miércoles, 7 de junio de 2023

SIMBOLO DE CULTURAS ORIGINARIAS DE LOS ANDES CENTRALES

 CHAKANA

Y PLURINACIONALIDAD EN BOLIVIA

Itzamná Ollantay

26 febrero 2021

E

n Bolivia, hace unos días atrás, a raíz de la divulgación que hizo el gobierno plurinacional de su logotipo con forma de la Chakana, sectores ejecutores del último Golpe de Estado en Bolivia arengaron nuevamente contra las simbologías de Abya Yala, esta vez, acusando al gobierno de Arce-Choquehuanca de sustituir, de forma inconstitucional, el sagrado Escudo de Bolivia por la Chakana. Sí. Los mismos que quemaron la Wiphala y masacraron a indígenas que enarbolan este símbolo patrio, hace tan sólo meses atrás.

¿Qué es la Chakana?

Chakana es un código que tiene la forma de una cruz griega escalonada que para los pueblos andinos expresa/sintetiza la totalidad. En quechua chaka quiere decir puente que une los extremos. La Chakana consta de dos puentes imaginarios que unen Norte-Sur, Oriente-Occidente. Expresa la comunión entre todas las dimensiones de la coexistencia cósmica.

Chakana simboliza/sintetiza la comunidad cósmica, y dentro de ella a la comunidad humana. Es la expresión del equilibrio y comunión entre la noche y el día, varón y mujer, finito e infinito, materia y espíritu, sol y luna… Es un código del equilibrio y comunión en y con la totalidad cósmica.

Este código no es exclusivo de las civilizaciones andinas. En Chichen Itzá, los mayas dejaron incrustada una prominente Chakana (no escalonada) a unos tres metros de altura en una de las edificaciones más grandes del lugar. Y así, chakanas se encuentran presentes en diferentes civilizaciones del mundo, evidenciando de este modo que este código, aunque no significa necesariamente lo mismo para todos los pueblos, no es exclusivo de los pueblos andinos. Mucho menos es la manifestación lítica de alguna doctrina cristiana.

¿Qué significa el Escudo boliviano?

Es la imitación de mal gusto de la virilidad española que los criollos intentaron materializar en una insignia de poder repleta de fusiles con puntas de cuchillo, cual si fuesen amenazantes falos violentos, adornados con lienzos de tres colores (rojo, amarillo y verde). ¿Qué exactamente quisieron expresar con esa insignia los fracasados criollos republicanos? Nadie sabe a ciencia cierta.

Dos siglos después de la República, y luego de cinco siglos de colonialismo recargado y continuado, sectores colonizados (creyentes republicanos) dicen sentirse identificados con dicho Escudo boliviano, con cuyos fusiles fálicos violaron y masacraron a sus abuelos y abuelas para someterlos. Así de dura es la realidad de la colonialidad. Las víctimas colonizadas terminan amando y defendiendo nada menos que el arma con el que diezmaron y aniquilaron a sus ancestros.

Esta condición de colonizados, cual apologetas defendiendo las insignias de poder de los colonizadores criollos, no es exclusividad, ni se agota en los sectores bolivianos. Lo viven y sufren nichos sociales del Perú, Chile, Ecuador, Argentina, México, Guatemala, …

¿Y la plurinacionalidad?

Lo más ridículo de las y los detractores de la Chakana en Bolivia es que se asumen como ciudadanos del Estado Plurinacional de Bolivia. Quizás no entendieron lo básico de los alcances del concepto de la plurinacionalidad que necesariamente implica la coexistencia fáctica de los diferentes símbolos/insignias/instituciones de los pueblos/naciones que conforman dicho Estado Plurinacional.

Después de más de una década de la creación del Estado Plurinacional en Bolivia, y ante la efervescencia del racismo o prepotencia criolla mestiza, se constata que el error que cometieron las y los constituyentes de dicho Estado Plurinacional es el no haber debatido, consensuado, el marco simbólico de la plurinacionalidad.

Crear un Estado Plurinacional dejando casi intacto los símbolos criollos republicanos, incluso el nombre, himno, héroes, etc., fue un error de gran magnitud para Bolivia. Sus consecuencias lo sufren ahora.

Repensar los símbolos patrios en los estados bicentenarios

Los símbolos patrios, por ser insignias de poder, no son inocentes. Tienen una carga ideológica potente prefomativa para la ciudadanía. Están diseñados para configurar sentimientos, formar voluntades, alrededor de un proyecto político de sus promotores.

    La mas antigua de Sudamérica está en Huaral, Perú
Por ello, en países como Bolivia, con la finalidad de evitar la autodeterminación de los pueblos, se impuso un solo Escudo nacional abarrotado de armas amenazantes para cuantos se atreviesen a pensar en contra de los intereses de las oligarquías. Por eso, ahora, el Escudo nacional repele a la Chakana multicivilizatoria.

En un país plurinacional como Bolivia, cuya Constitución Política define a su Estado como pacifista, es contradictorio enarbolar un Escudo de armas como máximo y único símbolo patrio. Es más, ese Escudo de armas que no pudo defender al país de ninguno de sus enemigos externos, no expresa la voluntad, las aspiraciones, ni los colores de los pueblos de Bolivia. Por ello, en aras de materializar la plurinacionalidad del Estado, urge debatir y consensuar los nuevos símbolos patrios plurinacionales.

Este reto de repensar y consensuar símbolos patrios también corresponde al resto de los estados bicentenarios del Continente. Somos países pluriculturales, en muchos casos, de manera creciente, aspiramos hacia la plurinacionalidad. En este sentido, es urgente tomar con seriedad el debate o la disputa de la narrativa sobre la nueva simbología que
representará a dichos estados plurinacionales en Abaya Yala.

Dos siglos del fracaso continuado de las repúblicas criollas, y de sus estados naciones racistas y monoculturales, deben de motivarnos mínimamente a preguntarnos: ¿Por qué debemos seguir cantando o marchando al ritmo de la Marsellesa francesa? ¿Por qué seguir enarbolando escudos, que aparte que no nos defendieron de nada, fueron y son utilizados para anular nuestras aspiraciones hacia nuestra legítima autodeterminación como pueblos? ¿Por qué seguir defendiendo como zombis el remedo de la estética europea de antaño que se materializa en los símbolos de la Patria de los criollos? <>




martes, 6 de junio de 2023

LENGUAS ORIGINARIAS EN EL ALTIPLANO PUNEÑO

PUQUINA 

EL IDIOMA SECRETO DE LOS INCAS

Tomado del Blog Expediente Oculto.

