domingo, 13 de agosto de 2017

DOCUMENTOS PARA LA HISTORIA CULTURAL DE PUNO

APAFIT Y THEODORO VALCARCEL

 AGOSTO 1962. LIMA PERÚ.

LA HISTÓRICA EMBAJADA CULTURAL QUE REMOVIÓ LA MENTALIDAD INTELECTUAL CAPITALINA. PUEDE NOTARSE LOS NOMBRES DE QUIENES INTEGRARON TANTO EL CUERPO DE DANZAS COMO EL CONJUNTO MUSICAL. ESTÁ PENDIENTE UN SOLEMNE RECONOCIMIENTO COMO ACTO JUSTICIERO DE LA PUNEÑIDAD.

GRATA VISITA A COMPLEJO ARQUITECTÓNICO

POSTALES DE VIAJE
KUÉLAP
Por Guillermo Vásquez Cuentas
Partimos a las seis de mañana de Chiclayo del 22 de julio en la camioneta de doble cabina de mi amigo y paisano Jaime Sánchez Ortega. Su hijo José Carlos Lenin al timón. Además de los dos nombrados y yo, eran parte del grupo Aleida también hija de Jaime y su esposo Martín Adrianzen.
PORCULLA Y NO "PORCUYA"
Empezamos a devorar kilómetros e ir dejando atrás, uno a uno, distintos lugares y poblados todos ubicados en el trayecto entre Chiclayo (Capital del departamento de Lambayeque) y Chachapoyas (Capital del departamento de Amazonas). Fueron quedando atrás mientras ganábamos altitud creciente las localidades del Cruce Olmos, Punto Cuarto,
MINIBUS
Mochum, Jayanca, Motupe, Pedro Ruiz y otros, hasta llegar al punto más alto: el Abra de Porculla (ubicado en el departamento de Piura), en cuyo letrero de señalización algún despistado de habla “yeyista” seguramente limeño, hizo escribir “Porcuya” contradiciendo la denominación precisa que consigan mapas y libros de
PORTADA DE LA ESTACIÓN DE PARTIDA
geografía.
Ya de bajada por el flanco oriental de Los Andes pasamos por El Tambo, Corral Quemado, Bagua Grande y otros, siguiendo paralelamente el curso del rio Utcubamba.
Nuestra meta era el pueblo de Tingo Nuevo, pero por insuficiencia de información pasamos de largo el desvío de Laymebamba por donde
INGRESO A CABINA
debíamos seguir y llegamos hasta los suburbios de la ciudad de Chachapoyas desde donde tuvimos que regresar y en consecuencia enmendar la ruta. Llegamos a nuestro destino casi junto con la ultimas horas de la tarde, después de casi once horas de viaje con breves interrupciones.
EN EL AIRE
Tingo, el Nuevo, llamado así porque el antiguo o ahora “Tingo Viejo”, fue gravemente afectado por la furia de un huayco que hace veinticinco años aproximadamente había bajado por el cauce del rio del mismo nombre. Es uno de los veintitrés distritos de la Provincia de Luya, ubicado en el Departamento de Amazonas. Lo “nuevo” aparece a la vista del visitante, tanto por el trazo urbano como por las edificaciones.
Nos instalamos en el
SERVICIO DE ACÉMILAS
cómodo Alojamiento Castillo, cuyo administrador propietario “don Pancho” y su familia nos recibieron afablemente. Descansamos después de un breve paseo nocturno y conversación en la glorieta de la amplia plaza.
MURALLA EXTERIOR
IMPONENTE PARED LITICA
Al día siguiente –previa compra de los pasajes respectivos- nos encaminamos al embarque de minibuses, distante unos quinientos metros del hospedaje y allí abordamos uno de los bien cuidados vehículos, que luego de unos diez minutos nos dejó en la Estación de partida del Sistema de Cabinas, así llamadas a despecho y hasta en contraposición de otros nombres tales como teleférico o funicular.
MURALLA
A las 9.00 a.m. empieza el servicio de las telecabinas cuyo aforo es un máximo de seis personas. Estuvimos entre los primeros que embarcaron. Presas de la emoción contemplamos desde muy arriba la cañada del rio Tingo, las montañas todas verde claro, los caminos, las casas y chacras en la lejanía; todo eso mientras el artilugio colgado del cable que pendía de las altas torres que aparecían cada cierta distancia, ascendía desplazándose con velocidad moderada.
FRISO
