domingo, 8 de marzo de 2026

EL DIA INTERNACIONAL DE

 LA MUJER

 Por Gustavo Espinoza M.

www.nuestrabandera,pe / Domingo 8 de marzo 2026  

F

ue en el Congreso Internacional de Mujeres celebrado en Copenhague, en 1910, que la dirigente comunista polaca Clara Zetkin propuso que se celebrada el 10 de marzo de cada año el Día Internacional de la Mujer Trabajadora

Clara Zetkin
Al año siguiente, el 25 de marzo de 1911, ocurrió un hecho infausto en la vida de los pueblos. Las mujeres, obreras textileras de la fábrica Triangle, de Nueva York que se encontraban en huelga, decidieron quedarse en las instalaciones de la empresa para demandar a sus patronos el pago de salarios y el establecimiento de mejores condiciones de vida. Los dueños de la empresa, en lugar de atender la demanda, prendieron fuego a la fábrica para forzar la salida de las trabajadoras. Ellas no salieron. Y murieron las 140 obreras en esa circunstancia.

A partir de entonces, el Día Internacional de la Mujer, tuvo una connotación particular: Simboliza la heroica lucha de la mujer trabajadora por una sociedad mejor.

La Revolución Francesa fue el primer movimiento social que levantó consignas vinculadas a la igualdad entre hombres y mujeres y enarboló los derechos de la mujer y sus posibilidades de participar en la lucha social. A su manera, Carlota Corday fue un símbolo de esa realidad.

Pero fue el socialismo el que, por ideología y doctrina, reivindicó el papel de la mujer en la batalla por la transformación de la sociedad.

Carlos Marx apreció altamente el papel de las mujeres en esta tarea y se vinculó a los círculos proletarios europeos con un mensaje que interesó por igual a hombres y mujeres. De una mujer de ascendencia peruana -Flora Tristán- Marx tomó la consigna: “¡Proletarios de todos los países, Uníos…”  y la convirtió primero en el lema de la Liga de los Comunistas y luego en la consigna del Manifiesto Comunista de 1848.

En el siglo XX destacadas mujeres jugaron un rol protagónico. Hay que subrayar el aporte social de Clara Zetkin, la revolucionaria de origen polaco que se hizo figura mundial en la lucha por los derechos de la mujer, a la que llegó a representar en el parlamento alemán hasta el advenimiento de Hitler; Rosa Luxemburgo, que tuvo brillante participación en la Revolución Alemana de noviembre de 1919, y que fue vilmente asesinada por la policía del régimen germano de la época, al lado de Carlos Liebnek; y Alejandra Kollantay, la rusa que participó en la revolución socialista de octubre de 1917, que lideró la lucha por los derechos de los trabajadores en la Rusia Soviética y que luego fue embajadora de la URSS en Europa Occidental.

También Inessa Armand, valerosa combatiente revolucionaria francesa, que murió en Rusia en 1920 enferma de Tifus, y que fue cabal colaboradora de Lenin desde los años de exilio en Francia del líder bolchevique y destacada figura de la intelectualidad francesa.

En el Perú hay que destacar el aporte que significó la lucha de las mujeres por los derechos de los trabajadores de nuestra patria.

En la historia se recuerda la valentía suprema de Micaela Bastidas y de Tomasa Tito Condemayta, que acompañaron a Tupac Amaru en la rebelión de 1780. En la batalla contra el coloniaje asomó la figura de María Parado de Bellido. Y luego, en el siglo XIX, de  Clorinda Matto y de Mercedes Cabello, exponentes del sentimiento patriótico y democrático, consustancial a los sectores progresistas de la sociedad peruana. 

En el siglo XX destacó la participación de las mujeres en la lucha por la Jornada de las 8 horas. En esta circunstancia Manuela Chaflajo e Irene Salvador ofrendaron sus vidas combatiendo por esta causa.  Y después, en Laredo lo hicieron  Agripina Mimbela y María Luisa Obregón. Las luchas sociales en el Callao, Huacho, Trujillo, Lima y otras ciudades arrancaron conquistas de primera importancia, y permitieron confirmar el papel decisivo de la mujer trabajadora en la batalla por una sociedad mejor.

A ese periodo corresponde también la imagen de Zoila Aurora Cáceres, la primera peruana que convocó mítines obreros y habló en ellos. Los historiadores recuerdan sus intervenciones en el antiguo Parque Neptuno, que sembraron conciencia y sentimiento de clase. A ella se sumó Dora Mayer, quien defendió vigorosamente a los trabajadores mineros y agrícolas combatiendo por sus derechos

Posteriormente, Angela RamosMagda Portal o Adela Montesinos, contribuyeron a crear conciencia de clase aportando un mensaje solidario en diversos segmentos de la población.

En el mundo de hoy, globalizado y en crisis, cuando asoman los retos de la naturaleza a la lucha social, se suma el combate por la ecología, la defensa del medio ambiente humano y el medio ambiente de trabajo; los pueblos se enfrentan a la agresión imperialista y asoman crecientes peligros para la humanidad. En este marco, el papel de la mujer se hace aún más notable.

Se trata de lucha contra la guerra, la opresión y la barbarie; contra la explotación capitalista y el saqueo de los recursos de los pueblos; de combatir la corrupción, la desvergüenza política, la demagogia y el oportunismo; de mantener una línea de trabajo coherente y consecuente, vinculada a las necesidades de las grandes mayorías

En ambos casos han sido las mujeres las que han sufrido más los efectos del malestar de la naturaleza y han sido las primeras víctimas de lo ocurrido, en Gaza, Venezuela o el Oriente Medio.

Pero esto que ha sucedido en países hermanos, está aconteciendo también en el nuestro. Los sucesos del sur andino en la lucha contra el ignominioso régimen de Dina Boluarte, dejaron un saldo doloroso de muerte y desolación. Y más recientemente, en Arequipa y Piura los desbordes de la naturaleza golpearon severamente a las poblaciones. En esos hechos, las mujeres fueron víctimas de la insania de la clase dominante y sus autoridades.

En nuestro país, las mujeres están llamadas a jugar un papel decisivo en la tarea de  cambiar la realidad nacional. Eso pasa por modificar radicalmente el escenario político que hoy nos agobia. 

No debemos permitir que el símbolo de la participación de las mujeres sea detentado por figurines como Keiko Fujimori y la corte mafiosa que la secunda. Para lograrlo hay que afirmar la participación masiva de las mujeres en la lucha social y su valioso aporte a la concreción de la unidad de las fuerzas democráticas y progresistas, que constituye un reto esencial en nuestro tiempo.  

América Latina no es más el patio trasero de la dominación imperialista. Es hoy un campo de batalla en el que se libran duras jornadas. Hace 67 años en nuestro continente, la Revolución Cubana abrió un camino nuevo, de tránsito difícil, pero lleno de retos para los pueblos. Hay que marchar en ese derrotero. Esa es la ruta que, en medio de grandes dificultades y en función de sus propias realidades, transitan pueblos, como Venezuela o Nicaragua.

Hay que afirmar ese derrotero produciendo, creando, escribiendo, combatiendo, pintando a colores nuestra realidad; sembrando conciencia y sentimiento de clase; y uniendo a nuestro pueblo para que luche más y mejor.

Sólo así se afirmará el derrotero del futuro y el Perú será realmente libre. <:>

 



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