martes, 13 de abril de 2021

LA REALIDAD HISTORICO-SOCIAL EN PUNO

 ESCRITOS SOBRE LA REALIDAD DE LOS INDIGENAS EN PUNO Y EN EL PERU

LOS ILOTAS DEL PERÚ

Pedro S. Zulen, Cofundador de la Asociación Pro Indígena y Secretario General de la misma. Infatigable defensor del campesinado indígena durante el primer cuarto del Siglo XX.

Publicado en La Autonomía, año I, N° 9, 18 de setiembre de 1915.


Como un estigma contra la raza indígena, como un oprobio, como un dogal que l[a] amenaza de muerte, y con ella la mayor parte de los pueblos del Perú, espe­cialmente a los de la sierra, es la forma como hasta hoy se tiene sistemado el reclu­tamiento de obreros para el laboreo de las grandes negociaciones agrícolas de la costa y de los centros mineros del interior. Nos referimos al sistema de contratas o de enganche.

Creyéndolo un deber sagrado de humanidad, hemos tocado este pun­to porque juzgamos que es preciso reivindicar el derecho y la justicia para quienes, víctimas de todas las fatalidades sociales, no tienen más patrimonio que servi­dumbre y hambre, resignación y pobreza, desamparo y conformidad.

Bien sabidos son de todos los diferentes métodos de que se valen los contra­tistas para llevar a cabo su misión; por este motivo, y para no hacer demasiado exten­so este artículo, omitimos dar aquí los detalles que conocemos sobre el particular.

Nuestra mente no es otra que llamar la atención de las autoridades encar­gadas de refrenar los abusos que se cometen contra la libertad y la persona de los indígenas, al reducirlos primero y cargarlos de gabelas y compromisos en forma tal que se les convierte en verdaderos esclavos, para someterlos después a la más odiosa explotación.

Quienes hayan visto al indio trabajar durante las ardientes horas del me­diodía cuando el sol achicharra sus espaldas, encorvados hacia la tierra que da el pan para los ricos y el hambre para él; quienes le hayan visto metido entre cañave­rales quemados como un animal extraño, como un esqueleto revestido de pellejo negruzco, llevando retratado en el rostro el cansancio y el dolor y que, a pesar de su impotencia, es obligado por el capataz a cortar la caña que ha de dar un dul­ce jugo, a pesar de ser regado con tanta sangre y tantas lágrimas, quienes hayan visto todo esto se unirán a nosotros y elevarán también un himno de redención que diga de todas las ignominias y crueldades de que se le ha hecho víctima, de la total desherencia de goces en que vive y de la noche intelectual en que lo tienen sumido cuantos de sus esclavitud sacan provecho conduciéndolo por campos y ciudades como a un Cristo ensangrentado que va dando tumbos entre los fariseos del capitalismo.

¡Pobres indios! Han quedado petrificados en la Edad Media. Siervos ayer, siervos hoy, siervos mañana. Las voces que claman por ellos aún no han llenado su obra, porque no hay corazón, no hay justicia; ¡para los parias de la sociedad el derecho es un mito y la ley una palabra sin sentido!

Hoy por hoy debe ser una máquina obediente y sumisa, ciega e incansa­ble que labre la tierra y la arranque los frutos de bendición para el señor feudal que supervive burlándose de todas las conquistas y de todos los progresos.

Ante tantas crueldades, ante tantos excesos, no es posible permanecer in­diferentes. Nosotros lanzamos nuestra voz de protesta y al hacerlo queremos que el Gobierno, estudiando este, como a uno de los más grandes problemas nacionales, sisteme el trabajo de los indos y prohíba con mano de hierro las extorsiones de que se le hace objeto. Queremos más: que se le instruya, que se abran escuelas especiales donde se les enseñe que ellos también son hombres y tienen derecho a ser tratados como tales! Solo entonces brillará para los ilotas del Perú, la luz es­pléndida de todas las justicias!

 


ENTRE LOS AIMARAS DE CHUCUITO

Pedro S.Zulen

Publicado en LA CRONICA 28 de enero de 1915


He vivido tres días entre los aimaras de Chucuito, distrito del Cercado de Puno. Una balsa, una de aquellas curiosas y admirables embarcaciones indígenas hechas de la totora del Titicaca, nos condujo hasta un peñón cercano a la capital del distrito. La navegación fue agradable, como que ese día hizo un día raro entre los que he visto desde mi llegada a estos lugares. El cielo estaba completamente despejado; las aguas del lago silenciosas; el sol, esplendoroso; el viento, débil. La lluvia no interrumpió el hermoso panorama.

Pasamos la población de Chucuito; seguimos hasta La Platería a visitar la obra de los evangelistas, a cuyo director encontramos enfermo, y ya de noche re­gresamos a la estancia de Hutavelaya, donde el indígena Camacho fundó, en 1905, una escuela para educar a su raza. Al día siguiente visito el ayllo de Ccota y vuelvo nuevamente a La Platería a preguntar por la salud del doctor Stahl, el abnegado director evangelista.

Por el camino nos encontramos, a cada paso, con indígenas que van a pie de un pueblo a otro, recorriendo leguas sobre leguas del modo más natural. Dios asqui jayppu churatma, nos dicen saludándonos y añaden al saludo, en su idioma: “Cuanto gusto de que hayáis venido, señor; aquí no hay justicia”.

Todo está cubierto de vegetación. La agricultura autóctona ha ascendido hasta sobre los cerros. En sus cuestas se ven las casitas donde viven los indígenas. A causa de la rudeza del clima, las puertas de estas casitas son por lo general pequeñas, hasta el punto de que el indio tiene que agacharse para penetrar a ellas. El ambiente es rico de poesía. Por aquí, un rebaño de ovejas es conducido por pastores infantiles que van cantando. Por allá se oye el toque de algún licenciado del ejército, entusiasta de la corneta, que él mismo ha hecho de hojalata y que imita admirable­mente el sonido. Por acullá, la zampoña nos deleita con sus sentidos aires indígenas.

Por algunos sitios veo casas grandes con techos de calamina. Pregunto a los indios que me acompañan, y me dicen que son fincas. Se denomina así toda hacienda formada por sucesivas detentaciones de tierras de ayllos. “Este es un terrible”, dicen los indios por un afincado.

En todas partes del distrito se notan los resultados que va dando la obra comenzada diez años ha por el indígena Camacho, y reforzada de la manera más meritoria por la misión de los Adventistas del Sétimo Día, de cuatro años a esta parte. Estos evangelistas están llevando a cabo una obra grande y trascendente desde el punto de vista pro indígena. He encontrado como director de los trabajos de la misión, al doctor Stahl, médico de profesión, quien con una abnegación que lo recomienda altamente ha renunciado a las comodidades de una city americana para venir a internarse en un medio donde todo se sacrifica, hasta la salud. Feliz­mente los indígenas han correspondido a estos esfuerzos en una forma que dice muy bien de ellos. Ya pasan de quinientos los indígenas que no beben alcohol ni mastican coca, que cultivan sus tierras con métodos menos rutinarios, y que, en materia religiosa, han abandonado ese culto grosero, fomentador del alcoholismo, corruptor de las costumbres.

En el ayllo de Ccota visité la escuela N° 8933, creada por gestión de la Pro Indígena. El local y parte del material escolar, como el mapa del Perú, han sido su­ministrados por los indígenas. Concurren a esta escuela hasta adultos, y muchos escolares vienen en balsas desde las islas vecinas de Quipata y Chilata. La escuela está a cargo del señor Carlos García.

Ayer me dirigía a tomar la balsa que debía conducirme de regreso a Puno, cuando fui sorprendido por los indígenas de Ccota que, en número mayor de un centenar, marchaban a mi encuentro con una banda de músicos a la cabeza. Ve­nían con el objeto de expresar públicamente su agradecimiento a la Pro Indígena y despedir a su secretario general. La banda de músicos estaba formada con zampoñas, cornetas de hojalata, de las que ya he hablado, iguales por su forma y sonido a las bandas de guerra de nuestro ejército; y bombo y tambores, construidos por ellos mismos. Ejecutaron marchas militares y aires aimaras, con una perfección armónica admirable.

