sábado, 7 de octubre de 2023

ARQUITECTURA EN EL ALTIPLANO PUNEÑO

 IGLESIA DE SANTA BARBARA, 

ILAVE

Ramón Gutiérrez y equipo de investigación de la Universidad Nacional del Nordeste, Argentina, 1978

Fotos:  N. Marón

La Iglesia de Santa Bárbara de llave comenzó a construirse en los últimos años del siglo XVI y sabemos que en 1634 su párroco, Juan Guzmán, estaba realizando obras de importancia que aseguraran su conclusión a mediados del siglo XVII. (17)

Un inventario de 1768, el más temprano que hemos localizado, nos indica que tenía el altar Mayor de madera, de tres cuerpos, aunque sólo el del medio estaba dorado, existiendo además otros tres retablos bajo las advocaciones del Rosario, Jesús Nazareno y La Soledad.

La nave de la Iglesia tenía pulpito, coro alto de madera, sacristía y bautisterio y estaba adornada por 55 lienzos de diferentes tamaños y advocaciones.

Ya estaba en 1771 formado el cementerio de arquerías y con el coro principal de piedra "muy hermoso y sin lesión alguna" así como una cruz de piedra y almacén que ya se estaba edificando.

Lo más notable es que además de la Capilla de la Misericordia, había en el atrio y cementerio “tres capillas para los altares” lo que evidencia la existencia de posas, hoy lamentablemente desaparecidas. (18)

Quizás estas trasformaciones se produjeron en tiempo del Gobernador Intendente de Puno Casa Hermosa bajo cuya disposición se reedificó la Iglesia en 1794, según indican diversos autores. (19). Un inventario de 1800 menciona "Un cañón de Iglesia con el título de Nuestra Señora de la Purificación cuyas paredes se hallan vencidas y con estribos y su techo bien maltratado con el altar Mayor de Santa Bárbara" lo que nos hace pensar que aún subsistía el antiguo templo. (20)

De principios del siglo XIX poseemos algunos datos más precisos como que el frontal de plata fue remitido desde La Paz por el Dr. Tomás Fuentes Pavón en 1812. También entre 1827 y 1830 se realizan diversas obras: renovación de alfajías del techo, capillas y el Maestro Tomás compone los retablos que luego son barnizados. En 1835 se coloca un bastidor de vidrio tras el Sagrario y dos años más tarde, se arregla el bautisterio muy deteriorado por las lluvias.

En la segunda mitad del siglo XIX, se realizan obras de importancia. En la capilla mayor se coloca reja en la ventana tras el Sagrario y el Maestro Lucas Bedregal, pinta el altar mayor y retoca las imágenes. (21). En 1865 se colocan dos retablos nuevos de la Virgen de Guadalupe y del Justo Juez realizado por el Maestro Tomás Castillo, mientras los plateros Calixto Flores Pablo Marchetti, hacen diversos trabajos. (22) Las visitas del Obispo de Puno Juan Ambrosio Huerta en 1867 y 1869, traen como corolario diversas transformaciones entre ellas el blanqueo total del templo y su retejo así como la construcción las condiciones de salubridad, comodidad y seguridad".

Un inventario del 21 de noviembre de 1868 nos describe la Iglesia con un presbiterio de 10 vas. por 14 de ancho, enladrillado y esterado y las paredes de ambos costados empapeladas y el altar mayor "primorosamente tallado".

La sacristía era de "la misma fábrica del templo, es decir de bóveda" al igual que el almacén o contrasacristía donde se guardaba el "pulpito de la Iglesia antigua".

El crucero era "de cal y piedra con hermoso arco" en cuyo lado derecho estaba el altar de Guadalupe y en el izquierdo el del Sr. del Descendimiento. Habían también dos altares de adobe, uno del Carmen y otro del Rosario así como uno de madera de San José "frente a la puerta falsa que dá al cementerio".

El cuerpo de la Iglesia era de "piedras canteadas por una mitad y por la otra de piedras sin labrar acomodadas, que constituyen 6 arcos volteados para sostener la bóveda" y de la cornisa hasta el pedestal estaba todo bloqueado. El Bautisterio estaba bajo el coro. La subida al coro, de cal y piedra, era por el cementerio, utilizándose la misma que servía al campanario.

En total abandono
El campanario era de adobes y amenazaba ruina. "Este campanario está formado sobre una base que manifiesta estar destinada para una torre hermosa que debía haber existido pero que desgraciadamente no se concluyó, igualmente que la portada principal". También "la bóveda del templo está igualmente inconclusa por el exterior porque sus partes están con tejas y por otros con paja y entortado a la cal".

En el cementerio está caída la capilla que vulgarmente llaman de la Misericordia porque servía para depositar los cadáveres de pobres y al presente se halla sin techo”. Parte del cementerio estaba cercado con muros de adobe que colindaban con el panteón que estaba situado a la parte de la puerta falsa "circunvalado por paredes elevadas de adobe.

El arco de acceso estaba rajado en la cumbre y dividía la plaza de este cementerio "y necesitaba cerradura para que los animales no se introduzcan a este lugar santo".

En este mismo año de 1868, el Pintor Lucas Bedregal blanqueó la Iglesia y pintó las puertas y detalles mientras los plateros de Calixto Flores y Manuel Herrera (de Puno), acondicionaban la platería y el último confeccionaba una cruz alta.

En 1869, los maestros carpinteros Bernardo Castillo y Herrero y José María Urbina colocaban las rejas de las ventanas de la Iglesia con la finalidad de precaver los ya frecuentes robos.

En 1886, el cura Juan de Dios Cuentas “trabajó en la conclusión de la torre de cal y piedra y colocó tejas en todo el techo y las paredes del cementerio". (23)

Para la terminación de esta torre como actualmente se ve, el cura Cuentas empleó las piedras de "la torre de la iglesia", lo que explica la disparidad de materiales constructivos. (24)

A comienzos del siglo, en 1908, un rayo rajó la pared del presbiterio y derribó el remate del arco, debiéndose reparar y colocar pararrayos. En esta misma época se dispuso el traslado de la cruz misional que estaba frente al bautisterio hacia el exterior, y el maestro carpintero Desiderio Galindo abrió la ventana del coro (25)

Hacia 1929, se prohíben definitivamente los enterramientos en el cementerio del atrio y en 1934 se efectuaron obras importantes. La iglesia, sin embargo, aparece hoy sin una utilización funcional, sus cuadros apilados en el coro y en evidente estado de abandono.