P

ara el común de los peruanos los incas hablaban quechua, algunos más informados, dirán que antes de conocer el quechua, los incas hablaron aymara, sin embargo, muy pocos saben que es muy probable que el idioma de los primeros incas que llegaron al Cusco no fue ninguna de estas dos lenguas sino un idioma arcaico, mucho más antiguo, reconocido por los primeros cronistas del virreinato como un "idioma particular" o "idioma secreto" que solo ellos entendían. En este post vamos a conocer cuál era este idioma, su origen y los rastros que podemos encontrar de su existencia.

El "lenguaje divino" de los Incas

La primera pista que se tiene sobre este idioma la da el Inca Garcilaso de la Vega en sus Comentarios reales. En esta obra, el autor nos dice lo siguiente: "los Incas tuvieron otra lengua particular que hablaban entre ellos, que no la entendían los demás indios ni les era lícito aprenderla, como lenguaje divino", además agrega que, según información de sus fuentes, esta lengua se "había perdido totalmente, porque, como pereció la república particular de los Incas, pereció también el lenguaje dellos".

Pero Garcilaso de la Vega no fue el único. Diego Cantos de Andrade (1586) en su obra “Relación de la Villa Rica de Oropesa y minas de Guancavelica", dijo lo siguiente:

“...En este reino hay mucha diferencia en los naturales de lenguas; pero en todo él los caciques y principales de los repartimientos tenían obligación de saber la lengua general que llaman quíchua, para saber y entender lo que se les mandaba de parte del inga, y para que, yendo a su corte, la entendiesen sin intérprete; y entre el mismo inga y su linaje y orejones hablaban otra, y ésta ningún cacique ni demás personas de su reino tenían licencia para aprendella ni vocablo de ella...”

De igual manera, el sacerdote jesuita Bernabé Cobo (1582-1657) dice lo siguiente:

“...otra distinta, de que usaban solamente entre sí cuando trataban y conversaban con los de su linaje, la misma que hablaban los indios del valle de Tampu [Tocco]que (...) con la mudanza que han tenido las cosas este reino con el nuevo mando de los españoles, [dicha lengua] la han ya olvidado los descendientes de los incas...”

Por otro lado el fraile mercedario Martin de Murua (1525-1618) dijo “que los hijos de los principales y de los orejones enseñaba al principio la lengua del Ynga, que era la particular que él hablaba, diferente de la quichua y de la aymara, que son las dos lenguas generales de este reino...”

Debido a estos registros, para los expertos y especialistas, queda claro que el Inca y el linaje de éste, no hablaba quechua, idioma considerado hasta la fecha como el idioma oficial del imperio incaico. Si no, una lengua completamente distinta que era "incomprensible" para la mayoría del imperio, tanto así, que dejó de practicarse, hasta su extinción.

Para muchos historiadores, este lenguaje sería o bien un quechua muy antiguo o bien un aymara muy antiguo, sin embargo, el lingüista peruano Rodolfo Cerrón Palomino sostiene que este idioma sería el conocido como Puquina.

El Puquina: la lengua olvidada

Según Cerrón, existen palabras tomadas por el propio Garcilaso de la Vega como el nombre de los incas (Capac), palabras como Inti (que no quiere decir sol en puquina sino está relacionada con Anti, que significa Oriente) o los topónimos (nombres de los lugares) con que fueron nombrados algunos territorios del Imperio que no coincidirían con el quechua o el aymara, que harían pensar la existencia de una tercera lengua.

Vale recordar que el Imperio español decretó en 1575 como lenguas oficiales del reino del Perú, tres lenguas: el quechua, el ayumara y el puquina. Lenguas que debían ser aprendidas sobre todo por los sacerdotes españoles con fines evangelizadores.

Ahora bien ¿si el puquina fue una lengua tan importante, tanto para ser considerada como un idioma oficial del antiguo reino del Perú, por qué desapareció? Cerrón sostiene que esto se explicaría por dos razones. La primera es que en el momento que España declaró como oficial esta lengua, los hablantes de puquina ya estaban quechuarizados o aymarizados; y la segunda razón fue por motivos prácticos, pues los evangelizadores, al ver que los idiomas quechua y aymara eran los más populares y que la minoría hablante de puquina, también entendía estos dos idiomas, prefirieron solo evangelizar, aprender y registrar, el quechua y el aymara.

¿Dónde se originó?

Según documentos del siglo XVI y XVII, el puquina habría sido originario y masivo en el sur del país, ocupando regiones nacionales por el norte hasta Arequipa y por el oriente con Puno y parte de Bolivia (incluido el lago Titicaca) y por el sur, hasta Iquique, Chile.

Cerrón señala que si se toma como base la leyenda de que Manco Cápac y su linaje son originarios del lago Titicaca, estos habrían hablado puquina (no aymara como se cree), y luego, cuando se trasladaron al Cusco, aprendieron a hablar aymara (no quechua) lengua traída por el Imperio Wari desde Ayacucho.

"Cuando los primeros incas, los ancestros de los incas se trasladan del Titicaca hacia el Cusco, llegan a una región en la que se hablaba aymara, son una minoría, tienen que aprender la lengua de la zona. Estos primeros incas se aymarizan a la tercera gneración, no pueden imponer su puquina porque son minoría, establecen alianzas matrimoniales, las mujeres hablan aymara y los hijos hablarían también este idioma", sostiene el lingüista Rodolfo Cerrón Palomino. De esta manera, asegura, el aymara se volvería en lengua oficial de los incas hasta el año 1540 aproximadamente.

Ya en tiempos de Pachacútec hacia adelante, los incas adoptarían el quechua, luego de conquistar a los chancas, hablantes de esta lengua.

La clave toponímica

Esta hipótesis puede confirmarse gracias a la toponimia. De esta manera palabras puquinas como titi, que significa Sol; baya - paya - waya, que significan Llanura o pampa; laque - raque, que significa barranco; mora, que significa Centro; cachi, que significa cerco (en quechua significa sal), son la base de distintos lugares o centros religiosos desde el incanato hasta nuestros días. Localidades como Hachacachi, por ejemplo, significaría Gran cerco y no Gran sal como sería en quechua. De la misma manera Titicachi, significaría Cerco del sol.

"La onomástica es la fuente que nos permite verificar que en esos territorios descritos en los documentos históricos se habla una tercera lengua que hacía uso de estos elementos que no eran quechua ni aymara y que por lo tanto podría ser asignada a esta tercera lengua, la lengua puqina", dice Cerrón.