También muchos indígenas de los otros ayllos habían venido al lugar de despedida. Les dirigí la palabra, que iba traduciéndoles a su lengua mi compañero intérprete. He reconstruido mi improvisado discurso y allí va, al pie de estas notas de viaje. Por último, la banda tocó el himno nacional y, en seguida, todos los indí­genas lo cantaron en alta voz. Dieron vivas al Perú, a su bandera, a la Pro Indígena y a su secretario en medio de una efusión colectiva del sentimiento patriótico. ¡Qué distinto todo esto del espectáculo que ofrecen hoy las otras clases sociales, corroídas por la más honda depresión moral!

Hemos tomado nuestra balsa. Nada nos ha hecho presentir lo que vendría horas después. Una tempestad furiosa nos ha sorprendido en el lago, cuando todavía estábamos distantes de Puno. Pero se ha puesto a prueba allí la pericia de Marcos Yupanqui, el indígena que nos conduce. La navegación ha estado llena de peripecias y peligros, y no se sabe qué admirar más en estos indígenas, si la previsión más segura de los vientos y de las tempestades, de su hora, dirección y duración; si el dominio más completo en el manejo del remo y la vela, hasta en las situaciones más desfavorables.

En Puno, 20 de enero de 1915

 

Discurso del secretario de la Pro Indígena a los indios de Chucuito

Ha sido para mí una sorpresa contemplar este cuadro que tanto dice del valor de vuestra raza y de las cualidades que os adornan. Lo que ahora presencio aumenta la fe, enardece el sentimiento de los que soñamos en una patria mejor, en una patria de ciudadanos libres, de ciudadanos con derechos; en una patria sin charcos ni fincas, donde no habrá que pasar cargos ni soportar desmanes de mandones, como fue la pa­tria, de vuestros antepasados que la tradición hace nacer aquí, en la inmensidad mis­teriosa del lago grandioso, en estas aguas a ratos tranquilas, -a ratos tempestuosas- Nuestro país no tiene nada que esperar de los que convierten los ayllos en fincas; de las malas autoridades, de los malos jueces, de los malos magistrados; de los que cimentan su riqueza sobre el trabajo y la miseria de los infelices, sobre el sudor y la sangre indígena. El Perú futuro, el gran Perú de mañana se hará con vo­sotros, con vuestras energías propias; con vuestras condiciones de moralidad, de trabajo, de orden, de docilidad para el bien, de vigor físico único capaz de domar a la naturaleza impertérrita y tiránica de estas regiones.

Por eso, es necesario que os elevéis para que nadie os desprecie. El hom­bre se eleva por el amor a su raza, por la instrucción, por el respeto al derecho ajeno, por la laboriosidad, por el cumplimiento de sus deberes de ciudadano y de patriota, por la altivez y la confianza en sus propias fuerzas, por carecer de vi­cios, entre ellos el del alcohol.

Para satisfacción de todos, ya esta obra ha comenzado; se está realizando aquí, en pequeño, con el concurso de seres abnegados entre los cuales hay uno de vuestra propia raza. Yo he venido a palpar su progreso manifiesto; llevo la im­presión más alentadora, y no me arrepiento de haber pasado algunos días entre vosotros, recorriendo vuestros ayllos, viviendo vuestra vida; cautivado y absorto a veces, admirado siempre; inmutado cuando me relatabais con dolor, con el dolor que solo vuestras zampoñas saben decir, cómo aquel cura dejó en herencia a su hijo, terrenos que os pedía diciendo que eran en calidad de préstamo, y que esta­bais obligados a darle para no ser excomulgados.

Seguid adelante. Que esta obra de renovamiento continúe con tesón, en­tusiasta, poderosa. El día de la victoria no está lejano. Si hoy la frase “No hay jus­ticia” acude a cada instante a vuestros labios, no se debe desesperar por eso. El día que la libertad y la justicia triunfen, entonces veréis a vuestros pies a los mismos que hoy os vejan, que hoy os arrebatan vuestro patriotismo. Este día ese suelo será de vosotros solos, como lo fue antes, y por tal motivo a vosotros también toca hacerlo grande, porque solo así podrá surgir la nación que anhelamos, y entonces todos podremos decir ¡Viva el Perú, el Perú regenerado por sus indios!

En el ayllo de Ccota, a orillas del Titicaca, 28 de enero de 1915




lunes, 12 de abril de 2021

LA LUCHA POR EL PODER POLITICO EN EL PERU

PEDRO CASTILLO, 

EL MAESTRO CON EL QUE SE IDENTIFICA EL OTRO PERÚ

 por: Lluís Muñoz Pandiella  desde FRANCIA 12/04/2021 

 https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/

Pedro Castillo tiene una apariencia humilde, de campesino, a lomos de una yegua y siempre con un lápiz. Vencedor en las cinco regiones más pobres de Perú, es un desconocido en Lima. No aparecía en las quinielas electorales y, sin embargo, podría convertirse tras la segunda vuelta del 6 de junio en presidente. Perteneciente a la izquierda más ortodoxa, defiende a Venezuela como una democracia, mientras se opone al aborto y los matrimonios entre personas del mismo sexo. 

De apenas superar los 3.000 seguidores en Twitter, a ser el candidato más votado en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Perú. Pedro Castillo ganó 16 de las 26 circunscripciones electorales; mientras que su partido Perú Libre ha obtenido entre 28 y 30 parlamentarios en el próximo Congreso, la fuerza más votada. 

Datos que ponen de manifiesto las diferencias dentro de la sociedad peruana: lo que convence en las zonas rurales poco tiene que ver con las preferencias de las acomodadas clases de la capital, Lima.

Tal era su anonimato antes de los comicios que, este domingo, se hizo viral, precisamente en Twitter una imagen de la cadena 'CNN' en la que no disponían de una foto de Pedro Castillo, el candidato de Perú Libre de la autodenominada “izquierda socialista”.

Sin embargo, pese a no aparecer en los sondeos, a medida que pasaban las semanas de campaña, su popularidad iba creciendo en el interior del país. Dio positivo por Covid-19 y fue detenido en un mitin en Mazuko por aglomeración de personas mientras realizaba un discurso.

Un apresamiento que sí se viralizó entre las remotas zonas peruanas a las que acudió y desde las que siempre transmitió en Facebook. Una estrategia que se centró en las zonas abandonadas para terminar en los grandes centros urbanos. Con un acto final, en la capital, donde entró a caballo y que denominó "la toma de Lima".

Sin embargo, su campaña ha sido austera como demuestra el hecho de que Castillo viajó por el país en una camioneta prestada por un miembro del equipo, la cual quedó varada en Tarapoto donde sigue hoy siendo reparada.

Alejada está también Chota, en Cajamarca, a 1.000 kilómetros de Lima. Allí nació, creció y vive Pedro Castillo, y allí fue donde acudió a votar subido a su yegua, la cual se puso nerviosa entre tanta multitud. Una identificación con el campesinado peruano que caracteriza portando un sombrero “chotano” de ala grande y paja, típico de los campesinos, así como un lápiz gigante, símbolo del partido y de su profesión: maestro. 

El candidato de Perú Libre, Pedro Castillo, acudió a votar a su colegio electoral montado en su yegua. © Francisco Vigo / EFE

Castillo ha logrado una gran mayoría de votos en las cinco regiones más pobres de Perú. Un sufragio, por lo tanto, que ha tenido mucho de identitario frente a la europeizada población limeña.

La huelga de maestros, un salto a la fama

Profesor de primaria desde 1995, tiene 51 años y siempre ha alardeado de sus orígenes humildes y andinos. Una pobreza en Cajamarca que contrasta con la mayor mina de oro de Sudamérica.

Precisamente, lo que le llevó a la esfera pública fue la huelga de maestros de 2017, que detuvo las clases durante tres meses. La reivindicación demandaba mejoras salariales y eliminar las evaluaciones sobre el trabajo de los docentes.

