacional” quiere destruirnos, nos dicen casi todos los medios de comunicación. Sin embargo, a último minuto en la segunda vuelta, nos salvan los candidatos más a la derecha del espectro político: Toledo, García, Humala (domesticado después de asumir el mando) y Kuczynski. Por desgracia, todos estos “héroes de la democracia” terminaron invariablemente enjuiciados por corrupción. La alternativa de hoy, ya descartada en las elecciones del 2011 y 2016, es la candidata Fujimori, que no tiene que esperar a gobernar para tener juicios en curso por corrupción.

Debe ser complicado presupuestar la llegada de ingentes ingresos por propaganda electoral “anticomunista” cada cinco años. Quedan cuatro años de “vacas flacas” de por medio. Hacen recordar la famosa película del director francés Clouzot, ‘El salario del miedo’ (1953): cuatro

expatriados europeos son contratados por la ‘Southern Oil Company’ para manejar, por pésimos caminos, dos camiones cargados de nitroglicerina para apagar un incendio en un yacimiento petrolero. Una obra maestra del suspenso en el cine, ha sido también vista como una descarnada crítica existencialista sobre la postguerra y una denuncia del imperialismo norteamericano en Latinoamérica. La publicidad de las campañas electorales peruanas no parece menos desesperada que la decisión de los cuatro camioneros del film, mostrándonos los más bajos impulsos de quienes hacen buen dinero con el temor del prójimo, demonizando o “terruqueando” al contrincante.

Hace cinco años, en abril del 2016, publiqué en Noticias SER el texto que sigue. En ese momento se “terruqueaba” incesantemente a Verónika Mendoza, porque parecía que iba a pasar a la segunda vuelta y enfrentarse a Keiko Fujimori. Debiera quedar claro que quienes no distinguen entre los distintos y variados grupos de Izquierda, y los mezclan indiscriminadamente, actúan políticamente. Mezclan intencionalmente la ignorancia con el miedo, especialmente el miedo que quieren promover entre la población y, en estos días, entre los votantes. Así se ganan su salario.

La Izquierda peruana contra Sendero Luminoso (1970-2000)

La Izquierda en el Perú puede ser definida como aquella “tradición crítica” desarrollada por diversos intelectuales, políticos y sus seguidores, que, desde al menos Manuel González Prada y su “Discurso en el Teatro Politeama” (1888), han cuestionado el estado de cosas en el país como injusto y han propuesto, tras diagnosticar los problemas a enfrentar, variadas maneras de resolver ‘los males’ que aquejan a nuestro país. En un reciente libro del historiador José Luis Rénique, Incendiar la pradera: Un ensayo sobre la revolución en el Perú (Lima, 2015), se propone esta interpretación y se incluye a una serie de intelectuales y políticos peruanos dentro de esta larga “tradición crítica”, comenzando precisamente con González Prada, pasando por Haya y Mariátegui, siguiendo con Luis de la Puente Uceda y Hugo Blanco, hasta llegar a los líderes de la “Nueva Izquierda” y a “Sendero Luminoso”.

Es muy cierto que, si exceptuamos a González Prada, todos estos personajes han partido de la tradición política marxista, aunque sus maneras de entender y aplicar esas ‘herramientas de análisis’ han sido muy variadas, y en más de una ocasión hasta opuestas. Ejemplos ya clásicos: la Polémica Haya-Mariátegui (1928), la división del Partido Comunista Peruano entre “moscovitas” y “pequineses” (1964), la ruptura de los maoístas peruanos entre “Bandera Roja” y “Sendero Luminoso” (1970), la quiebra del frente electoral ARI (1980), la disolución de “Izquierda Unida” (1989), las tres mini-candidaturas izquierdistas en las elecciones presidenciales del año 2006 (que sumaron apenas el 1.17% de los más de 14.6 millones de votos emitidos, por lo que no hubo ningún parlamentario izquierdista en el período 2006-2011 --en el cuestionado segundo gobierno de Alan García--, cosa que no había ocurrido nunca antes, desde las elecciones a la Asamblea Constituyente en 1978).

