lunes, 4 de enero de 2016

BOLIVIA Y EL SUR DEL PERU

¿COMUNIDAD CULTURAL RAIGAL O PLAGIO?
Esteban Ticona Alejo en La Razón. La Paz, Bolivia 2ENE16 
Tuve la oportunidad de estar unos días en la ciudad de Puno, Perú, por la gentil invitación del Instituto de Estudios de las Culturas Andinas (IDECA), que desarrolla programas de investigación y maestrías en temas andinos. En una época en que uno “quiere ganarle al tiempo”, ¿por qué no existe algún vuelo directo de La Paz a Puno?, aunque la ciudad peruana tiene su aeropuerto en Juliaca. Por lo tanto, no quedó más que ir en bus, o sea por Desaguadero o por Copacabana. Ambos trayectos tienen sus dinámicas. Desaguadero es más concurrido, incluido el contrabando.
Uno tiene que hacer largas filas para pasar Migración y ahora hay que pagar Bs 17 (no sé por qué). Al parecer ese cobro que se hacía solamente en los aeropuertos ahora también se aplica a viajes terrestres. Además, pasando unos metros hay que hacer la otra Migración para entrar a Perú. ¿No será posible que se haga un gran espacio para la atención casi inmediata de Migración boliviana y peruana? Lamentablemente, la diplomacia de la franja, la burocracia, siguen vigentes. Aunque en declaraciones de las autoridades de nuestros Estados se habla de hermandad entre Perú y Bolivia, las barreras con largas filas aburridoras siguen reinantes.
Las fronteras son un invento de los Estado-nación, cuando a ambos lados de la frontera (Alto y Bajo Perú) somos de la misma raíz andina aymara, quechua y uru. Siempre es gratificante ver al otro lado del lago Titicaca y preguntarse: ¿cómo es la línea divisoria en el lago inmenso? Aunque se supone que el Perú tiene una mayor extensión que Bolivia, en fin. Nuestros países están ya en plena campaña electoral, en Perú, por la presidencia en 2016, y en Bolivia, por la habilitación (o no) del presidente Morales para otra gestión presidencial.
Comunidad étnica, lingüística y cultural desde tiempos inmemoriales
Lo que más me entusiasmó fue conocer a personas que cursan la maestría, así como su experiencia en el mundo andino y su seguimiento tan cercano a nuestro país. Conocernos más fue altamente gratificante, aunque también fue necesario comparar nuestros procesos históricos que configuran ciertas particularidades. Caminando por las calles de Puno me topé con una feria navideña similar a la nuestra, y me comentaron que en ese mismo sector norte se realiza la feria de Alasita desde el 3 de mayo, donde también está presente el Ekeko o Iqiqu.
En el centro de la ciudad me tocó observar un ensayo de una morenada para la fiesta de la Virgen de la Candelaria (mama kantila para nosotros y así también se dice en Oruro), tan espectacular como la nuestra, solo se diferenciaba en algunos matices de los colores de la vestimenta. Para algún nacionalista estas actividades culturales constituirían una suerte de plagio; pero por favor, ¿acaso no tenemos raíces culturales comunes? Que se baile morenada o que haya chicharrón o el Iqiqu en Puno no quiere decir que sean manifestaciones culturales idénticas a las nuestras.
Tuve que retornar casi obligado por Copacabana. En los kasanis peruano y boliviano no había tanta fila para Migración, pues esta región es más trajinada por turistas. Pero al arribar a Copacabana, nos cobraron Bs 2, dicen ser de la Alcaldía, y en la boleta aclara “por visita al santuario”, aunque no lo visité y tampoco me interesaba, pero igual nos cobraron.
Sin embargo, lo más indignante fue el “trasbordo” de buses. Quienes nos trajeron desde Puno nos dejaron en la puerta de la empresa de turismo, y los funcionarios de esta compañía nos trataron tan mal que tuvimos que adivinar el bus en el que íbamos a retornar a la ciudad de La Paz. El Ministerio de Culturas, y particularmente el área de turismo, ¿saben de estas atrocidades que se cometen día a día? No quiero renegar más, ya he dicho.
Pasir urunakanxa Punu markaruwa purt’arakta. Ma uraqit yuriritanwa. ¡Jallalla Punu marka!

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