lunes, 23 de julio de 2018

SOBRE LA PANDILLA PUNEÑA


UNA NO ES CUNA
LA OTRA NO ES RECORD GUINNES SINO DISPARATE
Hernán Cornejo Rosello D.
Tomado de la revista QUECHUAS Y AYMARAS, mayo 2018
Es a toda luz mortificante el tráfico con falsificación de arte popular que perpetran impunemente ciertas asociaciones y clubes de bailarines de Pandilla Puneña de Juliaca y Ayaviri que sin escrúpulos ni remordimiento cultural alguno participan cada año con mucha arrogancia en los depósitos de distorsión del folclore como son los concursos anuales que se organizan en esas ciudades cerca de carnavales o en fechas armadas ad libitum, para fortalecer negocios y protagonismos revestidos de fomento al arte.
Euforia carnavalera
Ellos, porque el arte no cierra puertas a nadie, se atribuyen unos, paternidades que no son ciertas y otros, extraviadas iniciativas coreográficas sobre la Pandilla Puneña en prácticas que dlmensionan la adulteración de contenidos introduciéndole a la danza insignia de los puneños, desde hace unos malísimos 30 años, saborizantes de circo romano, edulcorantes de coliseo de gallos y una serie de colorantes peligrosos que se impregnan en el modo de sentir y percibir de la gente y no se desvanecen año a año porque propician y alimentan, que la Pandilla Puneña se convierta en caricatura de lo que es: una danza de entrañable consubstanciación con el paisaje, con la música y en la relación sugestiva y delicada con la pareja, con trasfondos de alegría grupal que fortalecen una danza colectiva plena de entendimiento y no de disfuerzos. La adulteración ocurre cuando no hay referentes culturales sensatos y nobles y las presiones de la eclosión y el desborde por acuñar identidad cualquier precio, atenta la reflexión y el sentido común.
Lo más preocupante es que los mercantilistas del arte popular están convirtiendo a la danza puneña insignia en producto utilitario, en industria casera vendible y marquteable como mercancía apta para que la compre el mejor postor. ¿Cuál mejor postor? Los evanescentes asistentes a los coliseos deportivos vueltos circos, donde masticando pollo a la brasa aplauden y beben cerveza y eructan satisfacción sin importarles un ardite las falsificaciones que se consuman con tal ver carpas de mantones, sombreros al aire, piernas al desgaire y movimientos de titiriteros y volatineros. El arte de la Marinera y de la Pandilla Puneña se ha vuelto en esos lares mixtificación y, lamentablemente, en esas ciudades y en esos cultores no habrá vuelta ni rectificación. El daño ya lo hicieron y lo más grave es que siguen llamándolas Pandilla Puneña y Marinera Puneña.
Bastoneros destacados: Julio Garnica Rosado, con Emmi Santander

