viernes, 31 de julio de 2026

HILDEBRANDT Y SU SUEÑO BENEVOLENTE

 METAMORFOSIS

César Hildebrandt

En: HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nro. 793, 31JUL26

C

uando el director de este semanario se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un mons­truoso insecto. Entonces, tembloroso, escribió el siguiente texto, que fue hallado después del incendio:

«El Perú se refunda. La epopeya ha empezado.

Para esa gesta están los minis­tros nombrados por la presidente y Luis Galarreta.

Por ejemplo, Luis Dyer, el hom­bre de acero, que transformará el sector salud dotándolo de lo que carece y asegurando un servicio sin pausa.

¿El color naranja, ahora es la voz?
Pero no sólo Dyer. También está Carlos Espá, que adquirió una experiencia decisiva trabajando con los embajadores de los Estados Unidos acreditados en Lima. No cabía una elección más apropiada en un momento en que la admi­nistración Trump nos castiga con nuevos aranceles y tiene en la mira el puerto de Chancay y el peso desmesurado de las inversiones chinas en nuestro país.

Dicen los hipercríticos biliosos que Alberto Beingolea nada tiene que ver con la cultura. ¿Ignoran que fue candidato presidencial de un partido importante? ¿Que dio muestras durante los debates en los que participó de un amplio conocimiento sobre gestión pública y administración de recursos? ¿O es que el hecho de que tenga ideas conservadoras sobre ciertos aspectos lo invalida como funcionario?

¿No es posible poner en pausa el odio y reconocer que estamos ante un gobierno que comienza y que merece, por lo menos, el be­neficio de la duda? Como lo sostienen “Willax’ y “Perú 21”, ¿no será que el izquierdismo perdedor lo que no perdona es la derrota? Lo sabemos: duele hablar y escribir desde la amargura, pero duele todavía más tener que ver en la cúspide del poder a quien durante años fue presentada como un súcubo de piel amarillenta.

Dicen que Rafael Belaunde Llosa será un mal ministro de Defensa porque no sabe de armas ni de estrategias militares. Ignoran que un ministro es un representante de la presi­dencia de la república y que bastará con que se rodee de la gente adecuada, de los expertos pertinentes, para que sugestión sea un éxi­to y sus decisiones se optimicen. Lo mismo puede decirse de Rafael Rey en la cartera de Transportes y Comunicaciones. A Rey se le ha escogido -es evidente- por su reconocida honradez y por los antecedentes poco edificantes que el sector tiene, según informes de la Controlaría. Es el mismo caso de Juan Sheput, que ayer fue crítico de Fuerza Popular y que hoy no ha dudado en sumarse a un esfuerzo nacional de reconstrucción de la confianza.

Chillico. Volvió la yuca
Es difícil entender a ciertos sectores. Si la presidente de la república hubiese elegido un gabinete partidario y militante, habrían dicho que el sectarismo quedaba demostrado. Como la elección ha sido plural. dicen ahora que se trata de gente con pasado cuya heterogeneidad hará difícil la conducción del gobierno. No comprenden esos sectores invariablemente adversarios que la crisis que vivimos y la inminencia del Fenómeno del Niño, del mismo modo que los impredecibles factores de la eco­nomía internacional supeditada a más de un conflicto de global extensión, exigen la unidad del país. Ese es el criterio que ha prevalecido a la hora de nombrar a los ministros y convocar a todos los sectores en el discurso ante el Congreso y ese será el talante de las medidas que se habrán de tomar en los próximos días. Esa es la idea que está detrás de la decisión de duplicar el monto de Pensión 65 y de elevar a 1,300 soles el salario mínimo, deman­da que sostuvo la oposición en la campaña y que ahora, según al­gunos sectores, resulta populista.

No es que las calles se van a llenar de tanques y batallones militares. Es que la logística de las fuerzas armadas contribuirá a la lucha contra el crimen orga­nizado. Esa batalla la ganaremos todos, desde los municipios hasta las rondas campesinas, pero será encabezada por una Policía Nacional del Perú reequipada y reor­ganizada. Que nadie dude de eso.

Este gobierno que recién empieza ha jurado respetar los cinco años de mandato. Y ha garantizado que la autonomía de los poderes no se verá amenazada. Entre la continuidad del caos y la vigencia de un orden afirmado en la Constitución, el pueblo ha elegido. ¿No es el momento de arriar las banderas de la insidia y apostar por el pabellón nacional? <>

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