EL MIEDO LOS ENLOQUECE
Por Gustavo Espinoza M.
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oncluido
el cómputo oficial de votos efectuado por la Oficina Nacional de Procesos
Electorales (ONPE) se confirmó el segundo lugar en el escrutinio general
para el candidato de Juntos por el Perú Roberto Sánchez, abanderado del movimiento Popular, en los comicios
nacionales celebrados recientemente.
22,096
votos marcaron finalmente la distancia entre el candidato del Sombrero y el
hombre de la gorra, Rafael López Aliaga.
quien hizo todo lo que pudo para presentarse como “el Trump peruano” lo que
permitió que algunos ingeniosos lo llamaran simplemente “el tramposo peruano”.
En verdad que este hombre resultó un fiasco para quienes confiaron en él. No ganó en ninguna de las 24 regiones que tiene el país. Se podría decir que, en Lima, pero eso no es exacto. Lima tiene 9 provincias, y “Porky” -como también se le llama- ganó apenas en una: Lima Metropolitana y eso le permitió redondear el 11% de la votación total.
De
este modo se confirmó que el ballotage -es decir, la segunda vuelta- tendrá
lugar el 7 de junio, fecha en la que Keiko Fujimori y Roberto Sánchez dirimirán
la victoria en unos comicios que han asustado en extremo a la clase dominante.
Las
cosas podrían haber ocurrido con toda normalidad. Eso no fue así porque, aunque
la Mafia en el Poder preparó todo para “ganar”, la realidad fue distinta y eso
permitió que cundiera el pánico en las filas del oficialismo.
A
partir de entonces, el miedo llevó a los dueños del Poder a cometer sucesivos
errores que le asestaron una nueva derrota política: la pérdida de la
credulidad. Hoy, ni ellos mismos creen en las patrañas que inventan para
revertir su derrota, de modo que sólo les queda repetir millones de veces lo
que afirman, para ver si ellos mismos se convencen de lo que dicen.
Nunca
se ha registrado en el Perú un proceso electoral enteramente limpio y cabal.
Todos -sin excepción- conocieron de irregularidades más o menos
graves y ellas perjudicaron siempre a uno u otro segmento de la población.
En esta oportunidad no se abrieron las mesas de sufragio para 52 mil electores
en algunas zonas del Cono Sur de la capital, por lo que tuvieron que votar al
día siguiente. “Porky” clamó entonces por “fraude” y exigió se habilitaría una
elección para ellos, asegurando que todos los electores de esas Mesas eran
“suyos”. Así se amplió la votación, pero el escrutinio de esos votos, no
favoreció a López Aliaga.
El
siguiente objetivo, fue el gerente de la ONPE, Piero Corvetto. A este funcionario -también “hombre de Inteligencia”, se
la tenían jurada desde el 2021. Aún se recuerda que en las elecciones de ese
año, lo culparon de la derrota de Keiko. Incluso pretendieron agredirlo
cuando concurrió a un almuerzo familiar en el Club Regatas de la capital.
Pensaban quitarlo de la ONPE, pero “se les pasó”.
Cuando
se vio su caso, los “cerebros” de la Mafia estaban ocupados adivinando quiénes
podían ser candidatos presidenciales, para meterlos presos o inhabilitarlos por
diez años para que no pudieran postular. Corvetto no estaba en esa la lista, de
modo que ”se les fue”. Pero ahora, lo pusieron en su colimador.
Aunque
la ley le prohíbe renunciar al cargo, y no permite su cambio, igualmente
exigieron su salida y lo obligaron a renunciar. Luego de eso, demandaron que
“se pudra en la cárcel”, una suerte que desean fervorosamente también a todos
sus enemigos. Eso no impidió, sin embargo, que la ONPE continuara
con su escrutinio que terminó reconociendo la victoria de Roberto Sánchez.
Como
las cosas no podían cambiar dieron entonces otro paso: demandaron la
convocatoria a elecciones “complementarias” para que votaran en ellas los que
no habían hecho uso del derecho al sufragio. Tamaño despropósito no podía
prosperar porque supondría anular todo lo actuado. Sólo de esa manera
podría abrirse paso a una nueva votación.
Para
“hacer más fácil” la cosa, demandaron que la nulidad se circunscribe a la
fórmula presidencial, no a la votación parlamentaria, con lo cual se les cayó
todo el sustento. Admitir la propuesta implicaba considerar fraudulenta la
elección presidencial, pero válida la parlamentaria, no obstante corresponder
las dos a un mismo proceso y haberse hecho incluso con la misma cédula de
votación.
Como
el Jurado Nacional de Elecciones descartó la idea, alzaron otra: la nulidad de
todo el proceso electoral y la convocatoria a nuevas elecciones. Y esa propuesta,
tampoco tuvo acogida.
En
el extremo de orfandad de ideas. se aferraron a un hecho completamente
distinto: la compra de aviones F-16 a
una empresa norteamericana y que fuera “diferida” por el presidente Balcázar.
En torno al tema montaron un verdadero escándalo y hasta acusaron al Jefe
de Estado poco menos que de “traición a la Patria”.
Ha
sido descomunal el show. Todos los medio comunicación se sumaron a esa
campaña. La prensa escrita, radial y televisada desplegó una ofensiva pocas
veces registrada en el país para “protestar” contra el Jefe del Estado por no
haber refrendado el acuerdo. Dieron tribuna a ex ministros, parlamentarios,
militares en retiro y personalidades de diverso signo para que ataquen la
decisión presidencial marcándola a fuego por haber puesto “en riesgo” la
relación entre el Perú y los Estados Unidos. .
De
por medio cabe señalar que el Presidente Balcázar simplemente dijo que era
mejor espera unos meses para que esa decisión tan costosa fuera asumida por el
nuevo gobierno ¿Por qué entonces arman tanto alboroto? Muy simple: ellos
piensan que a lo mejor, “el nuevo gobierno”, revierta el caso y no compre los
aviones. Ahora, o nunca, pareciera, por eso, ser la consigna.
En
ese marco, la conducta del Virrey, es decir el embajador yanqui en el Perú, fue
la expresión de la prepotencia más descarada. Pero no hubo una sola crítica en
su contra. Al contrario, solidaridad con su causa, porque representaba la
civilización “occidental y democrática”, que tanto ama la clase dominante en
nuestro país,
En
el extremo estos “pro yanquis” buscan ahora “vacar” al presidente Balcázar en
el transcurso de la próxima semana. Pero si no lograran hacerlo, por lo menos
ya metieron una pica en Flandes: el
nuevo ministro de Defensa es un fujimorista de tomo y lomo. Cotiza para el
“partido” y asesora a congresistas de FP. Y Keiko dice, con el cinismo que le
caracteriza, que “no representa” a Fuerza Popular.
La
ofensiva reaccionaria vino por oleadas. Pidió primero la nulidad de todo,
después, la nulidad de Lima, luego, que voten los que no votaron. Todo les
falló. Y les falló también el cómputo en mesa y con audiencias públicas.
En suma, perdieron todo. Y ahora buscan un Golpe de Estado que declare
“ilegales” los comicios realizados y prolongue el mandato del parlamento
actual. Pocas veces han abierto con tanto descaro las puertas de la guerra
civil en el Perú,
En
definitiva, la batalla no ha concluido. Ahora hay que ganar en la segunda
vuelta y recuperar para los peruanos la capacidad de decisión soberana. Si a
eso, le llaman “comunismo”, tendrán tiempo para desasnarse más adelante. Por
ahora, el pueblo habrá de seguir su marcha. <.>



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