viernes, 26 de junio de 2026

OPINION: ANALIZANDO LA SECUELA QUE DEJA EL PROCESO ELECTORAL PERUANO 2026

NI COMPONENDAS NI PACTOS

César Hildebrandt

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 788, 26JUN26

L

os fujimoristas proclaman ahora que serán dia­logantes y amplios. Hasta hablan de un gabinete plural y técnico.

Claro, la moderación es un lujo que pueden darse provisionalmente porque lo más arduo del trabajo sucio ya fue hecho por el Congreso que ellos presiden.

Cómo no van a tener maneras suaves si la Junta Nacional de Justicia es un basurero, el Tribunal Constitucional un mingitorio y la Defensoría del Pueblo una conserjería. Cómo no van a simular una voz convocadora cuando las leyes de la impunidad ya fueron dadas y cuan­do alias Fiscal de la Nación está a su servicio. Cómo no van a tener mirada de gentiles cuando un poder judicial atemorizado ve caer, uno tras otro, a quienes plantearon la resistencia como salida.

La maquinaria pesada del congreso del hampa demolió las casas que le eran ajenas. Ahora viene la arquitecta con cara sonriente a hablamos del futuro común, la reconciliación y los nuevos tiempos.

Fujimori vuelve encarnado en su hija
Recuerdo 1990, cuando la izquierda de pacotilla que seguíamos teniendo creyó que el chinito era una opción y que había que apoyarlo. Recuerdo al mi­nistro de agricultura y a la ministra de educación jurando como miembros del gabinete de Alberto Fujimori. ¡Cuánta ingenuidad! ¡Cuánta yuca!

Al poco tiempo, Fujimori se deshizo de todo lastre, empezando por la izquier­da que había votado por él y siguiendo por el evangelismo que había hecho campaña en calles y plazas, y adoptó el programa del Fondo Monetario Internacional. El show se había convertido en shock. Después dio el golpe de Estado y le ofreció al Perú la deshonra. Las calles aplaudieron.

Ahora es lo mismo porque la heredera es, moralmente, calco y copia de su padre. Y ahora, otra vez, un ejército de tragaldabas, una legión de olfativos oportunistas, una masa de sanchos montados en asnos de todos los pelajes, miran qué puerta se entreabre, qué puente colgante se vislumbra, qué sueldo público aparece en alguna partida de emergencia.

El drama del fujimorismo es que no puede conquistar adeptos porque carece de ideales, programa, metas. Lo que hace es reclutar beneficiarios expectaticios y con eso no se hace un partido sino una federación de apetitos. La gente que votó por Fujimori por miedo a la inseguridad ya fue retribuida en el mejor estilo de la mafia: la ley Rospigliosi sobre el fuero militar-policial garantiza que los uniformados que maten en el ejercicio de su labor serán juzgados por el colegaje. A eso le llaman el regreso del orden.

Ese es el fujimorismo en su esencia: mi­litares con licencia para matar, civiles abocados a favorecer a la riquería donante, legisladores atentos a las demandas de los empresarios que enfrenten algún problema. Y mucha prensa adicta y mermelera que seguirá los pasos de la presidenta y hará de cada viaje a la pobreza (en helicóptero) una gesta digna del rey Midas.

La señora Fujimori tiene que entender que le ha ganado por un puñado de votos (44,000 cuando escribo estas líneas) al peor candidato del menú electoral. Le ha ganado míseramente a al­guien que tenía el estigma del antaurismo en la frente y en la cabeza el sombrero de quien había querido ser el Fujimori de la izquierda rampante. Ha vencido con las justas a quien fue acri­billado por una vasta campaña de la prensa escrita, la televisión telepronteada y la radio chueca.

La oposición no reside en el Congreso, donde ya se vislum­bran canjes precoces, agendas escritas al alimón y táperes con carnecita. Nos importa un rábano qué decidan los líderes dispuestos a la claudicación y los parlamentarios que quieran repetir el papel de los Niños de Acción Popular. La oposición tie­ne más de nueve millones de do­micilios, más de nueve millones de carnés de identidad, más de nueve millones de convicciones ciudadanas.

Y esos más de nueve millones de miradas atentas no quieren componendas ni pactos con quienes destruyeron las insti­tuciones en los 90 y reivindican ahora al hombre que produjo ta­maña devastación.