Existieron (y aún existen) también en la jurisdicción de llave, diversas capillas, entre ellas la de Santa Rosa de Guayllapata, la de San Antonio de Padua de Checca, la de Rosacani la la de Pucara y la de la Finca Chiquiani del Ayllu Accaso y Yací.

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17. Archivo Parroquial de Ilave. Hojas sueltas del libro de fabrica de Santa Barbara 1686

18. ARCHIVO PARROQUIAL DE ILAVE. Libro de Inventario y Fábrica de llave Santa Bárbara. 1768-1837.

19. WETHEY, Harold - Colonial Architecture and sculpture in Perú - Harvard University Press - Cambridge - 1949.

20. APJ - Inventario de Santa Bárbara de llave - 1800.

21. APJ - Inventario prolijo y circunstanciado de todos los bienes de esta Iglesia de Santa Bárbara de llave - 3 de enero de 1852. Cura Mariano Francisco Ramos Esta descripción es importante ya que señala que el retablo del altar Mayor está sin estacas, que el piso era de tierra, que en el Presbiterio había rajaduras, que la Capilla de la Misericordia estaba ya sin techar.

A la vez el cuerpo de la Iglesia tenía revocada la pared hasta el retablo de San José y del otro lado hasta "la puerta falsa". La bóveda por fuera estaba cubierta la mitad con paja, situación que se mantendrá por varios años. No tenía torre pero habia un campanario provisorio de adobes "con ventanitas donde están colgadas 4 campanas de mayor a menor".

22. ARCHIVO PARROQUIAL DE ILAVE. Libro de Fábrica de Santa Barbara - 1863-1878.

23. ARCHIVO PARROQUIAL DE ILAVE. Libro de Inventario de Santa Barbara - 1886 .

24. AOP. Libro de visitas Pastorales a la Diócesis de Puno.

25. AQP. Libro de la Santa visita Pastoral practicada por el Illmo y Rvdmo. Monseñor Dr. Don Valentín Ampiero en los años 1910 y 1911.



viernes, 6 de octubre de 2023

FIGURAS Y FIGURONES DE LA POLITICA PERUANA

 NANO GUERRA GARCIA

César Hildebrandt

Tomando de HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 656, 6OCT23

P

asolini escribió alguna vez que la muerte funciona como edición. En efecto, terminado el rodaje, descartado el azar de un mañana ya imposible, las escenas se juntan como en un montaje y la película queda lista. Toda vida es un cortometraje sin guion, sembrado de tentaciones y ridiculeces, de luces y sombras, de pesadillas y conquistas efímeras. La fugacidad nos es intrínseca. La muerte es la firma de la fugacidad.

La vida de Hernando Guerra García, como la de todos, fue una sucesión de claroscuros hasta que un día de hados malos decidió que las malas juntas eran su opción. El fujimorismo se jactó de haber reclutado a alguien que había vivido en la decencia y usó a Guerra García como argumento higiénico. “Si Nano Guerra García está con nosotros, ¿qué dirán ahora quienes tratan de desacreditarnos?”: ese era el mensaje. Pero era un mensaje falaz.

El fujimorismo había convertido a Martha Hildebrandt, mi brillante media hermana, en la fiera defensora de lo indefendi­ble. El fujimorismo practicaba el jíbaro arte de la reducción de cabezas y lograba que un hombre como Francisco Tudela, tan leído él, terminara moviendo las ancas al compás de una cumbia entonada por Rossy War. O que Pablo Macera, sucesor de Basadre, se sentara en una silla congresal al lado de esperpentos salidos del fraude y la covacha. O que Enri­que Chirinos, ebrio de trementina y otros elíxires, nublara sus días elogiando al dictador y festejan­do la defenestración de miembros honorables del Tribunal Constitu­cional. O que gente que no había necesitado ensuciarse para tener éxito -Manuel D’Ornellas, Ricardo Marcenaro, Absalón Vásquez, Car­los Orellana, José Chlimper y un etcétera de colores varios- acabara salpicada para siempre.

Porque el fujimorismo es la enfermedad que aspira a sanamos, la reja que nos hará libres, la anomia que legisla. Las taras del Perú están, antologadas y reconcentradas, en esta organización que nació prometiendo un gobierno de centro-izquierda y que terminó en manos de lo más mañoso del capitalismo prebendario. La leyenda negra de un Perú atraído siempre por la hipocresía, el timo y la inescrupulosidad parece confirmarse cada vez que el fujimorismo, esa dinastía carcelaria, demuestra, como ahora, su poder.

 El fujimorismo no se limpió con Nano Guerra García. El ma­culado fue él. Le sucedió lo que a todos los que entraron en sus filas: de pronto, vaciados de conciencia, abogan por las peores causas y separan las palabras de los hechos.

De modo que allí estuvo el buen Guerra García, de pronto vestido de ujier verbal de la patrona, urdiendo las alianzas congresales que hicieran posible traerse abajo las pocas reformas logradas y abriéndole el camino al lobismo exitoso. Las leyes con nombre propio, la restauración de la podre en la SUNEDU, las múltiples impunidades, las investigaciones farsescas, todo eso se obtuvo porque el talento costurero de Guerra García cosió el traje a la medida.

Quizá creyó Nano que su ingenio de componedor le iba a ser útil en tareas de mayor calado, en busca de metas de otra índole. Pero no. El fujimorismo es, gracias al liderazgo de Keiko, arga­masa de lo ínfimo, fuerza de choque de intereses mezquinos. Uno puede discutirle a Alberto Fujimori muchas cosas, pero es innegable que tuvo una visión de país. El Perú que hizo no es agradable ni justo ni mucho menos ejemplar, como reclaman sus adeptos, pero hubo en el exdictador una mirada con perspectiva y horizonte. En el caso de la señora Keiko, hablamos del carpe diem de la insignificancia. Su política es servir a sus donantes, desahogar sus frustraciones, saciar su apetito de venganza. En el 2016, derrotada por segunda vez, decidió derruir el templo con filisteos y todo. En el 2021, con el hígado hirviendo en una vieja bilis, quiso dar un golpe de estado conspirando contra el Jurado Nacional de Elecciones y la ONPE. Sus berrinches deciden, para vergüenza de los peruanos, muchas cosas. Su agenda es una su­cesión de pataletas y planes para eludir a la justicia en los casos de lavado de activos surgidos de la plata negra entregada por empresarios bajo sospecha. El Perú es para ella un mapa plagado de sucursales partidarias y votantes posibles. No hay ninguna grandeza en sus afanes.

