PERU. CON LETRAS DE MOLDE
Por Gustavo
Espinoza M.
|
E |
n
los últimos días, y en particular a partir del jueves 11 de junio, cuando los
cómputos oficiales de la ONPE formalizaron un resultado negativo para Junto por
el Perú en los comicios presidenciales del día 7, se desataron diversos
análisis “críticos y autocríticos” a modo de “explicar” la involución del voto
por Roberto Sánchez y la aún no confirmada “victoria” de Keiko Fujimori.
Lo
primero que habría que señalar es que aún resulta prematuro esbozar avances en
torno a un tema que tiene mucha tela por cortar. Tanto cuando se gana como
cuando se pierde, resulta indispensable hacer primero un balance introspectivo
y mirar “hacia adentro” para luego salir a la luz con
formulaciones más maduras y desarrolladas.
![]() |
| Espectacular concurrencia al cierre de campaña |
Objetivamente,
en diciembre del 2025, cuando se cerró el plazo para la inscripción de
candidaturas presidenciales y otras, el movimiento popular asomaba claramente
fracturado. Tres vertientes -Ahora Nación, Venceremos y Juntos por el Perú- buscaban
representar la voluntad ciudadana desde una óptica avanzada y progresista.
Pero, además, existía otra fuerza -Perú Libre- que por éxitos del
pasado, se atribuía un nivel de representatividad que estaba ciertamente
cuestionado.
Hoy
se ha hecho luz en torno al tema. “Venceremos” obtuvo una votación magra;
“Ahora Nación” no logró el propósito para el que se había diseñado y “Juntos
por el Perú” no sólo pasó a la segunda vuelta, sino que obtuvo la votación más
alta que jamás movimiento de izquierda en el Perú había alcanzado. Por su
parte, “Perú Libre” sufrió una clamorosa derrota la misma que virtualmente lo
desapareció del escenario.
Esa
realidad no cuestionable, coloca a JP a la cabeza del movimiento popular y le
adjudica la responsabilidad principal en la representación y conducción de las
acciones del futuro más o menos inmediato.
JP
logró en la lucha por la Presidencia de la República, aglutinar a otras fuerzas
y sumar a diversos movimientos y partidos. Algunos, ciertamente precarios y
puntuales, como “Obras” ; y oros más definidos y coherentes, que aportaron
experiencias políticas, cuadros y recursos para una campaña extremadamente
compleja y difícil.
Lo
primero que cabe entonces, es ser consciente de esa realidad: Juntos por el
Perú obtuvo un caudal electoral nunca alcanzado por el movimiento popular, Y lo
hizo con un programa de izquierda, como una fuerza comprometida con los
intereses del pueblo y dispuesta a luchar contra el Neoliberalismo y la
aplicación de un programa de corte patriótico, progresista, anti oligárquico y
antiimperialista.
Ese nivel de aceptación, representación y compromiso, objetivamente no fue conseguido siquiera por Izquierda Unida. IU obtuvo 1.780 mil votos en 1985 en tanto que Juntos por el Perú ha alcanzado más de 9 millones de votos este año. El porcentaje electoral más alto de IU fue obtenido con Alfonso Barrantes en la disputa por la Alcaldía de Lima: el 37% de los votos; pero JP superó el 50% en varios momentos de sufragio del 2026. ¿Marca eso un adelanto? ¿Podría considerarse un fracaso, o una derrota, el concretar esas cifras y porcentajes?
Por lo demás, Juntos por el Perú ganó en 1,479 distritos del país y en 18 regiones, lo que lio una apreciable mayoría en el territorio nacional. Bien puede decirse que obtuvo la victoria en un equivalente a las 3/4 partes del territorio nacional.
Hay quienes creen que fue un fracaso, Y es curioso, Se mezclan en esa óptica vertientes que, en teoría, no tendrían que confluir. Isaac Humala, en representación suya y se su hijo Antauro, asegura que fue un fracaso y sostiene que él se debió a las “alianzas” que hiciera JP en la segunda vuelta.
Se
abstiene de precisar qué otras alianzas debió haber hecho, porque no existían
realmente quienes las representaran, pero además olvida cifras: En la
primera vuelta JP alcanzó 2 millones de votos, y en la segunda 9. “fracasos”
así, sin duda que alientan.
Vladimir
Cerrón, de Perú Libre, asegura que la inclusión de Pedro Francke y “los
caviares”, “le hizo perder votos” a JP, pero en los hechos, antes de
Francke. su caudal era uno, y después fue otro. ¿Perdió?.
Uno
y otro aseguran que fueron “los caviares” los que hicieron perder la elección a
JP. Al margen del giro político que persiste en considerar a “los caviares”
como el enemigo principal de todo el pueblo peruano; hay que decir que antes
que ellos estuvieran, Pedro Sánchez alcanzó 2 millones de votos y con ellos
7 millones más ¡Vaya fracaso!
Pero
independientemente de que estuvieran o no “los caviares” en la segunda vuelta,
cabría preguntarse; ¿Hubo cambios decisivos en el Programa de JP en la segunda
vuelta? Ciertamente que no. Y tanto no los hubo que la derecha denuncio
que se quería “barnizar” un programa de “izquierda radical” como era el de JP.
Más
allá de toda esta discusión, está claro que el objetivo de la reacción ahora es
destruir a JP. Sabe que, de mantenerse unida y en voluntad de combate, será un
adversario muy duro, en una etapa en la que -según parece- a los trabajadores
sólo les quedará resistir y luchar. Destruir a JP, o contribuir a minarla
será el mejor servicio que algunas gentes puedan aportar a la vertiente más
derechista y reaccionaria que se ha perfilado en esta contienda,
Aunque
haya quienes se proclamen de “izquierda” para justificar ese discurso
divisionista, la realidad habrá de mostrarlos como portavoces del enemigo de
clase y adversarios de la unidad popular.
Hoy,
que recordamos el 9 de junio como el día de la Insurgencia Guerrillera de Luis
de la Puente; el 14, como el nacimiento de José Carlos Mariátegui; y el 16 como
el natalicio de Juan Velasco Alvarado, debiéramos recordar también que en la
base de los mensajes de estas grandes figuras de la historia, la palabra UNIDAD apareció
escrita con letras de molde. <>



No hay comentarios:
Publicar un comentario