Castillo lideraba una sección disidente del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación del Perú (Sutep) y le relacionan con el Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (Movadef), el brazo político del grupo terrorista Sendero Luminoso. Un vínculo que Castillo niega, aludiendo que fue rondero, grupo de autodefensa campesino que combatió al grupo marxista-leninista-maoísta.

En Perú todo lo que rodea a Sendero Luminoso es temido, tras un conflicto de más de 10 años, entre 1980 y 1991, que dejó entre 30.000 y 50.000 fallecidos.


 Recursos para educación y salud, nacionalizaciones estratégicas y una nueva Constitución

Desde el año 2002, Castillo formó parte del partido político de Perú Posible. En 2020 anunció su postulación con el partido político Perú Libre, una candidatura presidencial a la que accedió tras la inhabilitación del líder Vladimir Cerrón. Castillo asegura que la condena contra Cerrón forma parte de una campaña de "la corrupción" del Estado, en lo que califica "persecución política".

Castillo mezcla ideas populistas con otras de izquierda ortodoxa y anticorrupción. Ha prometido que, de ser presidente, mantendrá su sueldo de maestro. Además, ha asegurado que reducirá a la mitad el sueldo de diputados y ministros. Unos recortes que quiere invertir en educación. En su propuesta está destinar el 10% del PIB a Educación y Salud. 

También se ha comprometido a dar un mayor papel al Estado en sectores como la minería, el petróleo, la energía hidroeléctrica, el gas y las comunicaciones. Y no se ha escondido a la hora de hablar de nacionalizaciones:

 “Como medida no descartada frente a no aceptar las nuevas condiciones de negociación, el Estado peruano debe proceder a la nacionalización del yacimiento en cuestión de los sectores mineros, gasíferos, petroleros, hidroenergéticos, comunicaciones, entre otros”, se lee en el programa de Gobierno de su partido Perú Libre.

También, Castillo se ha mostrado comprometido a acabar con la Constitución de 1993, impuesta por el expresidente Alberto Fujimori tras un autogolpe. Esta demanda puede atraer a los jóvenes manifestantes que ya tumbaron, tras días de protestas, el Gobierno de Manuel Merino en 2020.

Si el Tribunal Constitucional se opone a la reforma, Castillo propone sustituir esta institución por una nueva, elegida por el pueblo. Asegura que los magistrados defienden “una Constitución que ha terminado con todos los derechos y con el saqueo del país".

Izquierdista en lo económico, conservador en lo social

En lo social, Castillo quiere regular los medios de comunicación para “acabar con la televisión basura”. Sin embargo, lejos de las izquierdas progresistas, es conservador en lo social y se muestra contrario a la igualdad de género en la educación, el matrimonio igualitario entre personas del mismo sexo, la eutanasia y el aborto.

Cabe destacar que Castillo ha considerado a Venezuela como una democracia que debe resolver sus problemas internamente; también ha dicho que estudiarían la amnistía de Antauro Humala, hermano del expresidente Ollanta Humala, encarcelado por diversos actos armados de carácter etnocentristas.

Perú es un país salpicado por una deficiente gestión de la pandemia, con menos de 100 camas UCI en todo el país; está sumida en constantes casos de corrupción política como el escándalo del "vacunagate" con políticos vacunándose de forma privilegiada; así como un congreso fragmentado, con constante transfuguismo. Unos elementos que han provocado que crezca la desafección política.

Además, el país andino posee una sociedad empobrecida, que se siente interpelada por Castillo, con cerca del 70 % de la población que vive al día con empleos informales y con solo un 20 % de las familias pobres con acceso a una nevera. 


domingo, 11 de abril de 2021

PINTORES PUNEÑOS: HERNAN GIL






 

PARA LA HISTORIA POLITICA DE PUNO

 EDUARDO QUISPE

CANDIDATO A PRESIDENTE, 1932

José Luis Ayala DIARIO UNO 11ABR21

El primer candidato de origen quechua a la pre­sidencia de la República, fue el campesino puneño Eduardo Quispe Quispe, quien fue lanzado por Eudocio Ravines en nombre del Partido Comunista en los comicios de 1932. El Jurado Nacional de Elec­ciones de hecho rechazó su inscripción, adujo que para ser candidato a la pre­sidencia de la República, era necesario tener una profesión o experiencia en el aparato del Estado.

Ravines actuó de mala fe, sabía que Quispe Quis­pe, era un dirigente semi analfabeto, aunque leía con dificultad pero no podía comunicarse en español, sino en quechua. La consigna de la campaña política era: “Clase contra clase”. Desde la muerte de José Carlos Mariátegui, Ra­vines asumió la conduc­ción del Partido Comunista y empezó a desmontar el aparato político creado con tanto empeño por el au­tor de los 7 ensayos. A ese hecho se le conoce con el nombre de desmariáteguización del Perú.

Más allá de la impostu­ra creada por Ravines, lo cierto es que nunca más hubo un candidato cam­pesino para la presidencia. El caso de Rómulo Mucho Mamani de origen aymara es diferente. Se trata de un campesino criollo, mestizo y aculturado, un profesio­nal al servido de las transnacionales. Fue candidato a la presidencia lanzado por la derecha limeña, enton­ces se ganó la sentencia: “Mucho Mamani para la presidencia”

Eduardo Quispe Quispe, nació el 14 de febrero de 1883­ en la comunidad cam­pesina de Ch’eqa, distrito de Santiago de Pupuja, provincia de Azángaro, Puno. Estudió hasta el tercer año de pri­maria en el Centro Escolar de Varones de Azángaro. Llegó a Puno en calidad de sirviente a cargo de la fami­lia Arce. Sirvió en el Ejército Peruano y obtuvo del grado de sargento. En Lima trabajó como barrendero y conoció a Ezequiel Urviola, quien lo incorporó en las luchas sindicales políticas desarrolladas por la Asociación Pro Dere­cho Indígena Tawantinsuyo.

Cuando regresó del exilio Clodomiro Gutiérrez Cueva al Perú en 1915, adoptó el nombre de General Rumi Maki, que en quechua sig­nifica: “Mano de piedra”. Hizo una intensa campaña predicando el anarquismo indigenista y propiciando una guerra de castas. Res­tituir los principios econó­micos de Tawantinsuyo, de modo que las haciendas sean repartidas entre sus antiguos dueños. No es verdad como algunos historiadores seña­lan que Rumi Maki tenía el propósito de anexar el depar­tamento de Puno a Bolivia.

El ataque a la hacienda San José se realizó en diciembre de 1914. Rumi Maki al mando de 2,000 campesinos, incendió la casa hacienda, repartió enseres y ganado. Entregó a dirigentes la administración de otras haciendas en nombre de la Revolución quechua aymara. La hacienda de Arias Echenique, fue adjudicada a los campesinos de las comunidades como símbolo de triunfo contra el gamonalismo.

Pero Rumi Maki fue derrotado y detenido, pro­cesado por traición a la pa­tria, condenado a 20 años de prisión. Sin embargo, lo defendió el diputado Luis Felipe Luna, quien señaló que Rumi Maqui pretendió dar libertad a millones de campesinos convertidos en siervos, despojados de sus propiedades. Quispe Quispe fue confinado en Madre Dios por haber participado en los ataques de las hacien­das de Azángaro. De regreso a Lima se reincorporó a las luchas campesinas junto con Ezequiel Urviola.

El único documento en el que habla Quispe Quispe es en una publicación de HOZ Y MARTILLO Nro: 4. Año 1932. Se trata de una entrevista realizada en el mes de noviembre de 1932 por J. Alberto Roselló Paredes:

“-¿A dónde viajas, tatay?-

Con una sonrisa burlesca me contestó: -No viajo a ninguna parte, me están llevando preso a Puno por orden del prefecto.

-¿Es cierto que has lanzado tu candidatura para la presidencia de la Repúbli­ca?

