lunes, 23 de enero de 2017

EXPECTATIVAS FRUSTRADAS UNA VEZ MAS

ODEBRECHT: ADIÓS TAMBIÉN AL GASODUCTO SUR PERUANO
RENE CALDERON·23ENE17
Hay quienes creen que la corrupción institucionalizada en el Estado no nos afecta y no es verdad, las coimas o “aceitadas” de los diversos gobiernos salen de nuestros bolsillos; la cancelación del megaproyecto Gasoducto Sur Peruano es una muestra clara. Cayó Odebrecht, y con ello también, la llegada de gas a Arequipa, Cusco Moquegua, Tacna, Puno y Apurímac.
Para entender un poquito mejor, el gas barato instalado en nuestros domicilios a través de tuberías tal como funciona en Lima, el combustible económico para vehículos que es usual en la Capital o el gas para las empresas industriales, por ahora, es imposible en el sur; gracias a que García, Toledo y Ollanta “aceitaron” a la gigante constructora brasileña Odebrecht.
Hoy, el gobierno peruano a través de su ministro de Energía y Minas, Gonzalo Tamayo, adelantó que resolverá el contrato con el consorcio “Gasoducto Sur Peruano S.A” conformado por Graña y Montero, Enagás y Odebrecht Latinvest; y también ejecutará la carta fianza “más grande de la historia del país” de US$ 262 millones como penalidad, puesto que el consorcio no ha logrado obtener la totalidad de recursos financieros (Cierre Financiero) para solventar la construcción del Gasoducto Sur Peruano.
¿Y porque no cumplió?. Porque nadie de la banca internacional confía en Odebrecht (accionista del 55% del Gasoducto Sur Peruano), y ¿por qué nadie confía?, porque está demostrado que en Estados Unidos, antes en Brasil y ahora en Perú como en 9 países más, ganaba las licitaciones a punta de coimas (estamos hablando de 788 millones de dólares de coimas “aceitadas” a gobiernos latinoamericanos incluido Ollanta Humala.


¿Qué es el Gasoducto Sur Peruano? Es un sistema de transporte de Gas Natural, mediante tuberías de 14 hasta 32 pulgadas, desde Echarate (Cuzco) hasta la costa en Arequipa e Ilo. El proyecto tiene un costo US$7.328 millones y fue concesionado por 34 años en el gobierno de Ollanta Humala.
¿Y ahora que será del gaseoducto que tanto se cacareaba? El gas seguirá siendo una promesa, es decir, nada. Ni Cusco, lugar donde se encuentra Camisea (la mayor reserva de gas en Perú), tendrá gas a domicilio ni para sus vehículos, ni para sus fábricas.
Como para calmar las aguas, el ministro de Energía y Minas, salió a decir que pese a la cancelación del contrato, el gas natural llegará al sur del país en un plazo máximo de dos años, porque el Estado peruano volverá a licitar nuevamente la construcción del Gaseoducto Sur Peruano.
“El contrato establecía que (el gas natural) iba a llegar el 2019. Ya lleva un atraso de casi nueve meses y partiendo de donde estamos hoy puede haber atrasos adicionales y por lo tanto tenemos un plan B para acelerar la llegada del gas vía camiones a Cusco, Puno, Apurímac y Huancavelica para cumplir así con el cronograma establecido”, señala el ministro, pero eso es puro cuento. El plan “B” es llevar gas natural a través de cisternas, tal como se nos abastece hasta hoy el petroleo o la gasolina.
Desde la perspectiva del ex presidente de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, Carlos del Solar, una la licitación, demoraría entre 12 y 15 meses, eso si el “Estado destina un equipo competitivo y presupuesto suficiente”. Luego de ello recién se reanudaría la conclusión de la construcción que se encuentra en un 37.60% de avance, eso demoraría al menos dos años más. Es decir, estamos en nada; celebraremos los 200 años de Independencia Nacional y no tendremos gas natural. Pensándolo bien, tampoco cambiaría mucho la historia porque para Puno y Juliaca no estaba previsto una ramal, como sí para Arequipa, Cusco e Ilo.


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