Después de veinte minutos de viaje por los aires y venciendo casi treinta kilómetros, llegamos a la Estación de Llegada y a las instalaciones de servicios y venta de artesanías que lacomplementan. Desde ahí empieza una sinuosa escalera excelentemente trabajada y mantenida que sube por pronunciada cuesta hasta las ruinas, la
cual es usada por peatones que se proponen llegar al objetivo en otros veinte minutos. Alternativamente y con el mismo fin es posible emplear acémilas. Parte del grupo elegimos montar en baquianos caballos que halados por sus conductoras sortearon el accidentado y pedregoso sendero que nos llevó hasta casi al pie de las altas e impresionantes murallas que rodean la ciudadela, que en algunas partes exceden los veinte metros de altura.
ALTA MURALLA SUR
ENTRADA AL SENDERO QUE LLEVA AL COMPLEJO
Sobre la rica cultura Chachapoyas se ha dicho que “es una cultura arqueológica del Antiguo Perú que se desarrolló en el actual departamento peruano de Amazonas a finales del Horizonte Medio y durante todo el periodo Intermedio Tardío. Ha dejado un número importante de grandes monumentos de piedra, como la llacta de Kuélap, el Gran Pajatén, edificaciones funerarias, sarcófagos y mausoleos como los de la Laguna de los Cóndores y otros lugares de difícil acceso… habrían sido conquistados por los incas en tiempos del gobernante Tupac Inca Yupanqui”
El arqueólogo Kauffman Doig que dedicó muchos esfuerzos al estudio de esa cultura dice que “La construcción monumental de Kuélap se ubica al suroeste del pueblo de Tingo, a 3.000 msnm. Este coloso de la arquitectura ancestral peruana, que se extiende por 600 metros en su eje longitudinal, está conformado por una plataforma construida sobre la cima de una elevada montaña. Los muros que la sostienen, levantados con piedras uniformes y careadas, se elevan hasta por 19 metros. Kuélap es sin duda el testimonio más grandioso de los Andes amazónicos norteños”
DE REGRESO
Tuvimos la oportunidad de verificar esos y otros juicios que hacen descripción y valoración del complejo arqueológico, entrando por estrechos accesos, apreciando los elevados torreones, examinando lo que queda de la notable cantidad de casas circulares, las pocas edificaciones rectangulares y en general la vasta y compleja sinfonía arquitectónica de piedra que levantaron, seguramente con gran esfuerzo, los antiguos peruanos del lugar. El largo recorrido lo hicimos andando por senderos fabricados íntegramente de madera, cuyo calculado trayecto permitía ver lo principal de las ruinas. El guía José Edilberto puso el debido empeño en explicarnos las posibles funciones y características pasadas y actuales de las edificaciones, durante todo el recorrido que finalizó poco más del mediodía.
AL PIE DEL GRAN MURO SUR
Concluido el excepcional regalo a la vista y al intelecto, bajamos por la serpenteada y larga escalinata que en parte de su recorrido corre al pie mismo de los inmensos muros. ¿Cómo pudieron haber construido tan espectaculares paredes líticas?
Arribamos finalmente a la Estación de llegada y después de comprar algunos recordatorios en el mercadillo de suvenires, nos embarcamos en la cabina de regreso. El aire violento e inquietante de sorpresiva ráfaga nos hizo compañía a mitad del trayecto.
Subimos al minibús de bajada, recogimos los equipajes del hospedaje y enrumbamos raudos a Chachapoyas. Allí almorzamos a media tarde en el Restaurant Los Guayachos que nos regaló con deliciosos potajes y emprendimos el viaje de retorno que tuvo como etapa la localidad de Pucará a donde llegamos pasadas las nueve horas de la noche, donde pernoctamos, para llegar en la mañana del día siguiente a Chiclayo.
Después de esta experiencia inolvidable solo me apena que no pueda pagar nunca las facilidades que con tanta generosidad me prestó la familia Sánchez Uribe conducida por su jefe, para hacer realidad este muy esperado, ilustrativo, intenso e inborrable viaje.