-Así no más me dicen, como los mistis son nuestros enemigos de los indios, no ven cómo comprometemos para hacemos apresar.

-¿Y no quieres ser presidente del República?

-Qué van a querer los mistis que un indio los gobierne.

-¿Es la primera vez que te traen preso?

-Una vez también me llevaron preso a Puno y hasta Lima en la sublevación de Samán, me llevaron a combatir y así herido en el muslo derecho por el gendarme Vallejo, herido me llevaron preso, casi muero. -Dicen también que tú has esta­do en la sublevación de la hacienda San José.

-¿Para qué me preguntas? Quizá eres uno de los mistis que quieren verme fusilado. Siempre me llevaron y participé con el inca Rumi maki. (Teodomiro Gutié­rrez Cueva).

-¿Cuántos mataste en el ataque?

-No tenía fúsil, quizá habría muerto a unos cuántos en Kimsaqallqo.

-¿Sabes manejar fúsil?

-Soy licenciado del Ejército, salí de cabo.

-¿Sabes leer y escribir?

-Un poco no más sé.

En ese momento se presentó el guardia Cansino, nos sorprendió hablando y con energía insólita me sacó del vehículo, me en­tregó detenido al sargento Segundo Borgani, para que me llevara al puesto de la Guardia Civil. Así terminó nuestra entrevista con el candidato señor Eduardo Quise Quispe. Eduardo Quispe Quispe, era de la comunidad de Ccheqa. En esa fecha actuaba como subprefecto de Azángaro don Moisés Barreda Pomareda”.

En los comicios de hoy se presentan 19 candida­tos para la Presidencia de la República. Significa la desideologización, paupe­rización doctrinaria de la política peruana. Habrá que esperar nuevos tiem­pos para la emergencia de nuevos partidos que res­pondan a la necesidad de los cambios sociales, que el Perú necesita hace mu­chos años. ▓▓

PROCER DELA INDEPENDENCIA DEL PERU

 A LOS 239 AÑOS DE LA INMOLACIÓN DE

PEDRO VILCAPAZA ALARCÓN  

Bruno Medina Enríquez  

A

l referirme sobre el inmortal Pedro Vilcapaza Alarcón, en ocasión de recordar el 239 Aniversario de su cruel inmolación y muerte cometida por los españoles, aquel infausto 8 de abril de 1782, y recordar la importancia de que su nombre y el conocimiento de su persona por nuestros compatriotas, sean un ejemplo de comportamiento humano, en la lucha por la reivindicación social, en la búsqueda de una sociedad al Bicentenario de la Emancipación  

En la historiografía peruana se ha considerado el nombre de Túpac Amaru, como parte de la lucha por la independencia peruana de la corona española, como si ese gran acontecimiento solo fuera un simple movimiento o revuelta campesina, que quería restituir el orden incaico y destruir la sociedad colonial imperante en la época, mientras que el nombre de Pedro Vilcapaza era totalmente desconocido, salvo con alguna referencia ocasional de su nombre, sin considerar la importancia que tuvo en la segunda etapa de la Revolución.  

José Domingo Choquehuanca en su “Estadística de la Provincia de Azángaro” de 1832, ya lo había tomado en cuenta, describiendo en breves textos la importancia del papel de Vilcapaza en la revolución de Túpac Amaru,  como lo hiciera Modesto Basadre en su “Riquezas Peruanas”, en 1883, en especial al referirse a la laguna Butijlaca, donde manifiesta estarían escondidos los tesoros que Vilcapaza habría rescatado de los españoles, y describe a Azángaro como que ha sido entonces, “la Capital del Imperio de los Incas” y sobre Vilcapaza a quien lo califica como un indio bien educado, pero radical, un rebelde que arrasó con todas las propiedades, minas y obrajes de los españoles a lo largo de todo el norte del Altiplano, primero combatiendo con Andrés y luego con Diego Cristóbal Tupac Amaru, aunque no hace mayor descripción de sus acciones, Basadre se informó de ello, cuando en 1849 es nombrado Subprefecto de Azángaro, pero lo cierto es que sus textos se publican en un tiempo en que poco se sabía de ello en la historia peruana, y simplemente quedo como un anecdotario.  

La primera persona que reivindicara el nombre de Pedro Vilcapaza en nuestra provincia y en los medios intelectuales y académicos, fue Lizandro Luna, por medio de su libro publicado en 1944 “El Puma Indomable”, apelativo que luego quedó como mejor identificación del prócer, en una época en la que mencionar su nombre era casi un sacrilegio, era visto como una expresión de incitar a la rebeldía de la “indiada”,  de ahí el importante valor que le imprime Lizandro Luna en su obra, que más que en un relato histórico, en una prosa valiosísima que lo enaltece como escritor.  

No hay que dejar de recordar que el obelisco que se construye en aquella época en la Plaza San Bernardo dedicada y realizada “oficialmente” en homenaje a José Domingo Choquehuanca, a iniciativa y persistencia de Benjamín Jiménez Camacho, empedernido choquehuanquista, y autoridad en la época, no está dedicado a Vilcapaza, a despecho de las demás autoridades y personas notables de aquel tiempo, que jamás permitirían la reivindicación de aquel indio rebelde, menos aún en algún monumento.  

Y de este tema conversamos varias veces hace algunos años con su autor el Arquitecto Leonel Velarde, allá en su acogedora casa de Barranco, y en amplios diálogos con su esposa, su hija Etna y el escritor José Luis Ayala Olazával, con quienes compartimos largas noches de tertulia, el gran Leonel que había emigrado del Cusco hacia Azángaro, en razón de sus ideas políticas, y no verse afectado por la represión en su contra, al llegar a esta tierra y asumir el encargo de la construcción del obelisco, “A Choquehuanca”, tuvo que nutrirse de mayor información para realizar su creación, razón por la que se vinculó amicalmente con Lisandro Luna quien ya había publicado una obra sobre el Amauta, y para él era necesario conocer más sobre José Domingo Choquehuanca, siendo Leonel un artista e intelectual cusqueño conocía en amplitud a Túpac Amaru II, pero solo sabía que Vilpacaza era uno de sus seguidores por lo que de paso se nutrió de conocimiento de las acciones de Vilcapaza, cuyo importante y heroico protagonismo durante la revolución y luego de la muerte de Túpac Amaru lo impresionó de sobremanera, y sugirió que también sea reivindicado en el monumento,  pero como el encargo era realizar el obelisco a Choquehuanca, en la iconografía que se exhibe en el obelisco está sólidamente presente el Puma Indomable, a lo que Leonel dice: “para mí eso fue una verdadera reivindicación al indio rebelde”.  

En esa misma década de los 50s, en que se crea el Colegio Nacional que luego tomaría el nombre de Pedro Vilcapaza, a solicitud de la población, el Colegio desde su creación se convirtió en una ventana de difusión del nombre vilcapasino, más aún su primer Director, Don Gabino Sumarriva, escribió una obra teatral “El Puma Indomable”, que fue presentado por su alumnado.  

Se han escrito varios textos sobre la Revolución Tupacamarista, pero escasamente sobre la trascendencia de la segunda parte de dicha revolución, es decir después del descuartizamiento de conductor, casi nadie hablaba de Diego Cristóbal o de Pedro Vilcapaza, Boleslao Lewin, publica en Buenos Aires una temprana obra “Túpac Amaru, el rebelde. Su época, sus luchas y su influencia en el continente” cuya primera edición lanzó Editorial Claridad de Buenos Aires en 1943. Importante obra sobre el Rebelde para la época, allí se refiere a la Segunda etapa de la revolución tupacamarista, y como protagonistas a Diego Cristóbal y a Andrés, sin hacer referencia a Pedro Vilcapaza, en cambio ensalza el protagonismo de Julián Apaza (Tupac Catari), resulta de Lewin para desarrollar su libro realizó intensa investigación en Bolivia, especialmente en Chuquisaca.  