En cierto sentido, la historia de la Izquierda peruana, que refleja en parte la historia de las ideas izquierdistas (marxistas o no-marxistas) a nivel mundial, es una historia de las sucesivas divisiones y fragmentaciones de sus seguidores. La polémica entre Marx y Bakunin que terminó con la Primera Internacional (1872), la ruptura de los Socialistas rusos entre “Bolcheviques” y “Mencheviques” (1903), la división de los partidos Socialdemócratas y la aparición de partidos Comunistas en apoyo de la Rusia soviética (1920), la caída en desgracia de Trotsky y su exilio ordenado por Stalin (1925-1929), la ruptura y mutua descalificación de los partidos comunistas de la Unión Soviética de Khrushchev y la China de Mao Zedong (1960-1963). Todos ejemplos históricos, ampliamente conocidos, de las tendencias centrífugas de la Izquierda internacional.

Y, sin embargo, para la mayoría de sus críticos de ayer y hoy, la Izquierda es vista como una amenaza monolítica a punto de destruir el mundo existente, ese creado por el desarrollo industrial capitalista en los últimos 250 años. ¿A qué se debe semejante ignorancia? ¿Por qué el anticomunismo, a lo largo del siglo XX y en aún el siglo XXI, simplifica la complejidad de los procesos históricos y políticos de aquellos a quienes ve como sus rivales? ¿Es, acaso, el miedo a perder privilegios lo que obnubila la razón? ¿O estamos ante una típica simplificación del “discurso” político contemporáneo, que necesita mensajes sencillos para repetirlos ‘ad nauseam’ hasta que se conviertan en el “sentido común” de la gente?

Sea cual fuere la razón, la visión anticomunista sobre la Izquierda distorsiona cualquier intento de estudiar y comprender a cabalidad el desarrollo histórico de esta corriente política. Un caso relevante es el de “Sendero Luminoso”, parte importante del proceso de fragmentaciones y rivalidades al interior de la Izquierda peruana.

Producto del caudillismo de su líder Abimael Guzmán, su origen en 1970 se encuentra en la ruptura respecto de “Bandera Roja” y su dirigente Saturnino Paredes. Hasta 1980, “Sendero Luminoso” fue uno de varios grupos maoístas enfrentados entre sí. Y, mientras el resto de la variada y antagónica Izquierda peruana de la época se vinculaba a organizaciones sindicales de profesores, obreros y campesinos, así como a organizaciones barriales en un país que experimentaba un acelerado proceso de urbanización, los seguidores de Guzmán, principalmente en la universidad ayacuchana, memorizaban el “Libro Rojo” de Mao y se aislaban, esperando el final del Gobierno Militar (1968-1980).

El Conflicto Armado Interno, iniciado en 1980 por “Sendero Luminoso”, no solo estuvo dirigido en contra del Estado peruano y sus instituciones (gobierno, poder judicial, fuerzas armadas y policiales), sino contra todo el sistema político y social existente. Visto en términos absolutos como un sistema injusto, y decididos a cambiarlo exclusivamente por la violencia, los seguidores de Guzmán señalaron como blanco de sus asesinatos políticos a todos aquellos que participaran “del sistema”. No solo a los distintos funcionarios estatales (prefectos, policías, militares, médicos, profesores), sino también a los representantes políticos elegidos a partir de 1980 (sus directos rivales, desde el gobierno central a los gobiernos municipales). Como el resto de la Izquierda peruana, desde 1978 con la Asamblea Constituyente, estaba participando en elecciones y en estos distintos niveles de representación (congreso) y gobierno (municipios), “Sendero” los marcó como sus principales rivales y enemigos. Y en realidad lo eran, pues a lo largo de la década de los 80 la Izquierda peruana, especialmente a través del frente electoral “Izquierda Unida” (1980-1989), les disputaba en todos los ámbitos (barrios, fábricas, organizaciones) la representación de las mayorías del país (aquellas “clases populares” que hoy se han convertido en los “sectores” D y E de las agencias de márketing y las encuestadoras).


