EL ÉXTASIS DE LA OBVIEDAD
César Hildebrandt
Tomado de HILDEBRANDT EN SUS TRECE
791, 17JUL26
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“N |
os preocupa la llegada del Niño”, dice la presidente
y eso le basta a la corte de ponemicros que la rodea. La prensa escrita lanza
el titular en grandes caracteres: “Nos preocupa la llegada del Niño”. ¿No
hubiera sido más apropiado que la señora dijera quién encabezará los planes de
emergencia para los once puntos más críticos sometidos a la amenaza? ¿No
hubiera sido más prometedor que la señora precisara con qué presupuesto cuenta
el gobierno que va a asumir el mando para enfrentar el Niño bestial que ya está
aquí?
“Nos preocupa enfrentar directamente la
delincuencia”, añade la señora. Y ese es otro megatitular. ¿Enfrentar directamente?
¿De qué otro modo se puede enfrentar a quienes se han apoderado de la ciudad y
matan y roban sin oposición? No hay un modo indirecto de luchar contra la
extorsión que mina la economía y ha cerrado miles de pequeños emprendimientos.
El asunto se agrava cuando la policía es parte del problema pero el presidente
del Congreso ha dado leyes que la protegen y empoderan antes de fumigarla.
El día de la vergonzosa ceremonia en el Jurado
Nacional de Elecciones, ente que demostró su amor por la candidata aupada por
la omisión de votos de la primera vuelta y el conteo dudoso del voto de la
diáspora en la segunda, la señora soltó otra frase célebre: “Cada ministerio
tendrá metas concretas”. Esa verdad de Perogrullo fue inmensamente destacada en
“Perú21”. ¿Cada ministerio tendrá metas concretas? ¿O sea que el de Vivienda no
se meterá con los objetivos del de Producción? Me parece muy bien, pero eso es
de elemental sentido común. ¿Metas concretas quiere decir planes y cronogramas
de estricto cumplimiento? No se sabe. ¿Y las prioridades? Ya veremos.
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| Gobernaré como mi padre |
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| O sea ¿así? |
Senado comienza a ser una realidad”. Tamaña novedad se convierte en otro gran titular de la prensa servil. Torres habla del Senado que el pueblo había rechazado en referéndum, del Senado que fue creado para el reciclaje de algunos zombies y la reincidencia de los más ávidos, el Senado de Absalón Vásquez gracias al infame fallo del JNE. Torres es Igor, el burro de Winnie the Pooh.
El
diario empresarial “Gestión”, del grupo “El Comercio”, encabeza una crónica de
esta manera: “Fujimori recibió credenciales y anunció gabinete con capacidad
técnica”. ¡Vaya novedad noticiable! ¿Capacidad técnica será darle a Sheput el
Ministerio de Trabajo? ¿Será muy técnico nombrar a un general del ejército,
Ojeda o Astudillo, como el ministro que debe liderar la limpieza de la policía
y su modernización? En todo caso, anunciar que el gabinete por nombrarse
tendrá capacidad técnica ¿no es una manera de decirle a la gente que no se
merece otra cosa que burdas generalizaciones?
Otro
diario del cortejo se atreve a esta llamada: “Keiko Fujimori promete poner el
Estado al servido de la gente”. ¡No me diga! ¡Qué revelación primordial!
¿Sería posible imaginar un Estado al servido de empresarios como Boloña o Chlimper,
de militares corruptos, del espionaje interno, del congresismo tránsfuga, de
las instituciones copadas, del Congreso como furgón de cola? Sí, es posible.
Ese fue el Estado del patriarca que la señora emulará.
Asistimos
al éxtasis de la obviedad, la fiesta del cojudeo, la celebración de la
estupidez. Es lo que nos toca. Lo que veremos los cinco años que vienen.
Pero
no olvidemos el agravio suicida que está detrás de todo esto: el Perú quiso que
una señora que reivindicaba al pluricriminal de su padre y que lo ataba como
ejemplo de buen gobernante llegara a la presidencia. En los meses previos, esa
misma señora había logrado que un delincuente fuera Fiscal de la Nación y que
una banda de abogados a tanto el kilo y a cuánto el otrosí controlara el
Tribunal Constitucional y la Junta Nacional de Justicia.
Mientras
la señora era entronizada por la servidumbre dolosa del Jurado Nacional de Elecciones,
Pablo Villanueva gritó desde un balcón: “Melcochita siempre estará contigo,
Keiko”. El grito de Edvard Munch habría encajado mejor para la escena. <>


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