jueves, 15 de octubre de 2015

SANDIA A 126 AÑOS DE SU ANIVERSARIO COMO CIUDAD

Leyenda de Sandia

Pachacamac creó la tierra, las aguas y el aire. En la tierra las piedras, las plantas, animales y con la esencia de los tres al hombre.
Esa esencia fue la grasa que extrajo del Sihuayro, de la coca y del Llampu que amasó y sometió al fuego insuflándoles su aliento.
De aquellas esencias hizo al primer hombre que llamó Huiracocha, quien recibió el encargo de sembrar la vida y cultivarla. Así pues, recorrió la tierra y la sembró de plantas y organizó las especies animales.
Huiracocha pensó también en sembrar su propia vida, la de los hombres, pero era un ser solitario e impotente para crear su propia energía y se sintió triste.
Pachacamac acudió en su ayuda y creó a una mujer, la hizo de un poco de tierra y la llamó Cullahua. Ellos se establecieron es Suitapampa y procrearon nuevos seres.
Pachacamac llamó a Huiracocha el cual se convirtió en piedra, en la peña en Ancocala (hoy se le conoce como la Blanca Roca) que no es sino Huiracocha petrificado.
Cullahua sobrevivió a Huiracocha por muchos años, mientras los hijos crecían Huiracocha subió en espíritu al cielo y se transformó en el Sol o Inti. Cullahua al morir se hizo polvo confundiéndose con la tierra para sustentar al suelo fecundo a los seres vivos; mientras su alma ascendía a lo alto para convertirse en la Luna, esposa del Sol.
La noble Huiracocha se había multiplicado y en recuerdo de su madre se llamaron Cullahua, simplemente Culla.
Los cuatro hijos de Huiracocha y Cullahua fueron: Saantia y Saancahua, que eran mujeres y los hombres se llamaron Saancatu y Saancaru; estos cuatro deberían repartirse por los cuatro lados así lo hicieron. Saancaru se fue a las planicies australes, Saancatu a las serranías del oeste, Saancahua a las selvas de Norte, donde se casó con Iñapari; y, Saantia quedó en el hogar de sus padres, mas debía cumplirse el designio y así fue raptada por Chayanacu de la estirpe selvática de los chayas.
Chayanacu, hombre disipado, requirió muchas veces a Saantia sin lograr que esta le correspondiera, por lo cual el desairado amante acudió a los servidores del Laycca Usicayus; quien con amuletos y hierbas somníferas que proporcionó a Chayanacu fue llevado por este a las cabeceras de la selva. Vuelto en sí la joven trató de escapar pero fue imposible, pronto estuvo en cinta y odió mas Chayanacu, y le prohibió la convivencia, mas este rechazo hizo que abrigara en su corazón el deseo de matarla, deseo que no se cumplió porque su hermano Huayanacu lo impidió.
Al verse protegida Saantia sintió gratitud y amor por su salvador naciendo en ellos la pasión y vivían felices los amantes, mientras Chayanacu vagaba por las cumbres ciego de celos y venganza.
Una noche tempestuosa se encontraron los dos hermanos cerca del hogar de Saantia y se entabló una feroz lucha, cayendo los dos al abismo. Saantia quedo sola con sus dos hijos, uno fruto del odio y el otro fruto del amor, la madre vivió muchos años cuidando a sus hijos, pero el recuerdo trágico y doloroso de los dos hermanos que se hacían presente en las noches tempestuosas en las que parecía los gritos de odio fraterno que antecedieron a la muerte de sus dos amantes. El sitio de la lucha es la que ocupa la actual población de Sandia o Saantia y a Chayanacu se llamó chichanaco y a Huayanacu se le llamó Vianacu.
Los hijos de Saantia se llamaron Phuyutarqui, Inca Ancco.El primero era débil, delicado, le gustaba el bosque, escuchar el canto de las aves; en cambio Inca Ancco era robusto, recio y emprendedor, le gustaba escalar cumbres nevadas y frecuentar Suitapampa (Chitapampa), donde estaba petrificado su abuelo Huiracocha.
Un día los hermanos se separaron, Phuyutarqui fue a la región oriental a los bosques donde  levantó ciudad con numerosa población, la cual no pudo mantenerse concentrada y se dispersó por la intrincada en pequeña tribus de chunchos.
Inca Ancco se dirigió a las alturas y fijó su residencia en Chitapampa, donde edificó templos a los Dioses, domesticó a las llamas y sus descendientes alcanzaron una gran civilización no solo en la sierra sino que bajaron también a la costa.


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El 28 de octubre  es el Día Central.. A las 7.00 habrá la misa Te Deum y paseo a la Bandera. A las 9.00 la Sesión Solemne, seguida de un desfile cívico escolar y una gran fiesta bailable en horas de la tarde.


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