Guerra García fue el arquitecto de las votaciones en las que las tropas de Vladimir Cerrón y la señora Fujimori unieron poder de fuego para hundir más el país. El fujimorismo lo condenó a ser vocero de patrañas y director de una orquesta de renegados. Hasta podría decirse, con todo respeto, que la muerte lo ha exo­nerado de mayores humillaciones. ▒▒

 

martes, 3 de octubre de 2023

3 DE OCTUBRE 1968: PAGINAS IMBORRABLES EN LA HISTORIA DEL PERU

 CÒMO DESAPARECIÒ

LA PAGINA ONCE

Por Héctor Bejar Rivera DIARIO UNO 1 octubre, 2018

 Dueña ilegal de los yacimientos de La Brea y Pariñas en virtud del írrito Laudo de 1929 y sin pagar impuestos, la International Petroleum Company, IPC, obtuvo leyes favorables en 1941 con el gobierno de Prado y en 1952 con el de Odría.

Pagó periodistas que se encargaron de atacar a quienes discutían el Laudo, sobornó jueces y creó un poder intocable e impune que se expresó por medio del diario La Prensa de Pedro Beltrán y sus editorialistas.

Luis Miró Quesada y El Comercio asumieron la defensa de los intereses nacionales junto con Alberto Ruiz Eldredge, decano del Colegio de Abogados, el general César Pando Egúsquiza, presidente del Comité de Defensa del Petróleo, Alfonso Benavides Correa y centenares de personalidades de todos los sectores. Hay que hacer justicia a Germán Tito Gutiérrez, Augusto Zimermann Zavala, Efraín Ruiz Caro, Santiago Agurto Calvo y muchos otros ciudadanos que sostuvieron la lucha ideológica y jurídica contra la prepotencia de la IPC.

Los impuestos se habían acumulado por más de 30 años. El decano del Colegio de Contadores de Lima Juvenal Santa Cruz, apenas fue nacionalizada la empresa por decisión de las Fuerzas Armadas, declaró que solo en los últimos quince años antes de 1968, los adeudos de la IPC llegaban a los 144 millones de dólares y los yacimientos no alcanzaban a saldar lo adeudado.

LOS NOVENTA DÍAS

Entreguismo frustrado
Al asumir la presidencia en 1963, Fernando Belaunde ofreció resolver el problema de La Brea y Pariñas en noventa días.

Envió al Congreso un proyecto de ley que declaraba nulos el Acuerdo, Convenio y Laudo de París. El Congreso lo aprobó sin mayores detalles, pero no se pronunció sobre los impuestos que se debían ni sobre la presencia de la refinería en manos de la IPC.

Mientras tanto, se permitía a la IPC el desmantelamiento de sus instalaciones y la exportación de sus capitales a su central la Standard Oil. Nadie decía nada en el gobierno por temor o complicidad con los Estados Unidos.

El general Juan Velasco Alvarado fue nombrado Comandante General del Ejército y presidente del Comando Conjunto. El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas seguía de cerca el curso de los acontecimientos. Con un grupo de coroneles: Rafael Hoyos Rubio, Enrique Gallegos, Leonidas Rodríguez y Jorge Fernández Maldonado, Velasco ordenó la elaboración del Plan Inca para la transformación del Perú mientras se discutía el Acta de Talara.

El Plan Inca decía en la parte correspondiente a petróleo: “1) Anular el contrato suscrito el 12 de agosto de 1968 con la IPC así como el Acta de Talara y todas las acciones conexas; 2) expropiar los bienes de la IPC y cobrarle los adeudos al Estado”.

El directorio de la EPF estaba formado por representantes de la Federación Nacional de Colegios de Abogados, la Sociedad Nacional de Industrias, del Colegio de Ingenieros y por el general Alberto Maldonado Yáñez, delegado del Comando Conjunto de la Fuerza Armada, que mantenía informado a Velasco, presidente del Comando Conjunto, de todo lo que iba sucediendo.

TODO PARA LA IPC

El primero de agosto se iniciaron las conversaciones del gobierno con la IPC. Participaron el ministro de Fomento Pablo Carriquiry, el gerente de la EPF Carlos Loret de Mola, el gerente de la IPC Fernando Espinoza y el subgerente Eduardo Elejalde.

Lo que la IPC consiguió en esa reunión fue que se le “obligue” a ampliar las instalaciones de Talara para refinar 80,000 barriles diarios (su producción era de 54,000 barriles) y se le “obligue” a instalar una unidad de craqueo catalítico para mayor octanaje de la gasolina; que se le permita fabricar lubricantes y ampliar su planta de almacenamiento.

Además de entrar en las ventajas de la Ley 11780 dada por Odría que le reducía los impuestos hasta la práctica exoneración, la EPF estaría obligada a vender en exclusividad a la IPC durante 6 años el crudo que extraiga de La Brea y Pariñas. Y se concedería a la IPC ¡un millón de hectáreas en la selva a cambio del territorio de los yacimientos!

Belaunde había nombrado como gerente de la Empresa Petrolera Fiscal a Carlos Loret de Mola. La amistad entre ambos provenía de los nexos pierolistas entre Rafael Belaunde, padre del presidente, y la madre de Loret de Mola. Minero e ingeniero de profesión, entusiasmado por los arrestos reformistas de Belaunde, Loret de Mola trabajó ad honorem en la Junta de Obras Públicas de Lima durante cuatro años, abandonando sus negocios particulares. Cuando no quiso aceptar el fraude de la página once lo ridiculizaron y ni le dieron las gracias por los servicios prestados.

INTERVENCIÓN DE EEUU

Aunque a partir de la decisión del Congreso se suponía que la propiedad de los yacimientos había pasado a la EPF, la IPC seguía comportándose como si nada hubiera sucedido.

