lunes, 8 de agosto de 2016

HISTORIOGRAFIA

GENERALISIMO DON JOSE DE SAN MARTIN
EL SANTO DE LA ESPADA
Escribe: Sonia René Molina Cabala      
     En estas fiestas patrias, es bueno recordar a los principales protagonistas de esta gesta libertaria, desprendiéndonos de mezquinos egoísmos y  recuperando para la memoria colectiva de  ciudadanos jóvenes de hoy,  lo mejor que hicieron los forjadores de nuestra actual libertad , respecto de la esclavitud que sufrimos en manos de la corona española, para ello, señalaremos algunos episodios  de dos de sus principales protagonistas: El Generalísimo Don José San Martin y El Libertador Don Simón Bolivar.
     Ambos nacidos en América del Sur y por tanto señalados racialmente como “indianos” por los europeos nacidos en la península despectivamente. Ya lo dijo el Juez Aguirre: (Mexico siglo XVII) “Mientras quede en La mancha un solo zapatero de castilla, con su mula, ese remendón tendrá derecho a gobernar en América del Sur, antes que un nativo”.   
     Nació en Argentina en 1778, hijo de padres españoles aristócratas empobrecidos, que administraban una hacienda Jesuita, después de que estos fueran expulsados de América en 1767. Su padre fue gobernador de Yapeyú, lugar ubicado sobre el rio Paraná - asiento importante de las misiones de la Chiquitanía de los Jesuitas-
     Unos años más tarde, en 1785 su familia se trasladó a España.donde lo matricularon en un colegio de jesuitas, que luego tuvo que abandonar para entrar a los 11 años al regimiento militar de Murcia. Destacó en el conocimiento de Ciencias, Matemáticas y el francés.
     22 años al servicio de la corona española: en África, Francia, Portugal, en el mar cercano a Inglaterra; En España cruzó los Pirineos (este complicado trajín lo endureció en el arte de la guerra y en el conocimiento del género humano en situaciones difíciles.  Se distinguió por su capacidad de respuesta a las más difíciles circunstancias, en lo que contribuyó su dominio del ajedrez aplicado al arte de la guerra. Se transformó en militar experto en estrategias de ataque y defensa, y en Psicología de masas. Sim embargo su corazón estaba en Argentina, a la que retornó en 1812, con el ánimo de librarla del yugo español. Previamente se contactó con seguidores de la Logia Lautaro, inicialmente organizada por Francisco Miranda ( el apasionado venezolano  desterrado en Europa)   .
San Martín y Bolívar, hicieron sus campañas libertadoras apoyados por la prensa, viajaban por increíbles parajes acompañados de mulas cargadas de su equipo de imprenta. San Martín era introvertido, muy educado y analítico. Decidió retornar a su tierra. Ambos, solían tomar graves decisiones con suma rapidez y acierto, pues sabían que el destino de los indecisos es fatal.   
     Así pues San Martín retornó a América premunido de abundantes planes y estrategias de guerra: Desde
la organización de un cuerpo militar, al que denominó “Granaderos a caballo ”  y al que instruyó  en el arte de la guerra y el dominio de la Geografía, Topografía, cultura física,  manejo de todo tipo de armas, gestión y mantenimiento de insumos de guerra, conservación de alimentos, cuidado de caballos y mulas; comunicaciones, etc. etc. Se casó, permaneció una temporada inolvidable en Mendoza – Argentina- , haciendo recorridos previos y preparando una campaña verdaderamente exitosa.
     En Mendoza, San Martín dispuso se hicieran uniformes para los que iban a libertar América y las mujeres empezaron a hilar y teñir telas, para confeccionar miles de uniformes; a domar sus joyas para conseguir caballos, mulas y alimentos. Para cruzar Los Andes, y llegar a Lima, capital virreinal inexpugnable se requería cerca de un millón de cartuchos, mil quinientos caballos y más de doce mil mulas de carga. Todo este ajetreo agudizó la úlcera gástrica y el reumatismo que San Martín trajo de España de su difícil paso por regimientos militares. Fabricaron cañones, monturas, herrajes: armaron un importante arsenal con insumos de guerra, y laboratorios para procesar pólvora, salitre, utilizando inclusive las campanas de las iglesias , para los cañones.  
   ¡Que asimétrica comparación entre los preparativos que hizo Don José de San Martín para liberar a América de las garras españolas, con la triste y empírica preparación que hiciera el gobierno peruano en la guerra con Chile!!! Saturada de traidores como Piérola, Prado, Iglesias, Elmore; en que se reclutaba soldados novatos que fueron a pelear sin entrenamiento previo, sin alimentos, sin armas.
     Luego de tan esforzada preparación, partió el ejército, cruzó los Andes rumbo a Chile, donde luego de sangrienta batalla venció a los “godos” en Chacabuco y Maipú y se firmó la Declaración oficial de la Independencia de Chile.  
     Luego pasó por mar a la costa peruana, donde el 12 de julio de 1821 la famosa ciudad de los reyes se rindió y se proclamó la Independencia del Perú. Sin embargo al interior de los países liberados se sucedían innumerables rencillas entre americanos por el gobierno  a tal extremo que espantaron tanto a San Martín como a Bolívar la virulencia de estas guerras intestinas , tanto o más sangrientas que las anteriores. 
     Y a propósito del cambio de gobierno actual en Perú, cobran actualidad dos opiniones de Don Simón Bolívar, el insigne Libertador venezolano sobre Tratados: “El tratado de Amistad y Comercio entre Inglaterra y Colombia, tiene la igualdad entre un peso cuya mitad es de oro y la otra de plomo. ”Esta es la IGUALDAD  que existe entre un fuerte y un débil” .
      Y sobre el equipo que debe trabajar con el nuevo gobierno, Bolívar recomienda: “ El modo de hacerse popular y de gobernar bien es el de emplear hombres honrados, aunque sean enemigos.”   
     Don José de San Martín falleció a los 72 años de edad, en mejores circunstancias que Bolívar, tal vez debido a la decisión acertada de salir de América y no verse enfrascado junto a sus amigos en luchas internas  y envidias seculares; entre aspirantes al nuevo poder americano, siendo al momento final asistido adecuadamente por familiares y amigos.   

Notas de:
Capitán de América “ de Margaret H. Harrison
“Campañas periodísticas del Libertador” de Manuel Pérez Vila

“El Santo de la espada” de Ricardo Rojas  

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