domingo, 28 de mayo de 2017

A PROPÓSITO DE LA DIVERGENCIA LIMÍTROFE PUNO - MOQUEGUA

“AREQUIPA, MOQUEGUA Y TACNA HAN ESTADO SIEMPRE 
BAJO EL DOMINIO DE LOS AYMARAS”
ENTREVISTA A GUILLERMO VÁSQUEZ CUENTAS
Los Andes | 24 de mayo de 2015

Puno solo duplicó su población en 75 años, cuando es común que esto ocurra en 25. La migración masiva y constante a los tres departamentos aledaños a Puno y a la ciudad boliviana de El Alto, es lo único que puede explicar el fenómeno según el intelectual puneño Guillermo Vásquez Cuentas.
¿Cómo fue el movimiento migratorio de la región de Puno en los 60 últimos años?
Hubo un bajo crecimiento [demográfico] en el departamento de Puno y un alto crecimiento en los departamentos de Tacna, Moquegua, Arequipa, que constituyen su entorno más inmediato y directo. Arequipa, durante casi 72 años, ha crecido 4 veces más que la población que tenía en 1940. Si tenía, en 1940, 271 mil habitantes, tras 25 años solo debía tener el doble, o sea 520 tantos mil, y así sucesivamente; pero en el 2005, según datos del INEI, se sabe que tiene un millón 245 mil habitantes. Se trata de un crecimiento poblacional fuera de los estándares que reconoce la demografía mundial. En el caso de Moquegua ha sucedido también algo similar: de 35 mil habitantes que registra el censo de 1940, llega a 181 mil habitantes en el 2015, lo que quiere decir que en 75 años ha crecido 5 veces; pero el caso más sorprendente es el de Tacna, que de 36 mil habitantes en 1940, llega a 396 mil en el 2005, es decir, que en 75 años ha crecido 10 veces.


¿Eso se debe a Puno?
Claro. Puno registra, en el censo de 1940, 646 mil habitantes y, según el INEI, el 2015 llega a tener un millón 320 mil, de acuerdo al último censo, lo que indica que en 75 años Puno ha crecido solo una vez; Puno debería tener no menos de dos millones 400 mil habitantes, pero solo tiene un millón. Entonces, ¿dónde está esa gente? Esa gente ha migrado a esos tres departamentos (Arequipa, Moquegua y Tacna) por su cercanía geopolítica, territorial e histórica. Esas tierras han estado siempre bajo el dominio de las etnias aymaras.
¿Qué factores hacen que el puneño migre?
A pesar de que se ha visto que somos un departamento con potencialidades económicas inmensas, los gobiernos siempre nos han mantenido como la última rueda del coche, por lo que sus propios hijos no han trabajado suficientemente el forjamiento del desarrollo de Puno; nuestra agricultura ha estado estacionada, la ganadería -a través de la venta de lana- ha tenido una época que solo ha beneficiado a los propietarios de las grandes haciendas, sobre todo ubicadas en el norte de Puno, y así sucesivamente. O sea, que las grandes riquezas de Puno no han sido aprovechadas, o que hasta la fecha solo se ha aprovechado la explotación minera del oro, que sin bien ha movilizado capitales sobre todo en el sector de Juliaca, no ha sido un aporte sustantivo como para retener a nuestra gente, que se ha visto obligada a buscar nuevos horizontes.
Entonces habría un “alto Puno”, que es Puno mismo, y un “bajo Puno” constituido por tres departamentos...
Esa es, digamos, una nomenclatura que ha surgido, espontáneamente, no hace mucho; hace poco surgió en las redes sociales alguien que quiso bautizar de esa manera lo que al principio parecía una broma.
Si consideramos que en este momento hay un millón 200 mil puneños que viven en esta región, ¿habrá otro tanto en estos tres departamentos, o habrán más?
Habría que hacer números. Lo que nadie puede dudar es que en estos tres departamentos los puneños nacidos en Puno y los puneños hijos de puneños, en segunda y hasta tercera generación, son absoluta mayoría. Hay varios indicadores para comprobar esto; el más creíble y más a la mano, es el de la lucha política por captar y acceder a los gobiernos locales, es decir, a las municipalidades provinciales y distritales. Un estudio que publicamos en la revista Brisas Nro. 2 indica que la mayoría de candidatos nacidos en Puno han sido candidatos a alcaldes y regidores en todas las provincias y en todos los distritos de esos tres departamentos; ahora, cuántos han sido elegidos en estas municipalidades, también es un dato sorprendente...
¿Qué tiene que pasar con Puno para que no se quede despoblado, como parece que sucederá en los próximos 70 o 100 años siguientes?
Hablar del futuro es un poco aventurado; sin embargo, la pregunta sería: ¿cómo retener a los puneños para que esas tasas de migración puedan ser reducidas, vamos a decir, drásticamente? En primer lugar, tenemos que apuntar al desarrollo. En Puno tenemos los recursos suficientes para que el puneño tenga un empleo digno y pueda sustentar a su familia; hay varios pilones que pueden aprovecharse. Para mí, el aprovechamiento de la ceja de selva y selva puneña debe ser prioritario. En el altiplano tenemos posibilidades de desarrollar más la agricultura, la ganadería, la alpaquería, la truchicultura, etc.

Pero las decisiones las toman las clases políticas. ¿Qué se puede hacer al respecto?
Lo que falta es un acuerdo clave, un plan maestro, en donde esté comprometida
la clase política local. Lamentablemente, nuestros mejores técnicos también migran en busca de mejores oportunidades; entonces los dirigentes, los políticos, los que tienen el poder en nuestras instituciones, no están comprometidos como para pelear y luchar por el desarrollo de Puno; obedecen en todo caso a otros intereses, más personalistas y egoístas. Nosotros necesitamos un gran plan estratégico, porque los planes que se hacen sucesivamente en todos los gobiernos no son producto de un estudio multidisciplinario. En Puno estamos divididos, nuestros políticos están siempre enfrentados entre ellos, tenemos personal que deja mucho que desear, etc.; entonces primero deberíamos tener gente capaz de impulsar el desarrollo de Puno, un gran plan estratégico y comprometernos todos en pos de su constitución.

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