El Pacto de la Moncloa fue posible cuando Adolfo Suárez desmontó el edificio dictatorial de Francisco Franco, a quien ha­bía servido en distintos cargos. Si Suárez no hubiera renegado en los hechos de la dictadura en la que actuó, el parto de la reconciliación española habría sido imposible. La señora Fuji­mori -al lado de la senadora Martha Chávez y de otras sombras notorias- no se arrepiente de nada y proclama el buen gobierno de su padre. Es triste y vergonzoso. Es como si María del Carmen Franco Polo, la hija del caudillo, hubiese ganado estrechamente las elecciones en España. Es como si Inés Lucía Pinochet Hiriart estuviese a punto de entrar a La Moneda por mandato popular. Es como la serpiente que se muerde la cola, imagen que también representa al infinito. <>

ENFOQUES SOBRE LA REALIDAD POLITICA EN EL PERU ACTUAL

 LA PAZ DE LOS SEPULCROS   

 Por Gustavo Espinoza M. 

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ecientemente, la mayoría parlamentaria del Congreso Unicameral aprobó, por un margen estrecho un proyecto de Ley presentado por Fuerza Popular -el nuevo “Partido de Gobierno”- y a través del cual se resolvía que los integrantes de la institución castrense y la policía sólo debían responder -en el caso de Comisión de Delitos- ante sus propios compañeros de armas en el fuero privativo correspondiente. En otras palabras, deberán ser juzgados por sus pares Institucionales.

 Antes era así cuando las instituciones armadas eran consideradas como una suerte de recinto sagrado y sus miembros tenían derecho a disponer del  cuerpo, la salud y aún la vida de los civiles que caían bajo sus garras en una u otra circunstancia.

 Por eso la gente recuerda el caso del Subteniente Thelmo Hurtado, que en agosto de 1985 incursionó en diversos parajes de Ayacucho al mando de su columna, una de las Brigadas Tigre que dirigía en ese entonces el general José Williams Zapata, después consagrado “Héroe de la Patria”.

 En Accomarca, Santa Rosa y Llocllapampa capturó a 69 personas la mitad de los cuales eran niños. Luego de saquear la aldea, incendiar las viviendas, violar a las mujeres y robar las pertenencias de los campesinos, encerró a todos en una casucha de paja a la que prendió fuego disparando adicionalmente fusilería de metralla para exterminarlos.  

 Hecha la denuncia ante un Parlamento recién estrenado se exigió la investigación del caso. Antes que el Senado se abocara a ella, por disposición del Comando Conjunto de la Fuerza Armada el caso fue “ventilado” en el Fuero Privativo Militar que, en efecto, considero “reprochable” la acción de Hurtado y le impuso una “severa sanción”.

 8 días de rigor por “abuso de autoridad” y “desacato” fue la Pena dictada, Obviamente, los jueces militares consideraron que el  Sub Teniente había cometido “abusos” y “rebasado” órdenes, porque ninguna de ellas incluía matar niños.  Eso, no se le había indicado.

 Fue una lucha larga y difícil que incluyó debates en tormo a los llamados “delitos de función”. Para los uniformados, tales delitos se cometían cuando actuaban en misión de servicio, es decir, cuando realizaban operativos dispuestos por la superioridad o aún por iniciativa propia, pero lo hacían “en cumplimiento de su función” militar o policial.

 Esta percepción implicaba una visión sesgada: el uniformado podía realizar cualquier acción y justificarla alegando que estaba en “misión de servicio”. Era suficiente.

 Las cosas cambiaron cuando los parlamentarios de Izquierda Unida plantearon el tema desde otra óptica: ¿La que se cumple vistiendo el uniforme  en una acción policial o militar, o más bien la que es compatible con la tarea asignada a los integrantes de una institución del Estado?

 ¿Es “función de servicio” torturar a una persona? ¿Violar a una mujer?  ¿Golpear a un niño?. Ciertamente que esas no son funciones oficiales que se podrían encomendar a un subordinado y que ninguno podría tampoco considerarla inherente al “servicio” que brinda al país. Practicar esas acciones constituye simplemente un delito recogido en el Código Penal y que debe ser sancionado de acuerdo a ley, independientemente de quién sea el autor del hecho. 

 Objetivamente considerar que un miembro de la institución policial o armada “puede” o “tiene derecho” a realizar acciones de esta naturaleza, es algo que se ha impuesto bajo el imperio de regímenes dictatoriales. Ocurrió en efecto bajo el fascismo, en los años 30 del siglo pasado, o cuando la dictadura de Odría, pero también en regímenes formalmente “democráticos” como Manuel Prado o Belaunde. Y más precisamente en las administraciones envilecidas y  corruptas de las últimas décadas: Fujimori, García, Merino, Boluarte o Jerí.