sábado, 12 de agosto de 2017

COYUNTURA POLÍTICA PERUANA

LA HUELGA DE LOS MAESTROS
Omar Aramayo
Una de las peores cosas que le ha pasado al país en los últimos años es la llegada de Saavedra al ministerio de educación. Fatal. Aunque el ministerio haya tenido una suerte que nadie puede envidiar, una suerte negra. Han sido ministros: Mercedes Cabanillas o la otra señora, Gloria Helfer, inefable, Chang, y otros de tristísima recordación, y que dan vuelta por ahí, todavía.
Pero Saavedra es la fresa del pastel, algunos extraviados, decían, que es un técnico altamente calificado, una suerte contar con uno de los mejores economistas del mundo, el sétimo mejor del mundo. Un economista que se aferró al cargo, que no quiso soltar la mamadera como si fuese su derecho y que desafió al mismísimo presidente de la república, con tal de no irse, y nos quedamos sin saber qué derecho le asistía. Qué bestias. Saavedra era un enviado del Banco Mundial, con el encargo de mantener al país, a los jóvenes y a los maestros, en un estado de postración total, y Humala era el gobierno ad hoc y hotdoc, para que Saavedra dilapidara cuatro mil millones de soles, cifra acalambrante. ¿En qué?
1.En la construcción de una costra burocrática de consultores caviares, sabios que no tienen idea de dónde queda el Perú y que escriben teorías cada una más irrespetuosa que otra con el pensamiento del prójimo. 2. La edición de libros ajenos a la realidad del escolar peruano a través de editoriales españoles, sin que ninguna editorial o editor peruano tuviera el coraje de decir que en el Perú también existen editores y que aquí se hacen hermosos libros. El diario el Comercio no podía decir palabra, porque los españoles subcontrataron sus talleres para perpetrar el monopolio. 3. En publicidad en la medios de comunicación. ¿Y ahora quién podrá defendernos? Naturalmente los medios de comunicación, los periodistas rentados, regimentados, los áulicos, esos que ahora dicen que los maestros son terroristas y están financiado por el narcotráfico, jamás lo harán. Esos están vendidos, de la misma manera como se vendieron a Oderbrecht. Jugada genial la del señor Saavedra, blindarse con la prensa y blindar sus despropósitos, que ahora ruedan por la ley de gravedad.
Saavedra politizó al ministerio al establecer una férrea alianza con un sector de la izquierda a la que consideraba dueña del poder gremial; y que en efecto, lo detentó en su momento; pero como se sabe, los procesos son dinámicos y como decía una maestra sabia, pero sabia de verdad: “Donde ayer se derramaban las cenizas hoy se levantan palacios, mañana esos palacios volverán a ser cenizas” Todo cambia, todo muda, sobre todo si no hay adentro la conciencia del cambio, la práctica de la alternancia, la busca de recursos nuevos, etc. Reingeniería, señores.
Ahora constatamos el error de Saavedra, el grupo gremial con el que pactó se hizo costra, costra fermentada y vallejiana, reblandecida en el regodeo con el poder del Estado, sensualizada, que se ve sorprendida por la irrupción de los descontentos, de los huajchas, de los excluidos del festín, y a quienes ahora combaten con agravios y calumnias. Porque es imposible pensar que los cuatro mil ochocientos maestros sean del Movadef o sea terroristas, como repite irresponsablemente el ministro Basombrío, un hombre con formación política, que de nada le sirve hoy. No me cabe duda, infiltrados debe haber, pero esa es otra historia. Cancelar de esa manera un movimiento gremial es una bajeza, eso no es hacer política, es delito.