En la noche del 12 de agosto, Loret de Mola fue llamado a Palacio. Allí encontró a Belaunde, el primer ministro Osvaldo Hercelles y a Fernando Espinosa, el gerente de la IPC, con ejecutivos de la empresa norteamericana y diplomáticos de los Estados Unidos. Una muestra de la directa intervención de los Estados Unidos en apoyo de la IPC, intervención grosera tolerada por el gobierno.

Amanecieron discutiendo con Espinoza el precio del petróleo crudo de los pozos de La Brea y Pariñas, los costos de los servicios de la IPC, los costos en energía eléctrica, maquinaria etc., para perforar y extraer petróleo. Belaunde estaba apuradísimo para montar el show de la supuesta transferencia.

A las seis de la mañana firmaron el contrato de ventas y servicios. Loret de Mola anotó de puño y letra, en la última página del contrato, la once, el precio mínimo garantizado que la IPC le cobraría por barril a la EPF: ¡un dólar y ocho centavos por barril!. Se estimaba que para que la EPF no quiebre, el precio no debería ser inferior a los dos dólares con treinta centavos. En el siglo XXI el barril llegó a cien dólares.

Se sacaron copias en el sistema de xerografía de la oficina de Julio César Quintanilla secretario de la presidencia de la República y cuando se retiraban de Palacio, el Primer Ministro le pidió las dos copias xerográficas a Loret de Mola. No era momento para recelos y este pidió que le mandaran después copias del contrato original.

EL ACTA DE TALARA

El 13 de agosto se firmó el Acta de Talara. Se dijo con gran despliegue a los diarios que el Estado había recuperado La Brea y Pariñas. El Acta fue firmada con gran pompa por Belaunde, el presidente del Senado Carlos Manuel Cox, el presidente de la Cámara de Diputados Andrés Townsend Ezcurra y por los altos funcionarios de la IPC.

Pasaron las semanas y Carriquiry no remitía copias del contrato. Cuando Loret de Mola hizo petición formal por oficio a Carriquiry este respondió despreciativamente que pida copias a la Notaría Céspedes. Finalmente, a tanta insistencia, Carriquiry le envió una copia Xerox. ¡Tenía una página menos! Habían desaparecido la página once donde estaban los precios y alargado groseramente la página 10 para que entren las firmas que estaban al final del texto. ¡Era una falsificación!

Loret de Mola se indignó. Además de que asumía una gran responsabilidad individual al aceptar el fraude, se sentía maltratado. De acuerdo con su directorio salió a la televisión y denunció el hecho el 13 de setiembre. El directorio renunció en pleno.

Patriota. Loret de Mola
Mostró a los televidentes que una parte de la firma del gerente general de la IPC en la página 10 del contrato quedaba fuera del tamaño de una hoja de papel sellado. Esto significaba que Espinoza había firmado en el aire o que lo hizo en la copia Xerox y no en el original del contrato. Según el gobierno el contrato tenía diez páginas. Según Loret de Mola, once. La última había desaparecido.

Los ministros de Belaunde lo ridiculizaron. El primer ministro Osvaldo Hercelles comentó cínicamente en una conferencia de prensa: “Ojalá que el señor Loret de Mola no nos venga también con que se le ha perdido una página de su renuncia”.

Hacía tiempo que Loret de Mola se había dado cuenta de que todo era una farsa. La IPC conservaba la refinería de Talara, el sistema de distribución nacional del combustible y las Concesiones Lima. Al quedar dueña de la refinería, tenía la sartén por el mango como única compradora para fijar los precios del crudo.

La EPF quedaba en la práctica como una subsidiaria de la IPC, obligada a venderle todo el petróleo de los yacimientos. A la vez el directorio quedaba sujeto a consultar todos sus actos al Ministerio de Fomento y el Ejecutivo donde mandaba Manuel Ulloa, el ministro de Hacienda.

EL 3 DE OCTUBRE

El 2 de octubre renunció el primer ministro Osvaldo Hercelles.

El 3 de octubre, Belaunde fue desalojado de Palacio por las Fuerzas Armadas. Esa mañana, Velasco leía la primera proclama revolucionaria. No se trataba de un golpe de E Estado más, como tantos de nuestra historia. Se iniciaba un proceso de transformaciones estructurales de verdad.

El 9 de octubre fueron ocupados por el ejército los yacimientos y la refinería.

El Perú estalló de júbilo. Las banderas peruanas ondearon en todo el país.

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ESA MADRUGADA DE OCTUBRE

“Velasco lideraba a este grupo de militares que habían tomado el poder no para defender el orden establecido, sino para subvertirlo”.

por Eloy Jáuregui

La República, 05 de Octubre 2021

La mañana del 3 de octubre de 1968 el Perú cambió. Por la radio se informaba que esa madrugada se había producido un golpe militar y que las Fuerzas Armadas detuvieron al presidente constitucional Fernando Belaúnde Terry, a quien lo habían sorprendido mientras dormía en Palacio de Gobierno y que ahora estaba en pleno viaje a Buenos Aires en calidad de deportado. La primera impresión era que una vez más se había roto el orden constitucional.

Yo estudiaba en la GUE Ricardo Palma de Surquillo y con Ponte y Perales, dos compañeros de aula, logramos llegar a la Plaza de Armas en busca de noticias. Lima estaba sembrada de soldados y dos viejos tanques de guerra apuntaban a Palacio de Gobierno. Al medio día, en el atrio de la Catedral, recién me uní a un reducido grupo de personas e intentamos gritar algo a favor de la democracia. La protesta fue corta. La policía nos detuvo y en unos portatropa nos llevaron hasta la prefectura de la av. España, donde me soltaron a las horas por ser menor de edad.

Ya en horas de la noche la confusión seguía. ¿Y ahora quién es el cabecilla de la rebelión? De pronto alguien dijo su nombre: “Es el general Juan Velasco Alvarado”. Mutis, ni en pelea de perros. Velasco, piurano, había escalado con la sola ayuda de sus estudios y decisión toda la escala militar, desde soldado raso a general de división, ocupando como último cargo militar la jefatura del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. Era lo que se dice un cholo, como Sánchez Cerro u Odría, otros “cachacos” golpistas, tal como lo señaló un comentarista en La Prensa.

