CONTRA EL VOTO NULO O BLANCO
Diego
Trelles Paz
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D |
ebo confesar que ahora que leo a señores blancos profesionales y
respetados de Lima, como Ernesto de la
Jara o Augusto Ortiz de Zeballos,
por citar a dos, defender el voto nulo
con un estoicismo digno del «que ya gobierne Keiko, qué me importa»,
recuerdo claramente la elección de 2016 cuando decidí votar, con pena y con
asco, por otro señor blanco pero también gringo llamado Pedro Pablo Kuczynski, quien, a diferencia de Roberto Sánchez, era
conocido como «el Presidente de lujo»
Del «Presidente de lujo» teníamos un historial de
lobbismo tan robusto y sinvergüenza que uno no sabía por dónde empezar sin
ruborizarse. El congresista Manuel Dammert, ya fallecido, lo investigó
al milímetro.
Pero no era solo eso. Uno de los grandes problemas
era que PPK, antes de pasar a segunda vuelta contra Keiko, había participado en un mitin de Alberto Fujimori y salía
bailando en el estrado «El baile del chino». Y cuando pensaba que no iba a
pasar a segunda vuelta, porque su campaña era pésima, no solo dijo ser «de izquierda» sino que, en plena campaña, se dejó
agarrar los testículos frente a las cámaras por una de sus seguidoras como
si esto hubiera sido espontáneo y no armado.
Vuelvo a pensar en mí y en tantos que estábamos en la disyuntiva de apoyar a
una persona inescrupulosa y delincuencial como PPK y recuerdo bien ese instante
en el cual me dije: «a la mierda:
prefiero comer arsénico a votar por Keiko: votaré con asco contra el regreso de la dictadura y de la muerte».
Desde luego esa decisión que para mí fue muy
difícil, terminó siendo natural, lógica y espontánea para esas personas de Lima
que ahora nos dicen que «respeten su voto» y que «no les hagan bullying»
porque, como dice Ortiz de Zeballos, se
niegan a votar «por dos feas combis sin hoja de ruta y con llenadores»
Lo que hacen ambos: esa idea alucinada y
deshonrosa de que Keiko y el fujimorismo
que dirigen el «Pacto Mafioso» y controlan
prácticamente todos los Poderes y organismos del Estado, es equiparable a
Juntos por el Perú y a un Roberto Sánchez porque representan a Pedro Castillo
(en serio, el post de De la Jara es vergonzoso,
pero, normal nomás, porque no es el primero) no tiene ningún sentido.
Voy a citar a ambos:
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| Augusto Ortiz de Zevallos |
«Creo que Jorge Nieto acierta en negarse a votar
por ninguna de estas dos feas combis sin hoja de ruta y con llenadores.
Debilitar esas candidaturas caudillistas ayudará a que necesiten entender que
no representan al 70% del país»
Ernesto de la Jara hablando desde la lógica
del «mal menor»:
«¿La lógica del “mal menor” tiene límites? Para
algunos sectores, no; para otros, sí”.
Explico mi posición: la vez pasada voté por
Castillo, pero esta vez no lo haré»
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| Ernesto de la Jara |
¿Y por qué es eso? ¿Porque PPK amigo es blanco y
limeño y si se dejó tocar los huevos en un armani grosero y eso sí es chistoso
(imaginen si Sánchez hace algo parecido e imaginen el Armagedón)?
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| GRACIAS AUGUSTO, GRACIAS ERNESTO, CON VUESTRO APOYO TENTARÈMOS JUNTOS EL TRIUNFO. ¡ORDEN! |
La derecha
histérica y violenta que tenemos y también las Fuerzas Armadas han dado múltiples muestras de que se puede dar
tranquilamente un golpe de estado si
gana Sánchez. Lo dijo Norma Yarrow
con todas sus letras y lo corroboró el candidato a vicepresidente, Miki Torres, en una rarísima confesión
televisada en la que aceptó que Fuerza Popular, el Congreso y la Fiscalía le
dieron un golpe de estado al Castillo que tanto indigna al señor De la Jara. Lo dicho por Torres por cierto es admitir
un delito por sedición y ahora mismo Juntos por el Perú ha presentado una
denuncia contra él.
Pero no son solo ellos, no. El periodismo de la oligarquía te lo
refriega sin roche. Es el caso del periodista Diego Acuña quien pidió abiertamente un «golpe de Estado democrático» por la supuesta trafa en las
elecciones que no pudo probar el fraudismo y luego, dos o tres militares en retiro salieron a explicar el mismo término
en los medios bajo la misma amenaza contra la democracia.
¿A quién defiende toda esta gente? ¿A Roberto
Sánchez?
Por cierto, para quienes hayan visto el debate que ganó Juntos por el Perú,
habría que pensar también en dos cosas:
1. Roberto Sánchez y Juntos por el Perú ya han dado el paso a distanciarse del plan de gobierno previo. Han
dicho claramente que no habrá estatizaciones, que se respetará la autonomía del
Banco Central de Reserva y que Julio Velarde sigue. Pero, desde luego, es un gobierno que entra a enderezar el
desastre ampuloso que ha llevado a cabo este Congreso que, con la mayoría de
votos de Keiko Fujimori en su bancada, se subió el sueldo tres veces, cambió la
Constitución a destajo (por eso votamos sobre una sábana con 36 candidatos),
pasó leyes pro crimen para proteger a los extorsionadores y se bajó las becas
de los estudiantes peruanos sin asco, entre tantísimas cosas más.
2. El fujimorismo, por el
contrario, se siente seguro y no promete cambiar nada (y si lo prometiera
daría igual porque Keiko no ha respetado nada de lo que ha firmado, prometido,
jurado en las tres veces previas que perdió). Son tan conchudos que llevan en
el equipo técnico a una señora que también votó por bajarse el presupuesto para
la Beca 18 de los jóvenes del Perú y comenzó prometiendo una mejor educación y
más becas para los jóvenes si sale Keiko.
La única forma de detener esta desgracia es votando contra Keiko Fujimori y dando un voto estratégico a Roberto Sánchez,
mientras se le apoya para hacerle frente al golpismo y al Congreso que querrá
hacer de nuevo lo que Miki Torres describió con total sangre fría.
Esta gente cree
realmente que el Perú le pertenece a la Lima pudiente. Tomar equidistancia
como lo ha hecho el calculador sobrino de Montesinos [o sea, Nieto Montesinos]
es darle el gobierno a la muerte del país que encarnan Keiko Fujimori y la
mafia naranja que ya lo controlan en un 70%. <+>



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