 Si ahora se busca reeditar el debate para justificar la aprobación de dispositivos seudo legales que amparen la interpretación perversa de lo que constituye “delitos de función” es porque se busca “preparar” el aparato del Estado para la comisión de delitos de ese orden.

 En otras palabras, se busca generar acciones que luego se habrán de justificar alegando que se trataba de acciones en las que “hubo excesos” que deben ser visto por… “el Fuero Privativo”.  

 Dos expresiones se habrán de usar mucho más adelante. Una de ellas será precisamente esa: “hubo excesos”, como si fuera “un exceso” matar, torturar o violar.

La otra expresión que se habrá de usar mucho dice: “En un confuso incidente… ” y luego se añadirá el hecho: “murieron dos dirigentes”,  “quedaron golpeados los trabajadores de una empresa” o “se incendió un local sindical”

 Todo eso está orientado a imponer un lema que hoy se promueve en América Latina. En Honduras Nasry  Asfura, electo por presión de Donald Trump,  llevó como consigna de campaña  dos palabras: “orden” y “seguridad” que repitió aquí Keiko Fujimori. Tras ellas se esconde un mensaje antiguo: Ora et Labora

 Se trata de un viejo Slogan de la Orden de San Benito. Resume la idea benedictina, que reclama la oración y el trabajo como un equilibrio entre la actividad manual y el pensamiento. En verdad, ese lema fue distorsionado para convertirlo en una suerte de castigo desde los años del medioevo: Ora  y Labora, reza y trabaja, sin protesta ni reclamo.

 Pues si. Eso es lo que hoy se busca. Promover r un equilibrio perfecto entre la producción y el silencio. Trabaja y calla. No te quejes. Simplemente ora para que cuando partas de este mundo, vayas al Paraíso donde hallarás la felicidad eterna…. El sinónimo de eso, es la paz de los sepulcros. <>

LA POLITICA. CONSIDERACIONES POLITICAS Y REALIDAD

 LA FARSA DE UNA DEMOCRACIA SECUESTRADA

Por: Jorge Luis Choque

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espués del 7 de junio, unos celebran y otros se resignan. Pero lo que en verdad se impone no es la euforia ni la angustia, sino una pregunta incómoda: ¿qué estamos llamando democracia? Porque en el Perú se ha vuelto costumbre confundir el acto de votar con la existencia de una democracia plena. Se nos repite que “hay que respetar la democracia”, como si bastara aceptar un resultado electoral para legitimar un sistema profundamente deteriorado. Esa consigna, en apariencia democrática, suele encubrir una verdad más cruda: aquí el sufragio existe, pero la democracia está gravemente vaciada.

El problema es de fondo. La democracia no es una urna, ni una cédula, ni una ceremonia periódica cada cinco años. Reducirla a eso es una trampa conceptual y política. Una democracia real exige participación efectiva, competencia auténtica, ciudadanía informada, partidos sólidos y controles institucionales que impidan la captura del Estado. Robert Dahl y Norberto Bobbio lo dejaron claro desde hace décadas: sin pluralismo, sin opciones reales y sin garantías para el ejercicio ciudadano, no hay democracia, sino un simulacro. Hans Kelsen, por su parte, subrayó que los partidos son piezas indispensables de ese orden. Sin ellos, la representación se deshace. Y en el Perú, justamente, eso es lo que ha ocurrido.

La evidencia es contundente. Leonardo Morlino advirtió que la calidad de la democracia peruana arrastra un “deterioro y/o persistencia de baja calidad de tres dimensiones: igualdad, responsavidad y estado de derecho”. No se trata de una exageración retórica, sino de una diagnosis precisa. Cuando la igualdad se debilita, cuando el poder deja de responder a la ciudadanía y cuando el Estado de derecho se vuelve frágil, la democracia deja de ser sustancia y se convierte en fachada. Eso es lo que hoy vivimos: una democracia de baja intensidad, donde el procedimiento electoral sigue en pie, pero el contenido republicano se ha erosionado.

Más grave aún es que el poder real ya no parece residir donde formalmente debería. Will Freeman lo dijo con una claridad brutal: “En Perú, la democracia está muriendo sin dictador”. Y esa frase resume una verdad incómoda: no necesitamos un caudillo visible para degradar la democracia; basta con una red de actores políticos, económicos y criminales que capturen instituciones, repartan cuotas de poder y gobiernen sin rendir cuentas. En ese escenario, las elecciones no ordenan la vida política, apenas la maquillan.