Ya instalado en el poder lo conocimos. Velasco lideraba a este grupo de militares que habían tomado el poder no para defender el orden establecido, sino para subvertirlo, para imponer cambios fundamentales en las estructuras sociales y económicas. Era pues una dictadura militar atípica dispuesta a cambiar radicalmente el Perú y frenar el entreguismo total del Gobierno de Belaúnde. Ya el 9 de octubre de 1968 se nacionalizaba el complejo petrolero de La Brea y Pariñas. Se habían iniciado las reformas que modificarían en esencia el sistema feudal predominante impuesto por la derecha del Perú.

Pero Velasco no sólo acabó con el oprobio y la vergüenza de vivir sin dignidad, sino que defendió la soberanía de nuestra patria y alentó a identificarnos con nuestros valores culturales y artísticos. De esa fecha ya pasaron 53 años y pocos recuerdan a Velasco. Qué honor ser esa memoria y esa minoría. <>

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lunes, 2 de octubre de 2023

ESCRITORES PUNEÑOS

TESTIMONIO DE AMISTAD CON 

WALTER PAZ QUISPE SANTOS

José Luis Velásquez Garambel

¡Me quedé ciego por leer literatura de poca calidad, por eso les recomiendo que lean verdadera literatura y no esa porquería que escriben estos arribistas!:

Walter Paz, un lector impenitente.

 

N

o existe metáfora significativa para escribir sobre lo que representa y simboliza la partida de un amigo, y al decir “amigo” desde un principio deseo mostrar que estas líneas no serán objetivas, nadie que se precie de ser amigo de alguien puede ser objetivo, por el contrario, nos gana la emoción y el apego, el cariño y la memoria.

Recuerdo que a inicios del 2000 Juan Rivas Apaza me llevó a la Dirección Regional de Educación para presentarme a su compadre, a Walter Paz Quispe Santos, con quien mantuve una amistad de 22 años, con altibajos, con momentos emotivos, de algarabía, tristeza, de risas, de jolgorio y también otra vez de penas. Creo que nada en la vida tiene la estabilidad o el equilibrio perfecto, como dice el dicho: “no hay dolor que dure cien años”, tampoco hay alegría que dure tanto y nuestra amistad fue precisamente así, un velero que soportó días de hermoso sol y brisa; pero también de lejanías.

Walter Paz Quispe Santos
A diciembre del 2022 quedé profundamente adolorido nuevamente por la partida de Walter, sus últimos años fueron tristes, pero pesó en él la valentía de afrontar esos momentos dolorosos a los que lo había aorillado la diabetes, la perdida de la visión y una dolorosa hemodiálisis que su esposa e hija sobrellevaron estoicamente, nadie más que ellas para guardar en el corazón esos tristes momentos por los que atravesó Walter.

Yo no hablaré de esos momentos, sino de los tiempos en que nos tocó pasar. Antes del 2000 había oído hablar de él en el magisterio regional, yo era un joven que había elegido un azaroso camino, el de la investigación social y con toda sinceridad Walter tenía la fama de egocéntrico, la de una persona que no suele mirar hacia sus congéneres como iguales y creo que en cierta forma era así, para esos años sus lecturas le habían hecho creer que era más que el resto y a mi me caía pesado, no suelo cruzarme por el camino de gente así, por lo que rehuí siempre al cruce de palabras con ese tipo de personas; sin embargo Juan Rivas me atormentaba y no me dejaba en paz, deseaba que Walter y quien escribe estas líneas nos reuniéramos, sin desearlo acepté.

Creo que Walter tampoco tenía una idea adecuada sobre mí, creo que también aceptó a regañadientes, de hecho, almorzamos los tres, realmente tenía un ego desmesurado y también el mío era terrible, no fue un encuentro que digamos amistoso, por el contrario, creo que ambos no deseamos volver a vernos o a encontrarnos. Poco después Walter ganó una beca a España donde estudió un master en lingüística aplicada, se hizo alumno de Teun Van Dijk (uno de los padres de la lingüística del texto), supe que en Barcelona pasaba por momentos realmente dramáticos, que estuvo hospitalizado, que la nostalgia se apoderó de él al punto que le obligó en algunos casos hasta escribir a quienes estando en Puno jamás habría escrito u hablado.

En una de esas noches me escribió, en esa época se estaba poniendo de moda el Messenger, y solíamos tener conversaciones largas, entre chismes y chismes nos hicimos amigos, al volver de Barcelona había dejado por esos lares varios kilos y el humor que lo caracterizaba, era más humano y quizá fui testigo de esos cambios, paso a paso, a su regreso nos ayudamos ambos, él a ponerme al día con las lecturas europeas, los giros lingüísticos y filosóficos que se estaban dando, la nueva literatura y por supuesto la música, por mi parte yo lo ayudé a readaptarse, a reacomodarse en nuestra pequeña aldea.

Había dejado atrás el ego y regresó con una generosidad poco usual, durante esos años mi condición laboral había mejorado un poco, me había hecho amigo de Julio Tumi, de Percy Yabar, ellos me habían ayudado a establecerme como profesor del Post Grado en Lingüística Andina y en el Post Grado en Educación, respectivamente, convencí a ambos en incorporar a Walter como profesor de los dos post grados, así fue, ambos asintieron y durante unos años creo que ambos postgrados disfrutaron de uno de los mejores docentes de los últimos años, pese a las propuestas no pudimos incorporarlo al pregrado, no imagino los aportes que habría hecho en este ámbito, los estudiantes habrían ganado; sin embargo y sin hacer malas ausencias fueron algunos “amigos” quienes se opusieron, no debería sorprendernos que Bourdieu dijera que cada quien “defiende su espacio de poder”, pues las aulas universitarias también representan un espacio de poder, quizá vieron en Walter una amenaza, ya que tenía una formación más sólida, actualizada y obviamente más dinámica.

Entablamos varios proyectos, por esos años yo me desempeñaba como editor del diario Los Andes, ese espacio nos permitió brindar apertura a las inquietudes intelectuales, con Walter codirigimos un semanario que se llamaba “totoria” (cuyo nombre fuera acuñado por Hernán Cornejo Rossello-Dianderas), participó activamente en nuestras ediciones dominicales, su colaboración fue cada vez mayor puesto que Los Andes recuperaba el sitial que tuvo en décadas pasadas, yo pasé a ser accionista, junto a nuestro amigo Waldo Gomez y años después asumí la dirección, proyecto en el que perdimos nuestro poco capital.