El lingüista sostiene que la existencia del puquina como primer lenguaje de los incas, nos hace repensar nuestra historia pues siempre se ha pensado que la historia de los incas está escrita en quechua, o en el mejor de los casos, aymara, sin embargo, hay que reconocerle al puquina, este "idioma secreto" y hoy olvidado, el lugar histórico y la importancia lingüística que merece. <>



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Ver también: https://pt.scribd.com/document/426237653/La-Cultura-Puquina-Leonidas-Bernedo-pdf#

lunes, 5 de junio de 2023

DANZAS DEL ALTIPLANO PUNEÑO

 UKUKUS

Por María Ester Nostro

También llamado Pablucha o Ukumari, el Ukuku es un personaje legendario, hijo de una mujer y un oso, que se comunica con la divinidad sin olvidar su relación con los glaciares de altura, origen del agua que da vida a las comunidades. Al sur del Cuzco, en Perú, baila sin descanso en la fiesta del Señor de Qoyllurit´i

-“¿Qué es la fiesta del Señor de Qoyllurit´i?”, preguntamos.

La pregunta está dirigida al artista plástico Miguel Araoz Cartagena, autor de los cuadros que, en el Museo del Qorincancha, en Cuzco, ilustran la concepción inka de la Vía Láctea y de los ceques o líneas que unían imaginariamente los santuarios del Tawantinsuyu. Además, vestido con su traje de Ukuku, baila durante cuatro días en la fiesta del Señor de Qoyllurit´i, para, finalmente, amanecer de rodillas ante Tayta Inti en la ceremonia de Inti Alabado, a más de 5.000 m de altura.

“Es un espacio muy fuerte donde la fe se vive intensamente y en distintas manifestaciones”, responde el entrevistado, tratando de sintetizar la experiencia, de la que participan cerca de cien mil peregrinos en el valle de Sinaqara, al pie del glaciar Qolquepunku, a 4.600 m de altura.

Días antes de Corpus Christi, con la luna llena, los peregrinos y comparsas de bailarines con coloridos trajes según sus comunidades de origen, bajan de sus vehículos en la ruta asfaltada y comienzan un ascenso pausado y festivo, con escalas en adoratorios (cruces) y apachetas (túmulos de piedras), hasta llegar al santuario del Señor de Qoyllurit´i a 8 km de distancia.

Dice la tradición indígena el sitio fue un observatorio astronómico inkaico y lugar de rituales cuando la reaparición de las Pléyades en el cielo marcaba el retorno, luego del solsticio de invierno, de los tiempos de producción y abundancia.

La tradición cristiana, en cambio, habla dela revelación, en el siglo XVIII, del niño Jesús a un pastorcito llamado Mariano Maita. Cuando el obispo de Cuzco quiso verificar el hecho, Jesús, con el nombre de Manuel, lo recibió en la nieve vestido de blanco y rodeado de una luz brillante para luego, cuando el prelado pretendió tocarlo, transformarse en un arbusto típico de la zona, el tayanka, con un Cristo crucificado pendiendo de su tronco. Actualmente se venera una réplica de esta cruz en el pueblo de Tayancaniy es traída cada año hasta Qoyllurit´i para, luego de la fiesta, ser devuelta a su santuario en lo más arduo del peregrinaje.

Tras su muerte súbita, Mariano fue enterrado bajo la roca donde su amigo Manuel apareció por última vez. La devoción por el sitio motivó la construcción de una capilla alrededor de la piedra, donde se pintó la imagen de Cristo crucificado.Es el santuario del Señor de Qoyllurit´i.

En quechua, Qoyllur significa estrella, y Rit´i nieve. Y la misión última de los Ukukus, dice la creencia, es encontrar la mítica Estrella de las Nieves, enterrada en el corazón de la montaña, a 6.362 metros de altura.

-“¿Quiénes son los ukukus?

-“Tradicionalmente, en Qoyllurit´i se reúnen dos “naciones” indígenas, una de Paucartambo, quechua, y la otra de Quispicanchi, aymara. Traen cientos de comunidades con comparsas de bailarines con sus atuendos y danzas distintivas. Están los Chunchus, de la selva amazónica; los QhapaqQolla, aymaras con máscaras y pieles de llama; los Machula, jorobados, con abrigo largo y bastón. Y también los Ukukus o Pabluchas…”




En la leyenda, el ukuku, único oso existente en Sudamérica, se une a una mujer que da a luz un ser de fuerza extraordinaria, quien, luego de mucho sufrimiento, se relaciona con la divinidad y recibe el encargo de, anualmente, traer a su comunidad un bloque de hielo glaciar para asegurar los cultivos, la supervivencia de la gente y la sanación de los enfermos. Durante la fiesta de Qoyllurit´i, los Ukukus lucen máscaras tejidas, casi siempre blancas, trajes con flecos de lana, simulando la piel del oso, y largos látigos cruzando el pecho. Hablan con voz aflautada, bailan alegremente,ayudan a mantener el orden y asistir a los peregrinos.

-“¿Cuál es el rol de los Ukukus?”

-“El de bailarín. Se sale de la comunidad bailando y se sube de igual forma, bailándole a la montaña, a los apus (espíritus protectores), en el saludo a las cruces, a las apachetas y al señor de Qoyllurit´i en el santuario. Mientras subes diría que no es bailar, es caminar con una música que replica el latido del corazón. Es un ritmo natural que facilita la marcha. En la danza se hace más intenso, especialmente en algunas las de peleas rituales con látigos… Antes teníamos la total responsabilidad de mantener el orden, especialmente en lo referido al alcohol, que está prohibido, o de traer bloques de hielo del glaciar, lo que ya se hace menos a causa del calentamiento global…”

-“¿Entonces con el baile termina la participación en la fiesta?”

-“No, el baile es solo la forma en que se realiza la misión, que no termina el segundo día cuando la mayoría de los peregrinos regresa a sus comunidades. Al día siguiente se llevan cruces a diferentes apus bajo la responsabilidad de cada una de las “naciones” peregrinas y se las baja a medianoche, por la nieve, en una procesión a la luz de las velas. En la mañana, y luego de la misa de bendición, las comparsas se salen a la parte más difícil del ritual”

-“¿De qué se trata?”

-“De caminar 24 horas por la alta montaña, siempre bailando, para devolver al Señor de Tayancani y a la virgen Dolorosa a su santuario, en el poblado de Tayancani”.

Esta procesión sale de Qoyllurit´i a mediodía para llegar a la comunidad de Yana Cancha al son de los pututus. La imagen del Señor de Tayancani, es llevada de manera muy respetuosa y ritual, especialmente cuando los Ukukus y sus compañeros danzantes se organizan en dos columnas enfrentadas, cada una en la falda de una loma, y avanzan entrecruzándose a la carrera en la hondonada que los separa para trepar en la loma opuesta y volver a bajar entrecruzándose nuevamente hasta llegar al poblado.

- Es como una trenza de ADN en movimiento”.Con la salida de la luna se reinicia el viaje en su etapa más riesgosa. A pesar de que el frío es muy intenso y el oxígeno escasea, el principal peligro es la “presencia” de los “kukuchis”, almas condenadas que vagan por las nieves con aspecto de monjes que asustan y dañan a los peregrinos. Pero los Ukukus no solo deben ayudar aahuyentar a estos seres maléficos, sino a sobrellevar el agotamiento en medio de la noche y el viento helado que reina en las alturas.