Decir que los maestros que vienen con mil penurias desde sus aldeas remotas y provincias a protestar a Lima, están financiados por el narcotráfico es un insulto, que en los labios de un congresista de la ultraderecha, como Heresi, se acomoda perfectamente, pero en la ventaja y en la vocación de un dirigente gremial habla de una pobreza del espíritu flagrante.
El ministerio de educación y el Estado no tiene por qué favorecer a un sector, a un partido, no es árbitro para deslindar los problemas propios del gremio de los maestros. Debe concertar con todos. Oír a todos y luego tomar una decisión. Esa es la falta de visión política de este gobierno, los maestros quieren acreditar a sus organizaciones, en grave crisis, y eso al gobierno no le interesa, ese no es su problema. Tienen derecho a ser reconocidos, el reconocimiento no puede ser un monopolio, un privilegio. El gobierno no puede hacerse de crisis ajenas.
El problema del Estado es comunicarse, construir puentes y buscar soluciones. El SUTEP tiene una crisis de crecimiento, ya hablarán entre ellos más tarde, tienen la obligación de hacerlo, en bien de ellos mismos y en bien del futuro de la educación. No hay crisis que duren cien años ni cuerpo que lo resista. Lo que el Estado tiene que hacer es reconocer a todos los grupos, tienen derecho, son maestros, y eso es lo primero que exigen, ser reconocidos. Ese ha sido el primer error del gobierno.
Hay que evaluar a los maestros, por supuesto, pero primero hay que evaluar al ministerio, a sus burócratas, quiénes son, quién los ha traído. Qué moda, qué modelo ha dejado Saavedra, que ideologías pedagógicas son las que los maestros deben acatar, por qué cuatro sabios tienen que definir los conocimientos que se deben impartir, en manos de quién está el futuro de las mentes del Perú. Porqué tenemos profesionales de tan baja calidad, egresados de la secundaria que no saben nada pero nada, ni siquiera leer. Porque los planes de estudio del ministerio son paupérrimos, no sirven para nada, absolutamente. A eso agréguese la ninguna formación que se imparte en las facultades de educación de la mayor parte de universidades, universidades chatarra, y que SUNEDU no sabe qué hacer con ellas, porque son fuentes de riqueza económica, de la cual tiene que salpicar a muchos, de ley.
El gobierno de PPK tiene la virtud de visibilizar a los nuevos rostros de la política gremial, dentro de cuatro años muchos de ellos serán congresistas, antes otros será alcaldes, eran desconocidos pero ahora debido a una huelga que va por lo sesenta días y a PPK, se han hecho conocidos. La prensa venal los ha sacado del anonimato, los acusan de todo pero el pueblo sabe que solo reclaman sus derechos.
La señora Martens pasará a la historia como un títere, una ministra de papel, sin capacidad de decidir, una continuadora de Saavedra. Ese aparato debería ser desmontado por el bien de todos. PPK la ha mostrado como lo que es, una burócrata que es más una ventrílocua, ella dice lo que le ponen en la boca. Habrá descuentos, mentirá, nadie les va a descontar ni un centavo, eso sería crear otro problema sobre el que hay. El estado está muy lejos de cumplir con su obligación, de tener maestros de primera, bien considerados, capacitados, contentos, que puedan transmitir toda la alegría de la vida a los niños y el conocimiento que el país necesita para desarrollarse. Sin educación no hay futuro, o al menos nos espera un futuro muy triste.
En sesenta días el daño que ha hecho la huelga al turismo y a la economía nacional, como imagen, es terrible; y de eso es responsable este gobierno, que no sabe en lo que se ha metido.
__________________ 