La raíz de esta podredumbre institucional está en los partidos políticos. O, para decirlo con mayor precisión, en su ausencia como verdaderos partidos. Fernando Tuesta lo ha explicado con sobriedad: “desde fines de los 80, se plantea que en el Perú existe una crisis de partidos políticos y de representación… los partidos políticos no se han recuperado, por el contrario, han desarrollado una serie de artificios para sobrevivir”. En otras palabras, no hemos construido organizaciones políticas estables; hemos acumulado franquicias electorales, vehículos personales y aparatos improvisados para repartir candidaturas. Eso no es vida partidaria. Es precariedad organizada.

Martín Tanaka, advierte en que existe un grave problema de representación y que el sistema de partidos “realmente existente” no logra construir una política nacional sólida. Y Alonso Cárdenas lo formula sin rodeos: “la gran mayoría de partidos políticos en el Perú no cumplen con los cuatro requisitos básicos que debe tener en ‘teoría’ un partido político: una ideología, una militancia, un programa y una organización”. Si una agrupación no tiene ideas, ni bases, ni programa, ni estructura, ¿qué es entonces? No un partido: apenas una etiqueta electoral al servicio de intereses transitorios.

El costo de esta simulación lo paga la ciudadanía. Sin partidos reales no hay canalización de demandas, no hay deliberación seria y no hay representación auténtica. Lo que queda es desconfianza, hartazgo y cinismo. María Zambrano lo expresó claramente, la democracia es la sociedad en la cual “no sólo es permitido, sino exigido, el ser persona”. En el Perú, en cambio, el ciudadano suele ser reducido a una cifra, a un voto manipulable, a una presencia intermitente que solo importa en campaña. Eso no dignifica, humilla. Y cuando la política humilla, la democracia se descompone.

Por eso conviene decirlo sin rodeos: el Perú no sufre solo una crisis de partidos; sufre una crisis de representación, una crisis de legitimidad y una crisis de sentido democrático. Mientras se siga creyendo que votar cada cierto tiempo equivale a vivir en libertad, el poder seguirá en manos de quienes han aprendido a usar la democracia como máscara. Y una máscara, por definición, no revela el rostro: lo oculta. <>

Perú: 26/06/2026


miércoles, 24 de junio de 2026

BREVÍSIMA HISTORIA DEL FRAUDE ELECTORAL EN LA VOTACIÓN DE LOS PEX (PERUANOS EN EL EXTERIOR)

 BREVE HISTORIA DE UNA INFAMIA

Por: Sinecio López

Tomado de Facebook

1. La preparación:

-Nombramiento del canciller naranja inmediatamente después de la primera vuelta.

- Cambio de embajadores poco confiables en algunos países de alta votación de los PEX (Peruanos en el exterior)

2. La ejecución

- Cambio de las reglas de juego electoral en la segunda vuelta ( no escaneo sino envío en físico de las actas electorales) por orden del canciller naranja

- Demora escandalosa en la llegada al Perú de las actas de votación de los PEX (sobre todo de las de Buenos Aires).

3. El anuncio del fraude.

- Luego de conteo rápido de IPSOS que incluía el voto de los PEX anunciado y confirmado por Transparencia que afirmaba el empate técnico con ligera ventaja en favor de Sánchez, el fujimorismo entró en pánico.

- Chlimper hace circular un audio el lunes 8 desde muy temprano en que anuncia que el empate técnico puede cambiar en favor de KF si se toman en cuenta otros escenarios: el voto de los PEX y las actas observadas mayoritariamente de Lima.

- Ese mismo día Torres de Ipsos repite el cuento de Chlimper en Latina TV. Transparencia lo desmiente. Los medios y la Prensa concentrada repiten como loros el cuento de Chlimper y de Torres de IPSOS.

4. JP denuncia y presenta evidencias de las “irregularidades” electorales

-Denuncia cambios de las reglas de juego en la segunda vuelta electoral.

- Muestra una serie de evidencias de sustitución de votos, de votantes que dicen que no votaron, etc, etc.

5. Consumación

- El JEE rechaza el pedido de anulación de las mesas donde ha habido fraude.

6. Epílogo

- JP y todos los partidos de oposición tienen el deber y el derecho de no reconocer a una “presidente” elegida por fraude.

- KF, en cambio, no reconoció a dos presidentes legítimamente elegidos: PPK y Pedro Castillo. <>

martes, 23 de junio de 2026

OPINIONES SOBRE EL YA PASADO PROCESO ELECTORAL EN EL PERU

 SALIR DE LA TRAMPA POLÍTICA

Escribe: Milcíades Ruiz

Grupos políticos de izquierda atribuyen culpabilidades sobre el fracaso del partido “Juntos por el Perú”, en las elecciones presidenciales. Pero, si dejamos lo emotivo por la realidad, tendríamos que reconocer que, las elecciones se perdieron ya en la primera vuelta. La derecha obtuvo mayoría en el poder legislativo que, es el que gobierna y no, el presidente que, solo ejecuta lo dispuesto por el primero mediante leyes.

