martes, 21 de julio de 2026

ACTUALIDAD Y PERSPECTIVAS DE LA ECONOMIA PERUANA

 UNA JAULA DE ORO MACROECONÓMICA

PARA EL PRÓXIMO GOBIERNO

Por: Roberto Alván

E

l veredicto técnico es tan contundente como un martillazo sobre la mesa de la coyuntura política: el gobierno entrante de Keiko Fujimori heredará una de las plataformas macroeconómicas más estables y envidiables de toda la región latinoamericana.

Así lo ha desglosado con rigurosidad estadística el economista y exministro de Trabajo, Jorge Gonzales Izquierdo, ante un auditorio colmado de periodistas en la Universidad del Pacífico.

Sin embargo, detrás de la frialdad de los gráficos de la Pacífico Business School, se esconde una advertencia implícita y fulminante: la estabilidad macroeconómica es un piso sólido, pero jamás un techo de desarrollo.

El nuevo Ejecutivo recibe una jaula de oro; hermosa por fuera, pero restrictiva si no se rompen sus barrotes estructurales.

​Revisemos las credenciales que sostienen este diagnóstico.

En un contexto global convulso, el Perú ostenta hoy un crecimiento económico que oscila entre el 3.5% y el 3.6%, una cifra que se alinea con precisión matemática a nuestro crecimiento potencial del 3%.

El frente externo está resguardado: la balanza comercial consolidada sumando la Cuenta Corriente y la Cuenta de Capitales arroja un robusto Superávit equivalente al 2% de nuestro Producto Bruto Interno (PBI).

A esto se añade un sector financiero nacional que goza de una salud de hierro y una tasa de interés de referencia estabilizada en 4.25%, lo que proporciona predictibilidad a los mercados.

​El verdadero milagro de la arquitectura monetaria nacional, no obstante, se refleja en el control de los precios.

El Perú se ha consolidado en el quinto puesto con menor inflación a nivel mundial.

Tras haber soportado los embates de la crisis global y factores externos que empujaron el costo de vida a un alarmante 8.6% en enero de 2023, la inflación ha retornado al cauce histórico de la tranquilidad, anclándose en un 2% anual, justo en el centro del rango meta que va del 1% al 3%. Una conquista monetaria que emula los periodos de mayor estabilidad del país, como el 2.7% registrado en el lejano 2002 o el 2.6% del año 2020.

​Incluso el mercado cambiario respira calma.

El tipo de cambio nominal del dólar muestra una resiliencia notable: tras cerrar el periodo de 2025 con una apreciación del sol de aproximadamente -10%, la fluctuación interanual de los últimos doce meses se ubica en un 4.9%, con un levísimo avance de apenas el +1% en lo que va desde enero a la fecha. El sol peruano sigue siendo el "dólar de Sudamérica".

​Pero aquí expira la complacencia y empieza el verdadero desafío periodístico.

Las cifras macroeconómicas no se comen, no curan enfermedades en las postas de nuestra Amazonía ni educan a los niños en las escuelas rurales del interior del país.

Gonzales Izquierdo dejó caer en las aulas de la Pacífico una máxima extraída de las lecciones clásicas de las finanzas y de la célebre obra «El Hombre más rico de Babilonia»:

​"No hay nada más cobarde en el mundo que el dinero, porque rápidamente huye."

​El capital privado es asustadizo frente al ruido político y la impericia gubernamental.

Y es precisamente ese capital el que se necesita para transformar las actuales cifras de empleo donde el empleo adecuado registra un incremento del 4% al 5% en una verdadera locomotora que absorba la enorme masa del subempleo estructural.

Instituciones y corporaciones de inversión como el Grupo Coril o Credicorp observan con cautela el panorama, amparados bajo el Fondo de Seguros de Inversiones Bancario y la estricta vigilancia de la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV).

La infraestructura financiera está lista para canalizar recursos, pero la política debe ofrecer garantías.

​El éxito o el fracaso histórico de la administración de Keiko Fujimori no se medirá por su capacidad para mantener intacto este orden macroeconómico tarea que descansa en la autonomía de nuestras instituciones monetarias, sino por su audacia para ejecutar de una vez por todas las profundas reformas estructurales que el país lleva postergando por décadas.


El diagnóstico de Gonzales Izquierdo es categórico en señalar los cuatro pilares urgentes de intervención: Educación, Salud, Instituciones e Infraestructura.

Es allí donde reside el verdadero cuello de botella que impide al Perú dar el salto cualitativo hacia un crecimiento potencial mucho mayor, capaz de pasar de un inercial 3% a tasas de desarrollo inclusivo que unifiquen la costa, la sierra y el corazón de nuestra selva peruana.

​La mesa está servida y los números en azul respaldan el punto de partida.

La historia juzgará si el nuevo gobierno utiliza esta magnífica estabilidad como un escudo para la inercia, o como el trampolín definitivo para reformar el Estado y llevar la riqueza macroeconómica al bolsillo de cada ciudadano.  <>