lunes, 13 de abril de 2026

ASI VA EL PROCESO ELECTORAL PERUANO

 ELECCIONES 2026. PRIMER CONTEO RAPIDO INTEGRAL

EN EL SUR: ROBERTO SÁNCHEZ ARRASA CON 20.8% Y KEIKO FUJIMORI SE DESPLOMA CON 6.9%

Ricardo Belmont obtuvo la segunda mayor votación en la Macroregión Sur con 14% y Alfonso López Chau con 11.6%.

Por Redacción El Búho | 13 abril, 2026

L

os resultados del Conteo Rápido Integral correspondiente a las Elecciones 2026, elaborado por Ipsos Perú por encargo de Transparencia con la colaboración del National Democratic Institute (NDI), ya tienen cifras desagregadas por macroregiones. Al 95.7% de actas procesadas (991 mesas recibidas de una muestra de 1,037), el comportamiento del voto en el Sur del país muestra diferencias abismales respecto al promedio nacional. Mientras que a nivel nacional Keiko Fujimori lidera con 17.1%, en la zona sur su respaldo cae a solo 6.9%.

El desglose por macroregiones (Lima, Norte, Centro, Sur y Oriente) evidencia que el candidato de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, es el claro favorito en el sur. En el Sur obtiene un contundente 20.8%, muy por encima de su rendimiento nacional (12.4%) y de sus resultados en otras regiones como Lima (3%) o el Norte (15.9%). En contraste, Rafael López Aliaga, que a nivel nacional suma 11.3%, apenas alcanza el 5.9% en el sur.

Ricardo Belmont y Alfonso López Chau en la macroregión Sur

Otro dato llamativo de las Elecciones 2026 en el sur es el desempeño de Ricardo Belmont, del Partido Cívico OBRAS. Mientras que su votación nacional es de 10.2%, en la macroregión Sur sube hasta el 14%, superando ampliamente a figuras como López Aliaga y Jorge Nieto. Incluso se acerca al segundo lugar regional, ocupado por Roberto Sánchez. Alfonso López Chau, de Ahora Nación, también tiene un buen desempeño en el sur con 11.6%, muy superior a su promedio nacional (7.4%).

Por el contrario, Jorge Nieto (Partido del Buen Gobierno) se queda en 9.7% en el sur, por debajo de su 10.7% nacional. Carlos Álvarez (País para Todos) es el menos votado en la zona sur con solo 4.1%, mientras que la categoría OTROS suma un altísimo 27% en esa macroregión, lo que refleja una fragmentación extrema del voto.

Participación ciudadana supera la de 2021

A nivel nacional, el Conteo Rápido Integral de las Elecciones 2026 también arroja datos comparativos con la primera vuelta de 2021. La participación ciudadana alcanza el 81.3% (+/-1.8), muy por encima del 70.048% registrado por la ONPE hace cinco años. Los votos en blanco disminuyeron del 12.364% al 9.7% (+/-0.6), y los votos nulos bajaron del 6.340% al 4.1% (+/-0.3). Estas cifras confirman una mayor concurrencia a las urnas y una leve reducción del voto protesta.

El Conteo Rápido Integral al 95.7% de Ipsos para las Elecciones 2026 se basa en una muestra probabilística, polietápica y estratificada de 1,037 actas de mesas de sufragio, con cobertura nacional y de residentes en el extranjero. El nivel de confianza es del 95%, y los márgenes de error son individuales para cada candidato (por ejemplo, +/-1.0 para Keiko Fujimori, +/-1.3 para Roberto Sánchez). Desde 2001, Ipsos Perú ha registrado diferencias por debajo de 1 punto porcentual respecto a los resultados oficiales de la ONPE.

 Comparativo de votación: Nacional vs. Macroregión Sur

Conteo Rápido Integral – Ipsos / Transparencia (al 95.7%)

Candidato

Partido

Total Nacional (%)

Macroregión Sur (%)

Diferencia (Sur – Nacional)

Keiko Fujimori

Fuerza Popular

17.1%

6.9%

-10.2%

Roberto Sánchez

Juntos por el Perú

12.4%

20.8%

+8.4%

Rafael López Aliaga

Renovación Popular

11.3%

5.9%

-5.4%

Jorge Nieto

Partido del Buen Gobierno

10.7%

9.7%

-1.0%

Ricardo Belmont

Partido Cívico OBRAS

10.2%

14.0%

+3.8%

Carlos Álvarez

País para Todos

8.0%

4.1%

-3.9%

Alfonso López Chau

Ahora Nación

7.4%

11.6%

+4.2%

OTROS

22.9%

27.0%

+4.1%

Los márgenes de error para cada candidato a nivel nacional son: Keiko Fujimori +/-1.0, Roberto Sánchez +/-1.3, Rafael López Aliaga +/-1.2, Jorge Nieto +/-0.9, Ricardo Belmont +/-0.5, Carlos Álvarez +/-0.5, Alfonso López Chau +/-0.5. La macroregión Sur comprende los departamentos del sur del Perú según la estratificación de Ipsos.

 En procesos electorales, el voto rural suele ser el último en procesarse. En ese contexto, y de acuerdo con el conteo de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), el candidato Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, lidera en cinco regiones que forman parte de este segmento: Puno, Amazonas, Ayacucho, Huancavelica y Cajamarca.

