sábado, 8 de abril de 2017

COYUNTURA POLÍTICA PERUANA

LECTURAS INTERESANTES Nº 752
LIMA PERU            8 ABRIL 2017
MACHISMO EN MARCHA
César Hildebrandt
Tomado de “HILDEBRANDT EN SUS TRECE” N° 342, 7ABR17, p. 12

L
a Señora no miente cuando dice lo que dice. A saber: que fue a entrenarse por si acaso hubie­se una inundación apocalíptica en la ciudad de Lima; que la foto en cuestión fue tomada en un momento de fugaz descanso; que después de esa escena ella volvió al simu­lacro de ahogamiento y socorro en la piscina que le sirvió de es­cenario (dado que ella carece de ese servicio en su domicilio); y que se trata de una campaña de demolición organizada por sus enemigos, envidiosos de su condición de funcionaría de carrera y con un prestigio bien ganado; que dicha conspiración para asesinarla moralmente probablemente haya sido instigada por el doctor Tocinovski, uno de sus más conspicuos adversa­rios.
La Señora, en efecto, parece ser el blanco de una campaña impía y su caso nos hace recor­dar al de otras señoras de altas cualidades que han sido casti­gadas por la maledicencia y una misoginia de sospechoso origen.
¿O ya no se recuerda todo lo que se ha dicho de la señora Pilar Nores, depositaría de los bienes adqui­ridos por su esposo de acuerdo a ley y a la voluntad de ambos cónyuges? En nues­tra memoria están las canalla­das que se dijeron y escribieron a raíz del falaz descubrimiento de “Rayito de sol”, el fideico­miso que le permitió a la pare­ja García-Nores comprar, con el ahorro de muchos años, un modesto departamento en una zona menos que mesocrática de París.
El caso de la Señora también nos recuerda el de la honorable Susana Higuchi de Fujimori, quien, azuzada por una oposi­ción golpista, hizo denuncias disparatadas sobre supuestos robos de donaciones presumiblemente cometidos por fami­liares del señor Fujimori y, más tarde, formuló denuncias deli­rantes en contra de su esposo, las mismas que encontraron un eco perverso en la prensa de aquel entonces. ¿Cómo es, en­tonces, que la señora Higuchi, una vez recuperada su autono­mía, se desdijo de esas denun­cias y hoy es un punto de apoyo emocional de su hija Keiko, he­redera fidelísima de su padre? ¡Todo fue una farsa urdida por la oposición angurrienta y el verdadero carácter de la señora Higuchi asomó después de que se libró de su influencia! 

La señora Nadine Heredia es otro ejemplo de lo que la maquinaria de destrucción mediática puede hacer con personajes de impecable conducta. Todos sabemos que su gran personalidad la llevó a asumir algunas funciones directrices en el gobierno de su cónyuge, que tanto le debía en cuanto a la construcción del partido y la elaboración del plan de gobierno que los llevó al poder. Bastó que el brillo de su inteligencia y las resonancias de su carácter se distinguieran en algunas reuniones del Consejo de Ministros para que la prensa caníbal se lanzara contra ella pintándola como una mujer que usurpaba funciones oficiales y ejercía una influencia excesiva en el entorno del presidente. ¡Como si a la hora de contribuir con el país la territorialidad, entendida por los machos alfa, fuera un criterio a tomarse en cuenta! Después, claro, vinieron las agendas robadas, los chocolates Godiva y las imaginativas confesiones de un delator brasileño deseoso de ganarse gollerías
judiciales con tal de embarrar a quien sea.

Si sumamos todo esto a las campañas difamatorias en contra de las congresistas Úrsula Letona, Alejandra Aramayo, Lourdes Alcorta, Karina Beteta, Betty Anaculi, Cecilia Chacón y la mismísima Luz Salgado, presidenta del Congreso, podemos llegar a la conclusión de que el machismo más tóxico y miserable se ha puesto otra vez en marcha. ¡Mucho cuidado! <>

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