lunes, 5 de diciembre de 2016

PINTORES NACIONALES SOBRE TEMATICA PUNEÑA




INDIO DEL COLLAO  óleo de Enrique Camino  Brent (1909-1960), limeño, discípulo de José Sabogal y Daniel Hernández, integrante del grupo indigenista que buscó revalorar lo andino. Captó rostros humanos y paisajes de distintas regiones del país. (Pinacoteca del Banco Central de Reserva)

domingo, 4 de diciembre de 2016

PERSONAJES PUNEÑOS

LA DAMA DEL LAGO
LA REPUBLICA.  Suplemento DOMINGO 2DIC16

Rita Suaña, la alcaldesa de Los Uros, ha llamado la atención por su defensa del lago Titicaca. El reportero gráfico, David Huamaní, contó la historia de esta valiente mujer en imágenes y ganó el 22 Concurso de Fotografía Documental Los Trabajos y los Días (Colombia). Fotos: David Huamaní


1. La alcaldesa de los Uros, Rita Suaña, frente al lago Titicaca, mientras coordina por teléfono sus labores ediles. 3. El principal medio de transporte para visitar las islas flotantes son los botes.


2. Velas y cerveza. Ofrendas en honor a la mamacha Candelaría.


3. Alcaldesa y comuneros limpian la basura de las riberas del lago.


4. El principal medio de transporte para visitar las islas flotantes son los botes.


5. Los Uros supervisan que los niveles de contaminación del lago no se disparen. Son sus principales guardianes. 

NOTICIAS DE LA TIERRA NUESTRA

NOTIPUNO4DIC16
PLATEAU URANIUM INICIA PERFORACIÓN EN PUNO
Rumbo Minero 1DIC16.- Plateau Uranium inicia perforación en Puno. Platea Uranium inicia perforación en Puno. Plateau Uranium ha dado comienzo a su plan inicial para confirmar la relevancia de Pinocho como zona de alto grado de uranio. Hay que recordar que Pinocho se encuentra a 2 km al sureste del yacimiento Kihitian y forma parte de la extensión de los depósitos de uranio del Complejo Kihitian del proyecto Macusani Plateau, ubicado al sureste de Perú.
“Pinocho sigue siendo uno de los objetivos de mayor prioridad en el proyecto, pero no se ha mantenido un seguimiento hasta la fecha”, menciona la compañía en un comunicado.
“A la par estamos realizando actividades de prospección, muestreo y mapeo alrededor del área de depósito de Corachapi en Chimboya para generar y priorizar los futuros objetivos de perforación”, agrega Platea Uranium.
En esa línea, Ted O’Connor, CEO de Plateau Uranium. Comentó que se encuentran muy contentos de comenzar la perforación inicial de Pinocho.
“Estamos contentos de regresar a los trabajos de exploración activa en Macusani Plateau, ello con el objetivo de extender los conocidos recursos Kihitian Complex al sureste en Pinocho y generar objetivos de perforación de calidad para futuras pruebas en Chimboya”, señaló O’Connor.
Liquidación de Deuda.- Respecto a la forma en la que liquidarán su deuda, Platea Uranium indicó en un comunicado que, sujeto a aprobación reglamentaria, proponen emitir 2.500 000 acciones ordinarias a GBM Minerals Engineering Consultants Limited, a un precio estimado de $ 0.27 por acción, para liquidar parcialmente los honorarios que se generan por la ingeniería de proyectos y los servicios relacionados con el proyecto de uranio y litio de la meseta de Macusani.
Adicional a ello, Platea Uranium hará un pago en efectivo de $200.000 a GBM y todas las acciones emitidas en virtud de la transacción de liquidación de deuda estarán sujetas a un período de retención de cuatro meses, con tres cuartas partes de las acciones sujetas a períodos voluntarios adicionales de retención entre 3 y 9 meses.
“El acuerdo de liquidación de deudas con GBM ha eliminado una importante cuestión de legado histórico en el balance de la compañía mediante la negociación de una solución mutuamente beneficiosa”, manifestó Ted O’Connor.

JULIO KUROIWA: “SISMO SUCEDIDO EN PUNO ES INUSUAL”
Los Andes | 03 dic 2016.- El sismólogo indicó que una vez más este tipo de eventos demuestra la vulnerabilidad de las casas de adobe.
Cientos de familias decidieron pasar la noche en plazas y parques por temor a las réplicas. Es que el sismo registrado a las 5:40 p.m. del jueves en Puno, fue sucedido por 8 movimientos de entre 3.9 y 4.3 grados, que tuvieron una profundidad no mayor a los 17 kilómetros, de acuerdo a los datos del Instituto Geofísico del Perú (IGP).

“Lo que ha sucedido en Puno es inusual. Por lo general, en esas zona cercanas a ceja de selva y a Bolivia, los sismos tienen una profundidad de 700 kilómetros, pero este ha sido de solo 10 kilómetros, por lo que ha sido destructivo”, explicó a Perú21 el sismólogo Julio Kuroiwa, quien añadió que una vez más este tipo de eventos demuestra la vulnerabilidad de las casas de adobe.
Kuroiwa recordó que el Perú está en el Cinturón de Fuego del Pacífico, donde ocurre el 80 por ciento de sismos, tsunamis y actividad volcánica. En ese sentido mencionó que este el lunes 5 y martes 6 de diciembre será la Conferencia Mundial de Ingeniería en Reducción del Riesgo de Desastres en Lima, donde participarán 12 expertos de reconocido prestigio mundial.
En la cita abordarán cómo proteger la ciudad de Lima y a sus 9.5 millones de habitantes en caso de terremotos. “El terremoto en Puno es mucho menos de los que espera que ocurra en Lima, ya que podría superar los 8 grados”, añadió el especialista. (Fuente: Perú21)

EL ORO DE LAMPA
Omar Aramayo en Facebook
Terremoto en Puno, cuándo se ha visto. Y la información nos lleva a pueblos pequeños como Palca, Ocuviri, Paratía, Vila Vila. Los más pobres y olvidados del Perú, como se dice siempre, y que se dice con la mayor ignorancia e ignominia posible, sin la menor voluntad de remedio ni cambio y sin que a ningún medio de comunicación, sin que a ningún periodista, se le ocurra investigar cuál es la realidad de esas poblaciones. Excepto tengan la consigna de no hacerlo, como sucede ya con frecuencia.
Esas pequeñas reducciones quechuas asentadas en plena cordillera, en un territorio donde grandes empresas mineras como Aruntani, Águilas, explotan sus minerales hace muchos años, donde los jóvenes van a trabajar y juntar unos centavos a expensas de sus pulmones para luego marcharse a las ciudades a fundar familias en medio del caos pero lejos de la silicosis. Las mineras no tienen ninguna responsabilidad social con las comunidades circundantes, a pesar de haberles malogrado el ecosistema y la economía de la zona, porque se han inscrito en Arequipa, Cusco o Lima, lejos de donde pudiera desatarse el conflicto. No tienen ninguna responsabilidad, eso no necesita probarse, ahí está la pobreza, a ojos vista, obscena, engorda junto a la miseria.
La cordillera, para quien ame la naturaleza, es preciosa. Los ojos de agua que ahora se han movido o se han contaminado por el sismo, y que ahora agrava a la feroz sequía que se cierne sobre el Altiplano, son esplendorosos para la vista, los riachos, la cordillera, las pampas, una visión ultraórbica. Kilómetros al oeste, empieza esa gran abertura geológica que se llama Cañón del Colca, que nace en la región Puno y se prolonga por Arequipa, y que los planificadores de turismo no han descubierto todavía, y que no se sabe cuándo lo harán. Bajar al Colca desde allí, entre puyas de Raymondi, es sensacional.
Los antiguos pobladores de la zona, los Ayarachis, los míticos Ayarachis, lo más bello del folklore puneño, que acompañaban el túmulo del Inka, hasta los años ochenta del siglo pasado eran el emporio alpaquero del Perú, junto a las comunidades de Carabaya. Pero la depredación inglesa de la fibra de alpaca, durante el siglo XIX y la falta de estímulo del ministerio de agricultura a fines del siglo XX, impidieron que estos pueblos pudieran surgir, y por lo contrario permitió que Chile se convirtiera en exportador de los más bellos ejemplares a los EEUU y la Oceanía, a través del gran contrabando establecido por la Tripartita, al sur de Puno.
En los sesenta, cuando Ernesto More visitó la región, en compañía de un grupo de diputados que él encabezaba, aún había alpaqueros ricos, algunos poseían más de mil cabezas y también los había muy pobres, como en todo sitio. Aquella tarde, cuando se disponían volver a Puno, cayó una tormenta de varios megatones, los diputados limeños y otros que no habían considerado los caprichos de la naturaleza, tuvieron que hacerse a una choza, generosa. Estaban, pero tan lejos de la civilización y con un frío que los tenía cogidos de los huesos, cuando los alpaqueros, que habían sido sabiamente asesorados por algún alma bondadosa, les entregaron a cada uno de ellos, un vaso y una botella de Whisky, que les permitió mitigar la detonación del fenómeno atmosféricoa y una lluvia que no había visto ni siquiera en el cine.
Esa es la verdad, pobreza y tristeza; y al mismo tiempo una riqueza exorbitante que se va del país sin dejar nada a sus legítimos dueños. El oro de Lampa. Y una ecología cada vez más erosionada. Y ahora, un sismo que los ha dejado, literalmente en ruinas. La responsabilidad es del Estado. Y hasta ahora ningún plan de contingencia del debilísimo gobierno regional y menos del gobierno central, porque la visita de una ministra es apenas un gesto simbólico.

