jueves, 6 de julio de 2017

UN ASUNTO DE INTERÉS NACIONAL

NOTA DEL DIFUSOR.- Quienes dicen que las ideologías ya no tienen vigencia en nuestra realidad político social, son desmentidos recurrentemente por los voceros del demoliberalismo acriollado. Muy sabido es que ellos, desde la estructura administrativa del Estado, desde las organizaciones empresariales, desde ciertos centros académicos y sobre todo desde los medios de comunicación masiva que están bajo su dominio casi total, luchan ideológica y políticamente contra toda posición que signifique soberanía efectiva de nuestro país sobre sus recursos naturales, sus tierras, industrias y en general de las diversas unidades económico productivas importantes del país. Ellos quisieran ver toda la actividad económica privatizada y en manos del capital transnacional. Si chileno, tanto mejor para sus intereses.
El caso de la ciega oposición de los globalizadores derechistas de todo pelaje a la considerable inversión pública para renovar tecnológicamente y ampliar la histórica refinería de Talara, es un caso ejemplificador de ese fenómeno. Por fortuna, el proceso para alcanzar ese objetivo se ha tornado irreversible y el gobierno ppkakista no ha tenido más alternativa que permitir su continuación.

Aquí el informe de Marco Zileri sobre el tema.


REFINERIA DE TALARA
CIEN CONTUNDENTES AÑOS
Tomado de revista CARETAS N° 2495, 6JUL17. Informe escrito por: Marco Zileri.
La refinería de Talara cumplió un siglo de existencia esta semana dando muestras de sorprendente vitalidad.
La refineria en 1917
La polémica alrededor del proyecto de modernización de la refinería de Talara de Petroperú es un ejercicio de craqueo catalítico. Tan importante como las sumas multimillonarias de inversión son los puntos decimales de las tasas de interés del financiamiento. El pasado 12 de junio, Petroperú realizó la primera emisión de bonos en su historia por US$ 2,000 millones en el mercado internacional (CARETAS 2493). Pese al escepticismo de muchos en el proyecto, incluido el presidente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde, sobre el costo-beneficio de la nueva refinería, la demanda por los papeles de la petrolera estatal superó los US$ 10,000 millones.
Petroperú colocó US$ 1,000 millones a 15 años a una tasa de interés de 4,75% y otros US$ 1,000 millones a 30 años a una tasa de 5,62%. Se trató de un golazo de media cancha. La exitosa operación financiera reperfiló la deuda de corto plazo contraída a partir del 2014 para financiar el proyecto de Talara hasta los años 2027 y 2047 respectivamente en el momento preciso.
El pasado viernes 30, el presidente de Petroperú, Luis García Rossell, el gerente general César Ramírez, y el director de Petroperú, el abogado Paul Sumar, visitaron la refinería en construcción a paso ligero. El costo total de la refinería es US$ 5,400 millones y está prevista a entrar en operaciones el 2021. La obra a cargo de la española Técnicas Reunidas tiene 63% de avance ceñido al cronograma.  
En el puerto ya fue desembarcado el enorme reactor de la unidad de flexicoker de 800 toneladas de peso y otros gigantescos aparatos. La unidad de flexicoker es la vedette de la nueva refinería. Permitirá procesar los crudos “hasta exprimir la naranja” y reducir los residuales de 30 a 8 por ciento, explicó el ingeniero Jorge Almestar, gerente general de refinación de Talara.
La nueva refinería aumentará la capacidad de refinación de Talara de 65,000 a 95,000 barriles diarios. La demanda nacional es de 245,000 barriles diarios, que se atiende con refinería de La Pampilla (100,000) de Repsol, en Lima, e importaciones.
La nueva Talara tendrá capacidad para procesar crudos pesados y producir diésel y gasolinas con menos de 50 partes por millón de azufre.
La magnitud de la obra solo puede apreciarse en su verdadera magnitud sobre el terreno. La actual refinería de Talara, esa “vieja cafetera” como la calificó el congresista (PAP) Mauricio Mulder en la sesión de censura al ministro de Economía Alfredo Thorne, ocupa apenas 20 hectáreas de terreno; la nueva refinería abarca 140 hectáreas de extensión.
Buenas noticias en fiestas patrias. Los trabajadores orgullosos
El actual vejestorio tiene tres procesos de refinación; la nueva contará con 16 procesos, siendo la unidad de flexicoker la cereza de la torta. En el mundo, solo hay ocho refinerías con una unidad de refinación de residuales semejante. Los números son inversamente proporcionales a los puntos decimales conquistados en la tasa de interés. La actual Talara demanda 7 MW de energía; la nueva 100 MW. Los kilómetros de cableado eléctrico que se instalarán podrían unir Piura con Montevideo; la estructura metálica equivale a cinco torres Eiffel.
La obra ocupa a 7,000 personas –2,500 talareños– y participan las principales empresas de construcción peruanas Cosapi, JJ Camet, Graña y Montero. El 30 por ciento de la mano de obra calificada también es local, un índice elocuente del conocimiento acumulado en Talara tras 100 años de refinación.  
El subgerente de interfase, Maximiliano Falla, 59, es natural de Talara. Él tiene la responsabilidad de integrar los procesos de la vieja refinería con la nueva. El superintendente de operaciones es Freddy Alvarado, ingeniero de la Universidad Católica del Perú, quien aterrizó en Talara en 1984.  El gerente de refinación es Jorge Almestar, 47, ingeniero de la Universidad Nacional de Piura.  
El viernes 30, el personal de Petroperú desfiló orgullosamente con los colosales tanques de almacenamiento en el trasfondo. El destino de Talara ha estado íntimamente imbricado con la política nacional, desde el histórico contencioso con la Brea y Pariñas, la memorable página 11 en 1968 (ver recuadro), hasta nuestros días.
En la víspera de la ceremonia de aniversario se divulgó el audio de la reunión entre el Contralor Edgar Alarcón con los ministros Vizcarra, Thorne y Zavala. “Talara es un proyecto que nunca debió hacerse”, dijo Zavala. “Se hizo y ahora es más costoso salirse de él”, explicó el Premier.
El Directorio de Petroperú presidido por Augusto Baertl en el segundo semestre del 2016 llegó a la conclusión que el proyecto había alcanzado un “punto de no retorno”. Ya se habían invertido US$ 2,000 millones desde el 2014. La decisión fue destrabarlo. En el pesado saco de megaproyectos por destrabar –Chinchero, Gasoducto Sur Peruano, Línea 2 del Metro, aeropuerto Jorge Chávez–, la vapuleada Petroperú es la única que lo ha logrado con solvencia.
La emisión de bonos de la petrolera estatal este mes fue la más grande del Perú y de una empresa debutante en Wall Street en la historia.
El multimillonario costo del proyecto y la rentabilidad han sido puestos en duda por los economistas Ricardo Lagos y Juan Mendoza y el propio Velarde del BCR en pleno road–show que antecedió a la operación financiera. El argumento es que es más barato importar el combustible que refinarlo en el país. El aciago contralor Alarcón hizo público su informe, advirtiendo sobre los riesgos financieros en la operación, el mismo día de la colocación de bonos.
El directorio de Petroperú respondió a las críticas transparentando toda la operación y publicando los contratos con Técnicas Reunidas. A su vez, contrató a Arthur D. Little para que realice una última evaluación de costo - beneficio de Talara.
El informe de Arthur D. Little concluyó que “el proyecto de modernización de la refinería de Talara presenta un monto de inversión cercano a lo esperable en comparación con proyectos de similar capacidad de destilación y conversión”, la semana pasada.
Los precios del petróleo se encuentran en el piso en los últimos meses en US$ 50 dólares el barril. Petroperú obtiene una ganancia de US$ 6 por barril actualmente con la vieja cafetera, pero calcula que lo duplicará con la nueva refinería. El margen de refino es su principal fuente de ingresos.
Almestar, García Rossell y Ramírez: selfie centenario.

