lunes, 4 de enero de 2016

COYUNTURA POLITICA

CALEIDOSCOPIO ELECTORAL. PERU
Por Gustavo Espinoza M. (*) 28/12/2015 • ( 1 )
Aunque en propiedad se considera que un caleidoscopio  está conformado por un tubo que contiene espejos que reflejan  un prisma triangular a cuyo extremo se sitúan dos láminas entre las que hay varios objetos de colores y formas diferentes; bien puede usarse el símil para graficar el proceso electoral que se avecina y en el que competirá  una veintena de formulas presidenciales, de distintos colores y formas.
Un verdadero caleidoscopio que podrá ser más sugerente cuando, en algunas semanas se conozca las listas parlamentarias, que arrojarán tantas y tan inusitadas sorpresas como las ya registradas en las planchas anunciadas. No es necesario entrar en detalle respecto a las cosas porque muchas han sido dichas ya y recogidas por la prensa grande. Solo cabe reseñar algunos de los elementos más llamativos del periodo, y que se han registrado en variados campos del espectro electoral.
La alianza de Lourdes Flores y Alan García, ha encontrado serias resistencias en las filas del PPC. Conocidos Congresistas en actividad, han objetado la “alianza” y optado por retirarse de la contienda por no sentirse satisfecho con lo ocurrido. Curiosamente, en las filas del APRA, no se ha registrado un movimiento similar. Pareciera que la  mafiosa cúpula alanista se ha contagiado del viejo legado aprista acostumbrado a pactar con sus enemigos, a espaldas de las necesidades del país y de la voluntad de sus militantes.
En el área del Fujimorismo sí han aflorado contradicciones, unas reales y otras aparentes. Es claro que entre el dictador del pasado y su hija predilecta, no hay diferencias básicas;  y que las ahora surgidas –las verdaderas y las fingidas-responden a un mismo propósito: dar la imagen de una contradicción insuperable que, en su momento se resolverá a favor de la chinita de la yuca. El desenlace le permitirá reiterar lo que viene difundiendo por doquier: Ella, no es “el chino”, sino una carta nueva en la que Ud, amigo lector, podrá confiar. Si  Ud, atraca -debo advertirlo- caerá en un abismo sin fondo.
Hay señuelos que puede inducirlo a error: la presencia de Vladimir Huaroc, por ejemplo. Tiene como “capital” su antigua pertenencia a las filas de la izquierda; pero en su pasivo incluye su precaria gestión en la presidencia del
gobierno regional de Junín, que lo llevó  en su momento a la derrota, y un alejamiento paulatino, pero sostenido, de las posiciones progresistas que alimentaran su imagen.
Cesar Acuña, otro de los cinco integrantes del “quinteto de la muerte”, insertó en su fórmula presidencial a Anel Towsend, ex parlamentaria que jugara un papel positivo en la lucha democrática del pasado. Ella, nunca fue de izquierda pero hizo lo suficiente para asomar respetable en un escenario confuso. En el cuadro de ese candidato, asomarán otras sorpresas en la lista parlamentaria. La actual Vicepresidente de la  Cámara -Nataly Condori- no será la única. Un viejo luchador social y parlamentario antiguo, se sumará a la cuenta. Habrá que añadir, además, a César Villanueva, ex ministro y líder amazónico.  
Pero la que se lleva la palma en cuanto a fórmula presidencial se refiere, es la del Partido Nacionalista. No tanto por la candidatura de Daniel Urresti, que en buena medida se veía venir, sino por la incorporación en ella de Susana Villarán, cuestionada por algunos de sus “amigos más cercanos”. La ex alcaldesa, explicó su decisión bajo el argumento de cerrar filas contra la Mafia. Aunque. Loable propósito,  pero insuficiente acción que refleja una voluntad personal, y se orienta a respaldar una candidatura objetada por su incompatibilidad con la defensa de los Derechos Humanos. Hay algo en común, sin embargo, en los integrantes de esa “plancha”: su distancia del proceso emancipador latinoamericano, que implica incluso un retroceso con relación a la línea actual del gobierno de Ollanta Humala.
Estos cambios, sumados a la inclusión de Rosa Mavila y Yorka Gamarra en la fórmula presidencial de Yehude Simon, genera un conjunto de interrogantes que afectan a un vasto escenario electoral. 
La fórmula de Tierra y Libertad -que asoma como “Frente Amplio”- luce estrecha. Algunos la ven como “la única” de la izquierda. Podría serlo, pero aún no lo es. Sus integrantes, connotados miembros de Organismos No Gubernamentales -ONGs ambientalistas- con vínculos con USAID y otros, levantan banderas de renovación contra “la vieja izquierda”. Su Programa y su discurso, no cuestionan los mecanismos de dominación,  ni comprometen lucha  contra el “modelo”, ni sus tenazas: el Banco Mundial, el Fondo Monetario o los Tratados de Libre Comercio que nos atan al capital financiero 