EXITOSO PARO CONTRA LA INSEGURIDAD CIUDADANA
Alberto Quintanilla Chacón. Los Andes 4DIC16 
1.- Ha concluido en forma exitosa el paro regional en contra de la inseguridad ciudadana. Ha sido contundente, en particular en Juliaca, la más grande ciudad de la región Puno, donde lamentablemente se han producido hechos de violencia, como la quema de enseres y locales de aproximadamente 25 discotecas sin licencia, funcionamiento irregular, muchas de ellas sin licencia municipal.
Estos actos vandálicos se han producido al margen de la voluntad y al margen de la dirección de los dirigentes y organizaciones que han convocado a esta paralización de 48 horas, ocurriendo muchas veces por la infiltración de los llamados “pirañitas” u otras formas delincuenciales, o grupos minoritarios que creen que estas formas de violencia, que lindan con actitudes que pueden ser calificadas de terroristas, refuerzan una medida de protesta.
Muchos de estos actos se dan por la debilidad de la presencia del Estado, la ineficiencia y morosidad de los operadores de justicia, la acción de malos policías y jueces, que siendo una minoría en sus instituciones, hacen daño a la institucionalidad del país.
Estos actos de violencia, que merecen nuestra más enérgica condena, han sido hechos por pequeños grupos de personas que se han aprovechado de la situación para cometer actos ajenos a la voluntad del pueblo juliaqueño, que ha demostrado en reiteradas oportunidades que es un pueblo pacífico y que sus paralizaciones y movilizaciones tienen un carácter cívico y no delictivo.
2.- Las principales banderas que han levantado, entre otras, son:
a.- Que no se siga trayendo a reos y detenidos de lugares ajenos a la región Puno, a los penales Yanamayo, La Capilla y Challapalca, este último en los límites de nuestra región con la de Tacna.
El traslado de reos y detenidos de otros lugares no solo viola el principio penitenciario de que “los reos deben cumplir carcelería en penales, cercanos a los lugares de su habitual residencia, o donde han cometido los delitos que se le imputan”; al traerlos a penales de nuestra región nos traen inseguridad, además de dificultar la labor de resocialización de los presos.
Al trasladar a un reo de otros lugares a penales de nuestra región, se propicia que sus familiares, amigos, cómplices, y otras personas vinculadas desde distintos intereses a ellos, se trasladen a nuestra región por diferentes medios, permaneciendo en las ciudades cercanas a los penales, en este caso Puno, Juliaca, Ilave y otras ciudades.
Las personas que se trasladan a nuestra región para visitar, coordinar, o con cualquier otro motivo, en la gran mayoría de veces, al carecer de trabajo en nuestra región, se dedican a actividades ilícitas, similares a las que cometió el reo o detenido.
b.- Otra demanda del paro es que se le dote a la Policía Nacional del Perú de más patrulleros, ya que por ejemplo en Juliaca solo hay 4 de ellos, y en malas condiciones, a pesar de que las necesidades que existen demandan por lo menos unos 50; lo mismo ocurre en Puno y otras ciudades de la región.
También está la demanda de incrementar el número de efectivos policiales que prestan servicios en la región, particularmente en la ciudad de Juliaca, ya que el número de efectivos de la Policía Nacional del Perú que prestan sus servicios en nuestra región es insuficiente y es menor por ciudadano que en otras regiones, particularmente las de la costa y en la capital de la República.
c.- El funcionamiento de discotecas, bares, cantinas, y otros establecimientos donde se venden licores, preparados o sin preparar, al público, se viene haciendo sin mayor control efectivo por parte de las municipalidades, en particular en Juliaca, donde se han producido los actos de violencia y quema de muchos de estos locales.
Estos problemas se han agudizado no solo por la falta de reglamentación municipal, sino por un deficiente control por parte de los funcionarios encargados de hacerlo, o porque la población percibe y cree que se debe a que se vendrían dando hechos de corrupción.
La Municipalidad Provincial de San Román aprobó un llamado “Plan Zanahoria”, regulando los horarios de atención al público, que hasta la fecha no se ha puesto en práctica.
Este “Plan Zanahoria” debe establecer una hora de inicio del funcionamiento de las discotecas, bares y cantinas, que en caso de las primeras podría ser a las 7 de la noche y una hora de cierre, que estaría alrededor de la 1 o 2 de la mañana, según sea fin de semana o no; debe prohibir el que se siga expendiendo bebidas alcohólicas, a parroquianos o clientes, cuando estas personas hayan perdido en forma evidente el control físico o mental de sus facultades.
3.- Después de este exitoso paro regional, lamentando los actos de vandalismo, deben constituirse mesas de diálogo y de trabajo que implementen en forma inmediata las soluciones que la inseguridad ciudadana requiere para ser combatida.
Todas las autoridades que, de una forma u otra, tienen que ver con la solución de la inseguridad ciudadana: los Ministerios de Justicia y Derechos Humanos, Interior, las Municipalidades de Puno y San Román, las Fuerzas Policiales, el Poder Judicial, tienen que tomar cartas en estos temas y resolver los problemas en forma inmediata. Confiamos en que así sea.
Queda también que los congresistas de la República que representan a la región Puno sigan fiscalizando y propiciando las negociaciones ante los Ministerios de Justicia, Derechos Humanos y del Interior, dialogando con las autoridades de la región Puno y las municipalidades, en la búsqueda de soluciones prontas.

FERIA DE ALASITAS Y MINIATURAS: PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACION

Nro. 156-2016-VMPCIC-MC
VISTOS Ei Memorando N° 000313-2016-DDC PUN/MC de fecha 20 de julio de 2016; la solicitud del Patronato Capilla 3 de Mayo - Bellavista de fecha 03 de julio de 2016, el Memorando N° 000326-2016/DDC PUN/MC de fecha 26 de julio de 2016; la carta N° 0010-2016-PCC-PACBB/PUNO de fecha 03 de junio de 2016; el Informe N9 000283-2016/DPI/DGPCA/MPCIC/MC de fecha 20 de octubre de 2016 y el Informe N° 000627-2016- DGPC/VMPCIC/MC de fecha 20 de octubre de 2016, y,
CONSIDERANDO:
Que, el primer párrafo del artículo 21 de la Constitución Política del Perú prescribe que “Los yacimientos y restos arqueológicos, construcciones, monumentos, lugares, documentos bibliográficos y de archivo, objetos artísticos y testimonios de valor histórico, expresamente declarados bienes culturales, y provisionalmente los que se presumen como tales, son Patrimonio Cultural de la Nación, independientemente de su condición de propiedad privada o pública Están protegidos por el Estado",
Que, el inciso 1 del artículo 2° de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, establece que “se entiende por Patrimonio Cultural Inmaterial los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial que se transmite de generación en generación es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad, y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana";
Que, el artículo II del Título Preliminar de la Ley N° 28296, Ley General de Patrimonio Cultural de la Nación, define como “bien integrante del Patrimonio Cultural de la Nación toda manifestación del quehacer humano -material o inmaterial- que por su importancia, valor y significado paleontológico, arqueológico, arquitectónico, histórico, artístico, militar, social, antropológico, tradicional, religioso, etnológico, científico, tecnológico o intelectual, sea expresamente declarado como tal o sobre el que exista la presunción legal de serlo. Dichos bienes tienen la condición de propiedad pública o privada con las limitaciones que establece la presente Ley";
Que, los artículos IV y VII del Título Preliminar de la Ley N° 28296, Ley General de Patrimonio Cultural de la Nación, indican que es de interés social y de necesidad publica la identificación, registro, inventario, declaración, protección, restauración, investigación, conservación, puesta en valor y difusión del Patrimonio Cultural de la Nación y su restitución en los casos pertinentes, siendo el Ministerio de Cultura la autoridad encargada de registrar declarar y proteger el Patrimonio Cultural de la Nación, de conformidad con la Ley N° 29565, Ley de Creación del Ministerio de Cultura;
Que, asimismo, el numeral 1.2 del artículo 1 de la precitada Ley, establece que integran el Patrimonio Cultural de la Nación las creaciones de una comunidad cultural fundadas en las tradiciones, expresadas por individuos de manera unilateral o grupal, y que reconocidamente responden a las expectativas de la comunidad, como expresión de la identidad cultural y social, además de los valores transmitidos oralmente, tales como los idiomas, lenguas y dialectos autóctonos, el saber y conocimientos tradicionales, ya sean artísticos, gastronómicos, medicinales, tecnológicos, folclóricos o religiosos, los conocimientos colectivos de los pueblos y otras expresiones o manifestaciones culturales que en conjunto conforman nuestra diversidad cultural,
Que, el literal b) del artículo 7 de la Ley N° 29565. Ley de creación del Ministerio de Cultura, dispone que es competencia exclusiva del Ministerio de Cultura respecto de otros niveles de gobierno, realizar acciones de declaración del Patrimonio Cultural de la Nación;
Que, el artículo 14 de la Ley N° 29565, Ley de creación del Ministerio de Cultura, señala que el Despacho del Viceministerio de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales tiene entre sus funciones la de formular, coordinar, ejecutar y supervisar ia política relacionada con el fomento de la cultura y la creación cultural en todos sus aspectos y ramas del Patrimonio Cultural, lo que incluye la declaración, administración, promoción, difusión y protección del Patrimonio Cultural de la Nación, de conformidad con la respectiva política nacional;
Que, la Directiva N° 003-2015-MC "Directiva para la declaratoria de las manifestaciones de Patrimonio Cultural Inmaterial y de la obra de grandes maestros, sabios y creadores como Patrimonio Cultural de la Nación y Declaratoria de Interés Cultural” aprobada por Resolución Ministerial N° 338-2015-MC, establece lineamientos y normas para la tramitación interna del expediente de declaratoria de las manifestaciones del Patrimonio Cultural Inmaterial como Patrimonio Cultural de la Nación, correspondiendo al Despacho del Viceministerio de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales, declarar las manifestaciones del Patrimonio Cultural Inmaterial como Patrimonio Cultural de la Nación;
Que, el numeral 55.8 del artículo 55 del Reglamento de Organización y Funciones del Ministerio de Cultura, aprobado mediante Decreto Supremo N° 005-2013-MC, señala como una de las funciones de la Dirección de Patrimonio Inmaterial, la de evaluar las solicitudes para la declaratoria de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación y emitir la opinión técnica sobre su viabilidad;
Que, el numeral 52.5 del artículo 52 del Reglamento de Organización y Funciones del Ministerio de Cultura establece que la Dirección General de Patrimonio Cultural tiene la función de "coordinar y proponer la declaratoria de Patrimonio Cultural de la Nación (. ,)”:
Que, corresponde al Ministerio de Cultura en cumplimiento de la función que le asigna la Ley, y con la participación activa de la comunidad, realizar una permanente identificación de dichas manifestaciones tradicionales del país que deben ser declaradas como Patrimonio Cultural de la Nación;
Que, mediante solicitud de fecha 20 de julio de 2016, realizada por la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno, se presenta el expediente mediante el cual se solicita, al amparo de las normas vigentes, la declaratoria de la Feria de alasitas y miniaturas del altiplano de Puno, región Puno, como Patrimonio Cultural de la Nación;
Que, mediante Informe N° 000627-2016-DGPC/VMPCIC/MC, la Dirección General de Patrimonio Cultural eleva al Despacho del Viceministerio de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales el Informe N° 000283-2016/DPI/DGPCA/MPCIC/MC del 20 de octubre de 2016, emitido por la Dirección de Patrimonio Inmaterial, a través del cual se recomienda la declaratoria de las Ferias de alasitas y miniaturas del altiplano de Puno, región Puno, como Patrimonio Cultural de la Nación,
Que, el Ministerio de Cultura promovió entre los años 2012 y 2013 una serie investigaciones en el altiplano puneño sobre las ferias de alasitas y el uso de miniaturas propiciatorias, entre las que destaca la figura del ekeko Estas investigaciones se compilaron en la edición titulada "Dioses y mercados de la fortuna recorridos históricos del ekeko y las alasitas en el altiplano peruano”, la misma que fue publicada en el año 2013 y presentada y entregada a la comunidad puneña en febrero de 2014. Este libro contribuye desde la etnohistoria al conocimiento del desarrollo e importancia social y cultural de las ferias de alasitas y del uso del ekeko en el departamento de Puno y brinda información relevante que permite efectivamente, sustentar que las ferias de alasitas y la utilización ritual de miniaturas propiciatorias forman parte del patrimonio cultural inmaterial peruano;
Que, los representantes del Patronato Capilla 3 de Mayo - Bellavista, de la Asociación Civil del barrio Bellavista, la Asociación de Artesanos Productores y Comerciantes Alasita 3 de Mayo, la Asociación de Pequeños Artesanos en Miniatura de la provincia de Yunguyo, la Feria de las Alacitas Asociación 3 de Mayo de María, la Asociación Mosho, la Asociación Los Viajeros de Virgen del Carmen, la Asociación Paccha-Antara la Asociación de Artesanos Ceramistas Torito lllary Maki de Azángaro, la Asociación de Juegos Recreativos Viajeros Central Puno, y la Asociación Artesanos Fuerza Primero de Mayo de Puno, solicitaron la declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación de las ferias de alasitas y de miniaturas que se realizan en la región de Puno apelando a que se tome en cuenta el libro "Dioses y mercados de la fortuna, recorridos históricos del ekeko y las alasitas en el altiplano peruano" como sustento para dicha declaratoria;
Que, entre las celebraciones rituales más destacadas dentro del escenario religioso puneño se encuentran las denominadas ferias de miniaturas o de alasitas, las cuales consisten en el expendio de manufactura en miniatura, figurillas asociadas a bienes del mundo agrario y urbano, con fines propiciatorios. La realización de dichas ferias originalmente vinculadas a la ritualidad agropecuaria de los indígenas altiplánicos -la palabra alasita puede ser traducida como "cómprame" en lengua aymara-, se incorporó en tiempos coloniales al calendario católico popular por lo cual, comúnmente acompaña a alguna celebración patronal destacada,
Que, en nuestro país, la más importante de estas ferias, por el número de participantes y la promoción mediática que la acompaña, se celebra en el Barrio de Bellavista —población establecida hacia inicios de la década de 1940 al noreste del Puno histórico, en las faldas del cerro de Machallata—, a inicios del mes de mayo. En ella participan, por espacio de diez días, miles de artesanos y comerciantes nacionales y extranjeros así como un nutrido público usuario de estas miniaturas,
Que, el uso de miniaturas que dio lugar a las ferias que hoy conocemos como alasitas es una práctica de origen prehispánico ligada a las illas, figurinas propiciatorias comunes en los rituales a las montañas o achachilas en el mundo aymara y denominados calvarios por la cristianización de estos espacios sagrados. Sin embargo, a lo largo del siglo XX, la forma en la cual se ha venido celebrando el rito a los cerros ha cambiado, sobre todo por la incorporación de nuevos elementos, en gran parte del mundo urbano, que han convertido esta celebración en una feria o exhibición de miniaturas. Así, los cambios en la composición social altiplánica originaron una transformación de los escenarios rituales,