Tras horas en el sendero, los caminantes llegan al punto más alto y solitario, el Intilloqsina, y para cuando el cielo comienza a clarear, alrededor de las 6, Ukukus y danzarines forman una hilera de más de un kilómetro de largo, en el borde de la montaña, esperando el amanecer.

Al despuntar el sol tras la montaña y a medida que sus rayos van tocando, uno a uno, a los peregrinos, éstos van cayendo de rodillas, en adoración… Es la ceremonia de Inti Alabado, la culminación de la peregrinación y el momento en que el Señor de Qoyllurit´i, y Tayta Inti se hacen uno



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Fuentes: Entrevista personal a Miguel Araoz Cartagena.

ACERCA DE GAMALIEL CHURATA *

 Rodolfo Sánchez Garrafa

L

a generosidad de José Luis Ayala explica mi presencia en esta mesa. Considero que mi único mérito para esta distinción es, quizá, haber conformado el Comité Peruano del Centenario del Nacimiento de Gamaliel Churata establecido en Lima en noviembre de 1996.

Es seguro que a ninguno de los aquí reunidos nos es ajena la figura del extraordinario escritor Gamaliel Churata, hombre representativo de su tiempo. Digo esto no porque Arturo Pablo Peralta Miranda, el hombre llamado así tras el seudónimo enunciado, sea el ejemplo de lo que fueron todos los que compartieron con él las mismas circunstancias en tanto productos de la historia, sino en cuanto él hizo todo lo que le fue posible hacer para conquistar su libertad y asumir su potencial papel de creador de la historia. Es decir, Gamaliel Churata no ha pasado a la historia, ya estaba como todos nosotros en la historia, pero pocos ejercitamos como lo hizo él la capacidad de trascender a las contingencias, mantenerse en pie, exponer el rostro propio, actuar distinguiendo lo particular de lo general, lo contingente de lo real, lo inhumano de lo humano, lo auténtico de lo inauténtico. Eso es lo que hizo Gamaliel Churata, por eso lo reconocemos como un gran hombre, como un hombre descollante y creador de la historia.

La magnitud de su obra creadora

Por lo escrito hasta ahora sobre Churata y, particularmente, gracias a contribuciones invalorables como el libro que se presenta esta noche: Innata vocación del escritor GAMALIEL CHURATA que tiene como editor al ilustre intelectual José Luis Ayala, sabemos que Churata empezó a escribir desde los años treinta del siglo pasado, siendo autor de El pez de oro, una obra considerada medular del Perú y aún de América, y -en palabras de Ricardo González Vigil- “probablemente la creación literaria más compleja y ambiciosa llevada a cabo por puneño alguno” (Cit. Ayala 2017: 312).

La colosal producción de Churata se extiende a muchos otros trabajos, entre los cuales el volumen que hoy se presenta nos brinda información sobre El pez de oro, libro de libros, que involucra otros como Españoladas, Pueblos de piedra, Mama kuka, Puro andar, Morir de América, pero también nos ilustra sobre textos a los que solo recientemente hemos podido acceder como es el caso de Resurrección de los muertos. Ahora bien, todo este esfuerzo creador configura una anticipación vanguardista, indigenista y filosofante (R.G.V). Es claro que el carácter de tales atributos vino siendo todavía general y apenas indiciario. José Luis Ayala nos ayuda a palpar más de cerca esta obra, al puntualizar que: a) La escritura de Churata sigue una tradición andina distanciada con claridad de la colonial imperante, b) Su vanguardismo conlleva una expresión de creatividad cosmogónica, c) Se inscribe en la corriente de la escritura híbrida, d) Propone una reconceptualización radical del deber ser de la literatura americana y de las estructuras cognitivas de nuestro pensamiento crítico. Cada uno de estos rasgos es tratado con seriedad y convicción por José Luis Ayala; de ahí que, luego de una lectura detenida de su análisis, sea difícil desconocer el carácter amplio, emergente, insólito, de la propuesta magistral de Churata.

El joven Gamaliel

El reconocimiento a la estatura intelectual de Churata

Año 2017, la obra de Gamaliel Churata empieza a ser estudiada por importantes críticos y académicos del siglo XXI. Tuvieron que transcurrir sesenta años desde la publicación de El pez de oro (1957) para que pasara a ser leído con avidez por un sector importante de lectores en nuestro medio y en otras latitudes del mundo.

El lenguaje rupturista empleado por Churata, la mezcla de lenguas o hibridismo lingüístico, la estructura divorciada de la linealidad en sus libros y un supuesto carácter onírico, habrían incidido en la limitada difusión de la obra churatiana hasta años recientes.

Esto es justamente, lo que se desprende de unas notas compartidas por Eloy Jáuregui, para quien, en sus primeros encuentros, El pez de oro era un constructo polisémico y polifónico que en las postrimerías de los años setenta gozaba de una inexplicable oscuridad y complejidad. Centro de un debate inaugurado en Puno en 1979 por Omar Aramayo en su tesis “El Pez de Oro, la biblia del indigenismo”, a la que siguieron “Historia social e Indigenismo en el Altiplano” de José Tamayo Herrera, y otros trabajos como “Las fronteras de la escritura. Discurso y utopía en Churata” de Miguel Ángel Huamán escrito en 1994.

El conocido crítico literario Ricardo González Vigil escribió en 1983 “en el Perú casi nadie ha escuchado hablar de El pez de oro (¿cuándo será reeditado? ¿quién publicará los numerosos inéditos de Churata, y recopilará los seis mil artículos que dejó dispersos?)”.

Para hacer breve el recuento, responderemos directamente que, sin duda, ha sido José Luis Ayala el protagonista principal en la ardua tarea de editar, difundir e investigar la obra de Gamaliel Churata. No solo ha jugado un papel decisivo en sucesivas reediciones de El pez de oro (1987, 2011), sino que ha promovido la reconstrucción del trayecto vital de Churata hasta convertirse en uno de los mejores conocedores de su biografía; aquí en Innata vocación de escritor están los testimonios que así lo demuestran: La mesa redonda sobre la vida y obra de Gamaliel Churata (1991), la celebración peruana del Centenario del Nacimiento de Churata (1997), la larga jornada por la recuperación de textos inéditos de Churata, su participación en el Simposio Internacional sobre Churata y el desarrollo de las epistemias en la era de la globalización (Pittsburgh, 2016), y ahora, abreviando, la publicación de Innata vocación del escritor Gamaliel Churata (2017) que así como en sus empeños anteriores ha implicado la movilización de muchísimas personas con sus testimonios, rescate epistolar, pesquisa documental, sensibilización institucional y gestión cultural a diversos niveles. José Luis Ayala no solo es un biógrafo de Churata sino que es un difusor informado de su pensamiento. Diría que ha hecho más que contribuir al retorno de Churata desde el fondo del tiempo, ha logrado que el autor de El pez de oro nos transmita la energía vital que conservan sus escritos, un kamay primordial que tanta falta nos hace a los habitantes de akapacha. Ya lo había anticipado Churata, al afirmar que los muertos no solo hablan y viven a través de los vivos, sino en el caso de los escritores ya sean poetas o novelistas, hablan y viven (y fecundan, agrego) en los textos que dejan escritos.

