PLANES GOLPISTAS DE LA REACIÓN
Por Gustavo
Espinoza M.
|
P |
oniéndose
a tono con el mundial de fútbol y como si estuviéramos en una competencia
deportiva local, la ultraderecha peruana, que perdió en la cancha, el partido
que jugara el 7 de junio busca revertir em mesa los resultados de la contienda.
El
punto de partida de lo que ocurre hoy, fue la “encuesta” a
boca de urna que difundiera la televisión local a las 5 de la tarde del domingo
pasado y que otorgaba la victoria a Keiko Fujimori al igual que en el 2011, el
2016 y el 2021.
Después,
el retraso con el que se entregó el “conteo rápido” previsto
originalmente para las 8 de la noche y que solamente se diera a conocer poco
antes de las 1. Este, corregía la versión y ponía las cosas en su lugar: Pedro
Sánchez ocupaba el primer lugar en el escrutinio y ganaba la elección por algo
más de 40 mil votos.
A partir de allí comenzaron las maniobras, los cubileteos y los enjuagues electores orientados a cambiar el rostro del proceso: Como se ha dicho, a ganar en mesa lo que Keiko perdió en cancha.
Aunque
formalmente se admitió la información del domingo en la noche, se buscó desde
un inicio atenuar sus efectos, asegurando que eso apenas reflejaba “un
empate estadístico” del que no podía deducirse ningún ganador. Luego
asomaron los “argumentos” orientados a justificar “la esperanza” de los
perdedores.
Se
dijo que “el computo no había concluido”, que faltaban “plazas
fuertes” del fujimorismo. Cuando pese a cambios puntuales en cifras
episódicas, no se modificaba el cuadro general, se sostuvo que “faltaba
el cómputo del voto en el exterior”, aunque la propia ONPE debió
admitir que ya había introducida la votación de importantes ciudades como Nueva
York, Nueva Jersey, Roma, Oslo y otras, en los resultados entregados.
Después
se supo que, en Londres y Madrid, Keiko Fujimori no había obtenido el respaldo
electoral que esperaba; y finalmente se ingresó a la recta final del “voto
de afuera”.
En
el 98% del cómputo oficial, se sumó un nuevo argumento: las boletas impugnadas,
arguyendo que las de Lima y Callao “favorecían largamente” a
Keiko.
De
por medio -por si fuera necesario- se agitó el demonio del anticomunismo de
manera frenética, para “ambientar” lo que cínicamente se llama “la defensa
de la democracia”. Y es que. si todo eso finalmente fallara, el último
recurso sería el Golpe de Estado: Un gobierno militar que arrase con todo.
Gestándolo,
desde distintas trincheras se habla ya de un “Golpe Militar
Democrático”, que “salve al Perú del comunismo”. Por
lo pronto, pareciera que el Comando Conjunto de la Fuerza Armada se habría
comprado el pleito. Y es que asumió un “pronunciamiento” asegurando
que actuaría contra cualquier amenaza que pusiera en riesgo “el orden
constitucional” .
Es
bueno que se recuerde que el anticomunismo es una vieja y sucia bandera usada
en el plano mundial por las fuerzas más reaccionarias del planeta. En nuestro
país sirvió siempre para defender los privilegios de la clase dominante y
apañar los abusos inmisericordes contra los pueblos. El APRA hizo aquí el gran
negocio con ese “discurso”.
El
propio Haya de la Torre enarboló la bandera del anticomunismo para lograr para
sí el respaldo de Washington. Demostrar a Estados Unidos que era “el
muro de contención” contra “la amenaza roja”, le
sirvió para lograr el respaldo de la Casa Blanca en los comicios del 62 y de
allí para adelante.
La
descomposición del APRA, llevó a Keiko a tomar esa bandera. Y ahí la tienen
señalando que “el enemigo del Perú es la Izquierda” a la que teme
porque le sabe todas, y porque está cada vez más unida y organizada, y
dispuesta a derribar su Poder, precario y poco consistente.
Por
lo pronto, verá al país convertido en una llaga abierta. El pueblo no aceptará
la maniobra extradeportiva que pretende usar Fuerza Popular ´para quebrar la
voluntad ciudadana. La llama de la resistencia está encendida y alumbrará el
camino de millones de peruanos.
Y
Keiko deberá saber si eventualmente llegara a asumir la presidencia de la
República, que no será reconocida en la inmensa mayoría de ciudades y poblados
de nuestro territorio. Ni siquiera podrá convocar libremente una concentración
ciudadana en Puno, Cusco, Apurímac, Huancavelica, Ayacucho y muchas
otras ciudades del país.
No
podrá, entonces, ejercer autoridad alguna, salvo que busque ganarla “a
la fuerza”. Pero eso implicaría recurrir a la violencia extrema- En
otras palabras, al fascismo. Los planes
golpistas, finalmente, serán derrotados <->


No hay comentarios:
Publicar un comentario