viernes, 11 de agosto de 2017

ANÁLISIS DE LA COYUNTURA PERUANA


LECTURAS INTERESANTES Nº 773
LIMA PERU            11 AGOSTO 2017
LA CALLE
César Hildebrandt
Tomado de “HILDEBRANDT EN SUS TRECE” Nº 359 11AGO17, p. 12
U
n gobierno muy débil y disparatado. Una de­recha que se cree dis­pensada del deber de pensar. Un presidente que se olvida del cargo y que sólo desde hace pocas horas recordó su papel de árbitro social.
Un país que se jacta de lo que no tiene: orden, ciudadanía, libertad.
Una izquierda vieja que lee, mur­murando, las paporretas de los 60. Una televisión hecha para idiotas. Una radio básicamente fecal. Una prensa escrita que agoniza sin darse cuenta.
Unas redes sociales que en mu­chos casos pretenden ser el sistema de drenaje del afán difamatorio que nos caracteriza desde los tiempos en que “El Comercio” vendía sus es­pacios para las revanchas persona­les (los famosos “comunicados” que Porras criticó tanto).
Una historia real jamás conta­da y una historia oficial plagada de mentiras.
Mi país está condenado a enga­ñarse para sobrevivir. La verdad  podría volverlo loco.
Tengo los años suficientes como para decir que la honestidad es algo que no vi en la política.
Padezco del escepticismo que daña, que puede aislarte. Y sé que el Perú no cambiará jamás si sigue cre­yendo el cuento de que sólo el infor­tunio puede explicar nuestras desgracias.
Las huelgas du­ran, el gobierno termina cediendo lo que debió ceder desde el principio. 

Mientras tanto, 37 días sin médicos, 58 sin maestros. Y los lobistas del gobier­no, los de adentro y los del vestíbulo, haciendo lo suyo.
Pero aquí están las buenas noticias:
Rómulo León sale libre y fanfa­rronea: los jueces determinaron que aquellos audios inmundos no podían ser admitidos como prue­ba. Y el Ministerio Público libra a Alan García del caso Endesa. Y las andanzas financieras de Keiko Fu­jimori en Brasil no parecen preocu­par al Ministerio Público. Tampoco las de Joaquín Ramírez en lares na­tivos. Y Patria Roja está a punto de perder el control del sindicato ma­gisterial, que quedaría en manos de radicales dispuestos a escuchar las voces más extremas.
Como antes. Como en los 70. Como cuando la restaura­ción conservadora de Morales Bermúdez le hizo pensar a la de­recha que todo debía seguir como antes y que el latifundismo herido debía volver a regimos. Fuimos en­tonces, otra vez, un país zombi. Y un os­curo profesor arequipeño, un kan­tiano de solapas de libro, un pobre diablo sediento de venganza salió de las sombras a combatir. Se llamaba Abimael Guzmán y hoy la derecha, que no quiere discutir el sacrosanto modelo ultraliberal que nos impide ser una sociedad integrada, está con­vocándolo de nuevo.
La derecha creó a Guzmán. La izquierda no lo supo combatir. El centro quedó paralizado. El país se hundió en un baño de sangre.
¿Queremos que eso se repita?
Impidamos que el Congreso y el Ejecutivo se alíen, como quiere la derecha, para fortalecer el modelo económico que acogota al perua­no de a pie. Exijamos a PPK que se conserve leal al centro que decidió su triunfo electoral.
Y dejemos que la calle se exprese.
Ha sido la calle la que ha logra­do, en parte, arrancarle al gobierno mañoso los recursos que permitirán la mejora salarial de maestros y mé­dicos.
¿O es que la calle sólo es buena en Venezuela?
La calle nos libró de Fujimori. La calle puede librarnos de esta farsa cada vez más peligrosa. Ha­blo de una calle limpia de senderismo, claro.■.




jueves, 10 de agosto de 2017

MAS DEL 80% DE PUNEÑOS LE DIO SU VOTO ¿Y AHORA?