Debo también señalar, sin embargo, que el papel de José Luis Ayala no se ha limitado al de un ayudante de cámara -en el sentido asignado a este rol por el filósofo Karel Kosic-, es decir su propósito no ha sido ni es, según creo, mostrar la imagen de un héroe, el del gran Churata, en sus facetas visibles y sus más humanas dimensiones, privadas éstas de sentido crítico por lo que podríamos considerar un desborde de admiración. No, lo que debemos elogiar en el andar, en el peregrinaje indesmayable de José Luis, es el deseo de motivar y avivar el interés social por un pensamiento con fuerza suficiente como para irrigar los predios de la libertad y la construcción de identidad desde el mundo andino. Fruto de esa encomiable entrega, apoyada por otras mentes y corazones igualmente comprometidos, es perceptible que el reconocimiento a Churata se ha incrementado de manera exponencial y cualitativa, aunque sus lectores todavía no sean lo numerosos que sería deseable.

La universalidad de Churata

¿Cómo es que Churata siendo un pensador muy particular, incluso sui géneris, alcanza universalidad? El concepto de universalidad se aplica a elementos o situaciones conocidas y/o utilizadas mundialmente. Con este adjetivo solemos referirnos también a ideas o creencias que se basan en unas verdades válidas para una mayoría o totalidad social determinada. En consecuencia, es posible que existan y, de hecho, existen ideologías con pretensiones de universalidad que se contradicen entre sí.

En la plenitud de su obra creativa
El proyecto estético-ideológico puesto en práctica por Churata ha sido elaborado con ideas fundamentales de la cosmovisión desarrollada por las culturas ancestrales andinas y se alimenta también de saberes esenciales de la cultura occidental. Churata ha pugnado por cuestionar la hegemonía excluyente de la cultura occidental dominante, reclamando con lucidez la validez de un pensamiento originario que responde a la realidad en esta parte del mundo. El aporte de Gamaliel Churata es original, de un lado polisémico y, de otro, total, pues cubre con amplitud todos los espacios de manifestación de la cultura. Churata trata de hacernos entender que podemos ser modernos, sin abandonar la tradición. Su opción por una libertad de conciencia que desde lo telúrico y su valoración antropológica se muestre auténtica (Ayala, ibid: 35), es una apuesta heterodoxa que busca romper un sistema cerrado de pensamiento, a la luz de las conquistas conceptuales de la cultura andina que asume como propia. Es así como podemos explicar también la subversión profética de su legado y su innegable valor para proseguir la construcción de una filosofía que se inicia y culmina en la comunidad.

Para Churata lo andino está vivo, vigente, por lo tanto, en constante cambio y construcción a partir y sobre sus propias bases de pensamiento. Eso explica su decisión de escribir en español andino híbrido, esto es en español americano que contiene palabras, conceptos de orden cosmogónico y metafísico, así como una estructura de pensamiento, que provienen de la cultura andina y los distintos idiomas originarios de los Andes.

La universalidad de Churata, en términos de su presencia en la comunidad académica global, es algo que ya se viene produciendo y sus alcances serán seguramente mayores en los próximos años, pues cautivan su estética, su metafísica e incluso su proyecto social libertario. La universalidad de su pensamiento, considerando el valor que posee para orientar el desenvolvimiento de la sociedad a construir desde los pueblos andinos, si bien relativa, es claramente pertinente a las circunstancias y proceso histórico continental.

Dicho esto, hermanas y hermanos en el seno de los Andes, solo resta agradecer a José Luis Ayala su desprendimiento, que a la vez constituye una afirmación de sí mismo, demostrada muy concretamente en su decisión de ya no ejercer el periodismo cultural para dedicarse por completo a Churata, y seguir trabajando para que se le conozca mejor. Churata ha pasado a ser raíz en el árbol milenario de la cultura andina y José Luis es, hoy por hoy, uno de los mejores frutos de ese árbol viviente, un fruto sazonado, de esos que aseguran el vigoroso futuro de nuestros pueblos.

Lima, 18 de julio de 2017.

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** Comentario expuesto en la presentación del libro Innata vocación del escritor Gamaliel Churata publicado por José Luis Ayala (Casa Museo José Carlos Mariátegui, Lima

domingo, 4 de junio de 2023

PINTOR VINATEA REINOSO Y LAS BALSAS DE TOTORA DEL TITIKAKA

 








Jorge Vinatea Reynoso

Nació en Arequipa el 22 de abril de 1900. Hizo sus estudios en el Colegio de la Independencia Americana de Arequipa y en 1918, viene a Lima en donde su entusiasmo juvenil queda impactado por la poesía de César Vallejo, la fuerza filosófica de José Carlos Mariátegui y al mismo tiempo por la idea de una pintura de dimensiones universales del maestro Daniel Hernández y el artista español Manuel Piqueras Cotoli egresa como artista en 1924. Es requerido inmediatamente como profesor de dibujo y pintura del más alto centro de estudios artísticos.

En agosto de 1926, presenta en Lima su exposición de mayor trascendencia y una de las más significativas en la pintura peruana. Con más o menos 20 óleos y acuarelas sobre temas peruanos expresados a través del encanto de una delicada iluminación, de una pincelada espontánea y elegante, cautiva la gran ciudad. La belleza de sus cuadros se trasmite no sólo por medio de los valores plásticos sino por el carácter humano y el espíritu festivo de sus composiciones.

En 1927, viaja por la sierra sur del país, visita Cusco y Puno captando sus mejores impresiones en maravillosos cuadros.

El  15 de Julio de 1931 en Arequipa,  fallece de una enfermedad crónica, José Vinatea Reynoso en plena juventud, a los 31 años de edad.


OPINION. HECHOS DE LA COYUNTURA PERUANA

 NAVEGANDO A CONTRACORRIENTE

Por Gustavo Espinoza M.

F

inalmente, y con la firma de Dina Boluarte y Alberto Otárola, el gobierno peruano autorizó el ingreso al país de tropas norteamericanas bajo el pretexto de “adiestrar” a los militares peruanos en la lucha contra la convulsión social, el terrorismo y otras lindezas.

