LA CATÁSTROFE ES ELLA
*De arranque, presentó su coartada: le estaban
entregando un país en calamitoso estado. Lo que no dijo es que la culpa es suya
Eloy Marchán
|
A |
rranca
su gestión con una coartada bajo el brazo.
Alegar
que recibió el “país en estado catastrófico” será el pretexto cuando le exijan
resultados y no tenga algo que mostrar. El problema de Keiko Fujimori es la
responsabilidad que tiene en la presunta hecatombe.
Desde
el sabotaje al gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, cuando prometió gobernar
desde el Congreso, hasta la patada en las nalgas al interino José María Balcázar,
las desventuras del país han sido obra y gracia de Fujimori y sus eventuales
aliados.
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| Creación de universidades a lo bestia |
Para
Recoba, el objetivo de Fujimori es “crear
una narrativa” que deje bien parado a su gobierno. “Cuando dijo que el
país está en estado catastrófico fue extremadamente ligera. Solo en temas
económicos metió en el mismo saco la política monetaria y la política fiscal,
que son cosas distintas. Creo que ella suelta cosas porque no tiene argumentos
ni experiencia en gestión pública. Esperamos que con Elmer Cuba la señora Fujimori
sea más responsable”, señala el economista.
Antes
de enfundarse la banda presidencial, Fujimori y el jefe del Equipo de
Transferencia, Marco Vinelli, se comprometieron a entregar un informe del
estado en el que recibían el país. El día clave era el sábado 25 de julio. Al
cierre de este reportaje, no había rastro del informe.
“Lo que hizo la señora Fujimori es una
lavada de manos. Ella y su partido han sido actores en primera línea de la
situación en la que está el país. En el
2016 se dedicaron a destruir el gobierno de PPK y lo que ocurrió en el
2021 en adelante, sobre todo con Boluarte, fue entera responsabilidad de ella
y sus aliados”, dice Flor Pablo, exministra de Educación y excongresista.
“Si
Keiko Fujimori quiere empezar bien su gobierno -añade-, primero debe hacerse
cargo de los destrozos de su bancada.
Hizo tantos que da que pensar que nunca quiso gobernar. El sello de Fuerza
Popular está en el desequilibrio de poderes, en las millonarias exoneraciones
tributarias a las agroexportadoras y en el hecho de que las víctimas de las masacres no encuentran justicia”.
Tres de
las catorce páginas que tenía el Mensaje a la Nación de Fujimori están
dedicadas al presunto descalabro del Perú. Dijo que recibía un “país marcado
por el abandono”, “un Estado
debilitado por la improvisación” y
“un Estado a la deriva por la carencia
de una gestión estratégica”.
Y
ejemplificó la catástrofe recordando que el Perú tiene “la mayor desigualdad de ingresos de toda América Latina”. Omitió
mencionar la política fiscal impuesta a
punta de leyes por Fuerza Popular y sus satélites parlamentarios.
Fueron
en total 268 leyes con impacto fiscal
adverso, según los especialistas en materia económica. Sumando gastos
extraordinarios y restando exoneraciones tributarias el golpe en recaudación
significó S/109,600 millones,
equivalente al 9,l % del PBI.
En
julio del 2024 Fuerza Popular (en mancha) votó a favor de la ley que entrega
una bonificación por preparación de clases a los profesores y que costó al
fisco S/ 40,500 millones. La fujimorista Rosangella Barbarán, como presidenta
de la Comisión de Economía, defendió la ley para entregar un bono de reconocimiento a los afiliados a la
ONP, que significó un desembolso de S/ 6,380 millones.
La
gastadera contó con la bendición del Tribunal Constitucional. Los tribunos,
que le deben el puesto al Congreso, metieron pata de cabra al candado del artículo 79 que impedía al Parlamento
promover leyes que implicaran gasto al Estado. Ahora que Fujimori se
instaló en Palacio, el TC ha repuesto el candado.
En el
Mensaje a la Nación, Fujimori mencionó 15
“obras bandera” que se comprometió a ejecutar durante su gobierno. Solo
diez de ellas -cuatro aún no tienen estudios técnicos: Líneas 5 y 6 del Metro de Lima y los metros de Trujillo, Piura y
Arequipa- suman S/ 76,900 millones.
¿Si el
país está hecho un caos, cuántos ministros censuró el fujimorismo? Sólo tres
desde que en diciembre del 2022 Dina Boluarte llegó al poder. Los ministros del
Interior Vicente Romero y Juan José Santiváñez se fueron en medio de escándalos
por la inseguridad ciudadana. Rómulo
Mucho se fue por la presión de los mineros informales e ilegales.
“La
señora Fujimori no puede decir que hereda un país inseguro sino el que ella
construyó con sus aliados. Lo que
corresponde por lo tanto es un mea culpa y, sobre la base de ello,
corregir la legislación favorable al crimen que armó su bancada”, dice Víctor
Manuel Quinteros, especialista en seguridad ciudadana y profesor de la PUCP.
Para
Quinteros, Fujimori debe “rectificar el escenario caótico” que impulsaron el
fujimorismo y sus aliados en el Parlamento anterior.
Algunas
de esas normas son la llamada “Ley Soto”,
que acortó el plazo de prescripción de los delitos, la ley que impide a la
Policía incautar equipos de la minería
ilegal, la que restringe la colaboración eficaz, la que condiciona la
tipificación de organización criminal y la que debilita los allanamientos.
Pero lo
cierto es que Keiko Fujimori ha desbaratado su propia coartada el 28 de julio
en la tarde al nombrar a tres ministros con cargos protagónicos en las últimas
gestiones.
El
ministro de Justicia, Ernesto Álvarez,
fue premier durante los cuatro meses del mandato de José Jerí, entre
octubre del 2025 y febrero del 2026.
César Astudillo, ministro del Interior y nuevo zar de la lucha
contra la inseguridad ciudadana, fue comandante general del Ejército, primero,
y luego jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (2017-2021). Astudillo
afrontó cinco estados de emergencia sin resultados de los que presumir en su
foja de servicio.
Juan Carlos Requejo, flamante ministro de la
Producción, ha desfilado por varios entes estatales desde el 2020. Fue jefe de
SUNAFIL, viceministro de Trabajo, gerente central del SENAMHI y recientemente
viceministro de MYPE e Industrial.
El hoy senador fujimorista José Arista fue entre febrero del 2024 y enero del 2025 ministro de Economía de Dina Boluarte. Arista fue quien abrió el candado para el aumento de las pensiones a militares y policías, medida que costará al fisco S/ 23,000 millones.
“Decir
que recibe un país catastrófico es una narrativa
de victimización, para venderse como buena y no asumir su responsabilidad.
Todos los peruanos hemos visto lo que la señora Fujimori, su bancada y aliados
han hecho en los últimos diez años. No me lo están contando, yo lo vi, como
ministra y congresista. Ella ahora dice que busca la reconciliación, pero primero
debe hacer un mea culpa”, dice Flor Pablo. <>


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