Que, las primeras descripciones que tenemos de las alasitas en la ciudad de Puno la muestran como una pequeña —y casi imperceptible— feria de miniaturas indígenas que tenía lugar únicamente la tarde del 3 de mayo, fecha principal de la celebración de la Fiesta de las Cruces y día central de la fiesta hasta el día de hoy. La población campesina, establecida en las localidades cercanas a la ciudad, junto a curiosos urbanos, acostumbraba realizar un paseo hacia este lugar, a fin de adquirir o simplemente contemplar estas exquisitas muestras de artesanía en miniatura. Los cambios sociales y culturales que atravesó Puno a lo largo del siglo XX originaron una profunda transformación en la forma y sentido de esta feria, en la medida que, de ser descrita como una "cosa de indios", pasó a incorporarse a las prácticas festivas del nuevo agregado social urbano, siendo incorporada como elemento sustantivo dentro del calendario festivo de la ciudad y, hacia la mitad del siglo, alcanzó su "oficialización' por parte de las instituciones del gobierno local, las cuales desde entonces asumieron su organización;
Que, la fiesta del 3 de mayo en Puno no es la única feria de alasitas existente. En diversas poblaciones surandinas con presencia aymara, tanto en el Perú como en Bolivia, se ha anotado largamente su celebración. En el altiplano peruano, a lo largo del siglo XX, se ha anotado la realización de estas ferias en las ciudades de llave Moho, Huancané, Juliaca, Lampa, Zepita, Ayaviri, Pomata Tiquillaca, Desaguadero, Acora, Platería, Yunguyo, Chucuito, Juli y Azángaro. Y, con los procesos de migración que ha desarrollado la población indígena altiplánica, especialmente durante la segunda mitad del siglo XX, vemos este tipo de práctica ritual con miniaturas en otras regiones, incluso, allende los territorios andinos
Que, es de destacar que las alasitas impulsan un importante movimiento económico y cultural en todo el altiplano. Miles de artesanos y decenas de miles de feriantes participan de estos espacios de celebración ritual que, en la actualidad, recorren todo el departamento de Puno y se expanden a diversas localidades del país. A su vez, en las últimas décadas, se ha fortalecido la relación entre las ferias y la identidad cultural regional, siendo especialmente resaltada en los calendarios religiosos y en los circuitos turísticos de Puno;
Que, un elemento destacado dentro de la feria de alasitas ha sido la presencia de un personaje particular una pequeña figura escultórica comúnmente trabajada en yeso, denominado ekeko. Este personaje que, por lo general, se presenta ataviado o cargado con diversos productos y vituallas, es visto como un «dios de la fortuna» y, aunque su origen y presencia datan de tiempos antiguos, ha alcanzado gran prestancia dentro del universo ritual surandino peruano desde inicios del siglo XX, recibiendo, en las últimas décadas, un notable reconocimiento a nivel nacional, siempre asociado a la prosperidad económica y el bienestar;
Que, por lo general, las interpretaciones han vinculado directamente la presencia del ekeko con el significado ritual que presentan las alasitas, es decir, como miniatura propiciatoria. De antiguo origen, la palabra aparece anotada en el vocabulario castellano-aymara del misionero jesuita Ludovico Bertonio (1612) para referirse a una divinidad prehispánica. Empero, en términos plásticos, la figura evidencia la apropiación popular de un estilo escultórico ibérico, introducido a los Andes durante el virreinato. Así, se tiende a aceptar que la representación contemporánea del ekeko habría surgido a fines del periodo virreinal, asociado a determinados atributos religiosos presentes en la cosmovisión indígena,
Que, las ferias de miniaturas muestran, del mismo modo, la transformación de una celebración de origen prehispánico que, al igual que otras prácticas religiosas indígenas, fue denunciada en diversos momentos por los evangelizadores, tanto coloniales como republicanos, pero que fue ganando gran aceptación social a lo largo del siglo XX, siendo a la larga incorporada como elemento sustantivo de la identidad puneña, tal como podemos observar el día de hoy. El proceso de valoración de las prácticas culturales de origen indígena por parte de los otros sectores de la sociedad, ha convertido a la feria de las alasitas en una festividad claramente demarcada y visibilizada dentro del calendario festivo, no solo religioso, sino también cívico de la región de Puno,
Que, los principios que rigen las prácticas rituales sobre el ekeko y las alasitas tienen paralelo con la tradición ritual prehispánica de las illas como objetos propiciatorios, en cuyo uso ritual se recrea la realidad particular cuya productividad se desea garantizar. La tradición de las alasitas deriva, además, de los procesos que se sucedieron en los periodos colonial y republicano, tanto en lo económico como en lo cultural, en el área del altiplano. En ambos casos se trató del notable desarrollo de una economía extractiva y de intercambio que influyó en la configuración cultural de la región, situación a la que se adaptaron ¡as costumbres y principios de la cosmovisión aymara. De este modo el principio de las illas como objetos de uso ritual encontrados en el mundo natural se tradujo al de las alasitas como objetos manufacturados de compraventa, que han trasladado la idea de productividad agropecuaria a la de satisfacción de necesidades de carácter urbano como artefactos dinero en efectivo, grados académicos o vivienda, entre otros;
Que, en comparación, el ekeko hizo su aparición en las ferias de las alasitas del altiplano peruano hacia inicios del siglo XX, y se volvió muy popular entre las décadas de 1950 y 1990, tiempos en que el panorama social y cultural de la sierra sur andina pasaba por una profunda transformación, reflejando el paso de una concepción del bienestar tradicionalmente comunitaria, a otra de crecimiento individual propia de una sociedad urbana. Hoy en día, sin embargo, se observa que, mientras que las ferias de las alasitas expanden su importancia en todo el sur andino -considerando el número, duración, presencia de artesanos y público participante- la figura del ekeko está pasando a un segundo plano, relegada por otras figuras que cumplen una función similar, como el "sapo de la fortuna";
Que, no es posible circunscribir el origen y desarrollo de las alasitas y el ekeko a un territorio nacional específico. El altiplano surandino conforma una unidad cultural y religiosa, con redes de intercambio ritual y comercial que, trascendiendo las fronteras geopolíticas, han establecido fuertes vínculos entre las actuales poblaciones establecidas en el sur peruano, el altiplano boliviano y el norte chileno. Los grupos indígenas del altiplano han sido tradicionalmente trashumantes estacionales, en esto destaca el pueblo aymara, el mismo que desde tiempos prehispánicos se ha valido de formas de apropiación trasversal del espacio, práctica que continúa en tiempos actuales y que explica tanto el amplio espacio de presencia de rituales de origen aymara en la región como la participación activa de la población de estos países en diversas festividades religiosas a uno y otro lado de la frontera. En tal sentido, se debe reconocer que las fronteras republicanas actuales son geopolíticas y que la dinámica cultural de los pueblos trasciende tales límites:
Que, las ferias de alasitas y miniaturas evidencian el extraordinario poder de adaptación de una población que ha ido pasando de una economía rural de subsistencia a un proceso de capitalización y urbanización, transformando pero no perdiendo el significado original del uso de objetos en miniatura para los rituales propiciatorios y de protección;
Con el visado del Director General de la Dirección General de Patrimonio Cultural, de la Directora de la Dirección de Patrimonio Inmaterial y de la Directora General de la Oficina General de Asesoría Jurídica, y;
De conformidad con lo establecido en la Ley N° 28296. Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación; la Ley N° 29565, Ley de Creación del Ministerio de Cultura; el Decreto Supremo N° 011-2006-ED que aprueba el Reglamento de la Ley General de Patrimonio Cultural de la Nación; el Decreto Supremo N° 005-2013-MC, Reglamento de Organización y Funciones y la Directiva N° 003-2015-MC, aprobada por Resolución Ministerial N° 338-2015-MC;
SE RESUELVE:
Articulo 1.- Declarar Patrimonio Cultural de la Nación a las Ferias de Alasitas y Miniaturas del Altiplano de Puno, región Puno, como expresión de una religiosidad popular de raíces prehispánicas que ha sido adaptada a las circunstancias históricas, siguiendo la evolución de las necesidades y anhelos de la población en un constante proceso de transformación, siendo hoy en día uno de los rasgos característicos de la identidad cultural del pueblo puneño.
Artículo 2.- Disponer la publicación de la presente Resolución en el Diario Oficial El Peruano y la difusión del Informe N* 000283-2016/DPI/DGPCA/MPCIC/MC y la presente Resolución en el Portal institucional del Ministerio de Cultura (www.cultura.qob.pe)
Articulo 3.- Encargar a la Dirección de Patrimonio Inmaterial, en conjunto con la Dirección Desconcentrada de Puno, la elaboración cada cinco (5) años de un informe detallado sobre el estado de la expresión declarada, de modo que su registro institucional pueda ser actualizado en cuanto a los cambios producidos en la manifestación, los riesgos que pudieran haber surgido para su vigencia, y otros aspectos relevantes para hacer un seguimiento institucional de su desenvolvimiento y salvaguardia, de ser el caso.
Artículo 4.- Notificar la presente Resolución y el Informe N" 000283- 2016/DPI/DGPC/VMPCIC/MC a la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno, a la Municipalidad Provincial de Puno, a la directiva del Patronato Capilla 3 de Mayo - Bellavista, Asociación de Artesanos Productores y Comerciantes Alasita 3 de Mayo, Asociación de Pequeños Artesanos en Miniatura de la provincia de Yunguyo, Feria de las Alacitas Asociación 3 de Mayo de María. Asociación Mosho, Asociación Los Viajeros de Virgen del Carmen, Asociación Paccha-Antara, Asociación de Artesanos Ceramistas Torito lllary Maki de Azángaro, Asociación de Juegos Recreativos Viajeros Central Puno, Asociación Artesanos Fuerza Primero de Mayo de Puno y Asociación Civil del barrio Bellavista de Puno, para los fines consiguientes