Fue mediante la Resolución Legislativa N° 31758 publicada en el diario oficial, que los peruanos nos enteramos formalmente que se había concretado el acuerdo parlamentario aprobado a solicitud del Ejecutivo, y en detrimento claro de nuestra Soberanía. Dicho de otro modo, dejamos de ser un país independiente, para convertirnos en colonia USA.

La operación no será parcial, sino total, porque mediante la Resolución complementaria N° 31757 se autorizó la incursión de medios aéreos, náuticos y personal militar especializado, además, claro está, de servicios de inteligencia añadidos.

Cabe anotar que esta decisiónm fue firmada en Palacio de Gobierno el 31 de mayo, día de cumpleaños de la señora Boluarte, que apagó 61 velitas cantando el Happy Birthday probablemente en el idioma de James Monroe,

Tal vez la precaria ocupante del sillón presidencial pensó hacerse a sí misma un regalo que le devuelva la calma después de escuchar por todas partes la canción de los niños de la Escuela de Asillo en la provincia de Azángaro. Entonces, para combatir la depresión, firmó el dispositivo que puso en marcha este operativo siniestro,

Don más preciado que verse protegida por la Infantería de Marina de los Estados Unidos, no pudo concebir la señora en esta circunstancia, de modo que dejó de lado hasta el último resquicio de vergüenza que podría haberle quedado, y estampó su rúbrica en el documento que esperaba Washington para disponer la partida de sus soldados.

Hoy se sabe entonces que no serán 700 los uniformados que habrán de arribar a nuestro suelo, sino 1,000. Ellos aquí, harán “maniobras” en el afán de convencer a los peruanos que llegan “con fines pacíficos” aunque armados hasta los dientes (no todos los peruanos son pacíficos como ellos, y nadie sabe a ciencia cierta cómo es que habrán de recibirlos, claro). La primera decepción, la tendrán sin duda, las gráciles muchachitas de la burguesía decadente capitalina, que los esperan rubios y de ojos azules.

Los que vendrán, más que seguro, serán portorriqueños, latinoamericanos, o afro descendientes; porque es a ellos a quienes el Pentágono les confiere el Alto Honor de ser carne de cañón en estas guerras que la Casa Blanca inicia hasta en el más oscuro rincón del planeta, como cierta vez lo dijera George Bush cuando le tocó el turno de hacerlo.

Como se sabe, Estados Unidos tiene alrededor de 950 bases militares repartidas en más de 190 países y dos millones de soldados que viven en situación de “ocupantes” en distintos confines. Para la administración yanqui, son héroes, pero para los nativos de uno u otro suelo son simples mortales que pueden pagar muy cara su osadía,

Así se demostró en Nicaragua, donde los sacaron a pedradas primero, y Sandino los hizo correr después; luego en Cuba -bahía de cochinos- pero también Vietnam, Laos, Siria, o Afganistán para citar sólo algunos puntos donde quedaron los huesos de quienes llegaron en cierta ocasión en son de victoria.

Hay quienes sostienen que este asunto no tiene mayor importancia porque se trata de un “convenio de asistencia” que viene del pasado. Pero otras veces, los visitantes han sido menos; y las cosas han tenido un carácter distinto y hasta más discreto.

Hoy el país vive momentos de tensión. Desde diciembre pasado el 81% de los peruanos está virtualmente alzado contra el régimen impuesto desde el 7 de diciembre del año pasado, y que despliega su gestión revestido de un cinismo inconmensurable.

Objetivamente, la ciudadanía no está en disposición de aceptar pasivamente la presencia de tropas de ocupación. Menos aún si, como es el caso, ellas se habrán de desplazar por casi todo el territorio nacional, incursionando para el cumplimiento y ejecución de “operaciones especiales” en lugares particularmente tensos, como Ayacucho, Huancavelica, Ucayali, Cusco o Apurímac.

Allí hubo muertos entre diciembre y febrero. Y esas tumbas, aún están frescas, como fresca también está la sangre que fuera derramada en sus campos y ciudades.

Más allá de las especulaciones que se puedan hacer, lo real es que el Perú vive una tensa calma. Y que el gobierno, no acierta una. Alberto Otárola acaba de hacer un inmenso papelón en la Cumbre de Brasilia donde hasta el Presidente del Uruguay lo dejó con la mano estirada y los otros mandatarios lo dejaron en la esquina para que no los estorbe.

La cita que promoviera el mandatario brasileño Luis Ignacio Lula Da Silva fue un encuentro de primer nivel en el que se afirmó una nueva etapa en la tarea de construir el diálogo y la unidad de las naciones de América del Sur.

La agenda del evento -la integración regional y el cambio climático- fue sustentada por macizas intervenciones de distintos mandatarios. Pero Gustavo Petro, Nicolás Maduro, Luis Arce y el propio Lula Da Silva trazaron una pauta constructiva y creadora.

La administración de Lima, nadando contra la corriente, no sólo hizo el ridículo sino que, adicionalmente, deslizó su perfil como la más sumisa y obsecuente de las dependencias en una región que afianza como derrotero esencial la defensa de la paz, la justicia, la independencia y la soberanía, palabras que aquí algunos simplemente no conocen ni entienden. <>




SOBRE LA MASACRE DE JULIACA

 TESTIMONIO CLAVE

*EI policía Javier Rivadeneyra Mesías admite ante un fiscal que se emplearon en Juliaca fusiles de asalto AKM con cuatro cacerinas de 30 cartuchos cada una. En suma, fueron armados como si de una guerra se tratara

Por: AMÉRICO ZAMBRANO/ SHANNA TACO

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 638, 2JUN23

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efundido en el tomo número 21 de la voluminosa carpeta fiscal sobre la muerte de 18 civiles durante las pro­testas en la ciudad de Juliaca, el 9 de enero pasado, se en­cuentra un testimonio clave que contradice las versiones de la presidenta Dina Boluar te y de su gobierno sobre el uso de armas letales contra manifestantes y ciudadanos desarmados por parte de las fuerzas de seguridad.

Se trata de la declaración del policía Javier Ángel Riva­deneyra Mesías, quien fue el jefe de una de las escuadras policiales encargadas de reprimir los disturbios civiles y reforzar la seguridad del ae­ropuerto ‘Inca Manco Cápac” de Juliaca, donde murió la mayor cantidad de personas en la jomada más letal desde que estallaron las manifestaciones antigubernamentales en diciembre del 2022.

Rivadeneyra, de 60 años, formó parte de un contingen­te de policías de élite de la Di­rección de Operaciones Espe­ciales de la PNP (DIROESP), cuya sede se encuentra en el distrito de Ate-Vitarte, que fue enviado desde Lima a Ju­liaca en cumplimiento de los planes de operaciones elabo­rado por el alto mando de la Policía Nacional.