 



Son los partidarios del poder económico (Derecha) los que siempre tienen mayoría en el Congreso de la República para asegurar su predominio. De poco vale, que el presidente no lo sea, igual mandan. Con esta supremacía, garantizan que las leyes sean aprobadas en su beneficio y, además, designan a los suyos en el tribunal constitucional, en la Junta Nacional de Justicia que controla el poder judicial y, en la “Defensoría del Pueblo”. Hacen y deshacen en el Ministerio Público de Fiscales, entre otros organismos supuestamente autónomos.

La supremacía derechista utiliza esta red como trampa de dominación. No es igual la justicia para los poderosos que la justicia para los débiles. Tienen de su lado a las fuerzas armadas y policiales legislando en favor de estas. Por ello, se negaron a cumplir las órdenes contra el Congreso, dadas por el ex presidente Castillo, jefe supremo de las FF AA. No respetan ni el referéndum sobre el Congreso bicameral rechazado por la población peruana.

Tienen de su lado a los medios de manipulación social o prensa que, realiza campañas mediáticas para desprestigiar a líderes de la oposición, luego contrata a encuestadoras para comprobar la efectividad de sus delitos contra la fe pública y las divulga como opinión libre. Pero la prensa es financiada por los grupos de poder económico



¿Por qué sucede esto? Pues porque el sistema de gobierno, está condicionado a los intereses de la dominación mediante leyes dictadas como juez y parte. Mientras prevalezcan estas condiciones establecidas, seguiremos cayendo en la misma trampa. De nada sirve señalar culpables entre nosotros ya que, el divisionismo nos debilita en favor de la derecha. La población peruana está condicionada por leyes aprobadas por los congresistas beneficiarios del sistema de gobierno, para asegurar su predominio en el tiempo.

Mientras subsista este sistema, seguiremos lamentando la falsedad de una democracia, condicionada. Estas condiciones están en toda la normatividad que rige la conducta política de la población, pero fundamentalmente en el régimen de acceso al gobierno, que no permite la representatividad directa sino exclusivamente a través de partidos políticos. Es el escudo de la estructura de dominación. No obstante, la población es consciente de esta realidad y se expresa su disconformidad con el sistema. Organismos del Estado e instituciones internacionales muestran este descontento en sus estudios y encuestas.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Informe sobre Desarrollo Humano Perú 2025






 




Si hasta organismo mundiales se dan cuenta de esta realidad política y, del sentir popular peruano, ¿Cómo es que ciertos partidos políticos de izquierda, que se ufanan de defender los intereses populares, no captan esta situación, ni la usan en sus planteamientos? (No hay peor ciego que, el que no quiere ver) Si no manejamos un diagnóstico social realistamente, tampoco podremos acertar en nuestros planteamientos.

Para cambiar las condicionantes del sistema político de gobierno, que otorga supremacía la derecha, se necesita una estrategia que permita desmontar el sistema fraudulento de gobierno nacional vigente. Si no disponemos de la fuerza necesaria para cambiarlas de un solo golpe, una alternativa es hacerlo progresivamente. El sistema sindical de los obreros ha permitido obtener muchas conquistas sociales y beneficios de los que hoy, gozan. El método de lucha con paros y huelgas, pliego nacional de reclamos y negociación colectiva, les ha dado buenos resultados.

De igual modo, los diversos sectores económico-sociales, podrían luchar por sus derechos políticos de representatividad en todo nivel de gobierno, con demandas desde las más simples hasta la plenitud democrática. El autogobierno local, la participación directa en los gobiernos distritales, provinciales y regionales, la descentralización del estado, las políticas de estado con respecto a la minería, hidrocarburos, tecnología electrónica, asignación presupuestal, y otros puntos, podrían ser parte de los pliegos petitorios sociales a negociar y lograr.

La predominancia de un factor dura hasta que otra fuerza predomine. La derecha seguirá predominando en el gobierno nacional, hasta que la izquierda le haga perder predominio. En nosotros está este reto. Se vienen días difíciles y hay que prepararse para la lucha política contra el fujimorismo. Al igual que Irán que utilizó el estrecho de Ormuz para repeler el predominio imperialista haciéndolo retroceder, el Perú profundo tiene muchos estrechos para revertir la dominación derechista. “Feliz Año Nuevo Andino”.