LECTURAS INTERESANTES Nº 772
LIMA PERU            10 AGOSTO 2017
DE PALACIO A LA CÁRCEL
Por: Fernando de la Flor Arbulú (*)
CARETAS Edición 2500: jueves, 10 de agosto de 2017
El sistema de justicia en el país está incuestionablemente desprestigiado. Pareciera sin embargo que quiere ganar tiempo. Y está apuntando alto: los casos de los cuatro únicos expresidentes de la República, democráticamente elegidos, así lo acredita. Tener a un expresidente condenado en la cárcel (Alberto Fujimori), a otro en prisión preventiva (Ollanta Humala), a un tercero con orden de captura internacional (Alejandro Toledo) y al otro investigado (Alan García), constituye un buen intento de legitimarse y revertir su alto porcentaje de desaprobación. El mundo no debe salir de su asombro.
El caso de Ollanta Humala es el más sorprendente. Solo hace poco más de un año entregaba la banda presidencial. Ahora está preso, sin acusación fiscal ni juicio en curso. Y lo está en una celda al costado de Alberto Fujimori, quien sí fue sentenciado luego de un proceso al cual se sometió expresamente y en el que ejerció su defensa con todas las garantías del debido proceso.
Humala, ¿organización criminal?
La imputación a Humala, hasta donde se ha podido conocer, es que constituyó el Partido Nacionalista como una organización criminal de alcance transnacional, destinado a recibir recursos de origen ilícito del extranjero para evitar que se identifique su origen. El típico delito de lavado de activos agravado.
La prueba en que se sustenta dicha acusación es la declaración prestada a los fiscales peruanos por el empresario Marcelo Odebrecht, mandamás de la constructora brasileña que lleva su nombre, en la que asegura haber financiado la campaña electoral de Humala el año 2011.
Adviértase que no se está procesando a Humala por ningún acto irregular durante su gobierno, ni por haberse apropiado para su beneficio personal de los recursos públicos del Perú, que serían los casos de todos los otros expresidentes. No; se trata de la imputación a quien como ciudadano fue candidato, y habría recibido dinero ilegal del exterior para lavarlo, o sea, para ingresarlo al sistema sin identificar su origen.
La pretensión del sistema de justicia en el Perú pareciera, entonces, de gran alcance: busca sancionar a quienes están implicados en una organización criminal trasnacional que operaba desde Brasil. Grave acusación que, por cierto, tendrá que ser probada.
Hay varios riesgos en el intento: que la ley no se aplique igual para todos y, por consiguiente, la confusión de la ciudadanía sea tan grande que la credibilidad perseguida no solo no se logre sino que aumente el desprestigio. Y es que no hay que olvidar que Odebrecht también declaró, ante los mismos fiscales peruanos, que financió las campañas electorales del 2011 de Keiko Fujimori y del Apra.
La pregunta cae de madura: ¿procederá el sistema de justicia en el país igual con todos?      
    
___________
(*)   Abogado y fundador del Foro Democrático.


HABLANDO CLARO SOBRE LA DANZA DE LOS CAPORALES

BRISAS DEL TITICACA
Por Puno, en la Tradición y el Arte.
LA DANZA LOS CAPORALES

COREOGRAFÍA POPULAR DEL HERMANO PAÍS DE BOLIVIA








Escribe: Guillermo Vásquez Cuentas
Múltiples expresiones del arte popular coreográfico nacieron en diversas épocas del largo trajinar del homo altiplanicus. Unas vienen desde el brumoso tiempo preincaico, otras desde el incario y la colonia. En cada una de esas épocas se fueron creando y modificando durante sucesivos procesos de transculturación y aculturación, múltiples estampas coreográficas o danzas.
En el marco de la cultura popular puneña, en aquella parte que comprende a la danza y la música, existe sorda polémica sobre la identidad de algunas expresiones coreográficas que son constantemente cultivadas, ejecutadas, practicadas por los pueblos de la región de Puno. En este campo, viene de la vecina y realmente hermana República de Bolivia, el reclamo constante por la identidad boliviana de ellas, con argumentos no siempre validados por la historia, junto con adjetivos insultantes, que hacen aparecer a los puneños como perpetradores de plagio, robo, estafa y otras cosas más.
Por desgracia, hay en nuestro medio hechos y fenómenos que dan pábulo a ese sostenido vituperio, debido a la grosera y consumada imitación de ciertas estampas coreográficas, pero sobre todo –y lo que es más grave- a causa de la apropiación de su identidad, cuando no al silencio culpable sobre el debido reconocimiento público de su bolivianidad.
El tema debe ser objeto de investigación científica; mientras tanto, caben aún algunas ideas, valiéndonos a manera de ejemplo de una de las danzas en cuestión: Los Caporales.