Por años Bastonero de Unión Puno
José Serruto de la Riva
Tenemos entonces un pernicioso resultado que cada vez se impregna más en la mente de la juventud, impregnación que no es otra que el aprendizaje de estereotipos antes que la asimilación de calidades constitutivas de una danza que es la manera más musical de enamorar, de consubstanciarse con la pareja, de sentir y solazarse de puneños y puneñas fortaleciendo relaciones de afecto y encanto y afirmando, reiteramos, identidad y alegría individual y grupal.
¿Qué sucede con la juventud ayavireña y juliaqueña que baila Pandilla Puneña post modernista, semi surrealista y patéticamente impresionista con mujercitas que muestran muslos y jovenzuelos que desabotonan el saco y lucen vientres potentes? Sucede que esa juventud y sus dirigencias económicas, que no son culturales y artísticas, olvidan la danza y lo que hicieron en sus últimos carnavales hasta que se aproxima el preámbulo de las próximas carnestolendas, donde empiezan a inventar nuevas mudanzas y trapacerías, y así cada año, desfigurar la esencia de la Pandilla Puneña. Al parecer en esas ciudades cuando se trata de la Pandilla Puneña no hay ciudadanía cultural sino trapacería mercantil.
¿Qué sucede con los integrantes de las Agrupaciones y Centros artísticos de la ciudad de Puno? Sucede que ellos y ellas han interiorizado en su alma y corazón su intervención y guardan para el próximo año emocionados sentimientos para mejorar su desempeño individual sin que la impostura, el figuretismo y las inmoderadas ansias de vencerá los Integrantes de otros conjuntos altere su equilibrio emocional y violente la inteligencia institucional. Sucede que cada danzarín y cada danzarina puneña no se exponen a ser engranaje de una maquinaria que busca impresionar para ganar puntaje y aplausos ¡Resultado? Que en la Capital del Folclore Peruano, cuando se trata de Pandilla Puneña, hay respeto, amistad y fraternidad entre todos los Integrantes de los conjuntos y de sus directivas. Y el ambiente cultural alumbra sensatez y tradición.
¿Por qué no bailan Pandilla Puneña los conjuntos que dicen hacerlo?, porque no demuestran calidades de expresión corporal, porque su prurito es convertir la expresión colectiva en representación circense y en acto gimnástico, porque su voluntad es fraguar espectáculo. Y, expresaré una verdad contundente. La Pandilla Puneña es de tránsito por calles silenciosas, por veredas angostas y solaz en locales para el descanso y la tertulia. Los coliseos son imposiciones de la modernidad y del crecimiento demográfico, que atenta el equilibrio cultural
APAFIT. Dante Cabanillas Mogaburu, veterano pandillero
Y la cosa va para peor en este mar de representaciones inconvenientes y ostentaciones mentirosas. Hace algunos años las autoridades de Ayaviri con un alcalde que hoy vive prófugo, vendieron la idea de que esa ciudad era “Cuna de la “Pandilla Puneña” ¿Cuna de qué data? ¿Están ahora urgidos para justificar la boutade, falsificando documentos en alguna notarla fraudulenta para sustentar su descabellada invención? A principios de los años 80 del siglo pasado, hace cerca de 40 años en carnavales en la ciudad de Ayaviri la población bailaba con vestimenta de calle unas chuscadas improvisadas y humoradas festivas que observé junto al médico, Jaime Enrique Delgado Aragón, que me comentaba “Hernán, tenemos música, pero no danza como la Pandilla de ustedes en Puno” Y haré la digresión pertinente. Lo que sí es propio de Ayaviri es el Kancacho que adquiere su aroma especial porque se prepara en hornos con huaycuna y entonces antes que cuna lo que pervive en Ayaviri es la huaycuna porque es el único lugar del Altiplano donde se usa la bosta como carburante que impregna mejor que la leña el sabor de las carnes.
Y el otro delirio fue calcetero al pretender imponerle a la Pandilla Puneña un sello a la juliaqueña. Se trata del disparate frustrado de batir o conseguir un récord GUINNES que a nadie interesaba y que pone en evidencia que las iniciativas descabelladas tienen valimiento entre gente despistada. ¿Batir récord GUINNES para ensalzar a la Pandilla Puneña, para aparecer en algún noticiero, para que se le hinche el pecho al hijo de vecino que planteó la iniciativa?
Digo, que si bien el folclore y el arte popular son plásticos porque amoldan nuevas tendencias y utilizan nuevos materiales en su creación cotidiana como parte de una cultura viva, no son expresiones elásticas como para estirarlas y estilizarlas tanto que se las desfigura, al extremo que, del punto de partida inicial, fraguado con tiempo, meditación y costumbre, no queda nada rescatable. En los cultores (¿?) de Pandilla Puneña y Marinera Puneña de esas ciudades no hay fidelidad ante las expresiones que identifican el arte popular en un Altiplano de elevada altura, de frío permanente y de emociones telúricas de gran intensidad que no se condicen con el bullicio atronador ni el desperdicio de sentimientos que deberían desterrarse o reencaminarse por la ruta adecuada.
Disculpen la dureza del título de este artículo donde se utiliza la palabra quechua “huaycuna” que es utilísimo carburante orgánico, pero en un mundo de post modernidad que trasgrede la tradición y violenta las formas o en todo caso, olvida eclipsarlas la relación entre cuna y huaycuna es eufónica e irresistible comparación ante una agresiva y detestable invención nada aromática.

Pandilleros en masa


4 comentarios:

  1. No me gusta la expresión denigrante que se hace contra personas que también cultivan el arte, despectivamente se expresan de las damas llamándolas de "mujercitas" y a los varones "jovenzuelos", eso no me gusta, aparte de las demás cosas que escribe en contra de los ayavireños y juliaqueños, que por cierto todos somos puneños.
    Otra cosa el autor de dos fotografías publicadas junto con ese artículo no está de acuerdo para nada con todo lo que ahí se dice "SOBRE LA PANDILLA PUNEÑA"
    Espero retiren esas fotos, yo hablé con el autor de esas fotos para recriminarlo y él ni enterado estaba que sus fotos estaban junto a esa publicación de mal gusto.

    Saludos

    Elena A. H.

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  2. Es ridiculo....Me sorprende la capacidad de sintesis que tiene el señor que escribio el articulo, hasta da risa es tonto y absurdo.
    Me da pena, se siente lo dolodo que esta. No le den importancia.
    Saludos.
    Fredy W.H.S.

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  3. EN EFECTO, ME DA MUCHA PENA LEER ESE COMENTARIO DENIGRANTE Y SARCÁSTICO QUE PUBLICA EL MENCIONADO PERSONAJE, SIN EMBARGO TENGO LA LIGERA SOSPECHA QUE EL MENCIONADO INDIVIDUO JAMAS BAILO NI CANTO, MENOS CREO QUE TENGA INCLINACIÓN POR EL ARTE; PORQUE SOLO ASÍ SE PODRÍA ENTENDER EL DESCABELLADO ARTICULO, Y COMO EL PAPEL AGUANTA TODO NI MODO, QUISIERA CONOCERLO PERSONALMENTE, PARA RETARLO A UN DEBATE PÚBLICO SOBRE EL TEMA.

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  4. Que articulo tan estúpido seguramente de una mente muy cerrada, de seguro que este individuo nunca bailo ni toco un instrumento, para escribir de algo primero hay que sentirlo y experimentarlo, me recuerda a esos críticos de arte que no pintan y sin embargo sus opiniones estan en los medios de comunicación.

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