REGÍSTRESE, COMUNIQUESE Y PUBLÍQUESE

MINISTERIO DE CULTURA
ANA MAGDELYN CASTILLO ARANSAENZ

Viceministra de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales 


HISTÓRICA SUBLEVACION CAMPESINA WANCHO-LIMA SE CONMEMORARÁ

EN LA CIUDAD DE PUNO EL 20 DE DICIEMBRE

Antecedente
Puno nuevamente será escenario del Simposio Histórico y Recital Poético por los 93 años de la sublevación campesina de Wancho Lima, el martes 20 de diciembre, a partir de las 6:00 pm, en la Casa de la Cultura de Puno (Jirón Peatonal Lima Nª 552), actividad que es organizada por Fernando Chuquipiunta Machaca.
Durante la actividad cultural se realizará ponencias magistrales y lectura de poemas sobre la destrucción del pueblo de Wancho Lima, capital de la República Aymara Tahuantisuyana y lugar emblemático de la reivindicación de los derechos ciudadanos de la cultura aymara, hace 93 años. En este acto se recordará la masacre ocurrida el domingo 16 de diciembre de 1923 durante el régimen republicano-colonial de Augusto Bernardino Leguía
Se ha previsto la participación de varios escritores puneños y del Centro Musical de Danzas y Teatro “Los Chiriwanos” de Huancané.