El conocimiento de la Revolución Emancipadora de Túpac Amaru II, recién es promovida y revalorada con mayor ahínco durante el gobierno militar de Juan Velazco Alvarado, en tanto que aparte de reivindicar algunos reclamos y demandas que invocara José Gabriel Condorcanqui en beneficio de los pueblos originarios a la corona Española, como la propiedad de la tierra; Velazco toma su imagen como ícono para promover e impulsar la Reforma Agraria, dictada por dicho gobierno, y que se convirtiera en una de sus más importantes medidas, en tanto que cambió profundamente el régimen de la propiedad de la tierra, que se mantenía por siglos hasta 1969, propiedad incrementada por los hacendados luego de la independencia colonial de España, a fuerza de explotación y esclavización de las masas campesinas, situación que en Azángaro  desde hacía 150 años se había consolidado con mayor fuerza, no debemos olvidar que en esta provincia de Puno, fue el lugar donde mayores propiedades tenían los gamonales, inclusive con haciendas que abarcaban no solo la provincia, sino otras provincias vecinas, y la acumulación de la propiedad agraria se convirtió en un derecho consuetudinario, para quienes heredaron o adquirieron de diversos modos, la propiedad de la tierra, tema que amerita referirse en otra ocasión.  

Aunque el nombre de Túpac Amaru II, y su obra,  fue promovida recién en ese periodo con mayor interés, el nombre de Pedro Vilcapaza y el papel que cumplió en este movimiento no fue considerado con algún interés, menos con preocupación especial, más aún en nuestra provincia como en nuestro departamento, salvo el nombre del más importante colegio secundario, de  organizaciones gremiales campesinas, que a todo derecho tomaron su nombre, además del monumento frente al templo y la tradicional calle que desde siempre tomara ese nombre.  

En la década del 70 gracias a la difusión de la Revolución de Túpac Amaru, y su reivindicación, una comisión nacional encargada de la celebración del sesquicentenario de 1971, tuvo la oportunidad de publicar mucho material referido a los aportes que hubieron para la Emancipación, entre ellos muchos referidos a Tupac Amaru II, allí vemos de algún modo, el nombre de Pedro Vilcapasa en su mejor expresión, en los partes de guerra de los generales españoles que combatieron a Diego Cristóbal y a Vilcapaza en el Altiplano, informes que desnudan la valentía del ínclito rebelde  campesino, así como permite que nuevos autores se refieran a él, como Atilio Siviriche, o Juan José Vega, tomándole mayor interés a esta segunda etapa de la Revolución y el papel que jugaron los líderes revolucionarios, entre ellos un temprano texto de Fortunato Turpo Choquehuana en 1971.  

Luego sucede la Celebración del Bicentenario de la Revolución en 1980, ocasión que más intelectuales difundieran con mayor interés su conocimiento. En 1982, hubo una importante presencia de la comisión celebratoria de dicho bicentenario en la ciudad de Azángaro, valorando con ello al héroe azangarino, se publicó una estampilla conmemorativa, por disposición de la ley 23579, en homenaje al Bicentenario de la gloriosa muerte del Prócer de la Emancipación Peruana Pedro Vilcapaza, recién entonces se le considera a Vilcapaza como PRÓCER de la independencia.  

Aunque ya el 18 de abril de 1828 el Congreso Nacional de la República a iniciativa de José Domingo Choquehuanca, le había conferido a Azángaro el honroso título de "BENEMERITO y HEROICO PUEBLO DE VILCAPAZA" por su participación en la gesta libertaría, tuvieron que pasar muchos años después en que el gobierno Central el 20 de junio de 1989 expide la Ley N° 25065, otorgándole el título "AZÁNGARO TIERRA PRÓCER, CUNA DE LA REVOLUCION EMANCIPADORA DE PEDRO VILCAPAZA.  

No debíamos olvidar que el profesor Odón Cárdenas Mayta, tuvo un importante papel en la decisión de que el Ministerio de Educación incluyera en algún momento en la curricular escolar de efemérides a celebrar, la fecha del 8 de abril, recordando la inmolación de Pedro Vilcapaza, hecho que ha contribuido en gran medida el conocimiento de presencia inmortal en las nuevas generaciones.  

Gracias a todo ello, ya en este tiempo se puede conocer más sobre Pedro Vilcapaza, muchos autores azangarinos, puneños y otros de dimensión nacional, que no referimos en afán de no olvidar a alguno,  le han dedicado versos y textos sobre su importante papel en la Revolución Tupacmarista y su gran contribución, en el proceso de emancipación de la colonia española, cuyo bicentenario se recuerda este año, y en el papel y ejemplo moral que continua cumpliendo en el largo proceso de alcanzar la segunda independencia, no del imperio español sino del imperio del capitalismo, que seguramente nosotros no la veamos llegar, sino las nuevas generaciones que siguen su legado, podrán alcanzarla para el bienestar de nuestros pueblos en una nueva y mejor sociedad.  

Aun todos estos hechos, el nombre de Pedro Vilcapaza sigue siendo considerado con menor importancia en la historiografía del Perú, es papel nuestro difundir su trascendencia en mérito a su permanente reivindicación, frente al bicentenario de la independencia nacional, bien por los diversos homenajes, monumentos, obeliscos que en su nombre se construyen, de manera oficial, bien por las nuevas generaciones que escriben, y publican sobre Pedro Vilcapaza, sin embargo nos queda aún seguir repitiendo a manera de revalorar su valentía, aquellas palabras que retumbaron en la plaza azangarina aquella soleada mañana del infausto 8 de abril, “ “Llaqtamasiykuna, kay inti rayku, ñoqa hina wañuyta yachaychis”.  

Para terminar con un texto que hube escrito hace ya varios años, en el diario Los Andes y que es reproducido por Bonifacio Mamani, en su importante trabajo referido a Pedro Vilcapaza.  


“Su pueblo fue redimido con su muerte, la cabeza del rebelde al día siguiente desaparece, rescatada por su hermanos; dice la tradición que fue llevada a ser enterrada en el mismo lugar donde se enterraron los tesoros de los rescates, en la laguna de Putislaka, muy cerca de su Moro Orcco querido, donde viera la luz de la vida, donde ahora podía ver entre las tinieblas de la muerte, la luminosidad que brinda la libertad; la gloria de su heroísmo y la satisfacción del deber cumplido en honor a su pueblo. Sigamos su ejemplo: ¡Nunca estar sometido al poder ignominioso!  

Para continuar la hermosa prosa de Lizandro Luna en 1944.  

“Con su muerte heroica honra a su raza esclavizada. La redime del oprobio. Su martirio es una glorificación porque ha muerto de la muerte de cuatro siglos con el dolor que consumió el indio en su cruenta esclavitud. Se hunde sereno y firme en su gran noche iluminada, encendiendo llamaradas de admiración. El gran rebelde cayó inmolado. Pero su recuerdo siguió ardiendo como una tea. Siguió ardiendo alimentada por su rebeldía inmortal. Pasó a la historia. La tierra guardó su voz sanguinolenta, el eco de sus cóleras quemantes, el palpitar de ese motor poderoso que fue su corazón de bronce: el temple magnífico de su voluntad indomeñable. Entró a la mansión serena de la Historia…”  

Y concluyo, “En vano pues esos días de abril, Joseph Del Valle se había esforzado por sacar de los labios de Vilcapaza el destino de los tesoros, menos un suspiro siquiera para pedir clemencia esperando el perdón, sus palabras se las llevó a la tumba; en la hora postrera sus labios solo esputaron un grito rojo de coraje, empapado en sangre rebelde que estremeció a la tiranía y el oprobio, más pudo su coraje de Puma Indomable que la traición, que no es un valor que los incas cultivaran. Más pudo el derecho a la libertar, la muerte gloriosa acabó primero con él, antes que verse sometido a un gobierno que tanto los oprimió. Ese fue su sino. <>

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viernes, 9 de abril de 2021

ARTISTAS CONFLUIRÁN A ALASITAS

 


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Convocatoria para artistas de la región Puno.
Inscripciones del 01 al 23 de abril del 2021.
👉 Bases e inscripciones: https://forms.gle/FqsphmUxv2YSy2XPA

LA QUEMANTE COYUNTURA ELECTORAL PERUANA

 


LA RULETA RUSA

DE ESTE DOMINGO

César Hildebrandt

Tomado de HILDEBRANDT EN SUS TRECE N° 534, 9ABR21

N

o importa qué suceda este domingo.