Por ejemplo, en Cajamarca mantiene una ventaja considerable, pues con el 9% de los votos procesados supera a Fujimori por más de 20 puntos porcentuales. Asimismo, en Puno se ubica en el primer lugar con el 20% de respaldo, seguido por Belmont. De igual manera, en Amazonas también se impone sobre Fujimori, aunque con una diferencia más ajustada de tres puntos porcentuales.

En tanto, en Ayacucho lidera por encima de Alfonso López Chau, quien ocupa el segundo lugar. Finalmente, en Huancavelica, Sánchez registra una amplia ventaja frente a Belmont, superándolo por más de 30 puntos porcentuales. <:>

domingo, 12 de abril de 2026

PROCESO ELECCIONARIO PERUANO: PUNTOS DE VISTA

 ¿TIMBA POLÍTICA O

DEBER CIUDADANO?

Por Carmen McEvoy

EL COMERCIO 12/04/2026

E

l Perú es un país extraordinario, aunque con hábitos atávicos, entre ellos el de jugarse, a los dados, su futuro un día sí y el otro también. Ese pasado timbero incorporado en nuestro ADN político por los señores de la guerra, quienes, vale recordarlo, diseñaron a balazo limpio pero también mediante ‘fake news’ (la niebla de la guerra) nuestro caótico modelo electoral, sigue vigente. He señalado en múltiples ocasiones que el Estado Peruano viene implosionando y, si no hacemos algo al respecto, la debacle nos espera a la vuelta de la esquina. Más aún, luego de observar el panorama electoral, con 35 candidatos luego de una retahíla de vacancias presidenciales exprés, ¿será posible afirmar que nos encontramos al final de un ciclo político, o esta historia, como los culebrones del escribidor Pedro Camacho de “La tía Julia y el escribidor”, tiene nuevos ‘cliffhangers’ por padecer? Porque al final, lo que realmente preocupa, y además indigna, es cuánto más puede resistir un país con un enorme potencial económico, pero con tan escasa ética de parte de los políticos de pacotilla que nos siguen arrastrando a un abismo eterno.

A diferencia de los que piensan que esta historia de degradación política y moral tiene un lustro, yo opino que es más vieja de lo imaginado. Desde que, a raíz del motín de “Balconcillo” (1823), Mariano José de Arce abandonó el recinto congresal vociferando que la república peruana era “un simulacro” hasta la traición a la guerrilla serrana, que posteriormente fue purgada salvajemente por el ejército realista, pasando por el golpe de Estado y la deportación sin derecho a defensa del presidente La Mar, la traición disfrazada de moralismo ha definido, junto con el robo armado, nuestra insólita historia. Con un Estado como botín, inicialmente transnacional y luego nacionalizado por los ambiciosos herederos peruanos de Simón Bolívar, la apuesta fue clarísima desde un principio. Esta consiste en hacerse de la maquinaria estatal para desde ahí gobernar, con los aliados de turno, mediante la prebenda. El perverso proceso, que fue erosionando una precaria institucionalidad ahora evidentemente socavada desde sus bases, fue escalando hasta llegar a unos límites que pusieron en peligro, incluso, la integridad física del Perú. La tendencia que, con sus obvias mutaciones, se impuso –y aquí nadie se escapa– fue defraudar a los votantes y llenarse los bolsillos con los cómplices de turno. De ahí esa comprensible desafección e incluso fatalismo que reina entre millones de votantes, que ahora toman las elecciones como una suerte de Tinka colectiva.

Hace más de 30 años, me propuse averiguar si existieron algunos intentos de cambiar esta suerte de mito de eterno retorno que, desgraciadamente, marca la historia del Perú, y me encontré con las miles de cartas de la electrizante campaña electoral de 1871-1872. Días atrás, regresé a los discursos de campaña pronunciados por Manuel Pardo y encontré una serie de temas que vale la pena actualizar en vísperas de estas elecciones marcadas, tal como las del siglo XIX y también las del siglo XX, por la niebla de la guerra, es decir, por el azar y la confusión. Cabe recordar que el triunfo de la Sociedad Independencia Electoral, antecedente del Partido Civil, se produjo luego de medio siglo de hegemonía militar en el poder. Y fue tanta la resistencia a la entrada de nuevos actores –entre ellos artesanos, profesores universitarios y de escuela, profesionales medios e incluso militares institucionalistas, unidos junto a la clase empresarial por la preocupación ante la implosión del Estado guanero– que el coronel Balta fue asesinado por su guardia pretoriana. Su única falta fue aceptar que el tiempo del militarismo prebendario había terminado. El pueblo de Lima, horrorizado ante el crimen en medio del proceso electoral, se movilizó y vengó, a través de una ejecución pública, a los hermanos Gutiérrez, responsables directos del magnicidio.

Frente a la fragilidad intrínseca de un sistema secular definido por una cultura de guerra, trasladada, junto con un hábil manejo de las comunicaciones, al campo electoral, me permito compartir un par de ideas de Manuel Pardo. La primera es que las asociaciones cívicas, tendientes al bien común, deben trascender las coyunturas electorales. Y la segunda proviene de esta notable cita: “Se acerca el momento en que la república entera, en el mismo día y en la misma hora, va a expresar su opinión soberana sobre los destinos del Perú. En el desempeño de este sacerdocio tened conciencia del poder que os da vuestro derecho, sin olvidar los deberes que impone con la república del Perú”. De timba a deber. <>