EN CINES PUNEÑOS film inspirado en la vida real

LA DEUDA
“CADA DECISIÒN TIENE SU CONSECUENCIA”
Escribe: Liliana Quinto Laguna
Esta película obtuvo en el "Festival de Málaga"-Cine Español, en la Sección Oficial de Largometrajes, el BIZNAGA DE PLATA, como MEJOR GUIÒN, de igual manera el BIZNAGA DE PLATA a MEJOR ACTRIZ DE REPARTO. Participaron actores de talla internacional, como Stephen Dorff, Alberto Ammann, Carlos Bardem y David Strathairn. También actúan Elsa Olivero, Marco Antonio Ramírez. Se tiene la presencia de actores de Estados Unidos, España y Perú. Papel importante de las Productoras, "Atlantic Pictures", "Viracocha Films" y "Arcadia Motion Pictures. 
Film, donde participa Amiel Cayo, actor puneño, que  comenzó su actividad teatral fundando junto a otros artistas la agrupación "Escena Inca", posteriormente funda y dirige Yatiri, Centro de Investigación y Producción Teatral, donde realiza una intensa labor teatral, donde ensayaron y pusieron en escena "El zorro y el cuy", "Juegos de muerte", entre otros. Desde 1991,
aproximadamente por más de veinte años, forma parte del reconocido y valorado grupo peruano "Yuyachkani", dedicándose de manera profesional a la actuación. Participó en diversos cortometrajes y películas como "Extirpador de idolatrías", "NN", "El viaje macho", "La deuda" y recientemente "Retablo". Hay que destacar, el trabajo de Amiel en el film, sin duda impecable y asumiendo su personaje obviamente resultado que se logra solo con su experiencia y entrega al arte, asimismo su trabajo en narrativa, con libros publicados en el Perú.
El guion y dirección lo realizó el infatigable y consecuente Barney Elliot, quien participó junto a Amiel Cayo, en una charla realizada en la Casa de la Cultura de nuestra ciudad, para compartir sus experiencias, trabajo y visión, dijo que luego de finalizada la película, durmió dos días seguidos, merecido descanso, sin duda, por el estrés y cansancio que significa realizar este tipo de trabajos, dada la calidad y proyección que se tiene. Barney Elliot, después de graduarse en la Universidad de San Francisco, partió al Reino Unido para realizar el post-grado en Arte y Técnica de Realización. Posteriormente descubrió su pasión por la sala y montaje, trabajó como freelance en diferentes documentales, cortos, anuncios y promociones. Finalmente dio el salto y cofundó Agile Films Ltd, empresa con sede en Londres. Después de dirigir los cortometrajes (True Colours y Último Recurso), Barney Elliot dirige su primer largometraje, "La Deuda", que obtuvo importantes galardones en el Festival de Málaga. La sencillez, el carisma del gran Barney, se quedaron en Puno, respondiendo gentilmente a interrogantes de periodistas, de cineastas, cinéfilos, un caballero en su porte, mide casi dos metros y su simpatía le dio un matiz diferente a esta puesta en escena en la ciudad, Amiel Cayo, narró también sus experiencias y anécdotas antes y durante la filmación, nos contó que tuvo que ir a vivir a la zona para conocer el contexto, aprendió a hacer ladrillos porque el personaje así lo exigía y que la dulce niña que hace de su hija, hasta el momento lo llama papá, con quien tiene muy buena comunicación al igual que con los demás actores.
Película que se mostró en nuestra ciudad y que contó con la presencia de cinéfilos, ávidos de buen cine, y la expectativa de valorar el trabajo de Amiel Cayo.

"Cada decisión tiene sus consecuencias", clama el slogan promocional del cartel de LA DEUDA, (The Debt), primer largometraje del estadounidense afincado en Perú Barney Elliot, se hace explícito el mensaje y, de paso, quizá también uno de sus grandes referentes, aunque no el único: Babel, de Alejandro Gonzales Iñárritu, "aquella epopeya globalizada sobre la influencia del azar y de las decisiones individuales en los devenires colectivos. Algo que también ocurre aquí, donde el camino entre la reforma agraria de los años 60 del presidente peruano Velasco Alvarado y el destino de la sanidad pública actual, previo paso por los despachos de Wall Street, que parecen controlarlo todo, van de la mano. Una mano, eso sí, que siempre agarran con más fuerza los poderosos".

sábado, 3 de diciembre de 2016

ESTUDIO SOBRE J.A. ENCINAS

JOSÉ ANTONIO ENCINAS Y
EL GRUPO ORKOPATA
De escuela rural a grupo intelectual. La formación del grupo Orkopata
Osmar Gonzales. Lima, noviembre 2009
En setiembre de 1926 apareció en Puno el primer número del Boletín Titikaka, bajo el liderazgo de Gamaliel Churata, seudónimo de Arturo Peralta.(1) Publicación de vanguardia conformada por un grupo de escritores que se habían conocido desde pequeños, específicamente desde la experiencia educativa que José Antonio Encinas puso en movimiento durante los años 1907-1911 en el Centro Escolar de Varones No. 881. Encinas fue un prominente educador perteneciente a la generación del 900, pues nació en 1886, coetáneo de Víctor Andrés Belaúnde (1883), Francisco García Calderón (1883), José Gálvez (1885), José de la Riva Agüero (1885), Ventura García Calderón (1886), Felipe Barreda y Laos (1888), Pedro Zulen (1889), entre otros.
Encinas ejerció su labor pedagógica sobre los niños que conformarían parte de la futura generación del Centenario de la Independencia o de 1921, a la que pertenecieron Jorge Basadre, Luis Alberto Sánchez, Raúl Porras Barrenechea, José Carlos Mariátegui, Víctor Raúl Haya de la Torre o César Vallejo.
Encinas nació el 30 de mayo de 1886 en Puno. Estudió primaria en la escuela municipal de José María Miranda (primaria) y secundaria en el Colegio Nacional de San Carlos, el único de este nivel que existía en la mencionada ciudad. Luego, hacia 1904, se traslada a Lima y estudia en la Escuela Normal de Varones, en donde se titula como normalista en 1906.(2) En ese momento regresa a su Puno natal para hacerse cargo del Centro Escolar 881 a partir de 1907, luego de superar ciertos reparos que se obstinaba en poner a su nombramiento el prefecto Manuel Eleuterio Ponce; resistencias que Encinas entiende por el carácter caudillista y tradicional de Puno, pues era simple venganza a la oposición que había ejercido en contra del Partido Civil y su candidato a la presidencia de la República, José Pardo (al final victorioso). Sólo la persistencia de Encinas logró que se cumpliera la disposición de ejercer la docencia en el ahora ya legendario Centro Escolar.(3)
El Centro Escolar 881 estaba “enclavado en una región donde el caciquismo político había alcanzado el máximo de su poderío”, afirma el maestro. Esta afirmación se torna más dura si consideramos que la realidad política peruana era, hacia la época que escribía Encinas, un mosaico en donde la autoridad de un Estado central era sólo una quimera, y el territorio una distribución de poderes locales que no solo disponían de tierras y hombres al interior de los límites de sus propiedades, sino que incluso podían hacer representar sus intereses particulares en el Parlamento, conllevando todo el paquete de privilegios que ello supone. A esta forma de organización política Víctor Andrés Belaunde lo llamó “caciquismo parlamentario”. En otras palabras, Puno era, como lo describe Encinas, la expresión más grave de una situación política extrema; y ahí debió realizar su labor pedagógica. El Centro Escolar 881 no era, pues, una prioridad para las autoridades locales, y Encinas tuvo que buscar la manera de desempeñar sus labores superando las incomodidades de un lugar inapropiado, con muchas carencias, oscuro y que no estimulaba el aprendizaje. Por ello, para contrarrestar estas dificultades, y dentro de lo que a la postre fue un elemento característico de su propuesta educativa, Encinas se empeñó en comunicar a sus alumnos con la naturaleza y el aire libre.
Jose Antonio Encinas

