sábado, 23 de julio de 2016

RONDEROS PUNEÑOS EN DESFILE CIVICO MI.LITAR DEL 29 DE JULIO

QUIJOTES DE LA MARCHA
LO NUEVO DE LA PARADA MILITAR: LOS RONDEROS DE PUNO
Escribe: Rafaella León
Condensado de Revista SOMOS de EL COMERCIO 23JUL16, p. 32
La autoridad máxima a más de 4.800 m.s.n.m., en el distrito de Corani, Carabaya, Puno, es la Ronda Campesina. Esta resuelve todo tipo de conflictos y pone a raya a la delincuencia, allí donde no existen ni jueces ni policías.
Por primera vez esa ronda campesina desfilará en Lima. Más de sesenta Ronderos de Corani (Carabaya, Puno) invitados por el Ejército desfilarán en la Gran Parada Cívico Militar del próximo 29 de julio y entonarán “Gigantes del Cenepa” en quechua.
Participarán en el desfile con vestimentas fabricadas en su comunidad, hechas de alpaca y plata. A la soga y a los sombreros típicos de su vestimenta añadirán polos, pantalones y borceguíes inteligentes fabricados en las comunidades de Chacaconiza y Quelcaya. Una tecnología con filamentos de plata a la que el Ejército ya le puso el ojo.
ANTECEDENTES.- En medio de cerros con­gelados y a 4.800 metros de altura, un grito rompe el silencio. Este contiene 63 voces masculi­nas, de ancianos, jóvenes y adolescentes, y se convierte en música cuando repite las frases que improvisa el técni­co EP (r) Luis Larico: Miren, miren, Dos, uno Ya me voy Cuatro, tres Hacia Lima
Quienes marchan a viva voz son miembros de las ron­das campesinas de las comu­nidades de Corani, Chimboya, Quelcaya, Chacaconiza e Isivilla, en las gélidas alturas de la provincia de Caraba­ya. Estas organizaciones, que aparecieron en todo el país durante los convulsos 80 (ver recuadro), se man­tienen por décadas como la única autoridad comunal, a falta de policías, fiscales o jueces. "Nadie nos ayuda. En el 2005 eliminamos la delin­cuencia: Corani es el único distrito de Puno donde nadie roba", nos explica Raúl Pe­ralta, presidente de la ronda campesina de este distrito, con un látigo alrededor del pecho, sombrero de cuero y silbato en la mano. Si antes la autodefensa se gestó con­tra la amenaza terrorista y el abigeato de ganado, hoy castiga al corrupto, al infiel y al abusivo. Siempre en el medio de la plaza, con soga, ortigas y agua helada. "Aho­ra estamos combatiendo la violencia y el abandono familiar. Se les pone a los in­fieles al centro y se hace justi­cia", continúa Peralta, 50 años y sonrisa firme.
Ensayo
Dos coroneles del Ejército observan a los ronderos ensa­yar el paso marcial. Han veni­do hasta Corani -a cinco horas de Juliaca- no solo porque este 29 de julio por primera vez una ronda campesina de Puno desfilará en la Gran Parada Militar, sino porque aquel día los hombres, comandados por Peralta, portarán vestimenta 'saludable' e 'inteligente', con­feccionada por estas comuni­dades -con apoyo de la mine­ra canadiense Bear Creek- con hilos de plata y fibra de alpaca. El coronel EP Adán Doria, sub­director de Gestión del Cono­cimiento de la Dirección de Ciencia y Tecnología del Ejérci­to, verifica in situ cómo es que se fabrican prendas que contie­nen iones de plata (un metal antimicrobiano y desinfectante natural que destruye bacterias y hongos), que al mismo tiem­po las convierte en excelentes conductores eléctricos. A esta ropa se le incorporan sensores para monitorear signos vita­les, por ejemplo, de un solda­do. "Esta tecnología puede ser bastante útil en situaciones de riesgo: evita que la herida de un combatiente se infecte y acelera los procesos de cicatri­zación. Ante el estrés en zonas de combate se accionan unos impulsos eléctricos sobre los nervios, haciendo una especie de masaje. La tela de fibra de alpaca y plata es térmica y des­de un teléfono o una tablet se puede aumentar o disminuir la temperatura del soldado".
Lo que explica Doria no es ciencia ficción. La aplicación ya está disponible en Appstore con el nombre Ropa Inteligen­te y pronto tendrá el escudo del Ejército Peruano. "Ya se encuentra en el Pentagonito testeándose para que logre una certificación. La partici­pación en el desfile, aunque sea solo de tres minutos, será la prueba de fuego", añade el coronel EP Enrique Devoto, de la Dirección de Asuntos Civiles.
Pero mucho antes de que se diera cuenta de que la tecno­logía sería el valor agregado de la fibra de alpaca que co­mercializan estas comunida­des, lo primero que hizo fue reunir y capacitar a los jóve­nes. Se realizaron entrevistas casa por casa y así supieron, por ejemplo, que en la escue­la los niños no recordaban la lección del día anterior y que ese problema de memoria respondía a la falta de vita­mina Bl. Hablando con los campesinos aparecieron las preguntas. ¿Cómo hacen su chuño? Si la selva está cerca, ¿por qué no comprar un ca­mión con 200 kilos de fruta? "En cada helada hay una gran oportunidad de producir fru­ta seca. Hicieron sus primeras bolsitas, que repartieron en los recreos. El Ministerio de Salud certificó que el proyec­to había dado resultados. El año pasado los chicos gana­ron premios de lectura, poe­sía, comprensión. Los propios comuneros han so­lucionado su problema". Esa fue la clave para lo que vino después.
Los preparativos
Cual MacGyver (el inge­nioso personaje de la serie ochentera), Franco explica con dibujos en el aire cómo tras un proceso químico lla­mado electrólisis descubrió que la plata se adhiere a la fibra de alpaca de tal manera que ni lavando la tela se se­paran. Solo una empresa en el mundo ofrece un producto similar y posee el certificado de la FDA: la Noble Biomaterials, de EE.UU. Se contac­tó con sus representantes y ahora trabajan de la mano. Las prendas 'inteligentes' que se confeccionan en las alturas de Puno por ahora llevan hilos de plata de esta empresa, pues la empresa Bear Creek que opera en la zona aún espera los permisos de explotación en el Perú.
"Lo que más quieren los comuneros es el recono­cimiento. Si les das sus necesidades básicas, perfecto, pero eso no los motiva. Si haces que se sientan realiza­dos, eso lo valoran mucho. La gente de Corani ha em­pezado a crear empresas", comenta Franco.
Los comuneros marcha­rán a Lima en estos días por un motivo más: firmarán su primer contrato con la Clíni­ca Pulso Salud (con locales en Lima y Arequipa), que les comprará un lote de unifor­mes, sábanas y medias 'salu­dables'. "Va a ser la primera clínica que cuidará al pacien­te desde que entra, porque la ropa del personal estará des­infectada", continúa Franco. El negocio funciona. Lo que falta ahora es prepararse para los desafíos del mercado. •



 

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