Jamás olvidaré que Walter solía brindar la más selecta bibliografía a sus estudiantes del postgrado de la UNAP tan generosamente, así fue formando una comunidad de lectores actualizados, críticos; sin embargo también el mal iba en aumento.

Una de las etapas más ricas para el magisterio puneño se dio cuando Walter asumió el puesto de Especialista en Comunicación de la DREP, creo que fue el momento más nostálgico, solía, desde ese espacio organizar cursos de actualización para docentes del área de comunicación provincia por provincia, creo que todas las Unidades de Gestión Educativa y sus especialistas tuvieron en él al más dinámico organizador, creo que fueron años maravillosos en que Puno volvía a tener la vanguardia pedagógica.

Entre el 2007 al 2011 trabajamos el Proyecto Educativo Regional y la propuesta de Currículo Regional (que no era el folclorizado que se difundió después), al punto que el Ministerio de Educación hizo propia la inserción del enfoque por competencias, la transversalidad y el dominio de especialidad debían ser el pilar de esta mirada, el modelo de la Comunidad Europea se acomodaba para tener una perspectiva adecuada sobre aspectos neurálgicos sobre la educación. Walter tuvo la acertada perspicacia de invitar a especialistas de la UNAP para que se unieran al equipo e hicimos talleres en toda la región, en todo este proceso CARE, Marina Figueroa y Edmundo Cordero jugaron un papel importante, creo que no se habría concretado sin los fondos brindados por CARE, también gracias al apoyo de Saul Bermejo, una experiencia de esa magnitud no se ha vuelto a repetir en la región Puno.

Mientras mi actividad docente se conjugaba con la de director del Fondo Editorial de la UNA por encargo de Lucio Ávila, fui formando parte de un movimiento político a invitación del entonces rector de la primera casa de estudios, fueron muchos amigos los que unimos esfuerzos para desarrollar un proyecto político pensando en Puno. Recuerdo que entre Alberto Rodríguez y yo propusimos a Walter Paz para representarnos como Consejero Regional, así empezaba una etapa política, no estaba en planes de Walter, nos costó convencerlo, Juan Vilca es testigo. Perdimos las elecciones regionales; pero logramos que Walter sea elegido Consejero, fue el más inquisitivo, el Consejero que con argumentos sólidos defendió los intereses de la región, y en toda esta etapa jamás se quejó de su mal que también iba avanzando a pasos agigantados.

Jose Luis Velásquez Garambel
La década que pasó fue muy agitada, organizamos muchos eventos culturales, la primera feria del libro y las cinco siguientes, las enormes colecciones de libros editados, la vida política encarnizada, creo que esa agitación política desgastó mucho a Walter. Sus viajes al extranjero fueron escapes fructíferos, a pesar de tener muy poca producción poética fue traducido al Chino mandarín, yo edité la segunda edición de “Obituario del búho”, también pude editar un libro realmente buenísimo sobre “El discurso Argumentado”, quedó en proyecto un texto sobre “Socio Lingüística”, sé que gracias a la agencia de Pio Mamani, Walter llegó a publicar un panorama de la pintura puneña y que gracias a Juan Vilca publicó otro libro sobre la pintura y las artes plásticas en San Román, acto heroico y realmente osado ya que Walter había perdido la vista y se encontraba con hemodiálisis.

La condición de su salud le impidió tener el dinamismo que lo caracterizaba y eso empezó a quebrar su moral. Walter solía llamarme en las noches o en las madrugadas, llegábamos a tener largas conversaciones telefónicas, del modo más doloroso recuerdo que así empezó nuestra amistad, hablando casi toda la noche, todas las noches, antes por chat y veinte dos años después por teléfono.

Sin mezquindades Walter era uno de los intelectuales más dotados de las últimas generaciones, hay días en que se me vienen a la cabeza frases y extractos de conversaciones, de anécdotas que se irán conmigo, de vaivenes que nos tocó vivir, he vivido la perdida de amigos verdaderos, de esos que solo se avistan y se conocen en las adversidades.

Antes de partir, tres o cuatro días antes recibí la última llamada y sus palabras me estremecieron: “estoy mal, me operan el martes, la válvula para la hemodiálisis está fallando, al gobierno no le conviene que siga viviendo, hay mucha gente que me odia, deben estar rezando para que me muera, solo te pido que cargues mi ataúd, así como amigo, solo te pido que cargues mi cajón”, tres días luego, un martes, mi amigo Walter Paz falleció pocos minutos antes de las seis de la mañana y yo tuve que cargar su ataúd.

Mis condolencias a su esposa, hija, madre y hermana, creo que solo las dos ultimas me guardaban un poco de estima, las dos primeras debieron detestarme porque les quité un tiempo irrecuperable al lado de su ser querido, no hay excusas, pero ambos, mi amigo y yo gozábamos hablar y chismorrear de literatura, de arte, de música, nos divertía arrancarle ira a la gente que no sintonizaba con nosotros y Walter solía soltar una carcajada cuando eso ocurría, hay noches en que aun oigo esa risa burlona.

Nuestras vidas han sido un torrente de exageraciones, hasta pronto querido amigo, me toca seguir envejeciendo, ir quedándome cada vez con menos amigos, ya solo hay rostros y rastros de gente conocida, hacen tanta falta Rafael Vallenas y Walter Paz, amigos que entregaron todo por la lectura. La expresión del título la dijo en una de sus últimas presentaciones en un congreso internacional sobre Gamaliel Churata. <>

 

domingo, 1 de octubre de 2023

JULI Y EL HISTORICO PATRIMONIO CULTURAL QUE POSEE

Escribe: Rogelio Peralta A.

En JULI ETERNO N° 57

L

eón Tolstoi, el pensador y novelista de la “La Guerra y la Paz”, “Resurrección” y otros libros destacados, expresaba lo siguiente: “Describe tu aldea y pintarás al mundo”.

La Roma y Santa Sede de la Indias”, es una ciudad con enorme potencial turístico, con un enorme patrimonio histórico y cultural, el cual ha sido objeto, desgraciadamente, de todo tipo de atentados. Los poderes públicos se han preocupado desde décadas atrás por la protección del patrimonio cultural llegando a declararlos Patrimonio Cultural de la Nación, hasta restaurarlos, pero en pocas ocasiones se llevaban a la práctica medidas de defensa de aquel y los ejemplos históricos de destrucción, de expoliación, tráfico ilícito o especulación como atentados sucedidos tan asiduamente que se convirtieron en la regla general, incluso de atentado de muerte de guardián, lamentablemente ello se ha visto favorecido a veces por la desidia y el desinterés de quienes la poseen o administran estos bienes y hasta el propio sentir de las gentes que perciben como lejana la protección de lo que no les pertenece privativamente.