EL CONTEXTO
Como se sabe, la meseta del Collao, ese gran promontorio que se destaca por sus dimensiones en la cordillera sudamericana de Los Andes, ofreció históricamente a los primeros pobladores y a los que con el tiempo vinieron después, la base física caracterizada principalmente por un colosal cuerpo de agua –el Lago Titikaka y afluentes- en medio de tierras altas de orografía llana, llamadas por todo ello, Altiplano.
En ese retazo de planeta florecieron culturas que se turnaron en la ocupación, aprovechamiento y control del inmenso territorio o de alguno de sus confines. Es muy sabido el prolongado pasado común que antecede a la fundación de Perú y Bolivia. Sería ocioso repetir todo lo divulgado por muchos estudiosos al respecto y por nosotros mismos en algunos escritos[i], puesto que para el propósito de este breve trabajo interesa dejar sentado que, en ese mismo espacio geográfico convivieron gentes que produjeron logros culturales multifacéticos y sincréticos. Una de las dimensiones de ese multifacetismo es el arte popular coreográfico[ii], que como en cualquier parte del mundo nace del ensamble inteligente e indivisible de la música (ritmo y melodía) con la danza (el movimiento corporal).
Múltiples expresiones del arte popular coreográfico nacieron en diversas épocas del largo trajinar del homo altiplanicus. Unas vienen desde el brumoso tiempo preincaico, otras desde el incario y la colonia. En cada una de esas épocas se fueron creando y modificando durante sucesivos procesos de transculturación y aculturación, múltiples estampas coreográficas o danzas.
Desde una óptica puneña, clasificamos las danzas que se practican en nuestra realidad actual en Danzas autóctonas o aborígenes (que vienen desde lo precolombino y subsisten sin o con pocas adquisiciones foráneas) y en Danzas mestizas (ridícula y huachafamente llamadas de “trajes de luces”) y, a su vez éstas últimas en altiplánicas (comunes al espacio físico-social del altiplano y aparecidas antes de la fundación de Perù y Bolivia, como la diablada, morenada, wacawaca, kullawa, llamerada y otras) y bolivianas (que aparecieron en el ámbito de la ya conformada República de Bolivia como es el caso de los Caporales) .
LA DANZA DE LOS CAPORALES
El término Saya (baile) alude a un género de danzas afrobolivianas que experimentó una serie de cambios en su proceso evolutivo. Empezó con los Tundiques, danza típica de la comunidad negra que vive en el ubérrimo valle de los Yungas, perteneciente a la circunscripción de La Paz, Bolivia, en donde están las localidades de Chicaloma, Coroico y otras.
En sus inicios el Tundique –según el investigador paceño Luis Machicao Avaroa – era danza ejecutada solo por hombres, quienes mientras se desplazaban iban cantando y tocando pequeños bombos. Arrastraban cadenas, bajo el severo mando de un negrero o “caporal”. No había pues mujeres en el grupo. Según Machicao la danza expresa “los sentimientos de los esclavos negros desarraigados en el siglo XVI para venir a trabajar como esclavos de los españoles en las minas de plata de Potosí”.
La Agrupación Puno de Arte Foklórico y Teatro APAFIT, institución puneña que durante varios años presentó danzas altiplánicas ante diversos públicos del Perú, tuvo en su repertorio la danza de los Tundiques, que la tomó de un conjunto de Yunguyo y este a su vez de Bolivia.