Aunque “Patria Roja” se ha desligado del proyecto y optado más bien por el abstencionismo electoral, otros se han sumado a en clara búsqueda de alucinantes ubicaciones parlamentarias, demostrando que pueden trocarse valores grandes por propósitos pequeños.
En otro carril, “Democracia Directa” -los fonavistas- optaron por deponer su propia candidatura,  para lanzarla en fórmula integrada con Gregorio Santos, hoy en prisión. La propuesta de Vladimir Cerrón, en representación de Perú Libre, cierra el círculo y confirma la división de un movimiento popular desgajado.
Una mirada al escenario concreto podría llevar a algunos a adjetivar deserciones y calificar como “tránsfugas”, “traidores” y otras lindezas a unos u otros; pero no se necesita ser académico para percibir que el fenómeno responde a otra verdad: la dispersión, desarticulación y desintegración de las fuerzas del pueblo, es producto de la ausencia de una vanguardia que oriente, aglutine y organice.  
Cuando no hay liderazgo social –personal o colectivo-, cuando el oportunismo y el electorerismo se imponen y campean,  no es lícito sólo reprochar a quienes no se orientan por objetivos esenciales  o pierden el camino por atajos tangenciales. Y cuando quienes tienen en sus manos no solo el deber,  sino también la responsabilidad de actuar como fuerza dirigente, se extravían en estériles pugnas personales; carecen de autoridad para señalar deformaciones.
Ninguna de las candidaturas enunciadas enfrenta los temas  centrales que afectan al Perú. La dominación imperialista, estará así fuera de los debates políticos; la presencia política y militar de los Estados Unidos y su ofensiva brutal contra el proceso emancipador latinoamericano, será omitido por unos y otros  candidatos. Ni siquiera el cambio de la Constitución Fujmorista será enarbolado. Por el contrario, el común denominador de las intervenciones, estará signado por la campaña contra la Venezuela y en pro de Macri; por “perfeccionar” el modelo neo liberal y hacer “más grata” la vida bajo el capitalismo.
No cabe, entonces, hacerse ilusiones. Se equivocarán  quienes crean que, introduciendo una boleta en un ánfora el 10 de abril, mejorará la vida de los peruanos. Nada más ajeno a la realidad. En este orden de cosas, la batalla electoral, está perdida. La ganó ya la clase dominante. Pero nada de eso, es fatal. La principal -contra la oprobiosa dominación capitalista- seguirá planteada para que la asuma el pueblo, liberado de la demagogia, el oportunismo ramplón y el  sectarismo estrecho de las capillas derrotadas.
Independientemente del proceso electoral, el movimiento popular tiene el deber de seguir adelante para cumplir sus cuatro objetivos esenciales: unirse, organizarse, politizar a las masas y promover y alentar las luchas. Tales propósitos  son requerimientos de orden político y pueden ser asumidos por quienes, más allá de banderías electorales, se juegan por la democracia, la independencia y la soberanía, afectadas por peligros verdaderos.
Lo que ocurre hoy en Venezuela o Argentina constituye una advertencia. Los avances alcanzados en esos países, son reales. Y a ellos no habrán de renunciar los pueblos. Los gobiernos reaccionarios, o los parlamentos capituladores, no podrán doblegar por vía ordinaria la voluntad ciudadana. Fracasarán en el intento, o habrán de recurrir a métodos de corte fascista para imponer por la fuerza sus protervos designios.
Hoy, como en otros tiempos, el tema no pasa por identificarse con personas. Menos aún, por revestirlas de bellezas inventadas o cualidades supuestas. No es con mentiras ni con lisonjas que se construye una propuesta justa. El oficio del periodismo no es presentar a sus candidatos preferidos como a las odaliscas que finalmente llegaron a capturar la mirada del sultán -decía José Martí-, sino alentar las bases reales de la transformación de la sociedad. No es adulando y lisonjeando a las personas que será posible cautivar las voluntades y alentar las luchas. Y es que no son las personas, individualmente hablando, las que habrán de resolver el drama nacional. Los problemas del país los resolvemos todos, o no se resolverán nunca. En eso, hay que estar claros.

(*) Del Colectivo de Dirección de Nuestra Bandera / http://nuestrabandera.lamula.pe

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