Los policías de la DI­ROESP estuvieron en Juliaca desde el 27 de diciembre has­ta casi un mes después de los graves hechos de represión ocurridos en las inmedia­ciones del aeropuerto “Inca Manco Cápac” y otras zonas de Juliaca, que dejaron 18 ci­viles muertos y 226 heridos.

El 27 de febrero pasado, a las 11 y 15 de la mañana, Rivadeneyra brindó su mani­festación “libre y voluntaria” -y en calidad de testigo- ante el fiscal provincial Ernesto Rojas Cayllahua, de la Se­gunda Fiscalía Penal Corpo­rativa de la provincia de San Román, en Juliaca. Este se­manario tiene una copia de dicha declaración oficial.

En su testimonio ante el fiscal Rojas, Rivadeneyra reconoció que a él y a otros efectivos policiales se les dotó de un equipamiento antidisturbios que incluía ar­mas letales, como fusiles de asalto AKM, calibre 7.62 x 39 milímetros, para sofocar las protestas en Juliaca.

Rivadeneyra también re­veló que realizó disparos con su fusil AKM el 9 de enero pasado, el día en que 18 ciu­dadanos, entre ellos tres ado­lescentes, fueron asesinados por impactos de proyectiles de armas de fuego, según el acta de su declaración testi­monial.

Es la primera vez que un miembro en actividad de la Policía Nacional confirma en un interrogatorio ante el Ministerio Público que sí se utilizaron armas letales du­rante las protestas de enero en Puno.

La confesión del efectivo de la DIROESP se produjo cuando el fiscal Rojas le pre­guntó acerca de una relación de agentes policiales descrita como “Afectación Fusil AKM Comisión Juliaca”, en la que aparecen anotados su nom­bre y firma junto al número “803171”.

El testigo contestó que dicho código corresponde al número de serie del fusil AKM, calibre 7.62 x 39 mm., con cuatro cacerinas y 120 cartuchos, que le fue asigna­do el 28 de diciembre pasa­do. Es decir, al día siguiente de haber llegado a Juliaca en “comisión de servicio”.

Rivadeneyra dijo que tuvo el arma en su poder “hasta el 6 o 7 de febrero”.

En su declaración Rivade­neyra admitió que usó el fusil AKM para disparar tres car­tuchos el 9 de enero de este año en Juliaca.

El policía dijo que aquel día se encontraba al mando de una escuadra de 10 efecti­vos en el puesto de cabecera N° 12 del aeropuerto “Inca Manco Cápac”. De pronto, relató, “en el lugar se pre­sentaron 200 manifestantes aprox (...) provistos de com­bas (que) agarran y tumban una pared”.

“Al tumbar una pared -prosiguió- mi persona trató de verbalizar con una de las personas que se encontraban ahí (...) No se pudo lograr conversar con ellos. También usaron bombardas, huara­cas, botellas con combusti­ble y otras cosas más. Eso pasó entre las 13:00 y 14:00 horas, aprox. Luego de ello tumbaron dos paredes más y seguían atacándonos. Enton­ces realicé el uso de armas no letales, así como cápsulas de gas. Y como seguían atacan­do (...) entonces yo me vi obligado a hacer uso de mi arma de fuego, dis­parando al suelo tres veces, para no dejar que ninguno ingrese al aeropuerto”.

Rivadeneyra relató que disparó tres veces con el fu­sil AKM porque “solicitamos más granadas lacrimógenas y no llegaban”. “Entonces para disuadir el intento agresivo de los manifestantes realicé dicho acto de disuasión”, ma­nifestó el policía, asegurando que no hubo ningún herido ni lesionado en el lugar. “Des­conozco si es que las otras escuadras que estuvieron en el aeropuerto Inca Manco Cápac de Juliaca hayan uti­lizado o no las armas afecta­das”, declaró al fiscal.

El informe final de la Co­misión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) señaló que un grupo de al menos 10 personas fue im­pactado por proyectiles de armas de fuego en las inme­diaciones del terminal aéreo, particularmente en la ave­nida Independencia, el 9 de enero.

En dicha zona murieron tanto manifestantes como una transeúnte menor de edad y un médico brigadista en circunstancias que po­drían ser catalogadas como una “masacre”, según la CIDH. Otros civiles perdie­ron la vida ese mismo día en distintos puntos de la ciudad de Juliaca, como en las calles aledañas a los centros comer­ciales.

Por lo menos 17 de los 18 civiles fallecidos recibieron impactos de proyectiles de armas de fuego en la parte superior del cuerpo.

La "pareja tempestad" con caras de satisfacción por las muertes
y por la impunidad asegurada por los órganos jurisdiccionales

Expertos del Instituto de Medicina Legal (IML) encon­traron fragmentos de bala de calibre 7.62 x 39 milímetros en cuatro de los cuerpos, lo que coincide con los car­tuchos asignados a la PNP. Otras ocho víctimas tenían heridas ocasionadas por mu­niciones compatibles con los fusiles AKM que portaban las fuerzas policiales en el aeropuerto.

El fusil de asalto AKM es un arma de combate y de uso militar que puede desarrollar un gran volumen de fuego debido a la capacidad de la cacerina de 30 tiros. Su fabri­cación original es rusa, pero la Policía Nacional del Perú adquirió una réplica de ma­nufactura norcoreana.

Esta arma tiene un alcan­ce efectivo de 150 o 200 me­tros y un alcance máximo de 400 metros, según expertos consultados por esta revista.

El cartucho 7.62 x 39 mm. es una munición de guerra de origen ruso capaz de pene­trar una pared de ladrillos a 100 metros de distancia. Di­cha munición está prohibida para el uso civil.

Los distintos reglamentos y manuales de la Policía seña­lan que, en las operaciones policiales de control, mante­nimiento y restablecimiento del orden público, o durante disturbios y concentracio­nes tumultuosas violentas, el personal policial no debe emplear armas de fuego letales. Y subrayan que el equi­pamiento policial para estas acciones debe tener por lo general trajes de protección adecuados, bastones, gas pi­mienta, cascos antimotines, máscaras antigás y armas no letales.

El uso de la fuerza “es excepcional, debe ser pla­nificado y limitado propor­cionalmente, debiendo pre­viamente haberse agotado todos los demás medios de control, incluyendo el puni­tivo”, según una resolución publicada por la comandancia general de la Policía en octubre de 2022, dos meses antes del inicio de las protestas que exigían la renuncia de Dina Boluarte y de los miembros del congreso.