El crecimiento electoral de “Izquierda Unida” (IU) en las sucesivas elecciones municipales (1980, 1983, 1986, 1989), el triunfo de Alfonso Barrantes como alcalde metropolitano de Lima (1984-1986), los diversos gobiernos regionales en el interior del país (1989-1992), muestran el avance de esa opción política en el Perú de los años de la violencia. Y los líderes de la Izquierda, tanto de los partidos conformantes de IU, como de los independientes que apostaron por ese proyecto, y de los líderes sindicales y barriales, estuvieron en la mira de “Sendero Luminoso”, que infiltraba sus organizaciones (en un contexto de crisis económica y de la hiperinflación del primer gobierno de Alan García, 1985-1990) y los asesinaba. El caso más emblemático de esta guerra de “Sendero” contra los dirigentes populares de Izquierda lo constituye, sin duda alguna, el asesinato de María Elena Moyano, la teniente alcaldesa de Villa El Salvador, el 15 de febrero de 1992.

En las conclusiones del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación se señala que hubo “un deslinde ideológico insuficiente y… tardío” de los partidos de IU frente a “Sendero” en los 80, dándose “una situación ambigua frente a las acciones del PCP-SL y más aún del MRTA” (núm. 108). Sin embargo, al hablar de los dirigentes asesinados por “Sendero”, el mismo Informe resalta a las “autoridades locales que permanecieron en sus puestos a pesar de la intensidad de la violencia … en muchas zonas del país, militantes de izquierda fueron un freno para el avance del PCP-SL” (núm. 105).

No se equivocaba la periodista Patricia del Río cuando hace unas semanas, en la quincena de marzo, aclaraba que calificar con ligereza de “terrucos” o “terroristas” a quienes hoy se encuentran a la izquierda del espectro político es una manipulación interesada e irrespetuosa. Los muertos de “Izquierda Unida” en los 80 son prueba de ello. ▓▓

 

viernes, 4 de junio de 2021

LA COYUNTURA ELECTORAL SEGUN HILDEBANDT

LA “SOLUCIÓN KEIKO”

César Hildebrandt

Tomado de HILDEBRANDT EN SUS TRECE N° 542, 5JUN21

¿Por quién votaría Alan García?      

Por Keiko Fujimori.

¿Por quién votará el director de “El Comercio”?

Por Keiko Fujimori.

¿Por quién votará Laura Bozzo?

Por Keiko Fujimori.  

Y así podría seguir. Hasta la náusea.

El hampa fujimorista está nerviosa, sin embargo.

Por eso habla de fraude, de muertos que votan, de ficciones estadísticas. No están seguros de remontar. Y el dato les viene de una encuestadora importante y confiable.

Por eso quieren, a lo Trump, poner la pica en Flandes y hablar de irregularida­des que no existen. De allí la campaña contra el Jurado Nacional de Elecciones, con el que no han podido trapear el piso. Con la ONPE no se meten porque allí tienen, a la cabeza, a un amigazo de siempre, alguien que sí estaría dispuesto a muchas cosas con tal de que “el comunismo” no nos lleve al infierno.

Será un final de fotografía que nos retrata como país en crisis. Hay que elegir entre la heredera de una mafia de asesinos y ladrones y el re­presentante de una izquierda primordial que no sabe hasta hoy qué programa de gobier­no será el definitivo en caso de llegar a palacio.

Optar por Fujimori es renunciar a toda dignidad, es despreciarse, es matar el honor y la autoestima. Es lo que hicimos los peruanos cuando le rogamos a Simón Bolívar que fuera nuestro dictador, nuestro dios viviente, nuestro capataz superlativo. Es lo que hicieron muchos peruanos cuando los chilenos tocaron sus puertas tras la invasión de lima: avisar quien guar­daba armas, casar a sus hijas con algún capitán carabinero, celebrar la próxima paz de mi general Iglesias. 

Votar por la hija de un delincuen­te y que tiene prontuario propio es una manera de morir. Votar por una delincuente que recibía millones de bancos y empresarios y cubría esas entregas con cócteles imaginarios y contribuciones inventadas e impues­tas a la fuerza es declararse en huelga de hombre. No puedes reclamar ciu­dadanía si el miedo te hace votar por la jefa de una organización criminal.

El Perú mima a sus hijos. Hay en estas tierras que amamos y donde habremos de sembrar nuestros huesos un efluvio maligno que parece envenenar y mar­chitar. Haya de la Torre, el reformista de los 30 y 40, terminó de aliado de Odría en los 60. Pablo Macera manchó su biografía como congresista del fujimorismo. Miren cómo ha terminado Vargas Llosa.