Lo que importa es que la incer­tidumbre, la fragilidad, el desgarro seguirán acompañándonos.

Entre ocho y diez “partidos” ob­tendrán representación electoral. Por eso el congreso será un archipiélago de dema­gogos baratos y, en algunos casos, siniestros.

Habría perdido el paso por esforzarse en aparecer
"potable" a los ojos del stableciment
Baratos serán los que representen a aquellos “líderes” que prometieron la resurrección del Perú, las vacunas como cancha, las corvinas con su li­món, las risas y la salsa. Siniestros serán los que hagan lobby polpotiano en nombre de quien encama los planes del Movadef y, por tanto, la estrategia de Sendero Luminoso en su versión fingidamente electoral.

Será un congreso del mismo ni­vel que el actual, o quizá peor. ¿Algo puede ser peor que este congreso?

Sí, el próximo. Es la inexorable ley de un país en decadencia, que eso es lo que somos.

Con un congreso de esa natura­leza, la gobernabilidad tendrá las mismas características que las que hemos visto en los últimos tiempos.

Es decir, será muy difícil establecer las prioridades, acordar la agenda del gasto y la inversión pública, crear un consenso “multipartidario” sobre los estímulos a la economía.

Es como si el Perú quisiera pro­clamar a los cuatro vientos su fracaso.

Tenemos el segundo peor manejo mundial de la pandemia, una crisis económica profunda que pasa porque la informalidad (parasitaria, si hablamos de tributos) es la que más empleos produce, seis presidentes del pasado inmediato prontuariados, demolición de la partidocracia, y ahora nos dirigi­mos a elegir a un gobierno de cartón que habrá de enfrentarse a un congreso hostil, a un aquelarre de intereses parcelarios.

Y fíjense que no he mencionado el tema de la inseguridad. Nuestras ciudades han sido tomadas por el hampa y la policía se ha replegado en una clara señal de desistimiento. Y las pocas veces que la policía actúa, fiscales o jueces corrompidos hacen de las suyas y liberan a quienes fueron arrestados en flagrancia. El crimen sí paga en el Perú. Y paga bien. ¿Qué hemos hecho con el país que decimos amar? Lo hemos roto por dentro. Lo hemos eviscerado. Lo hemos despatriado.

Produjimos la guerrilla maoísta más salvaje de América Latina. Un chiflado que apenas podía es­cribir dos frases hilvanadas se irguió en líder de unas hordas que tenían en la cabeza tres eslóganes sanguinarios, un lápiz y un cuaderno de notas. El atraso del país, los resentimientos sembrados por las élites, el desprecio permitieron a Sendero Luminoso ser arropado entre aquellos que jamás se sintieron peruanos porque, recíprocamente, el Estado jamás los consideró ciudadanos.

Todo eso nos costó cientos de miles de muertos. Entonces, llegó la respuesta. La derrota militar de Sendero Luminoso hizo que las castas encumbradas volvieran a la arrogancia y quien las interpretó en su papel restaurador fue Alberto Fujimori.

Nos impusieron el modelo neoliberal como un castigo. Como si todos los peruanos hubiéramos sido responsables por lo que hizo Sendero. Y como si el remedio a la guerra civil padecida fuera destruir el Estado y dejar que el mercado decidiera qué educa­ción íbamos a tener, cuál sería el sistema de salud, cuánta infraestructura dejaríamos de construir.

La respuesta a Sendero Luminoso fue el gobierno de la CONFIEP y la avaricia. Era como si el Perú se excitase en los extremos y detestase las texturas, el trabajoso gris del centro.

Con el gobierno de Fujimori y la CONFIEP vino la constitución que nos detuvo en un modelo que produce desigualdad, injusticia, nuevas rabias.

La derecha festejó esta fiesta del mercado. No le importó que, para sometemos, el gobierno del binacional Fujimori tuviera que hacerse dictadura. Tampoco le importó que las fuerzas armadas tuvie­sen que corromperse hasta el tuétano para sostener a un régimen de saqueadores y maleantes. Y no se preocupó cuando hubo señas suficientes de que la privatización de casi todo se había producido en un mar de lodo y prebendas.

Menos le importó a la CONFIEP que el gobierno de la venganza y la “reconstrucción” hiciera de la polí­tica un muladar donde las razones valían menos que las chairas y los congresistas se vendían por diez o quince mil dólares. Y mucho menos se interesó por la destrucción sis­temática de los fueros sindicales y por la campaña de demolición que la prensa inventada por el SIN hizo de los llamados “partidos tradicio­nales”.

Ninguneado al principio ahora causa pánico y zozobra en el campo
conservador. Macartismo en un punto alto
Recapitulemos: tuvimos a Sen­dero Luminoso y a Fujimori sucesivamente. ¿Alguien puede sobrevivir civilizadamente a tales experiencias?

Lo que quedó fue un país en es­combros, una pesadilla del sálvese quien pueda. Lo más espantoso del senderismo fue demostramos que el asesinato era políticamente renta­ble. Lo más maligno del fujimorismo fue hacerles creer a sus víctimas que el darwinismo social era un buen método de ordenar las cosas. Con el senderismo nos bañamos en sangre. Con el fuji­morismo nos convencimos de que lo social dejaba de existir y que sólo la codicia y el individualismo feroz nos podían salvar.

Después llegaron las vergüenzas conocidas. De un país que había permitido lo que Fujimori hizo y Montesinos ejecutó, debíamos esperar una reacción antibiótica, una pelea patriótica por la recuperación de la conciencia. Para nuestra desgracia, tuvimos a Toledo, a García, a Humala, a Kuczynski, a Vizcarra. Todos venían del cementerio de los partidos políticos inaugurado durante la década fujimorista. Todos procedieron a cavar sus propias tumbas.

Y ahora, en plena pandemia, hemos hecho tan mal las cosas que la mayor parte de los votantes tiene ganas de quedarse en casa este domingo. Los candidatos más exitosos son los que más han gritado y repetido promesas incumplibles.

Y como para confirmar que nos movemos en círculo, tanto Sendero Luminoso como el fujimo­rismo están representados en estos comicios des­angelados. Es la obstinación en el horror de un país que, bebido y cargado de culpas, juega a la ruleta rusa con un revólver en la sien. El domingo veremos. ▓▓

 

 

jueves, 8 de abril de 2021

LA COYUNTURA ELECTORAL PERUANA

 

FASCISMO A LA PERUANA

Nicanor Domínguez

NOTICIAS SER 7ABR21

Ad portas de las elecciones de este domingo 11 de abril, los peruanos hemos vuelto a escuchar el término “fascista” al referirse a las propuestas políticas de algunos de los 18 candidatos que compiten por la presidencia. El caso concreto es el del ingeniero industrial y empresario hotelero Rafael Bernardo López-Aliaga Cazorla. Habiendo entrado a la política como regidor del municipio limeño de la mano del corrupto ex-alcalde Luis Castañeda Lossio en el período 2007-2010, se convirtió en el heredero de “Solidaridad Nacional”, primero como Secretario general por un año (2019-2020) y luego como Presidente de la agrupación por poco más de un mes (29 de agosto a 7 de octubre, 2020). Habiendo anunciado en enero del 2020, durante las elecciones para el actual Congreso, que tenía aspiraciones presidenciales y quería ser, literalmente, “el Bolsonaro peruano”, reinscribió al partido de Castañeda, el 7 de octubre pasado, con el actual nombre de “Renovación Popular”.

como dos gotas de agua: Bolsonaro Lopez

López-Aliaga Cazorla, orgulloso miembro del Opus Dei --aunque más conocido ahora por el apodo publicitario de “Porky”, así como por sus declaraciones públicas escandalosamente provocadoras e incendiarias--, está efectivamente copiando el guión electoral del ex-capitán del ejército brasileño, y presidente de su país desde enero del 2019, Jair Messias Bolsonaro. Este, a su vez, copió la estrategia electoral populista de derecha del ex-presidente norteamericano Donald John Trump (2017-2021). Y en estos días López-Aliaga está imitando la fallida campaña de Trump durante el proceso electoral del 2020, en que argumentó incansablemente que si no ganaba él los comicios para su reelección era porque había un fraude en su contra. Dice también el popular “Porky” que si él no gana las elecciones de este domingo, será por fraude.