Además, de acuerdo con esta norma, los efectivos del orden sólo deben emplear armas de fuego “cuando se individualice a la persona que genere un peligro real e inminente de muerte o le­sión grave contra el personal policial o terceros”. “Y -deja en claro- cuando medidas menos extremas resulten insuficientemente o sean in­adecuadas”.

Aparentemente ninguno de estos principios se cum­plió el 9 de enero pasado, se­gún las investigaciones de la Fiscalía de Puno. El hecho de que a los policías se les haya entregado decenas de fusiles de asalto AKM, con munición de combate, para reprimir las manifestaciones ciudadanas en Juliaca sugiere que los ar­maron para la guerra.

¿Quién o quiénes dieron la orden de que los policías utilizaran armas letales en Puno, en aparente violación de sus propios reglamentos?

El fiscal provincial Ernes­to Rojas no le formuló esta pregunta al policía Javier Rivadeneyra de la DIROESP. Pero este semanario sí lo hizo.

El jueves último reporte­ros de “Hildebrandt en sus trece” ubicaron a Rivade­neyra y este aceptó respon­der algunas de las interro­gantes que se le formularon. Las declaraciones del policía están grabadas.

Rivadeneyra reveló que fue el Comando General de la Policía el que dio la orden de que los policías destacados en Juliaca utilizaran fusiles AKM, con munición de alto calibre, para reprimir a los manifestantes.

“Claro, el comando da la orden” dijo “nos proporcionaron pertrechos y armas de fuego para que los usemos, siempre y cuando nuestras vidas estén en peligro. Yo lo he utilizado justamente por­que mi vida y la de mis com­pañeros se encontraban en peligro, ya que no contábamos con más bombas lacri­mógenas”, manifestó el po­licía.

La disposición que reci­bieron del alto mando de la Policía Nacional, según la versión de Rivadeneyra, fue “que no se permita ningún tipo de ingreso por parte de los manifestantes a la zona del aeropuerto, que defendamos a como dé lugar que (estos) tomen el aeropuerto”.

Rivadeneyra aseguró que estuvo al mando de una es­cuadra de seguridad com­puesta por 10 efectivos. “Sólo tres teníamos armas de fuego y el único que hizo disparos fui yo”, manifestó el agente. “Y fue porque nos habíamos quedado sin pertrechos, sin bombas lacrimógenas. No había cómo defendemos. Yo me vi obligado”, dijo.

Resguardando el perí­metro del aeropuerto “Inca Manco Cápac” había unas 20 escuadras de la DIROESP, de 10 integrantes cada una.

El policía no dio una expli­cación de cómo se produje­ron las muertes de 18 civiles, todos ellos por impactos de proyectiles de armas de fue­go. ‘Yo respondo por lo mío”, dijo, deslindando cualquier tipo de responsabilidad en los asesinatos cometidos. “De las otras partes, no sé. Yo le puedo responder de mi lugar y espacio nada más”, sostuvo.

“Yo -subrayó Rivadeneyra- no tengo nada de qué arrepentirme. Creo que he hecho las cosas bien. He cumplido con la orden, tengo a mi personal sano y salvo, y de parte de los manifestantes (a los que dice que enfrentó en el aeropuerto de Juliaca) no hubo heridos o muertos”.

La Dirección de Comu­nicaciones e Imagen Ins­titucional (Dircima) de la Policía Nacional no quiso hacer comentarios para este reportaje.

CADENA DE MANDO

Fiscalía de Puno que el co­ronel PNP Juan Manuel Pe­drera Ruiz, de la Dirección de Operaciones, estuvo a la cabeza del operativo en el aeropuerto de Juliaca el 9 de enero.

Pedrera daba cuenta de la ejecución de los planes operativos a su comando y este, a su vez, al ministro del Interior, que responde direc­tamente a la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) y a Palacio de Gobierno. Esa era la cadena de mando en este caso.

El titular de la cartera del Interior, cuando se produjo la masacre de Juliaca, era el general PNP (r) Víctor Rojas Herrera. Contactado por esta revista, Rojas no quiso hacer mayores comentarios sobre el testimonio que el policía Javier Rivadeneyra ofreció a la Fiscalía y se limitó a seña­lar que no sabe si se usaron armas letales en Puno.

“Definitivamente el poli­cía (Rivadeneyra) dirá quién le entregó (el fusil AKM), en qué circunstancias. Mal ha­ría en comentar cosas que no conozco”, sostuvo. “Pero estoy llano a acudir a la Fis­calía cuando me cite, que es la entidad donde yo debo de­clarar”, indicó el exministro.

La manifestación de Ri­vadeneyra sobre el uso de armas letales en Juliaca, la ciudad donde hubo más muertes durante las protes­tas, coloca en un escenario complicado a la presidenta Dina Boluarte, de cara a la declaración que dará a la Fis­calía de la Nación este mar­tes 6.

Boluarte ha ofrecido di­versas versiones sobre la ma­sacre de Juliaca y todas ellas parecen haber estado orien­tadas a esconder la verdad.

“Hay unos videos que los daré a conocer donde al pa­recer agarran una huaraca y no es así. Es un arma que dispara y mata al compañero que está a su lado. O de algu­na propiedad sale un disparo y mata a alguien que está en la protesta. No es la Policía (la) que está disparando”, declaró la presidenta en una conferencia ante la prensa extranjera dos semanas des­pués de la muerte de 18 civi­les en Puno.

Luego dijo que contaba con “información extrao­ficial” que indicaba que el derramamiento de sangre en Juliaca, el 9 de enero, ha­bía sido causado por armas artesanales denominadas dum-dum, traídas de con­trabando por los llamados “Ponchos Rojos”, una orga­nización campesina afín al Movimiento Al Socialismo (MAS) de Bolivia. La presi­denta no mostró ninguna prueba que respalde sus afirmaciones.

Ahora la defensa de la presidenta de la República baraja la versión de que las fuerzas de seguridad po­drían haber hecho un uso letal de la fuerza durante las protestas en el marco de una ‘legítima defensa”.

“Primero se tiene que corroborar cada declaración que exista”, señaló a este semanario Joseph Campos, abogado de la presidenta Dina Boluarte, en respuesta a la declaración del policía Javier Rivadeneyra Mestas sobre el uso de fusiles AKM para reprimir las protestas de Juliaca. “En ese grupo de víctimas que todos lamen­tamos están los que han muerto a propósito de una situación que se tiene que investigar. Es decir, si ha habido o no un uso excesivo del arma que se encomienda a la fuerza de seguridad o si las han utilizado en el marco de la legítima defensa. Eso lo determina el Ministerio Público”, afirmó.

Boluarte declarará de manera presencial este martes 6. Dependerá de la Fiscalía de la Nación que se llegue a la verdad o que el caso de las masacres ocurri­das durante las protestas, que ha generado un escándalo internacional, conti­núe en la impunidad como hasta ahora.