sábado, 13 de junio de 2026

CONTRIBUCIONES AL ANALISIS DE LA REALIDAD PERUANA

 LA DESGRACIA DE NUESTROS DERECHOS HUMANOS

Escribe: Milciades Ruiz

Lo más valioso de todo país, son sus recursos humanos. Los agricultores crían con mucho cariño y esmero sus plantas desde la germinación, para que se desarrollen esplendorosamente, porque de eso, depende la cosecha que obtendrán y los consiguientes beneficios familiares. Es lo que todo país debería hacer cultivando de la mejor manera a su gente desde la niñez pues, de esto depende el florecimiento nacional en todo aspecto, para todo futuro.

Pero el agricultor trata por igual a todas sus plantas, sin segregaciones ni privilegios. No maltrata a sus plantas por ser de la serranía, de la selva, ni las abandona por estar en zonas alejadas. No menosprecia a sus plantas por ser de origen nativo. En cambio, en Perú, los partidos políticos gobernantes, conducen al país, aplicando el sistema de dominación capitalista que se sustenta necesariamente en la desigualdad. Esta, puede ser desde moderada hasta extrema, según la vileza de los gobernantes.

No hay capitalismo sin desigualdad. El asunto es, en qué medida, cada gobierno ocasiona desigualdades. La torta es una sola, pero en la repartición, las tajadas más grandes son a costa de quitarle a las demás. En este sistema, lo que importa son las ganancias del capital invertido y no, las personas. No interesa lo que pase con la población porque esta, no es su objetivo. Lo que se ambiciona es obtener las máximas ganancias para acumular capital y con ello, tener mayor poder sobre los demás. De allí el proceder indolente de los beneficiarios del sistema de dominación capitalista.

Muchos pueden estar pasando hambre, pero no se corrigen las fallas del sistema que causan la desigualdad de condiciones de vida. Se actúa sobre las consecuencias, poniendo parches para taparlas mediante programas sociales a cuenta de los impuestos que pagamos (IGV, rentas y demás). Con esta mentalidad capitalista, los partidos gobernantes, distribuyen el presupuesto nacional de manera arbitraria, según su mentalidad y conveniencia. El presupuesto nacional no responde a una estrategia de desarrollo nacional porque no la tenemos. Vamos a la deriva, sin rumbo ni horizonte, según conveniencia de los depredadores de nuestras riquezas.

Pero es así, como se manejan los recursos del presupuesto nacional. Se posterga siempre a la sierra y selva. En cambio, conceden mayores recursos a los que más tienen, a los más influyentes. Así, según el MEF, el presupuesto aprobado por los partidos políticos gobernantes para el 2026, asciende a S/ 257,562 millones que se distribuye bajo la siguiente estructura:

         Gobierno Nacional: S/ 164,223 millones (63,7 %).

         Gobiernos Regionales (25): S/ 59,164 millones (22,9 %).

         Gobiernos Locales (2,087): S/ 35,795 millones (13,4 %).

Pero al Departamento de Lima se le asigna S/ 127,069 millones, lo que equivale al 49,3 % del presupuesto total de la República (casi la mitad). El saldo, es para el resto del país. Pero, además, la mayor parte va para los bolsillos de intermediarios burocráticos y, lo que llega a los pueblos es casi nada. Esto es así, porque lo permitimos. Nos hemos acostumbrado a la desigualdad. Lo aceptamos sin protestar, porque la desigualdad, es lo normal y la equidad es impensable.

En esta práctica de gobierno, el cesante Congreso de la República, aprobó hace poco la Ley 32561 para favorecer a los que menos aportan a la economía nacional y, hasta cierto punto, son una carga para el país. Esta ley, otorga a la oficialidad militar y policial pensiones de jubilación y otros beneficios que, aumentan drásticamente la desigualdad social. Compárese esta desigualdad en los siguientes cuadros oficiales contra los ingresos de los civiles que mayor aportan al erario nacional, pero cuya pensión de jubilación es mísera.



Los salarios de civiles en actividad son menores y, sus pensiones peor aún. Aunque el ingreso promedio mensual en el 2025 fue de S/. 1,887.2, los profesionales y demás trabajadores de planilla en el ámbito rural solo perciben S/. 955.50. Más aún, los trabajadores de la agricultura familiar no tienen mensualidad.

