miércoles, 12 de mayo de 2021

LA COYUNTURA ELECTORAL PERUANA

 EL TERRUQUEO

Fragmento del articulo "DIEZ IDEAS PARA ENTENDER EL TERRUQUEO HOY: UNA GUÍA RÁPIDA Y PORMENORIZADA" Escrito por Oswaldo Bolo Varela Revista Ideele N°297. Abril 2021

III. Una práctica: ¿cómo opera?
El terruqueo funciona como una práctica que desacredita.
Es definitivamente una estrategia política. Busca deslegitimar a diversos grupos sociales disidentes al asociarlos con el fantasma del terrorismo y todos los traumas que este generó. De allí que terruquear, como apuntó Sifuentes, implique «la descalificación moral de sus adversarios ideológicos». Es decir, el terruqueo es un arma simbólica de control social que hoy es usada con impunidad. Agüero lo ha explicado bien: el acto de terruquear «expulsa al denigrado del espacio legítimo de discusión. Y nos advierte que nadie bajo esa sospecha podrá ser un igual. No podrá compartir nuestro mundo laboral, político o social, será repudiado». De este modo, el terruqueo funciona como un arma del consenso neoliberal que deslegitima, desprestigia y expurga a todo potencial enemigo al campo de lo repudiable: la escala más baja de valoración social, ese lugar hoy reservado para el (verdadero) sujeto terrorista.
Por ello, como recientemente escribió Maldonado, el terruqueo desarrolla «una función de prevención y contención: prevención porque pretende apuntalar el disciplinamiento social al desmovilizar y desactivar posibles disrupciones que cuestionan el orden neoliberal y, con ello –y esto es lo principal–, contener, bloquear o debilitar las demandas distributivas, igualitarias». Acusarte de ser un terruco, una terruca, es una forma de invalidarte social y moralmente. Una invalidación para ti, para los que reclaman contigo y, sobre todo, para lo que reclamas: la incompetencia de tus autoridades, los abusos recibidos, las repartijas políticas, la contaminación de tus tierras, el salario insuficiente, el plomo en la sangre de tus hijos… y tanto más.
El escenario que se avecina es sombrío: la derecha radicalizada cada vez terruquea más; descaradamente, sin mayor temor o reparo, lanza el insulto y ya ni necesita esconder la mano. Total, tiene un buen contingente político, económico, judicial y mediático que lo respalda. Son los mismos que borraron y/o celebraron la destrucción de los memoriales en homenaje a Inti y Bryan. Son los que declaran como terrorista cualquier obra de arte que no cuenta la versión de los hechos a su antojo. Son los que exigen una educación conservadora (dios, patria y ley) para supuestamente proteger a la familia natural. 



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