23 junio /2026

lunes, 22 de junio de 2026

OPINIONES SOBRE LA COYUNTURA POLITICA PERUANA. SE ASOMA UN REGIMEN AUTORITARIO A ULTRANZA

 SEMBRANDO LA RUTA DE LA REPRESIÓN  

Por Gustavo Espinoza M.

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uando el Municipio de Lima, en coordinación con los portafolios del Interior y de Defensa “cerró” el centro de la capital v movilizó blindados por las principales avenidas de Lima para intimidar a los manifestantes el pasado 19 de junio custodiándolas por más de cinco mil uniformados, no estaba dando sólo el primer paso. Objetivamente, estaba sembrando la ruta de la represión como una suerte de advertencia.

 Inmediatamente después ocurrió la denuncia presentada por el Procurador del Estado para Asuntos de Orden Público, Moisés Vega De la Cruz, contra Claudia Cisneros, Hernando Cevallos y otros bajo la acusación de “incitar a la alteración del Orden Público”.

Este hecho, que luce francamente intolerable y merece el repudio definido e inmediato de todos los sectores interesados en preservar las libertades más elementales que aún penosamente subsiste en el país, fue el segundo paso en la escalada autoritaria que peligrosamente se está construyendo.

 Ambas acciones no son sino un punto de avance en lo que habrá de ser la “estrategia del oficialismo” apenas se confirme “la victoria” de Keiko Fujimori en los comicios pasados, obtenida gracias al voto de peruanos en el exterior.

 Por lo pronto, para ir cimentando la vía de la represión, ya se están afirmando alarmantes conductas punitivas que deben ser enfrentadas con firmeza. A la matanza de 5 jóvenes comuneros registrada en una Aldea de Colquibamba, en  Huancavelica, se ha sumado el asesinato del adolescente Cubas Bazalar, de 17 años detenido por la policía de Manchay que lo sometiera previamente a repudiables y humillantes actos que han sido denunciados por sus padres; se ha sumado el caso de la escolar atacada por una mujer policía encargada de dar charlas referidas al “trato” que se debe dar a los jóvenes a fin de atender su situación y defenderlos del accionar delictivo.

 A estas tropelías de las “autoridades” recientemente denunciadas, hay que sumar el caso del Capitán de los Servicios de Inteligencia del Ejército, Gary Chiroque, intervenido cuando cobraba coimas en Pataz; y la denuncia en tormo a la adquisición de 31,045 pistolas israelíes con sobreprecio, hecha por el Ministerio del Interior a través de la empresa IWI; en tanto que se registran 3,875  policías investigados por violencia de genero.  

 Se añaden así elementos que andan juntos desde hace un buen tiempo en el país: Corrupción y Represión, ambos inherentes a la Mafia que opera con descaro, y que hoy se siente poderosa e imbatible gracias al respaldo que recibiera de la “mayoría parlamentaria” del Congreso de la República, y después de la decisión del Jurado Nacional de Elecciones, desestimando las denuncias presentadas contra cómputos registrados en mesas de los Estados Unidos y Argentina, sospechosamente trajinadas.

 Por si no bastaran las Leyes “Pro-Crimen” que Fuerza Popular se niega a derogar, el Congreso Unicameral resolvió una vez más exculpar de toda responsabilidad a los uniformados que usen sus “armas de reglamento” contra civiles en manifestaciones públicas.

 Seguidamente, la misma instancia parlamentaria resolvió sustraer del fuero judicial a los miembros de las instituciones castrenses acusados por cualquier delito, asegurando que esos casos se vean exclusivamente en el Fuero Privativo correspondiente. Vale decir, el Fuero Militar.

 Para que se tenga una idea de cómo funcionó dicho Fuero en un caso emblemático, cabe rescoldar lo sucedido con el Sub teniente Telmo Hurtado, responsable operativo de la Matanza de Accomarca, Santa Rosa y Llocllapampa en agosto de 1985.

 En esa circunstancia -como se recuerda- el destacamento al Mando de Hurtado. asesino a 69 personas entre niños, mujeres y varones, acusándolos a todos de “terroristas”. En la circunstancia, asaltó las Aldeas, incendió las chozas de los campesinos, saqueó las viviendas, violó a las mujeres, torturó a los niños y finalmente asesinó a todos.

 Cuando se denunció el hecho y se exigió sanciones, el Fuero Privativo Militar actuó: condenó a Telmo Hurtado a 8 días de rigor por “desacato” y por “no cumplir las órdenes de la Superioridad”.  Y es que consideró que el matar campesinos, no era la “orden” que la autoridad le había confiado. Por eso entonces, fue la “drástica” sanción.

