martes, 18 de agosto de 2026

ALGUNOS PERUANOS SEÑALADOS COMO CORRUPTOS O CON VINCULOS CON MAFIAS

ALUSIONES BIOGRAFICAS.

DE UN CONOCIDO POLITICO *

Por José Luis Ayala

Párrafos de su libro LA REPUBLICA DESPUES DE LA MAFIA

P

asaron dos meses y nada. cuatro y nada.

En vano esperó el congresista, que el presidente Alexander Robledo lo llamara para que jurara el cargo de canciller de la república. Pasaron dos meses y nada.

Cuatro meses y nada. Mientras tanto, en sus habituales conferencias de prensa como presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, cometía grandes desatinos, formulaba declaraciones inexplicables. Hasta el director del diario “La República” Guillermo Thornike, una mañana dispuso que Juan Mostajo Bulnes le hiciera una entrevista al canciller.

–¿Cómo dice? –preguntó– el reportero.

– Chauchiller.

Los cinco años de congresista pasaron volando. Durante ese tiempo se divorció y casó nuevamente. Fue entonces que decidió usar el bastón de madera raulí con una cabeza de serpiente de oro, que su abuelo recibió como donación del Municipio de Ayaviri cuando el ingeniero Huinchis Macedo López, era alcalde.

El fajín que nunca vino

A pesar de su lastimera orfandad política trató de postular a la alcaldía de Lima con el slogan “Tú eres Lima, avanza conmigo”. En las elecciones del 2011 se incrustó en el partido de Luis Castañeda Lossio, pero no alcanzó la votación necesaria para regresar al Congreso. Luego se trasladó a Puno y lideró el frente político “Para Todos Plataforma Federal”. Trató de ser gobernador regional y obtuvo diez votos de sus familiares más cercanos. Sin embargo, insistió para ser elegido alcalde, pero no obtuvo las firmas para su inscripción como candidato.

Como siempre su atribulada progenitora lo consoló con especial ternura.

–Ten paciencia, toma como ejemplo a Simón Bolívar, lejano pariente.

–Estamos en otros tiempos. Sin embargo, admiro su genio.

–De eso se trata. Tú eres el nuevo Simón Bolívar de este siglo. Has nacido para libertar al Perú.

–Gracias mamita, no me había dado cuenta.

Radicado momentáneamente en Lima, decidió escribir los libros: Tratado general de política, Principios de Ética y Moral ciudadana, Yo mismo soy (memorias). Así como Testimonio de un peruano ejemplar del siglo XX. Se hizo encerrar en una habitación con una ventanilla habilitada para recibir solo alimentos, cigarro, papel y tinta.

–No saldré de aquí hasta no escribir 10 libros, serán bestseller, la gente me conoce. Basta que lean mi nombre.

Durante cuatro meses se negó a recibir alimentos. Lo único que aceptaba era caldo de ranas y asado de zorrino, pocas veces permitía que le hablaran.

Cuando los amigos preguntaban dónde estaba el canciller, la familia se puso de acuerdo para contestar que trabajaba como asesor en un organismo internacional en París.

Una mañana su hermano le dijo que se había convocado para las elecciones del 11 de abril. Inmediatamente ordenó que derribaran la pared y dijo:

–Tengo que postular a cualquier cargo y vivir bien. Me lo merezco. Después escribiré los libros, seguiré las huellas de mi abuelo que ha dejado 100 libros inéditos.

–Yo mismo soy.

En el diario “La Chuchi”, periódico popular leído por la gran mayoría de taxistas, informales, desocupados y vendedores ambulantes de Lima, apareció un artículo que fue inmediatamente comentado en cantinas, kioscos de alimentos baratos, carretas de emolientes, calles y plazas.

Desapareció del mapa desde que su mentor moral e ideólogo, el Cholo sano y sagrado, cuando fue a saludarlo y delante de la gran prensa le dijo: “No tengo nada para ti”. El plenipotenciario sintió que la tierra se abría para comérselo vivo. Trastrabilló y le sobrevino una tos que no le dejó articular ninguna palabra de protesta y respuesta. Sin embargo, alcanzó a murmurar:

-“Este es un Cholo miserable como tantos desgraciados que no saben lo que es la gratitud, la decencia humana. Lo he defendido del poder mediático, le he servido de traductor, le he sido fiel, llegué a él sin que me llamara, asumí un cargo moral cuando empezaron a decir que era un corrupto. Puse las manos al fuego reiteradas veces. ¿Qué he sacado? Una puñalada por la espalda delante de todo el Perú. Nunca más nada con este perro serrano sarnoso y coquero. ¡Qué se joda!”

–Yo seguiré el curso de mi destino. Estoy de regreso. Ya verán–dijo

De lectura necesaria
Los diarios de Lima preguntaron; “¿Dónde están ahora quienes otra hora fueron fanáticos defensores de Alexandro Robledo Falsique? Honrado Cholo, sano y sagrado. ¿En qué lugares remotos se agazapan quienes medraron del poder y sus favores políticos? ¿Qué piensan ahora los impostores que gozaron de influencias políticas y sueldos que nunca merecieron? Nadie dice nada, como escribe Martín Adán: “La poesía está callada”. Están ausentes o se ocultan, repentinamente han perdido la memoria, callan la boca (como dice P.P.K. en un pulcro español), si saben algo de un gobierno plagado de cleptócratas, no saben nada o niegan todo. Si se les pregunta si sabían quién era Alexandro Robledo, responden que no imaginaban cómo terminaría el ideólogo y economista de Ecoteva. Pero no sienten vergüenza, porque se trata de “acciones personales y políticas ajenas”.

Eran los arribistas de siempre, los zánganos que pululan alrededor de toda agrupación política, saben que la política es una forma de acrecentar un capital para después tener un negocio, otra entrada. Llegan puntual para medrar, el objetivo es mejorar su condición económica, comprar un bien para vivir o alquilarlo, ascender socialmente, acrecentar si tiene ahorros o negocios.

Generalmente el arribista político es un dotado analfabeto político, un gran iletrado con título de abogado, un ilustre doctor ignorante, un brillante balbuceante, un escritor frustrado, aunque haya hecho cursos de Derecho Internacional Público en la Universidad de Salamanca. El arribista político hispano criollo, carece de moral, si tiene que apuñalar por la espalda lo hace y después niega haber cometido una deslealtad.

Ahora que Alexandro Robledo Falsique, tendrá que sentarse en el banquillo de los acusados, procesado por lo menos por cinco delitos graves, vamos a ver quiénes se acercarán para expresarle su solidaridad y dolor. No le dirán que sienten pena y lástima por el maltrato a quien nunca tuvo en Bancos extranjeros, ni un centavo de dólar en coimas ni comisiones. Después, no lo visitarán ni siquiera los domingos, periódicos ni ropa. Será una ingratitud más con un peruano que se fajó por la democracia, contra la corrupción del Fuji Monte Cinismo. Se sabe que la wincha de Robledo, ese innegable símbolo patriótico ha sido incautado, junto con los objetos de oro y una maskaipacha que almacenó con cariño Elena K. <>

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 ·       En el contenido del libro en mención, aparecen alrededor de una decena de pequeñas historias sobre la discutida vida de algunos personajes nacidos en el departamento de Puno, cuya ejecutoria no es precisamente motivo de orgullo de sus paisanos.

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