La renovación de la enseñanza que capitaneó Encinas abrevaba de dos influencias básicas: el indigenismo y el positivismo, y de lecturas que realizó de Pestalozzi, Rousseau y Froebel.(4) De manera resumida, que luego ampliaré, puedo señalar que Encinas concebía a la educación (a la que denominaba en su proyecto renovador Escuela Social, Nueva o Activa) como el motor del desarrollo; la nueva enseñanza de Encinas buscaba incorporar al indio a la sociedad, proveerle las herramientas necesarias para que labre su futuro y pueda mejorar las condiciones del entorno social y económico.
Los pilares de la nueva educación
Encinas buscó cimentar las bases de una escuela laica, democrática, utilitaria y libre, en la que todo acto educativo debería partir de la propia experiencia del niño-educando.(5) Por todas estas razones, Encinas llamó a su experimento educativo “escuela social”, y sobre ella reflexionó en su libro "Un ensayo de Escuela Nueva en el Perú", de 1932 (aunque escrita en 1928, en Cambridge), con Prólogo de su discípulo predilecto, Gamaliel Churata, y que fue publicada por la Imprenta Minerva, la que fundaron los hermanos José Carlos y Julio César Mariátegui.
No cabe duda que Encinas tuvo éxito en lo que se propuso, los resultados que cosechó fueron los que el maestro esperó alcanzar, a pesar de partir de las más duras circunstancias, como lo testimonia Gamaliel Churata, en el Prólogo mencionado. En él rememora: “El Centro Escolar 881, ha sido una escuela proletaria, atenido al sentido que le imprimiera su conductor y en gracias a los niños del pueblo, muchos de los cuales asistían descalzos y después de batallar rudamente en los talleres para lograrse esos minutos de educación mental”.(6)
La propuesta educativa de Encinas parte de la premisa de que: “El más alto cargo que un ciudadano puede desempeñar en una democracia es el de maestro de escuela”.(7) Desde esta afirmación se puede entender mejor su propuesta educativa que consideraba a tres factores: maestro, escuela y estudiante. El maestro y el estudiante podían aprender juntos a partir de la interacción democrática que se debía establecer entre ellos. La enseñanza que impartió Encinas se refleja en su mencionado libro, en el que ofrece sagaces opiniones acerca de las personalidades de sus alumnos, a quienes conocía perfectamente en sus específicas formas de ser.(8) Esto no es casual, pues para Encinas cada estudiante era una individualidad que merecía un tratamiento adecuado, lo que entra en el dominio de la psicología infantil: “El niño tiene consigo el proceso de la raza, la historia de una familia, la influencia de una sociedad”.(9) Para Encinas, “[c]ada alumno tenía un valor relativo”.(10) Por tanto, el maestro debe atender su cultura sin prejuicios y respetando sus peculiares modos de comportarse. Desde esta perspectiva, los “insolentes” o “rebeldes” son objetos de comprensión, pues se les reconoce que tienen una personalidad nítida, y que no debían ser tratados con una actitud punitiva. De este modo, el maestro no es solo quien imparte el conocimiento, sino alguien que es capaz de aprender de la vida y experiencia que cada alumno porta. En una educación práctica, el maestro es, al mismo tiempo, psicólogo y apóstol: “El propósito que un maestro debe perseguir no es enseñar sino edificar, construir con los materiales que el estudiante aporte”.(11)
El Centro Escolar 881 actuó en un terreno preparado por otras experiencias educativas, como la del maestro José María Miranda, luego de la Guerra del Pacífico, que buscaba ayudar al indio; la del fraile Francisco Velarde, cuyo seminario no era para nada una escuela reaccionaria pero que sin embargo no aportó en el conocimiento técnico ni en el plano ideológico; pero sobre todo las de Francisco Chuquiwanka Ayulo y Telésforo Catacora, “dos grandes espíritus del altiplano en quienes sobrevivía con toda su pureza las excelencias de la raza”, como los definía Encinas.(12)
Por otra parte, la educación no puede estar desvinculada de la historia nacional (que hay que cultivar con patriotismo, sin caer en el chauvinismo, advierte Encinas) ni de la vida misma, sino que debe ubicarse con convicción en su propia realidad, y lo que ésta le muestra al maestro es lo evidente, la miserable situación en la que vive el indio. Por ello, Encinas se lamenta que “[l]a Escuela ve con indiferencia el doloroso estado en que se encuentra el indio”.(13)
Si Puno explica el Centro Escolar, este modifica Puno, sostiene Encinas. Entonces, el papel de la escuela debe ser contribuir a transformar el entorno social, cultural y económico en el que vive el indio: “El Perú debe resolver el problema del indio mediante una intensa acción social, en la que el maestro debe ser uno de los elementos de mayor valía”.(14) Solo así las propuestas y acciones educativas tendrán algún efecto. Desde este modo de enfocar el tema educativo, Encinas considera superfluo e inútil entregar un libro al indio, precisamente por el medio hostil que lo rodea, y no por impedimentos “naturales” de la raza, como se acostumbraba a afirmar en esos años. Esto, a su vez, supone una diferente valoración de lo que es un libro: “El libro no es un conjunto de pliegos de papel o un conglomerado de palabras impresas, es el vehículo para propagar ideas, para transformarlas y aplicarlas”.(15) Como parte de la vida misma, el libro la enriquece.
Otro pilar de la propuesta de Encinas es la laicidad de la enseñanza. Los niños debían ser limpios de mente, aunque sean pobres, deben crecer sin angustias existenciales, sostenía. Por ello, la escuela debe dejar atrás el peso de la iglesia, o mejor dicho, a ese tipo de educación que crea en los niños temores espirituales; y tengamos en cuenta que cuando Encinas dice “iglesia” se refiere a “iglesia católica” específicamente, debido a la influencia que esta había llegado a adquirir —en un proceso de varios siglos—, en la vida rural peruana, constituyéndose en parte de los eslabones de la explotación del indio, junto al prefecto y juez de paz. El propio Encinas fue protestante o, en todo caso, mantuvo relaciones estrechas con el adventismo. En cualquier caso, su biografía personal se inscribe al interior de un proceso que ha señalado Cynthia Vich, cual es el de la creciente presencia que desde el último tercio del siglo XIX habían ido adquiriendo los grupos protestantes en la enseñanza de Puno, cuya influencia se irradiaba al 44% de los estudiantes puneños, por lo menos.(16) De esta manera, y en un ambiente de caciquismo político en el que uno de sus pilares era la iglesia católica, no es de extrañar que Encinas propugnara la tajante separación entre educación y religión. En este razonamiento, para Encinas, el alumno debía descubrir en sus propias experiencias, y no en razones metafísicas, la base del conocimiento.
Complementariamente a la laicidad, la educación debía ser utilitaria, y el estudiante ha de tener relación directa con la vida y la naturaleza, afirma Encinas. En esa perspectiva, la división de las materias, como acostumbra la enseñanza tradicional, resulta anti-pedagógica. Con esta rotunda modificación de perspectiva enarbolada por Encinas, la escuela cambió su manera de instruir: “Al texto y la monótona tarea de ‘dar una lección’ y de ‘tomarla’ había reemplazado la explicación del profesor, la interrogación del estudiante, el diálogo entre maestro y discípulo, el problema, la observación y la experiencia”.(17) Aunado a todo ello, estaba la necesidad del respaldo o conocimiento técnico, cuya ausencia explica, para Encinas, que muchas veces el esfuerzo individual o colectivo se haya visto frustrado en alcanzar sus objetivos.
Otra renovación que impulsó Encinas fue el instalar en el Centro Escolar talleres prácticos. Los de sastrería y zapatería fueron importantes, pero su labor fue mediatizada por no contar con los materiales necesarios para que funcionaran adecuadamente. Otro taller fue el de carpintería, que era el de mayor aceptación entre los niños. El trabajo manual era entendido como un estímulo para la actividad creadora y no solo como una actividad de entretenimiento. Luego se instalaría el importantísimo —por sus consecuencias futuras— taller de tipografía, “cuyo éxito hay que medirlo por el interés que despertó entre los escolares y el impulso que determinó en ello para orientarse hacia la literatura y el periodismo”,(18) como lo demuestra la cantidad y calidad de escritores y poetas que salieron del Centro Escolar 881.(19) Un papel importante en este taller de tipografía lo cumplió el también alumno Luis Rivarola, quien fungió a su vez como maestro del oficio, enseñando la encuadernación de libros.(20) Posteriormente, Aurelio Martínez, otro alumno del Centro Escolar, llegó a ser bibliotecario del colegio San Carlos, en donde aplicaría los conocimientos adquiridos en su colegio para restaurar libros. Churata mismo llegaría a trabajar en la Biblioteca Municipal Pública de Puno en donde también empastaba libros para ponerlos a disposición del público. José Luis Ayala, escritor puneño contemporáneo que se ha dedicado a revalorar a los creadores de su región, refiere:
"Los alumnos Aurelio Martínez y Luis de Rodrigo, compañeros del poeta Mostajo afirmaban que el profesor Rivarola les enseñó a cajear con tipos de plomo, muy usados. Una vez armada la página, la llevaban a la imprenta de Eduardo Fournier para imprimir el texto. La tarea consistía en aprender a desempastelar los tipos, clasificarlos y armar una página. La escuela no tenía una máquina impresora grande sino una maquinita a mano con un platillo, sólo para imprimir tarjetas, volantes, invitaciones." (21)
De esta manera, el taller de imprenta “hizo posible que los alumnos destacados hicieran sus primeros trabajos. Allí nacieron escritores autodidactas que más tarde crearon con indiscutible personalidad una literatura propia”, recuerda con orgullo Encinas, pues sabe que es parte básica de esa explosión de las letras puneñas.(22)
El sentido de estos talleres era el de incentivar la creatividad de los escolares y ofrecerles la posibilidad de aprender con los objetos directamente y no solo por medio de los textos. Aprender respondía a otra filosofía, en la que era factible equilibrar el tiempo de trabajo con el de descanso: 50 minutos de trabajo por 10 de descanso libre; en la que los niños podían realizar la llamada educación física al aire libre, en parques, tramontando las cuatro paredes de la escuela.
Dentro de este modo de ver la enseñanza, en el que “…el Centro Escolar prepara el ambiente para convertir a Puno en una ciudad —única en el Perú— donde por espacio de dos años debía ser un verdadero laboratorio pedagógico”,(23) no extraña que Encinas no tuviera incomodidad al observar la presencia de la agitación política en la escuela, es más, consideraba que su existencia era positiva.(24) Incluso, al momento de verter sus opiniones acerca de los alumnos, Encinas confiesa que entre estos hubo una izquierda y una derecha. En el Centro Escolar 881 reinó el espíritu de solidaridad y el democrático, en donde se podían ventilar libremente todas las ideas.
Los estudiantes. Perfiles propios
Sin entrar en especificidades, solo señalaré algunos comentarios de Encinas sobre sus alumnos que tuvieron relación con el grupo intelectual Orkopata y sus aledaños. El más destacado fue, sin lugar a dudas, Arturo Peralta, es decir, Gamaliel Churata (unión de nombre bíblico con voz aymara que significa predestinado). De él, Encinas afirmaba que era “la más recia personalidad de la generación que se educó en el Centro Escolar”,(25) y que mostraba una vida interior profunda y auténtica. Al lado de Churata estudiaron destacados niños que habían nacido a fines de los años 1890s (entre 1895 y 1902, aproximadamente), por lo tanto, conformaban uno de los grupos generacionales que dieron rostro a la generación del Centenario. Además de Churata se puede mencionar a su hermano Alejandro (1899), Enrique Encinas (hermano del maestro, 1895), Luis de Rodrigo (seudónimo de Luis Rodríguez, 1897), Alberto Mostajo (1897), Dante Nava (1898), Emilio Romero (1899), Mateo Jaika (seudónimo de Víctor Enríquez, 1900), Aurelio Martínez, Emilio Armaza (1902), entre otros. Todos ellos eran contemporáneos de César Vallejo (1892), José Carlos Mariátegui (1894), Víctor Raúl Haya de la Torre (1895), Raúl Porras Barrenechea (1897), Alberto Sánchez (1900), Jorge Basadre (1903), etcétera.
De Enrique, señala José Antonio Encinas que “mostraba una tendencia al análisis y a la observación en formas poco comunes”.(26) He de mencionar que Enrique Encinas se hizo médico y en 1920, en Puno, buscó a Ezequiel Urviola, aquel personaje magnífico sobre el que Mariátegui depositó tantas esperanzas en la defensa del indio, aunque en verdad era mestizo. Además, mandó a construir, con su propio dinero, un centro educativo en Santa Rosa de Yanaqué (Ácora), en Puno, para niños y campesinos.
Sobre Alejandro Peralta, el maestro Encinas afirmó que era “más dúctil, más comprensivo, más cerca de los camaradas”,(27) carácter que se traduce en su poesía lírica. Emilio Armaza, “chico de prosapia intelectual [que] lleva en su sangre la herencia de la rebeldía”.(28) Luis de Rodrigo era dueño de una “brillante inteligencia”, que “llega a la poesía por eso, por su talento”.(29)
La derecha del Centro Escolar estaba representada por Alberto Mostajo, quien según Encinas, “ha llegado a la poesía, quizás por distinta ruta de la que han seguido Peralta, Armaza o Rodríguez”.(30) José Luis Ayala define a Alberto Mostajo como un “poeta filosofante, vanguardista, humanista, cuya obra poética guarda similitud con la creación vallejiana: Su poesía traduce el mundo real y sus apasionadas lecturas de astronomía y filosofía”, las mismas que se revelan en sus libros Cosmos, de 1925 y Canción infinita, de 1928.(31)