 Esto, que está ocurriendo en estos días, cuando concluye el gobierno del presidente Balcázar y se abre paso a una nueva “gestión gubernativa” que la clase dominante se empecina en entregar a Keiko Fujimori; es apenas el eslabón de la cadena que habrá de unir a la actual administración con la que se instale en Palacio de Gobierno el 28 de julio próximo si todo sale como ellos quieren.

 Y para que eso sea así, el Jurado Nacional de Elecciones no necesitó darse tiempo para denegar el  recurso presentado por Juntos por el Perú y referido a la votación en algunas Mesas del Exterior. En apenas horas desestimaron los pedidos no obstante que existían indicios más que suficientes para cuestionar la autenticidad de la votación registrada en esas ánforas.

 Hoy se tienen informaciones más que precisas de lo que habría ocurrido, a partir de la noche del domingo 7 para “voltear” los estimados dados a conocer en el “conteo rápido” por Transparencia y diversas encuestadoras.

 La mediación de la venezolana María Corina Machado, la sirvienta de Washington; la mano aviesa del secretario de Estado Marco Rubio y la “presiones” de los Mandatarios del área -Milei, Kast, Paz y Noboa- habrían concurrido al unísono para “salvar al Perú de las garras del comunismo”.

 Detrás de todas estas pillerías no está sólo la mano de uno o varios “partidos” de la ultra derecha -como Fuerza Popular- sino básicamente la mano de Imperialismo, que acciona a través de la oligarquía local y los medios de comunicación a su servicio.

 Lo ocurrido en el Perú ha resultado casi Idéntico a lo su cedido en Colombia. En los dos países se atribuye la “victoria” a fuerzas de Ultraderecha por escasísimo margen. Y en ambos casos, es la Casa Blanca la que saluda “la victoria”. El propio Donald Trump tuvo el desparpajo de “saludar” a Keiko Fujimori y a Abelardo de la Espriella, que parecieran “coronar sus sueños” cuando no han hecho sino alcanzar la categoría de monigotes del Imperio para ser usados a gusto del amo del norte. <> 

TAREAS PARA EL NUEVO CONGRESO

 LO CHOLO EN EL PERÚ

“Lo cholo en el Perú”, es un tema del que se habla mucho desde el siglo pasado, y -pese a todo- no pierde vigencia y aparece especialmente en fechas como las Fiestas Patrias o en épocas electorales. Estas ocasiones nos invitan reiteradamente a reflexionar sobre los lazos que nos unen y las diferencias que nos separan, a nosotros, los nacidos en esta hermosa tierra del Sol.

“Cholo soy y no me compadezcas” cantaba Luis Abanto Morales con su cara chola, el color cholo, cholo. Eran otros tiempos cuando cantaba, dando brinquitos salerosos, “déjame en la puna vivir a mis anchas, trepar por los cerros, detrás de mis cabras, arando la tierra, tejiendo mis ponchos, pastando mis llamas y echar a los vientos la voz de mi quena”. Desde entonces, el país ha cambiado, Kausachum Perú. El racismo existe, pero aparenta no ser tan fuerte como hace tres décadas. La vergüenza de ser cholo es menor en quienes hemos ocupado Lima en nocturnidad y sin alevosía a partir de las migraciones sucesivas de provincianos a quienes “las locas ilusiones nos sacaron de mi pueblo para venir a conocer la capital”. Ah, tiempos.

Pero, ¿qué es ser cholo en el Perú? El sociólogo Gonzalo Portocarrero explica que es una condición que se vive todavía con incertidumbre. Es reconocerse descendientes de esa plebe mestiza que hace siglos se fue asentando en el territorio nacional. ¿Recuerdan a Garcilaso de la Vega, nuestro cronista? Él explicó que “al hijo de negro y de india o de indio y negra dicen mulato y mulata. A los hijos de estos llaman cholo; es vocablo de las Islas de Barlovento; quiere decir perro, no de los castizos sino de los muy bellacos y gozones; y los españoles usan del por infamia y vituperio”. Está en los “Comentarios Reales”.

Portocarrero, profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú, dice que el cholo no tiene aún muy definidas sus raíces, no sabe si está cambiando hacia Occidente o está permaneciendo en los Andes. Ahora yo choleo, tú choleas, él cholea. El apellido, el color de la piel, el idioma, las costumbres entre otros, definen los rasgos de lo que conocemos como cholo. Éste se define también a partir de lo indígena y de lo criollo occidental.

