martes, 26 de mayo de 2026

PROCESO ELECTORAL PERUANO: ENFOQUES DE COYUNTURA

 CONTRA EL VOTO NULO O BLANCO

Diego Trelles Paz

D

ebo confesar que ahora que leo a señores blancos profesionales y respetados de Lima, como Ernesto de la Jara o Augusto Ortiz de Zeballos, por citar a dos, defender el voto nulo con un estoicismo digno del «que ya gobierne Keiko, qué me importa», recuerdo claramente la elección de 2016 cuando decidí votar, con pena y con asco, por otro señor blanco pero también gringo llamado Pedro Pablo Kuczynski, quien, a diferencia de Roberto Sánchez, era conocido como «el Presidente de lujo»

Del «Presidente de lujo» teníamos un historial de lobbismo tan robusto y sinvergüenza que uno no sabía por dónde empezar sin ruborizarse. El congresista Manuel Dammert, ya fallecido, lo investigó al milímetro.

Pero no era solo eso. Uno de los grandes problemas era que PPK, antes de pasar a segunda vuelta contra Keiko, había participado en un mitin de Alberto Fujimori y salía bailando en el estrado «El baile del chino». Y cuando pensaba que no iba a pasar a segunda vuelta, porque su campaña era pésima, no solo dijo ser «de izquierda» sino que, en plena campaña, se dejó agarrar los testículos frente a las cámaras por una de sus seguidoras como si esto hubiera sido espontáneo y no armado.

Vuelvo a pensar en mí y en tantos que estábamos en la disyuntiva de apoyar a una persona inescrupulosa y delincuencial como PPK y recuerdo bien ese instante en el cual me dije: «a la mierda: prefiero comer arsénico a votar por Keiko: votaré con asco contra el regreso de la dictadura y de la muerte».

Desde luego esa decisión que para mí fue muy difícil, terminó siendo natural, lógica y espontánea para esas personas de Lima que ahora nos dicen que «respeten su voto» y que «no les hagan bullying» porque, como dice Ortiz de Zeballos, se niegan a votar «por dos feas combis sin hoja de ruta y con llenadores»

Lo que hacen ambos: esa idea alucinada y deshonrosa de que Keiko y el fujimorismo que dirigen el «Pacto Mafioso» y controlan prácticamente todos los Poderes y organismos del Estado, es equiparable a Juntos por el Perú y a un Roberto Sánchez porque representan a Pedro Castillo (en serio, el post de De la Jara es vergonzoso, pero, normal nomás, porque no es el primero) no tiene ningún sentido.

Voy a citar a ambos:

Augusto Ortiz de Zevallos
Ortiz de Zeballos defendiendo a Jorge Nieto:

«Creo que Jorge Nieto acierta en negarse a votar por ninguna de estas dos feas combis sin hoja de ruta y con llenadores. Debilitar esas candidaturas caudillistas ayudará a que necesiten entender que no representan al 70% del país»

Ernesto de la Jara hablando desde la lógica del «mal menor»:

«¿La lógica del “mal menor” tiene límites? Para algunos sectores, no; para otros, sí”.

Explico mi posición: la vez pasada voté por Castillo, pero esta vez no lo haré»

Ernesto de la Jara
Desde luego me pregunto lo obvio: Cuando el «centro» (es decir la derecha en cualquier país del mundo salvo en el Perú) y la derecha no fujimorista tienen a un PPK en segunda vuelta (pese a todo lo que este señor tenía en la mochila) frente a Keiko Fujimori, ¿ahí ya no estamos hablando de «dos feas combis sin hoja de ruta»?

¿Y por qué es eso? ¿Porque PPK amigo es blanco y limeño y si se dejó tocar los huevos en un armani grosero y eso sí es chistoso (imaginen si Sánchez hace algo parecido e imaginen el Armagedón)?

    GRACIAS AUGUSTO, GRACIAS ERNESTO, CON VUESTRO
APOYO TENTARÈMOS JUNTOS EL TRIUNFO. ¡ORDEN!
Les voy a contar otra cosa que puede dar risa y también espanto en esta curiosa forma de equiparar dos candidaturas de una manera tan creativa y cínica cuando lo que puede pasar es, literalmente, que el Perú termine oficialmente bajo el poder absoluto de Keiko Fujimori, a quien solo le falta la presidencia para controlarlo todo.

La derecha histérica y violenta que tenemos y también las Fuerzas Armadas han dado múltiples muestras de que se puede dar tranquilamente un golpe de estado si gana Sánchez. Lo dijo Norma Yarrow con todas sus letras y lo corroboró el candidato a vicepresidente, Miki Torres, en una rarísima confesión televisada en la que aceptó que Fuerza Popular, el Congreso y la Fiscalía le dieron un golpe de estado al Castillo que tanto indigna al señor De la Jara. Lo dicho por Torres por cierto es admitir un delito por sedición y ahora mismo Juntos por el Perú ha presentado una denuncia contra él.

Pero no son solo ellos, no. El periodismo de la oligarquía te lo refriega sin roche. Es el caso del periodista Diego Acuña quien pidió abiertamente un «golpe de Estado democrático» por la supuesta trafa en las elecciones que no pudo probar el fraudismo y luego, dos o tres militares en retiro salieron a explicar el mismo término en los medios bajo la misma amenaza contra la democracia.

¿A quién defiende toda esta gente? ¿A Roberto Sánchez?

Por cierto, para quienes hayan visto el debate que ganó Juntos por el Perú, habría que pensar también en dos cosas:

1. Roberto Sánchez y Juntos por el Perú ya han dado el paso a distanciarse del plan de gobierno previo. Han dicho claramente que no habrá estatizaciones, que se respetará la autonomía del Banco Central de Reserva y que Julio Velarde sigue. Pero, desde luego, es un gobierno que entra a enderezar el desastre ampuloso que ha llevado a cabo este Congreso que, con la mayoría de votos de Keiko Fujimori en su bancada, se subió el sueldo tres veces, cambió la Constitución a destajo (por eso votamos sobre una sábana con 36 candidatos), pasó leyes pro crimen para proteger a los extorsionadores y se bajó las becas de los estudiantes peruanos sin asco, entre tantísimas cosas más.

2. El fujimorismo, por el contrario, se siente seguro y no promete cambiar nada (y si lo prometiera daría igual porque Keiko no ha respetado nada de lo que ha firmado, prometido, jurado en las tres veces previas que perdió). Son tan conchudos que llevan en el equipo técnico a una señora que también votó por bajarse el presupuesto para la Beca 18 de los jóvenes del Perú y comenzó prometiendo una mejor educación y más becas para los jóvenes si sale Keiko.

La única forma de detener esta desgracia es votando contra Keiko Fujimori y dando un voto estratégico a Roberto Sánchez, mientras se le apoya para hacerle frente al golpismo y al Congreso que querrá hacer de nuevo lo que Miki Torres describió con total sangre fría.

Esta gente cree realmente que el Perú le pertenece a la Lima pudiente. Tomar equidistancia como lo ha hecho el calculador sobrino de Montesinos [o sea, Nieto Montesinos] es darle el gobierno a la muerte del país que encarnan Keiko Fujimori y la mafia naranja que ya lo controlan en un 70%. <+>

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