De Emilio Romero observa Encinas que “perfila su carácter dentro de un perfecto equilibrio”,(32) y su trabajo "Monografía del Departamento de Puno" así lo demuestra. En su destacada trayectoria, Romero fue Presidente de la Sociedad Geográfica de Lima, Director del Instituto Geográfico y Director General de Hacienda. Como político fue Ministro de Educación (1959-1960), diputado y senador por Puno.(33) En 1950 coincidió en el Congreso con su maestro, José Antonio Encinas, también senador por Puno. Además, fue embajador y profesor universitario. Como es fácil advertir, se trató de un grupo de jóvenes escritores con talento e influencia en la vida cultural y política peruana.
Resumiendo el aporte de este grupo, Encinas señala que es reencontrarse con el indio que, al final de cuentas, es hallarse a sí mismo:
La generación de 1907, en Puno, ha escogido este camino [de ir hacia el indio]; el Indio es el centro de toda su actividad. No la domina en esta tarea un espíritu de piedad, ni desea convertirse en defensora de los derechos vulnerados de aquel. Hace algo más: funde sus intereses y sus sentimientos con los del Indio, siente bullir en sus venas sangre india. No es una generación indiófila; es el Indio mismo que vive en ellos.(34)
Churata y su trayectoria. Otros grupos
Churata sería el verdadero líder, el caudillo cultural, de su grupo generacional, incluso desde los tiempos del Centro Escolar 881. Contra la creencia extendida, Churata no nació en Puno sino en Arequipa.(35) Apenas a los 8 años de edad ya conocía la biblia y podía recitar de memoria el “Cantar de los cantares”. Desde muy niño, la vida intelectual de Churata fue intensa: por ejemplo, aun en el Centro Escolar, junto con Enrique Encinas, fundó el periódico "El Profeta". Al parecer, ni siquiera pudo concluir la primaria, pero ello no fue obstáculo para su ruta intelectual.
La mayoría de integrantes del famoso grupo. Están los 3 Peralta
Posteriormente, 
conformó en 1915 el grupo "Bohemia Andina" y editó su página literaria "La Tea" (1917-1918) en la que firmaba sus artículos con el seudónimo de "Juan Cajal". Muchos de sus colaboradores utilizaban seudónimos, a excepción de Emilio Armaza y Aurelio Martínez. En consecuencia, quienes firmaban los artículos de la revista eran los siguientes personajes: Goy de Hernández, Víctor Villar, Gustavo Sánchez, Isaac G. Iturry, José Rossel y Puga, Juan José Jiménez, entre otros. No he podido identificar a quienes corresponden estos seudónimos. Parte de ellos habían estudiado en el Centro Escolar 881 y participarían después en el grupo Orkopata.
Posteriormente, Churata viajaría a Bolivia, en donde estaría presente en la formación del grupo potosino "Gesta Bárbara", de Carlos Medinaceli.(36) Desde 1919, después de su regreso a Puno, reunió —al parecer en su propia casa, ubicada en la parte más elevada del cerro, en tertulias y fiestas, donde tanto se discutían temas de literatura como se disfrutaba de cantos, bailes y chicha de jora—, a buena parte de sus condiscípulos del Centro Escolar 881, y otros más, con los que fundó y dirigió el grupo Orkopata (voz aymara y quechua que significa “arriba del cerro” por la referencia al lugar de sus reuniones) y su Boletín Titikaka, que tuvo una vida paralela a la revista Amauta, de Mariátegui. Como vemos, lo aprendido con Encinas había sido fundamental.
Orkopata y el Boletín Titikaka
Boletín Titikaka cerraba un círculo virtuoso de trayectorias individuales que ahora eran capaces de dar forma a un colectivo, luego de seguir, muchos de ellos, un camino similar. En efecto, sus integrantes, luego de terminar primaria en el Centro Escolar 881, siguieron sus estudios de secundaria en el colegio San Carlos (como ya mencioné, el único de este nivel en Puno), otros irían a estudiar a Arequipa; luego, algunos llegarían a estudiar en la Universidad San Marcos o en la de Arequipa. Fue a su regreso a Puno que se reencontrarían, cuando ya bordeaban los 30 años de edad, es decir, en plena madurez y creatividad, estadio vital que se traduce sin lugar a dudas en Boletín Titikaka. Entre algunos más, quienes participaron en Orkopata fueron: Churata, Inocencio Mamani, Emilio Vásquez, Diego Kunuruna, Alejandro Peralta, Mateo Jaika y Eustaquio Aweranka. En diferentes momentos participaron Julián Palacios, Francisco Chukiwanka Ayulo, Emilio Romero, Luis de Rodrigo, Emilio Armaza y Segundo Núñez Valdivia.(37) Entre sus joyas se encuentra un texto del muy joven entonces Jorge Luis Borges (“Leyenda policial”, abril de 1927).
Como he mencionado, Boletín Titikaka y Amauta siguieron caminos similares. Ambas publicaciones aparecieron entre agosto y setiembre de 1926 y declinaron en 1930, además que buena parte de sus colaboradores firmaba en las dos publicaciones. Cuando Mariátegui murió, Boletín Titikaka (número 34, de abril de 1930) le rindió un emotivo homenaje en sus páginas. A pesar de no conocerse personalmente, los unía el respeto mutuo y la correspondencia de visiones e ideales. En el número 32 de Amauta (agosto-setiembre de 1930), Churata publicó su “Elogio de José Carlos Mariátegui”. Ambas revistas, además, constituyeron la vanguardia estética e ideológica de su tiempo, gracias en gran medida a la labor de Churata, quien se preocupó por romper los marcos provincianos y proyectar los ecos de su revista hacia todo el mundo; cosmopolitismo nacido en el Altiplano. Al parecer fue en estos años que Churata empezó a redactar su gran obra y que recién publicaría en 1957, me refiero a su indescifrable El pez de oro.
Final
El proceso seguido por los pequeños alumnos del Centro Escolar No. 881 de Puno es extraordinario, aunque no sé si excepcional. Se trata de la conformación de un grupo intelectual que se inicia desde la más temprana edad y se cristaliza tres décadas después con la conformación del grupo Orkopata y su Boletín Titikaka. Para utilizar un término de Carlos Altamirano, es una microsociedad que tiene su origen en otra microsociedad. Y, como ocurriera repetidamente en el Perú de inicios del siglo XX, no surgió desde el centro de la modernidad o de lo integrado, sino desde la periferia, la atrasada región altiplánica, Puno, y por afuera de la academia, de lo oficial.
Desde el complejo entramado social, cultural, subjetivo, político, amical incluso, liderado por Churata, estos escritores y poetas pensaron el tema del indio, de la nación y el cambio social. Lo que aprendieron en el Centro Escolar No. 881 dejó su impronta en el espíritu de aquellos niños que, cuando hombres, siguieron cultivando sus raíces andinas y, por ello mismo, capaces de dialogar con el mundo entero.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS:
(1) Agradezco la información y comentarios que me brindó el escritor aymara José Luis Ayala.
(2) Así lo consigna la revista Prisma año III, núm. 20, Lima, 1 de enero de 1907, pág. 9, en la que Encinas aparece al lado de sus otros compañeros de la Escuela Normal de Varones, como Humberto Bouroncle, Javier Adrianzén y Alejandro Lezcano, Carlos Adrianzén, Luis Bouroncle, Luis Cavero, Miguel Ángel Cornejo, Jesús Dávila, Arístides Guillén, Manuel A. Hierro, Humberto Luna, Isaac Mostajo, Benigno Pinto, Alfredo Prialé, Arturo Revoredo, José M. Segura y Gonzalo Salazar.
(3) Encinas se erigió como un personaje público de gran trascendencia en la vida peruana. Luego de su participación en el Centro escolar 881 regresó a Lima, en San Marcos se graduó Doctor en Letras y Jurisprudencia (1918). En 1919 fue elegido parlamentario por Puno, pero en 1923 el presidente Augusto B. Leguía lo deportó. Encinas pasó su exilio en diferentes países, como Guatemala, Gran Bretaña (en Cambridge obtuvo el Master in Science), Italia, Francia y España. Como muchos exiliados, Encinas regresó al Perú luego de concluido el oncenio legista. En 1931 fue elegido Rector de San marcos, pero al año siguiente Luis M. Sánchez Cerro cerró la universidad. El segundo exilio para Encinas vendría en 1935, durnte el gobierno del también fascista (como Sánchez Cerro) Óscar R. Benavides. No obstante, en 1936, Encinas fue elegido senador en ausencia. Durante su estadía fuera del país recorrió Estados Unidos y Cuba. Regresó al Perú en 1945 y fue vuelto elegido senador, cargo que ocupó hasta 1956, dos años antes de su muerte. En 1946 había pedido licencia para ocupar el cargo de director del Instituto Indigenista Peruano. Otros títulos que publicó son Historia de las universidades de Boloña y Padua (1933), Higiene mental (1936) y La educación de nuestros hijos (1938).
(4) De Rousseau dice Encinas que fue el “verdadero panegirista de la libertad integral”, y de Pestalozzi y Froebel, que son “los dos más grandes amigos de los niños” (pág. 179).
(5) Aurora Marrou Roldán, “José Antonio Encinas Franco”, Ministerio de Educación, Grandes educadores peruanos, MED-GTZ, Lima, 2003
(6) J.A. Encinas, Un ensayo de escuela nueva en el Perú, Imprenta Minerva, 1932, “Prólogo” de Gamaliel Churata, pág. IV
(7) op. cit., pág. 1. Debo señalar como hipótesis, que esta revaloración del papel del maestro de escuela tiene un decisivo impulso en la discusión y labor que realizaron las llamadas “mujeres ilustradas” del tercio final del siglo XIX e inicios del XX, al interior de sus planteamientos de reformas educativas. Me refiero a María Alvarado, Mercedes Cabello de Carbonera, Zoila Cáceres, Teresa González de Fanning, entre varias más.
(8) Pero no solo eso, Encinas siguió las evoluciones de sus discípulos más allá del Centro Escolar, por ello puede señalar, además de sus temperamentos, las tareas que están desempeñando en la actualidad: Juan González era sereno de espíritu, ahora es militar, como Manuel Morales y Gustavo Bello. Los “díscolos” Remigio Cabala es abogado, José A. Cabrera farmacéutico y José Costa oficinista. Estos son unos poco ejemplos del conmovedor registro que el maestro Encinas tenía de sus discípulos. En su libro hace una descripción mucho más detallada que vale la pena leer.
(9) op. cit., pág. 176
(10) op. cit., pág. 186
(11) op. cit., pág. 17
(12) op. cit., pág. 83
(13) op. cit., pág.15
(14) op. cit., pág. 57
(15) op. cit., loc. cit.
(16) Cynthia Vich, Indigenismo de vanguardia en el Perú: un estudio sobre el Boletín Titikaka, Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, 2000
(17) J.A. Encinas, op. cit., pág. 121
(18) op. cit., pág. 18
(19) Aunque hay que señalar que Puno vivió, en los inicios del siglo XX, una efervescencia cultural, pues a los nombres asociados al Centro Escolar 881 habría que agregar los de los periodistas Federico y Ernesto More, y al poeta Carlos Oquendo de Amat, quien inauguró el libro objeto con 5 metros de poema, publicado en forma de acordeón por la Imprenta Minerva también. Otro artista destacado fue Domingo Pantigoso. ¿Qué hace, o cuáles factores hacen posible que en un mismo momento se concentre en una sociedad determinada tanto conocimiento y creatividad, más allá de diferencias de clase, género o regionales? (No dejemos de lado la apropiación de la palabra escrita por parte de los trabajadores anarquistas, también desde fines del siglo XIX hasta las primeras décadas del siglo XX). Es una pregunta que no me siento capaz de responder.
(20) Luis Rivarola fue maestro secundario, presidente de la Casa del Maestro de Puno y colaboró en la revista Puno Pedagógico.
(21) José Luis Ayala, Alberto Mostajo. Delirio y tragedia de un poeta vanguardista y metafísico, Arteidea grupo editorial, Lima, 2009, pág. 21
(22) op. cit., pág. 22
(23) J.A. Encinas, op. cit., pág. 164
(24) op. cit., pág. 51
(25) op. cit., pág. 225
(26) op. cit., pág. 219
(27) op. cit., pág. 221
(28) op. cit., pág. 224
(29) op. cit., pág. 225
(30) op. cit., loc. cit.
(31) op. cit., pág. 27. Por juegos crueles del destino, los condiscípulos Enrique Encinas y Alberto Mostajo se encontrarían, con los años, en el manicomio Víctor Larco Herrera. El primero como médico; el segundo como paciente. El final de Mostajo nos recuerda que varios de los talentos literarios hicieron el mismo recorrido, como Mercedes Cabello de Carbonera, Francisco García Calderón, Martín Adán.
(32) J.A. Encinas, op. cit., pág. 232
(33) La labor parlamentaria de Encinas se puede ver en Diseñando el Perú. José Antonio Encinas-Alberto Ulloa Sotomayor, Cilse, Lima, 1991
(34) op. cit., pág. 237
(35) José Luis Ayala, Mariátegui y la inteligencia andina peru-boliviana. El Amauta frente a la Guerra del Chaco, arteidea grupo editorial, Lima, 2009, págs. 218-219
(36) Carlos Medinaceli (1898-1949) fue un importante escritor y poeta boliviano hasta la mitad del siglo XX. Fue el animador del movimiento literario Gesta Bárbara. Medinaceli en el que participó Cuarta, pero en general se constituyó en uno de los impulsores más importantes de círculos intelectuales y literarios de su país. También fundó periódicos como El Diario, La Propaganda y La Democracia (Potosí), y La Razón (La Paz). Su obra emblemática es La Chaskañawi, aunque también es autor de un gran número de ensayos y artículos de crítica literaria.
En los años 30, más precisamente en 1933, luego del saqueo a su casa en pleno gobierno fascista de Sánchez Cerro, Churata debió salir del país por su filiación comunista y se instaló, nuevamente en Bolivia, en donde vivió tres décadas (regresó al Perú en 1964, cinco años antes de morir). Se dice que en diferentes periódicos y revistas de ese país publicó cerca de 6 mil artículos, algunos de ellos han sido recopilados por Guissela Gonzales Fernández en el libro El dolor americano (Fondo Editorial del Pedagógico San Marcos, Lima, 2009).
(37) Ulises Juan Zevallos Aguilar, Indigenismo y nación. Los retos a la representación de la subalternidad aymara y quechua en el Boletín Titikaka (1926-1930), IFEA-BCRP, Lima, 2002