Digo que hay desinterés de lo que aprovechan algunos mal llamados autoridades que se llaman gerente, director o alcalde que tienen que ver con la preservación del Patrimonio Cultural de la Nación, porque así se lo mandata o exige sus propias normas como la Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación N° 28296, la Ley Orgánica de Municipalidades N° 27972 y nuestra Constitución Política del Perú, en el cual estamos involucrados todos peruanos.

Dos temas son recurrentes cada vez que se habla o se escribe sobre el Patrimonio Cultural de la Nación en Juli: su extraordinaria calidad y valor histórico por un lado y por otro, la extrema indefensa y vulnerabilidad en que se encuentran casi todos sus componentes, sobre todo, pictórico, imaginería, sin olvidar el deterioro de nuestra riqueza arquitectónica en nuestra provincia.

Ambos factores, contribuyen en forma determinante atentados al Patrimonio Histórico, a que saqueadores y traficantes estén permanentemente apoderándose de bienes culturales, a veces sustrayéndolos o mutilándolos en su afán, para deslizarlos fuera de nuestras fronteras. Europa y Estados Unidos son los destinos más comunes de nuestros bienes. Allí abundan los compradores conocedores del valor de lo que han demandado de sus proveedores y por tanto dispuestos a pagar buenos precios. El robo de lienzos, los enchapados de plata de Juli y Pomata, la cruz y la custodia de oro macizo es sólo un recuerdo; habría que preguntarle a nuestras autoridades y funcionarios de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno, ex INC, ¿cuáles son los resultados de las investigaciones de latrocinio de obras de arte o atentados al Patrimonio Cultural de Juli? Absolutamente nada, por tanto, podríamos señalarlos cómplices de este latrocinio, de estos atentados de nuestro legado cultural y, hasta de ciertas autoridades, todos ellos digno del castigo y el repudio que les corresponde. Este saqueo silencioso, y la no preservación de nuestro patrimonio histórico, vulneran las leyes nacionales, así como las convenciones y tratados internacionales, al no aplicar las medidas que corresponden. 

La situación es patética: al cabo de unos años, con el incremento constante de estas actividades delictivas, y la no preservación de nuestro patrimonio histórico, podríamos quedar despojados, sumado a la desaparición de los bienes inmuebles de nuestra patrimonio, equivaldría perder definitivamente no solo los tesoros invaluables sino también elementos constitutivos de nuestra historia, de nuestra identidad, obras sublimes que realizaron como el mejor logro colectivo, los que nos antecedieron y nos los legaron.

De ahí que parte nuestra preocupación, por la conservación de nuestro Patrimonio Histórico y la trascendencia socio-cultural del bien jurídico protegido  (el Patrimonio Histórico), ha llevado al constituyente a establecer en el Art. 21 de la CPP un claro mandato de protección y criminalización de los atentados contra el mismo, obviamente una forma de atentar contra el patrimonio es no custodiarlo, no preservarlo, y es a través de la Ley 28296 (Ley General del Patrimonio Cultural), Ley 27867, Orgánica de los Gobiernos Regionales y la Ley 27972 (Ley Orgánica de Municipalidades) la que establecen los criterios de preservación, custodia y sanciones civil o penalmente. A través de estas normas se valora de manera positiva la previsión constitucional y de las demás normas legales si con ello se consigue favorecer la protección penal del Patrimonio Histórico.

Al incurrirse en la negligencia de protección, conservación del Patrimonio Cultural o el incumplimiento de las atribuciones conferidas por las normas que protegen el Patrimonio Histórico de los poseedores del bien, de las instituciones que velan la preservación del bien cultural, llámese Dirección Desconcentrada de Cultura-Puno o el gobierno local, se encuentra justificada la intervención del ordenamiento penal por incumplimiento a sus propias normas, por la dimensión social del patrimonio, sin embargo cuando se solicita tomen las medidas correctivas, se incomodan, pero igual, se les denuncia por abuso de autoridad, incumplimiento u omisión de actos funcionales, porque en sí son unos ignorantes en entender y comprender el espíritu de sus propias normas legales, y es ahí donde aparecen los “abogados” defensores con una serie artificios que van desde los regalitos y las coimas, que por un plato de comida o unos soles defienden lo indefendible, yéndose incluso contra su propio pueblo, y cómo se le puede llamar a estos mal abogados, simplemente mercachifles de la Ley.

La abogacía como función social es tan antigua como la sociedad misma, y cumple una función social, al erigirse en portavoz del sentir colectivo de temas que afectan al interés público, puesto que nuestro legado cultural es de interés social. El verdadero abogado como defensor y patrocinador de procesos está adscrito a la defensa de las esencias de la vida, la libertad y el patrimonio de la persona o del Estado.

Lamentablemente, en todo tiempo y hoy en nuestra tierra como en la región tenemos todo tipo de abogados. Algunos lo hacen con gran versación jurídica, técnica y responsabilidad, por ejemplo, son aquellos a quienes debemos aplaudir e imitar. Otros en cambio con gran detrimento del prestigio profesional que se especializan en trapacerías y engaños. 

Allí están los abogados expertos en crear y arreglar problemas judiciales, son aquellos que falsean y distorsionan la verdad, se van en contra el patrimonio cultural de su propio pueblo; expertos en deformar la secuencia del proceso, aquellos que fabrican y compran las resoluciones. Es el abogado que se mercantiliza, que vende sus servicios por unos soles; aquél que ya no defiende las causas justas, sino precisamente las injustas. Son aquellos especialistas que defienden a corruptos y ladrones, estafadores, asesinos, violadores, promoviendo su absolución, no importa si para ellos es necesario el camino de la corrupción. Es el abogado servil que ya no asesora, sino que pone sus servicios al lado de quienes infringen permanentemente la Ley, que complican, que se oponen, dilatan o retardan la administración de justicia. Definitivamente han perdido su norte, porque ya no les importa componer la litis, han olvidado su papel de pacificadores y/o conciliadores.