El Perú aplasta y, si puede, te hace puré de sobras, sombra de ti mismo. Las elecciones de este domingo son un nuevo desafío. Y lo repito: no es odio invencible el que nos guía, es resisten­cia, es honor. No son palabras huecas: definen un modo de vivir y de encarar la aventura de la existencia. Sin honor, inhalamos y exhalamos, deyectamos, dormimos e intentamos perpetuarnos por instinto.

Castillo produce un legítimo temor, lo sé. Pero de Castillo podemos desha­cemos con relativa rapidez. El Congreso evitará sus posibles desmanes, el Tribunal Constitucional hará lo suyo, la prensa cumplirá su papel y no habrá el temor de que sea comprada o extorsionada. Y si el señor Vladimir Cerrón quisiera erguirse como un presidente de facto y paralelo, para eso está la figura de la sedición y la usurpación.

No olvidemos, además, que el señor Cerrón tiene todavía investigaciones en curso y que una próxima condena por corrupción puede llevarlo direc­tamente a la cárcel.

Hasta niños fueron masacrados en Barrios Altos.
¿Volvería el "modo Fujimori"?
Castillo es el hijo que el Perú no había reconocido. Mi amigo Fernan­do Tuesta me decía el otro día que el candidato de Perú Libre, si ganara, sería el primer presidente sin contacto alguno con las élites. Es verdad: no hay lazo alguno que vincule a Castillo con el empresariado, los militares, la academia. Eso puede ser un peligro, pero también puede ser visto como una posibilidad: la de que la furia acumu­lada de los más pobres y deshereda­dos llegue al poder y compruebe que gobernar es mucho más difícil que hacer promesas fáciles y redondeos demagógicos en los mítines.

Cuando Sendero Luminoso bajó sus armas, la derecha peruana, siempre obtusa, creyó que era el tiempo de la revancha. Aliada de Fujimori, esa derecha vio con alegría que el gobierno se hizo dictadura, que la Constitución golpista borró el Esta­do, que los sindicatos eran obviables y que los derechos de los trabajadores debían mantenerse tan sólo en apa­riencia. Hicieron fiesta cuando a los pobres se les condenó al autoempleo y a los ricos se les rebajó los impuestos mientras las empresas públicas se remataban bañadas en aceite. Creyeron que la fiesta iba a ser interminable.

Fue entonces que llegó la pandemia y mandó parar. ¿Era comunista el Covid-19? No. Lo que pasó es que permi­tió ver cuán mentirosos y harapientos habíamos sido. El Perú gentleman te­nía el cuello sucio, los puños negros, los sobacos olorosos de canícula. El tren bala de nuestra economía era, en realidad, un tranvía de la vieja Magdalena. Se nos cayó la cara de vergüenza.

Y de allí viene Castillo, de esos sedimentos. El Perú omitido lo ha encumbrado.

La derecha, representa­da por “El Comercio” y sus locutores, quiere ahora que reprimamos a la cholería votando por una candidata criminal. Cree que así segui­rá el corso Wong del “modelo”. Pretende ignorar que la situación es insostenible y que el maldito “modelo” tiene que ser destituido. No por el socialismo de parti­do único, por supuesto, sino por un contrato social que impida que el malbarateo de nuestros recursos continúe y que ponga a la igualdad de oportunidades como una meta común. Un “new deal” que no haga de la educación un sucio negocio y de la sa­lud una subasta donde los buitres deciden quién se muere.

Si gente como Pedro Francke per­manece en el entorno de Castillo, es probable que tengamos una versión moderada y viable de un país reno­vado. Para eso el señor Castillo ten­drá que romper definitivamente con Vladimir Cerrón, esa momia castrista, aunque eso le cueste la animadversión de más de la mitad de su bancada. ¿Tendrá la entereza para librarse del padrinazgo, del estalinismo achorado del camarada Cerrón?

La “solución Castillo” es tormento­sa. Lo que pasa con la “solución Keiko” es que no existe. No hay cómo enfren­tar el reto de la crisis con un gobier­no que, a la larga, producirá Castillos en cada región. Keiko Fujimori es la promesa del caos, el sonido y la furia. Si yo fuera maoísta, marxista oriental y paciente, querría que ganara Keiko Fujimori. Con ella, lo sé, la pradera terminaría de incendiarse. ▒▒