Portocarrero advierte cierto sentimiento de orfandad en quienes se sienten cholos por lo mismo que son excluidos y a veces muy malamente en el entorno social. La cantante Dina Páucar contó alguna vez que cuando llegó a Lima se reían de ella, por su condición andina. Y por eso lloraba mucho. Ahora que es muy popular y ha triunfado, se ríe al recordar esos pasajes de su vida y exhibe con orgullo su condición de chola.

Rodrigo Montoya, a su vez, doctor en Antropología por la Universidad de París, escritor prolífico dice que “se le llama cholo a alguien que viene de los pueblos indígenas, que habla muy bien su lengua materna y trata de aprender el castellano, que confunde la ‘e’ con la ‘i’ y la ‘o’ con la ‘u’ y que hace esfuerzos notables para desprenderse de sus hábitos culturales indígenas y adoptar los occidentales. De esa confusión deriva otro insulto: “cholo motoso”. Lo biológico y lo cultural se combinan y mezclan, pero el componente cultural es el más importante”.

El tema está muy lejos de estar agotado en el mismísimo ambiente académico y de investigación social. El racismo forma parte medular en nuestra realidad social. Por eso en universidades y en organismos no gubernamentales están presentes las tareas que buscan esclarecer y si fuera posible ayudar a erradicar esa forma de discriminación estructural por razón de la sangre, la apariencia física o las peculiaridades del comportamiento cultural de las personas.

Haría bien el nuevo Congreso de la República establecer “lo cholo en el Perú” entre los asuntos de alta importancia de su agenda quinquenal. Así, los legisladores tendrían la oportunidad de escuchar en su propia casa, los muchos enfoques que se han elaborado para entender mejor nuestras raíces sociales y culturales. Iluminados por las sabias palabras de los estudiosos más enjundiosos del medio, los diputados y senadores verían de cerca el rostro, color tierra, de la realidad peruana y muchos se verían a sí mismos reflejados en el análisis de lo que los sociólogos llaman en su extraño neologismo el “laberinto de la choledad”. Se hablaría sobre lo cholo y la nueva modernidad, la cultura y la identidad chola, lo cholo y la esperanza religiosa, los pagos al cerro, Sarita Colonia y los misayocs urbanos. La familia, las mujeres, el amor y la sexualidad cholas tampoco estarán ausentes en las mesas de discusión en comisiones o en los hemiciclos.

Se hablaría también de la comida y el mestizaje. Ver entonces qué es una pachamanca, saber si la comida criolla es chola y si aquello que adorna la mesa del peruano medio, es un plato que en su origen fue tan cholo como las hojas de atajo que crecen en los Andes. Conoceríamos todos una vez más que la comida peruana es la más variada y la más rica del mundo. Y también chola, por supuesto. Para cocinar contamos con carnes y verduras de toda clase. Nuestra topografía muy especial nos permite tener faunas y floras poco menos que inagotables. Tenemos pescado de río, pescado de mar y pescado de lago. Disponemos de miles de variedades de papa, que se transforma, en la mesa, en platos distintos, como es el caso del muy andino chuño blanco que, hervido con leche y con queso tierno, es uno de los platos más originales y sabrosos del mundo. Tambien están el olluco y la oca. ¿Sabía usted que el chupe, en cualquier forma que se sirva, lleva en su origen el signo distintivo de su choledad?  Eso ocurre en los casos del chupe de camarones y en los grandes chupes de tierra adentro como el chairo, el chaque, el timpusca, el pebre, el chupe de ollucos, el chupe de conejos y el chupe de habas, ente otros.

Tenemos a la carapulca, ese suntuoso guiso de papa seca, de carne de chancho y de maní. El timpusca, chupe hecho a base de cecina de carnero y de algas marinas o lacustres. El tamal en sus diferentes versiones. El caucau, aromatizado con tomillo, con yerba buena y con comino y una punta de ají es otro de los platos tan cholo que siempre agradarán en cualquier mesa. No se puede dejar de citar las yerbas emblemáticamente peruanas: el huacatay, el paico y la muña, de aromas especiales y muy andinos. Con estas yerbas, el plato más humilde adquiere categoría y elegancia.

De todo eso y de mucho más, se podría hablar cuando se busque explicaciones sobre lo cholo en el Perú; de la historia de las luchas reivindicativas y justicieras de los cholos; de los cholos y las cholas en la literatura peruana; de la música chola, de la cumbia peruana, del huaiño y todas sus variantes. En fin, hay posibilidades múltiples de conocer la choledad y en base a ese conocimiento amplio y veraz, construir de una vez y afianzar el verdadero ser nacional del Perú. <>