El abogado también se desempeña como asesor encargado de aconsejar, sugerir, ilustrar sobre aspectos legales que concierne a las instituciones públicas y privadas. Algunos lo hacen como mucha sapiencia y capacidad, con gran calidad y tino. 

Otros en cambio, lo hacen con notoria incapacidad e inercia, convierten la abogacía en una profesión dependiente cercenándole su autonomía y su carácter liberal, precisamente son los abogados que han comprado sus títulos en universidades particulares, de esos hay montón de paquetitos sin conocimiento, donde descubren los hilos invisibles de la deficiente administración, así como de los malos manejos, le sacan grandes ventajas. Son aquellos asesores deshonestos que aprovechan de su situación para sacar ventajas económicas y sacándole la vuelta a la Ley. 

El abogado también se desempeña como juez y representante del Ministerio Público, dignidades que tienen que ver con la función jurisdiccional del Estado, con potestades para administrar justicia, son defensores de la legalidad y de los intereses públicos tutelados por el Derecho. Pero también los hay de aquellos a quienes se les ha criticado como agentes de la lentitud, la corrupción y la incapacidad, que han hecho de la administración de justicia un servicio temido, moroso e in confiable. Son los que han convertido a los juzgados, fiscalías y tribunales de la Nación en el escenario de las coimas y los arreglos, son los llamados mercaderes de la justicia que venden y trafican resoluciones y sentencias a la parte que mejor paga, aquellos que hacen exclamar al pueblo que la justicia ya no es justicia y que el Derecho tampoco lo es.

En la actualidad, la necesidad de defender y proteger el Patrimonio Cultural de la Nación se ha extendido en gran parte de los abogados, y va calando en la conciencia de un número cada vez mayor de profesionales del derecho. A ello ha contribuido, sin duda, la protección normativa de la que hablamos como la Constitución Política del Perú, la Ley 28296 Ley General del Patrimonio Cultural, la Ley 27972; Ley Orgánica de Municipalidades y la Ley de los Gobiernos Regionales. No obstante, la constitucionalización de los deberes del Estado en la protección y enriquecimiento de dicho Patrimonio es un fenómeno claramente contemporáneo. Su reconocimiento constitucional y su previsión en las normas obedecen a razones históricas, que conviene resguardar la salvaguardia del Patrimonio Cultural de la Nación para comprender su contexto histórico, la evolución y significado de la consagración normativa de defensa.

Juli constituye una riqueza en cuanto a Patrimonio Histórico y sus normas establecen claramente las atribuciones de la sociedad, de alcaldes, jueces y fiscales la obligación como representantes del Estado la protección de su riqueza cultural, por tanto están obligados a adoptar medidas especiales, preventivas o represivas, con vistas a la conservación del legado histórico de Juli, considerados en Patrimonio Cultural de la Nación, correspondiéndole a la Ley fijar las medidas correspondientes, restrictivas de la propiedad que sean necesarias para la realización de esta protección, así como las modalidades de expropiación de encontrarse en peligro de pérdida y la naturaleza de la indemnización o justiprecio a los propietarios.   

Nuestras normas legales en el Perú son claras y precisas, garantizan la conservación, preservación y promueven el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos y de los bienes que lo integran, cualquiera que sea su régimen jurídico y su titularidad. La Ley penal debe sancionar sin miramientos los atentados contra su patrimonio.

Hoy en día no cabe duda alguna acerca de la necesidad legal y en concreto de proteger penalmente el patrimonio cultural de Juli o de cualquier pueblo. Basta con tener presente el mandato constitucional del Art. 21 de la CPP, la Ley 28296 y Ley 27972, Ley 27867, las mismas constituyen una obligación de las autoridades municipales, debiendo establecer como mínimo sanciones para la conducta atentatoria y el incumplimiento de funciones y de las leyes.

Por lo demás, hay pocos pueblos como Juli, con poderosa presencia por la majestuosidad de su rostro y el mensaje singular de su pasado, que su avasalladora personalidad impone sobre quienes la habitaron y habitan. Juli no es una ciudad nacida recién ayer, es una ciudad prehistórica del otrora Reino Lupaca, hecha y levantada por hombres aimaras que creyeron descender o ser hijos del sol (Luphihaqis), en su ecológico paisaje y en su tranquilidad del lago para vivir.  

Si medimos su existencia en el reloj de la historia encontraremos que es antiquísima de rostro, aprisionada por sus cerros que le dan un aire distinto a campo o ciudad, la llamaron en 1630 y 1636, la “Roma y Santa Sede de las Indias”, “La Roma del Perú” y “Pueblo Sancto”, no sólo por sus templos coloniales, sino también por la similitud de sus colinas con Roma, los miles de feligreses andinos que fueron evangelizados, y que hoy muy pocos vecinos tratan de buscarle su  propia identidad.  

Esta es el Juli que amamos, aunque a veces no sepamos comprenderlo, esta es Juli de nuestros padres y de nuestros hijos. Las actuales generaciones que han nacido y viven en Juli necesitan encontrar la matriz de nuestro pasado, coincidente con el legado histórico del Reino Lupaca dentro del Tahuantinsuyo y mostrar con orgullo que Juli-Chucuito fue parte conocida en el gran imperio de los incas y en la consolidación de la república independiente, donde los aimaras lucharon en los dos frentes: española y patriota; donde perecieron en defensa de sus libertades en la Batalla de Juli (cerro Caracollo) y en la pálida Batalla de Zepita, que preparó los encuentros de Junín y Ayacucho, el encuentro bélico favorable a las armas de la república, tras las desastrosas derrotas de Torata y Moquegua.

Finalmente, quiero terminar diciendo que, la corrupción constituye un fenómeno insidioso, amplio y variado, que comprende actividades públicas. No se trata únicamente el tosco saqueo y atentado al Patrimonio del Estado. La corruptela comprende ofrecimientos y la recepción de sobornos; la malversación y mala asignación de fondos y gasto públicos, para no decir sobre presuntas obras sobrevaloradas como el teatro municipal, saneamiento y alcantarillado de agua potable, pavimentación de la Av. Alfonso Ugarte, hospitales y coliseos entre otros, esperamos que la nueva gestión municipal tenga que realizar una auditoría contable, o será que nosotros iniciemos una vez más este pedido o la denuncia correspondiente. <>