El Tundique derivó, con el correr de los años, en la Tuntuna gracias a la liberación de ataduras en el hombre –que además dejó el bombo- y la inserción de la mujer en el conjunto de danzantes. Los movimientos se tornaron más ágiles, la vestimenta se modernizó con el uso característico de blondas en los brazos de los danzarines, pero en todo caso, sin perder el ritmo propio de los tundiques que se mantiene hasta hoy: Dos golpes seguidos en sonido sordo de bombo, un breve espacio de silencio y otra vez dos golpes seguidos y así sucesivamente. En el siempre cambiante proceso, melodías y cantos fueron apareciendo con profusión en el vecino país, sin dejar ese marco rítmico.
Más tarde, en base a las experiencias anteriores vino la Saya propiamente dicha, de movimientos gráciles, elegantes, delicados de las mujeres y de briosos y varoniles desplazamientos de los hombres. Entre ellos estaba en primera línea el caporal (capataz elegido por los colonizadores españoles para supervisar el trabajo de los esclavos, que dirige la danza agitando un látigo). La Saya ganó gran difusión y aceptación en los países andinos.
Una de las figuras de danzante en esa Saya, esto es el Caporal, se reprodujo en número apreciable llegando a constituir un conjunto separado de danzarines, lo que dio como resultado la conformación de la Danza de los Caporales.
Confirmando ese proceso, el experto folklorista boliviano Jorge Godínez Quinteros[iii] señala que “El Caporal es una danza… cuyas raíces están en la SAYA, ritmo y baile que deviene a su vez del TUNDIQUI… La independencia del Caporal de la Saya o del Tundiqui o de la Tuntuna nació por 1971 en la entrada de la festividad del Gran Poder… nació mucho después de la creación de Bolivia”.
Ese desarrollo dancístico continuó con la introducción de nuevas figuras dancísticas como las “machinas” y caporales extraordinarios. El gusto de las juventudes por la danza se expandió no solo en Bolivia, sino también en el Perú y otros países vecinos.
En Puno ganó práctica masiva a cargo de numerosas agrupaciones, al punto que se ha integrado con fuerza a la coreografía popular puneña. Puneños y amigos de puneños de otras ciudades especialmente del sur y centro del Perú, han afirmado su impresionante propagación creando múltiples grupos y conjuntos de Caporales. Hasta instituciones de identidad puneña se han empeñado en su difusión y ejercicio. La Asociación Central Folklórica Puno con sede en Ate, asì como algunas otras entidades representativas de provincias y distritos de Puno en Lima y Callao organizan recurrentes concursos de Saya Caporal como si se tratara de una estampa puneña; el Club Departamental Puno en el Concurso Nacional de Música Puneña que se llevó a cabo en 2015 puso entre las formas musicales concursables al boliviano Caporales como si fuera puneño; en Brisas del Titicaca es una de las danzas de mayor vistosidad para beneplácito del público nacional y extranjero, aunque los presentadores ignoren sistemáticamente mencionar el origen de la danza; y para no abundar más, el primer puesto en el Concurso de Danzas mestizas en la Festividad de la Candelaria 2015, fue obtenido nada más ni nada menos por la Asociación Centralistas, bailando con belleza plástica y destreza… la Danza de los Caporales.
La trayectoria de la Asociación Centralistas es rica en hechos y logros. A ella dedicaremos un próximo artículo.
___________

[i] Guillermo Vásquez Cuentas: “AYER, HOY Y MAÑANA DE LA NACIÓN AYMARA”. Revista PUKARA. Nº 91. La Paz, Bolivia. 2014. / “EL ARTE POPULAR COREOGRÁFICO DE PUNO: PATRIMONIO CULTURAL DEL PERÚ” diario Los Andes, Puno, febrero 2005
[ii] Permítasenos señalar en este punto que nosotros no usamos el término “folklore” para referirnos a esos fenómenos, en razón a fundamentos teóricos a los que nos adscribimos y que no es el lugar ni el momento de explicitarlos.
[iii] http://www.educa.com.bo/danzas/caporales#sthash.unydEiV6.dpuf