Los pensionistas civiles de la ley 19990 solo reciben S/. 600 si han aportado 20 años o más. Quienes aportaron entre 10 y 20 años desde S/ 300 hasta S/ 400. Ni qué decir de la pensión de viudez para militares: 100% del sueldo y cobertura para hijos hasta los 28 años. Para viudas de civiles solo S/. 400, y cobertura para hijos hasta los 18 años. Los pensionistas de la casta militar -policial, representan apenas el 9% del total de pensionistas, pero concentran cerca del 50% de los subsidios estatales destinados a pensiones.

Son pues, los partidos políticos gobernantes los que ocasionan las desigualdades sociales. Lo vienen haciendo durante toda la república. Lo hacen en todos los aspectos ocasionado desigualdades económicas al extremo, con la consiguiente desigualdad social, educativa, sanitaria, laboral, etc. La desigualdad de un solo lado, genera más pobreza en el otro lado. Entonces, son los partidos políticos gobernantes los que generan pobreza en el lado más desprotegido y, la pobreza extrema lleva a la desesperación de nuestros recursos humanos.

Mientras los favorecidos por el sistema, acumulan capitales, la contraparte acumula pobreza. Riqueza extrema y pobreza extrema son los polos opuestos de una misma unidad. El año pasado la pobreza monetaria en el Perú (capacidad de gasto con dinero efectivo) afectó al 25,7% de la población, según el INEI. Uno de cada cuatro de nosotros no tiene dinero suficiente para cubrir la canasta alimentaria básica. Pero, mirando más atrás, tenemos:



Esta forma de gobernar, afecta más a la sierra rural, que contiene a los más pobres de los recursos humanos del país. Así, se maltrata a nuestro capital humano.



Esto no es de ahora. Es de siempre hasta que se cambie la falsa democracia que genera pobreza.

Es que, en el sistema de dominación capitalista, las personas valen según su capacidad de gasto. Si desde niños, nuestros recursos humanos no cuentan con capacidad para estudiar y prepararse para la vida, tendrán un futuro tenebroso. Pero en sus capacidades está el futuro nacional. Los peruanos que nacieron a comienzos de siglo tienen un presente desastroso. Muchos de ellos han caído al abismo de la delincuencia, empujados por las desigualdades generadas por los partidos gobernantes.

Estos, que han sumido en la precariedad económica a los que son “El futuro de la Nación”, no entienden, ni quieren entender que, conforme crece la población tiene que crecer el empleo. De lo contrario, el déficit dejará sin ingresos familiares a la creciente población desempleada. Nuestro país, tiene abundante materia prima pero el valor agregado y su procesamiento, se va al extranjero para generar empleo en los países que depredan nuestros recursos naturales.

La madera de nuestros bosques se exporta en estado natural y después de generar empleo extranjero, la importamos ya procesada. Importamos más de 30 mil TM de papa pre frita y tipo snack pagando 47 millones de dólares para empobrecer a los productores nacionales quitándoles parte de su mercado. Los productores de arroz, de selva mayormente, han tenido que bloquear carreteras en paro agrario porque importamos 158 mil TM en el 2025, pagando 111 millones de dólares para empobrecer a nuestros campesinos. (Fuente: SUNAT)

Son pues, los partidos políticos gobernantes los que deciden estas políticas de estado. No son los jóvenes los culpables de su desgracia ni del desborde delincuencial. ¿Qué haríamos nosotros de encontrarnos en la situación de los jóvenes de hoy? Los jóvenes, en situación de pobreza, tienen menores oportunidades en todo. Si no tiene dinero para estudiar, tampoco podrán están preparados para trabajar en alguna especialidad. Entonces padecen de exclusión social y, están al borde del abismo de la delincuencia.

En el Perú, aproximadamente 1.5 a 1.6 millones de jóvenes entre 15 y 29 años son «ninis» (ni estudian ni trabajan), representando cerca del 18% al 20% de la población juvenil (2 de cada 10 jóvenes), una cifra creciente tras la pandemia. La mayoría son mujeres (61.2%), dedicadas a labores domésticas o de cuidado, y el 43% de “ninis”, se concentra en Lima. Entre el 2010 y 2024, la tasa de crecimiento de “ninis” aumentó del 15.2% al 23,6%. En el caso de las mujeres jóvenes el porcentaje es mayor. Véase el siguiente gráfico preparado por el CEPLAN (PCM). 

En fin, hay mucho que decir sobre esta temática y pocas esperanzas de cambio ya que, el Poder Legislativo electo, tiene las mismas características que el anterior. Los partidos políticos gobernantes seguirán en las mismas de siempre, mientras no se cambie el sistema de gobierno dando acceso a la representación directa de los sectores socioeconómicos del país. Pero quizá lo dicho, active la reflexión y las iniciativas. <>Junio 13 / 2025

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