Tuvimos en dos momentos del siglo XX elecciones tan reñidas que los derrotados denunciaron haber sido víctimas de fraudes, intentando desconocer los resultados. En 1931 el candidato del Partido Aprista Peruano, Víctor Raúl Haya de la Torre, rechazó los resultados que dieron la victoria al candidato Luis Miguel Sánchez Cerro. Para la mitología y propaganda del aprismo, Haya fue entonces el “presidente moral” del Perú. Sin embargo, la elección de 1931 no fue anulada. Tres décadas después, en 1962, Haya obtuvo la primera votación, aunque no fue en porcentaje suficiente como para lograr la presidencia (la decisión debía tomarla el nuevo Congreso). En ese momento, el candidato de Acción Popular, el arquitecto Fernando Belaúnde Terry, fue quien acusó de fraudulentos los comicios, llamando a las Fuerzas Armadas a intervenir. De este modo, Belaúnde promovió y justificó el golpe de Estado del 18 de julio de aquel año.

Más recientemente, tras la segunda vuelta de las elecciones del 2016, la derrotada candidata de Fuerza Popular, Keiko Sofía Fujimori Higuchi, tras perder por un porcentaje ínfimo (0.24%) ante el entonces “candidato de lujo”, Pedro Pablo Kuczynski Godard, consideró que “le habían robado la elección” (pese a que el Jurado Nacional de Elecciones había descalificado a los candidatos de centro-derecha, Guzmán y Acuña, que podían perjudicarla). Aunque no denunciaron un fraude, los fujimoristas se dedicaron a boicotear al débil gobierno de Kuczynski, intentando vacarlo en dos oportunidades, hasta conseguir su renuncia (23 de marzo de 2018). Habrá que estar atentos a cómo reacciona López-Aliaga este domingo, cuando los resultados de la votación se conozcan y, muy probablemente, no le alcancen para pasar a la segunda vuelta.

Pero, ¿qué tiene de fascista este señor? Por desgracia, el término es utilizado el día de hoy más como un insulto político que como una explicación de las ideas y propuestas de un candidato o de un movimiento electoral. El término, que apenas tiene poco más de un siglo de existencia, proviene de la agrupación política ultra-nacionalista, ultra-derechista y ferozmente anti-comunista establecida en 1919 por el veterano de guerra, y antiguo político socialista, Benito Mussolini. Las bandas armadas con las que, con la tolerancia de la policía italiana, rompían huelgas obreras y atacaban a los militantes de los sindicatos anarquistas, socialistas y, desde 1921, comunistas, recibieron el nombre de “Fasci di combattimento” (de los “fascios”, las varas de madera unidas y atadas entre sí, que se usaban en la antigua Roma como símbolo de autoridad de los magistrados).

El Partido Nacional Fascista, fundado en noviembre de 1921, propulsó el liderazgo de Mussolini. Para imponerse sobre la endeble democracia italiana de la época, Mussolini encabezó la famosa “Marcha sobre Roma” (27 de octubre, 1922), medida de presión que llevó al rey Víctor Manuel III a nombrarlo Primer Ministro. El llamado “Duce” fue, por más de 20 años hasta 1943, formalmente el Primer Ministro de la monarquía italiana. En la práctica, Mussolini obtuvo plenos poderes del Parlamento (1923), reprimió a la oposición y obtuvo mayoría en las elecciones parlamentarias (abril 1923), promulgó leyes de excepción (enero 1925), aumentó su poder como jefe de gobierno, a quien únicamente el rey podía deponer (diciembre 1925) y, tras un fallido intento de asesinato (octubre 1926), ordenó la disolución de los partidos de oposición. Así, la dictadura fascista se convirtió en un régimen de partido único. Su caída en 1943 ocurrió en el contexto de la invasión norteamericana a la península Itálica, cuando la II Guerra Mundial había ya cambiado de dirección y los Aliados (Gran Bretaña, Francia, la Unión Soviética, China y los Estados Unidos) empezaban a imponerse sobre las potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón).

El modelo de Estado fascista que se aplicó en Italia estuvo basado en el encuadramiento de los sindicatos obreros y las asociaciones de empresarios en organismos tutelados por el partido gobernante. Esta forma de controlar a la clase obrera organizada y forzar ciertas concesiones de los empleadores recibe el nombre de “Estado corporativo”. Los sindicatos italianos fueron purgados de sus líderes de izquierda (anarquistas, socialistas, comunistas) y encuadrados en una organización dependiente del partido fascista. Los empresarios capitalistas aceptaron desde 1925 esta supervisión porque el Estado les garantizaba sus propiedades y reducía los reclamos obreros. En 1934 se crearon por ley 22 corporaciones, de patronos y de trabajadores, que conformaban un Consejo de Corporaciones. En 1938 sus representantes se convirtieron en parte de la “Cámara de los Fascios y las Corporaciones”, que reemplazó a la Cámara de Diputados (enero 1939). Toda esta aparentemente armónica organización estatal se vino abajo en tres años, por las presiones derivadas de la entrada de Italia en la II Guerra Mundial (10 junio, 1940).

La estabilidad política que la dictadura fascista trajo a Italia, así como el control sobre la clase obrera y la planificación de la economía por parte del Estado, permitió al país capear el impacto de la Crisis Mundial de octubre de 1929 y la recesión de la década de 1930. Como modelo de estabilidad social y económica, el fascismo italiano resultaba sumamente atractivo para las élites empresariales en todo el mundo. En la propia Europa, Adolfo Hitler, que llegó al poder en 1933, era un gran admirador de Mussolini. Todo aquel que en esos años temiera el avance del comunismo desde la Unión Soviética, veía en el fascismo una solución y un ejemplo a seguir. Las principales democracias liberales de Occidente (Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos), toleraron este modelo autoritario y anti-democrático por su esencia anti-comunista. Solo cuando el militarismo expansionista de los países de Eje --alianza establecida desde 1936 entre Italia y Alemania, a la que se sumará en Japón en 1940--, afectó directamente el orden internacional establecido en beneficio de las potencias Occidentales, es que estalló la guerra. Y fue durante la II Guerra Mundial (1939-1945) que el término “fascismo” se convirtió en una mala palabra.

En el Perú de la década de 1930, así como en otros países de Latinoamérica, hubo muchos simpatizantes del fascismo italiano. La crisis económica y política que siguió al “Oncenio” de Leguía (1919-1930), con la expansión de las nuevas agrupaciones políticas de izquierda (el Apra y el Partido Comunista), que desafiaban al antiguo Civilismo de la “República Aristocrática” (1899-1919), hicieron temer el final del orden oligárquico en el Perú. Al final, fue el ejército el que protegió a esa oligarquía, especialmente con las dictaduras de Benavides (1933-1939) y de Odría (1948-1956), hasta que el gobierno militar iniciado en 1968 por el General Velasco Alvarado le dio fin, especialmente con la Reforma Agraria.