Los ingresos de Petroperú cayeron a S/ 11,1 mil millones en 2016 de 11,5 mil millones en 2015. Las utilidades se redujeron a S/ 176,2 millones de S/ 502,6 millones en el mismo periodo (CARETAS 2483).  La caída de las utilidades se debieron [sic] a la ruptura y los costos de reparación del oleoducto norperuano el año pasado.
Las proyecciones de precio futuro del petróleo estiman que en el próximo lustro –cuando la nueva Talara entre en producción– el precio del petróleo debe duplicarse. “Ese es el mensaje: el proyecto se paga”, afirmó García Rossell.
La reconvertida refinería de Talara pondrá en valor el potencial de reservas de petróleo en la selva peruana estimada en más de 450,000 barriles diarios, 20 veces más que la lánguida producción actual, según la Sociedad Nacional de Minería, Energía y Petróleo. El grueso del petróleo en el oriente peruano consiste en crudos pesados para los cuales la refinería de Talara precisamente ha sido diseñada.  A ello se suma la posibilidad de procesar la producción petrolera en el sur de Ecuador.  
Petroperú logró salvar un proyecto que tenía varios problemas de origen: nació sin financiamiento, y por lo tanto se financió en los primeros años con créditos de corto plazo revolventes y costosos; se adjudicó por partes, separando las unidades auxiliares de energía y abastecimiento de agua, entre otros, siendo parte integral del conjunto; y se  diseñó tecnológicamente para producir combustibles Euro IV, cuando al momento que entre en producción el estándar internacional será Euro VI en el 2021.
Estos dos últimos problemas siguen pendientes. Las unidades auxiliares serán subastadas en septiembre próximo, y los ingenieros trabajan en la reconversión
Novisimo reactor de la unidad de flexicoker
tecnológica de cara al futuro. El cordón umbilical con las reservas de petróleo en el oriente fue reestablecido finalmente con el reinicio de la operación del oleoducto norperuano esta semana.
El valor estratégico de Petroperú en la seguridad energética del país fue puesta a prueba este verano,  al asegurar el abastecimiento de combustible a nivel nacional, pese a los estragos producidos por las torrenciales lluvias del Fenómeno de El Niño Costero, que cayeron como chaparrón sobre los relucientes fierros en el desierto de Talara.
“Tú llenas de sangre con cánticos de oro / tu sangre alimenta por siempre al Perú”, cantaron los trabajadores de Petroperú las estrofas del himno de Talara durante la sobria ceremonia por el centenario de la refinería el viernes pasado.   En cien años más se volverá a hablar de la cafetera de Talara. Ahora lo que se construye –basta de complejos– es un Rolls Royce.

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