PREDOMINANCIA DERECHISTA
Escribe:
Milcíades
Ruiz
|
H |
asta ahora, siete de los 10 países que componen
Sudamérica (Sin considerar las pequeñas Guyana, Surinam y Guayana francesa),
tienen gobiernos de derecha, bajo la férula de EE UU. ¿Es una casualidad,
tendencia o, estrategia de un sistema de dominación? Todos, han sido colonias
y, arrastran desde los inicios republicanos la predominancia de poder
neocolonial que ha prolongado la sumisión de la población mayoritaria.
No
es un problema solo de Perú. Tampoco es un problema de ahora. La historia
registra que, cada vez que un gobierno se atreve a mejorar las condiciones de
vida popular, acogiendo las demandas sociales, la derecha con el apoyo de EE UU
y sus aliados, desarrollan planes para socavarlo y propiciar el
restablecimiento del orden establecido por la dominación. Si los medios
políticos no son suficientes, utilizan los medios militares para proceder de
facto. Es un círculo vicioso en espiral.
Si esta apreciación es válida, nos llevaría a replantear
nuestra conducta política. No solo mirar la coyuntura política, sino ampliar el
panorama con sus antecedentes. Nuestro desempeño sería mejor si tenemos
consciencia política de las causas y no enfocarnos solo en las consecuencias.
El sistema ha creado mecanismos invisibles que hacen a nuestro pueblo, marchar
a la derecha. La población alienada, no logra ver las trampas electorales, ni
la democracia del dinero. Muchos caen en la trampa.
En nuestro caso, no solo se trata de un candidato
perdedor, ni de un solo partido. Es toda la izquierda la que está debilitada,
lo que favorece a su lado contrario que, se ha fortalecido. Esa es nuestra
disyuntiva. Si la izquierda decepciona, pierde la confianza del pueblo y pierde
peso político. “Perú Libre”, ganó las elecciones generales en el 2021, pero su
aberrante conducta política le hizo perder la fe de sus votantes, a tal punto
que ha quedado fuera por la escasa votación.
No siempre la derecha tiene la culpa de nuestro fracaso
y, si cometemos errores de gobierno, damos motivos para que la oposición los
aproveche a su favor. Durante dos décadas, la izquierda gobernó en Uruguay,
Argentina, Brasil, Venezuela, Chile y Bolivia, pero su desempeño no ha sido
satisfactorio para las masas electorales. Esto facilita la estrategia de la
dominación continental.
Entonces se produce un viraje hacia la derecha. Si la
izquierda no desarrolla una estrategia de crecimiento, volveremos a lo mismo de
siempre. Si un gobierno de izquierda no aprovecha la oportunidad para cambiar
las reglas electorales para una democracia directa sostenible en vez de la
democracia del dinero, habrá siempre el peligro de retroceder.
La dialéctica de la sociedad, se cumple en su dimensión
local, nacional e internacional tanto en el pasado, como en el presente y
proseguirá en el futuro. El predominio es determinante y, condiciona muchas
situaciones materiales y mentales. En toda situación, predominan las fuerzas de
mayor poder. La predominancia la podemos observar en la economía, en la
política, cultura, deporte y, en todo campo, porque todo depende de ella,
aunque con las particularidades de cada caso.
Podemos
comprobar esto con los colores de las cosas, pues si uno de ellos tiene
predominancia sobre los demás, le dará una tonalidad que le cambiará el aspecto
al conjunto. Hablaremos entonces de una coloración verduzca o, rojiza, con lo
cual ya estamos señalando una tonalidad predominante. Entonces vemos que la
predominancia define una característica, y así, podríamos decir que la
población peruana es predominantemente joven, lo cual es determinante para
ciertos planes de fortalecimiento popular.
El
movimiento estudiantil en el pasado, fue la fuente de nuevos liderazgos. En la
década de 1960, había en la juventud, una predominancia revolucionaria. Salía a
luchar y hacía paro universitario hasta por el aumento de los pasajes urbanos,
logrando el medio pasaje para estudiantes. Con motivo de la visita del
vicepresidente de Estados Unidos Richard Nixon, en mayo de 1958, el
estudiantado salió a protestar junto a la población. Hubo protestas masivas y
hechos violentos, siendo el momento más crítico en el Parque Universitario
cuando los estudiantes impidieron su ingreso a la Universidad Nacional Mayor de
San Marcos.
Pero
también los escolares de secundaria en Huanta, se enfrentaron a la brutalidad
militar, protestando con sus padres, contra la eliminación de gratuidad de la
enseñanza y la multa de cien soles de la época, por desaprobar el año escolar.
Hubo muchas muertes, pero hicieron retroceder la medida del gobierno militar.
De esa época proviene el canto de “La flor de retama” que siempre escuchamos en
los eventos y reuniones populares.
Es
conocida la predominancia de la lucha popular en el Valle de Tambo (Arequipa),
que hizo retroceder la predominancia de poderosos inversionistas depredadores,
coludidos con la corrupción gobernativa. Pero la predominancia política de la
derecha condiciona nuestra historia, porque el régimen político de democracia
representativa exclusivo para los partidos políticos, deja de lado la
participación directa de los sectores socioeconómicos. La población se siente
suplantada por una representación que no la reconoce como suya.
El
enfoque dialéctico de la predominancia también nos hace modificar el concepto
que tengamos de los acontecimientos, pues al cambiar las características de la
predominancia, la apreciación varía. Es lo que sucede con los partidos
políticos que gobiernan con mucha predominancia electoral, pero terminan siendo
repudiados. El carácter del Estado nacional, depende de la predominancia
posesionada del gobierno nacional. La índole de la predominancia política
condiciona la vida nacional.
En
cambio, podríamos hablar de la predominancia política popular a fines de la
década de 1990, con “La marcha de los cuatro suyos”, cuando la resistencia
popular desbordó sobre la represión, con una predominancia mayor a la del
gobierno, haciendo huir a los cabecillas del régimen fujimorista. Pero también
podemos ver la predominancia fujimorista en el Parlamento actual. Imponen su
predominancia aprobando leyes de impunidad a los crímenes de lesa humanidad.
En
fin, hay mucho que decir en esta temática. Pero lo deseable es que, la
izquierda reflexione sobre la situación actual, incluyendo la nuestra. Escalar
posiciones de predominancia es nuestra consigna. La tarea no es fácil, pero
peor es dejar las cosas están. Se hace necesario una renovación en todos los
aspectos, en concordancia con el momento histórico que nos ha tocado vivir.
Tenemos que acercarnos al seno popular para recoger sus demandas. La
desvinculación nos hace postular medidas de gobierno que no responden a las
necesidades y sufrimiento de nuestro pueblo.
Salvo
mejor parecer.
10 de julio/2026


No hay comentarios:
Publicar un comentario