José Ignacio López Soria, en una antología que debería ser urgentemente reeditada, titulada ‘El pensamiento fascista (1930-1945)’ (Lima: Mosca Azul, 1981), propuso que en el Perú hubo tres tipos de fascismo: (a) aristocrático, (b) mesocrático y (c) popular. El primero, ejemplificado por el acaudalado intelectual José de la Riva-Agüero y Osma [1885-1944], buscaba el restablecimiento del viejo orden aristocrático, de las tradiciones hispanas y la defensa del Catolicismo (al que Riva-Agüero había retornado en 1932, a su regreso al Perú, tras su auto-exilio europeo desde 1919). El segundo, desarrollado por intelectuales de clase media vinculados a organizaciones de la Iglesia católica --la Acción Católica y la entonces pequeña Universidad Católica, que funcionaba en el local del Colegio La Recoleta en la Plaza Francia del Centro de Lima--, proponían con la “ideología del mestizaje” un proyecto de armonía social para el país, como planteaba el entonces joven Raúl Ferrero Rebagliati [1911-1977]. Finalmente, el fascismo popular en el Perú estuvo representado por el partido político Unión Revolucionaria, creado como vehículo electoral para la candidatura de Sánchez Cerro en 1931, pero que continuó tras su asesinato (1933), bajo el comando de Luis A. Flores [1899-1969].

El fascismo, como movimiento político o como doctrina e ideología, no sobrevivió al final de la II Guerra Mundial. En el Perú, la Unión Revolucionaria fue disuelta en 1945. No había lugar en el nuevo orden internacional encabezado por los Estados Unidos para la extrema derecha que había causado la guerra. Sin embargo el anti-comunismo sobrevivió al conflicto, potenciado por la rivalidad con la Unión Soviética durante la “Guerra Fría” (1947-1990). Quizás por eso, cada vez que un autoproclamado demócrata empieza a expresar sus más profundos temores en un lenguaje anti-comunista --“terruqueando” para usar un neo-peruanismo--, el fantasma del fascismo vuelve a aparecer. Vergonzantemente. Por eso, es mejor que a uno le digan que parece un chancho de caricatura, que un cerdo fascista.


domingo, 4 de abril de 2021

JOVENES POETAS PUNEÑOS

 WALTER JILAPA SANTANDER

Y SUS 30 AÑOS DE LABOR LITERARIA 

Fernando Chuquipiunta 

C

omo dijera José Luis Ayala Olazával: “Los pueblos que valoran y honran a sus intelectuales como a sus más destacados ciudadanos en vida, se valoran y honran a sí mismo. Al mismo tiempo, que esa trascendental acción sirve para estimular a las nuevas generaciones, es el resultado de lo que es capaz una sociedad en permanente ejercicio de los valores éticos, morales, cívicos como patrióticos y realización de sus aspiraciones sociales”. 

Es por esta razón que estimamos trascendente la figura emblemática del reconocido escritor Walter Jilapa Santander, nacido el 11 de junio de 1972 en Juliaca, con una dedicación de 30 años a la cultura puneña. Entonces afirmamos pues enfáticamente, que es uno de los exponentes del mundo mágico de las letras, no solo en el campo de la poesía sino también de la literatura peruana. 

Este destacado poeta cursó sus estudios de Educación en la Especialidad de Lengua y Literatura, también tiene una maestría y doctorado en Educación. Es miembro activo de la Casa del Poeta Peruano. En el año 2013, recibió la “Medalla de Oro de la Cultura” en el Encuentro Internacional de Poesía en la ciudad de Bambamarca, departamento de Cajamarca. 

Después de lo cual representó al Perú en el IV Encuentro Internacional de Escritores “Sin Fronteras” de Argentina, siendo declarado visitante ilustre, asimismo brilló con luz propia en el VI Encuentro Internacional de Escritores “Por la senda de la Palabra” de Ecuador, recibiendo la llave de la ciudad. 

Vale decir, es un hombre generoso adornado por la sencillez y por su amor a la poesía, la docencia, el ajedrez, la política, la odontología y, sobre todo, por cultivar, con sutileza y sinceridad, la difícil amistad en estos tiempos aciagos. 

Debo señalar en estas líneas el esfuerzo e interés mostrado por Walter Jilapa Santander, que se ha convertido en un orfebre de la palabra, además está preocupado por la cultura puneña. Tiene en su haber “Versos de guerra y paz”, “Oro”, “El lenguaje del viento”, Doctor en el Perú” y “Fogata humana”. Está por publicar “Tokoro, poesía esencial de Juliaca”. 

Poemas suyos han sido publicados en diarios, revistas nacionales e internacionales y al mismo tiempo, en diversas antologías poéticas, tales como: “30 voces contemporáneas en la poesía puneña”, “Necesitarse”, “Arquitectos del alba”, “Pitágoras de ruiseñores” y “Los amantes vienen al puerto”. 

Es interesante su poemario “Fogata humana”. Walter Jilapa Santander dice: Hoy me encontré con mi infancia/ pasos tambaleantes atrapando el equilibrio de Newton/ Hurtando palabras al idioma de Cervantes/ Oraciones a la filosofía de Sócrates/ desafiando la hidrogravedad de Arquímedes con aquel barquito de papel/ Escalando las vocales de la vida/ Cuentos interminables cerraban mis párpados junto a estrellas de púrpura/ El lápiz de carbón la matemática mis fieles aliados/ Sumaba alegría a muchedumbre a flor de labios/ Restaba tristeza en ausencia de mi padre/ Multiplicaba el pan nuestro de cada día/ Dividía optimismo a carrera derrotada/ Hoy me queda el espejo de memoria/ El mayor deseo de reencarnarme niño.   

Por eso con mucha razón Walter Jilapa Santander sacará a luz la antología “Tokoro, poesía esencial de Juliaca”, que es un trabajo de recuperación de algunas voces supuestamente postergadas de la literatura juliaqueña, pertenecientes a diferentes generaciones; sin embargo, en su gran mayoría a la Generación de Fin de Siglo. 

Cabe pues entonces resaltar y exaltar que esta antología poética se instaura en un panorama estético de la poesía juliaqueña, familiarizado con todos los aportes de las más recientes teorías literarias, como en un campo propicio a la rigurosa investigación, en el que aparecen obras fundamentales de nuestra tradición literaria, que marcan una orientación para presentar a la poesía que se ha escrito en Juliaca. 

Por ello mismo nos llama la atención que entre los autores reseñados figuren nombres tan importantes, como son: Luis de Rodrigo, José Parada Manrique, Alberto Valcárcel Acuña, Jesús Cáceres Velásquez, Vicente Benavente Calla, Roberto Belarmino Mamani Mendoza, Gaby Arce Muñoz, Héctor Cano Cáceres, Percy Zaga Bustinza, Gloria Mendoza Borda, Luis Zambrano Rojas, Hernán Jiménez Camacho, Alberto Chambi Pérez, Norma Melgar López, Samuel Álvarez Enríquez, Fidel Mendoza Paredes, Gabriel Apaza Mamani, Walter Zea Mamani, Darwin Bedoya Bautista, Rudy Frisancho Gallegos, León Isaac Quispe Huaranca, entre otros. 

Con  algunos intelectuales puneños, entre ellos Efraín Quispe Apaza, Faustino Condori Lopez, Jorge Flores Aybar, Lucio Avila Rojas

Si bien es cierto, la antología “Tokoro, poesía esencial de Juliaca”, no sólo se justifica, sino que se hace necesario, el mismo que podría generar debates a partir de alcances y planteamientos ideo-estéticos; pero es indiscutible su valía para dilucidar una visión totalizadora de las letras juliaqueñas, ello debido a que Walter Jilapa Santander siempre se ha mantenido impermeable y honesto a la vez. 

Lo que está fuera de discusión, es el buen gusto con que se ha realizado la selección de los poetas y de sus poemas. Se ha escogido con criterios muy personales, pero no ambiguos. ¿Faltan otros? por supuesto que faltan muchos, como lo reconoce el propio Walter Jilapa Santander, cuya antología poética también es una invitación a revisar el proscenio poético juliaqueño. 

Por todas estas razones Walter Jilapa Santander es un escritor que cincela las palabras desde la otra orilla, desde la otra condición humana y visión del mundo, desde las sociedades ancestrales que no tienen necesidad de asimilarse a la globalización ni a cánones de la cultura oficial. <>