miércoles, 7 de octubre de 2015

LOS PUTUCOS DE TARACO

Escribe: Yasmani Vitulas Quille. LOS ANDES 6OCT15
En la construcción de un Putuco, intervienen materiales extraídos directamente del suelo (ch’ampa) o transformados a partir de una mezcla de insumos (adobe), los cuales fueron estudiados en el capítulo de ingeniería, dichos materiales son productos indispensables y son colocados uno tras otro de forma especial, para concebir la vivienda nueva dependiendo los requerimientos del dueño. El presente capitulo explica los procedimientos seguidos
para la construcción de la vivienda, los cuales se fundamentan en un conocimiento vernacular ancestral, además de la etnoingeniería escondida en este proceso, transmitido desde hace mucho tiempo.
Las técnicas utilizadas, para sistema especializado de construcción de los Putucos, corresponden a un conjunto ordenado de pasos, aprendidos de los antiguos constructores; conocido como técnica constructiva tradicional.
En la actualidad sigue siendo practicado por los maestros de constructores de la zona, además es imprescindible tener conocimientos de mitos y ritos relacionados a cada proceso (ver capítulo VIII), con alguna variación arquitectónica del techo en función de las necesidades actuales y las costumbres practicadas de antaño, pero siempre teniendo como pilar, a los sistemas de construcción, heredados y perfeccionados con el transcurrir del tiempo, explicados adecuadamente en el capítulo IV.
Es importante entonces, revalorar, la técnica y tecnología constructiva tradicional practicada por nuestros antepasados, además de tomar conciencia para recuperarla y retomarla. En distrito de Taraco, los Putucos son típicos de la cultura Colla, y es una vivienda característica y simbólica de esta zona, aunque en varios contextos de Titicaca el acabado arquitectónico tiene denotadas variaciones, podemos decir que el éxtasis del proceso constructivo es fusionado con tendencias modernas en las estructuras construidas en Taraco.
Para la construcción de los Putucos, se utiliza como unidad básica a la ch’ampa, el cual no debe tener alto contenido de arena, debido a que, son vulnerables a la erosión hídrica y eólica. En este tipo de construcciones, se ha verificado, que el techo construido con estas unidades de ch’ampa ha sido erosionado por las precipitaciones que se presentan durante los meses de diciembre a abril.
Iniciando la construcciòn
La ch’ampa además de ser resistente y flexible, según el cuidado que se tenga, se consolida a sí mismo, ya que el período de vida de las raíces se prolonga mas allá de la fecha de conclusión del Putuco, y estas, en una aparente búsqueda de agua, continúan creciendo y de esta forma penetrando los bloques superiores (ya que las ch’ampas se colocan con las raíces hacia arriba) hasta que progresivamente mueren, pero en este último intento de sobrevivencia, generan un proceso al que denomino refuerzo por consolidación de un enmallado natural, y garantizar la consolidación de todo el elemento estructural, como si esto fuero un aporte en bien de las familias que utilizaran estas viviendas; y que aparentemente justifica la creencia en la Pachamama ya que está en su representación de madre, protege al hombre; además las viviendas construidas son resistentes a los efectos de erosión (siempre en cuando se hagan mantenimientos eventuales) a causa de las precipitaciones pluviales y efectos del viento.
Para que la ch’mapa, sea un material seguro, para el adecuado comportamiento estructural, su refuerzo radicular, debe de ser bien desarrollado; es por ello que, se exige que la edad del suelo sea mayor de 5 años, para que las plantas silvestres puedan desarrollarse con facilidad, alcanzar altas resistencias y estar aptas para contrarrestar los efectos de los agentes atmosféricos.
Solo para no dejar de lado al adobe, se puede mencionar que para el fin buscado, este es de mala calidad, cuando presenta contenido excesivo de arena y esto es producto de una mezcla no homogénea en el proceso de su elaboración.
El suelo que en el futuro servirá de cantera para la extracción de unidades de ch’ampa, tiene que cumplir las siguientes características: tiene que ser un suelo orgánico de color oscuro, tiene que existir vegetación (ch’iji), la profundidad que alcanza el material orgánico tiene que ser adecuado, las capas del suelo tienen que ser uniformes y finalmente el suelo debe de estar cubierto de césped en un estrato de 0.30m de profundidad ó mayores. Si el suelo cumple con estas características, el siguiente paso es averiguar cuánto tiempo se ha dejado de labrar, teniendo en cuenta que, un adecuado suelo debe desarrollarse por un espacio mínimo de cinco (05) años, es decir, que la edad mínima del césped debe ser de cinco años, donde los tallos subterráneos y las raíces deben desarrollarse hasta adquirir altas resistencias.
El proceso de selección para las canteras de ch’ampa, comienza 5 años atrás a la fecha de extracción. En este periodo, el suelo que en años atrás servía para actividades de agricultura poco a poco se nivela hasta obtener una superficie plana, sin mogotes u ondulaciones. Así mismo el suelo debe reunir los siguientes requisitos:
La cantera de extracción, debe de ser un suelo fino de mediana plasticidad, en general, un suelo limo arcilloso orgánico tipo ML.
El color del suelo debe ser negro a gris oscuro.
El olor del suelo debe ser parecido a material orgánico quemado.
Las unidades deben ser resistentes, es decir, que si soltamos al suelo desde una altura de 1.50m, este no debe romperse.
Las unidades de ch’ampa deben estar totalmente tejidos por los tallos subterráneos y las raíces de plantas nativas.
El contenido de humedad promedio al momento de extraer cada unidad, debe aproximarse a 22%.
La calidad del material, se debe comprobar haciendo rollitos de 3 mm de diámetro, los mismos que deben alcanzar longitudes mayores a 5.00cm en caso de adobe, y en el caso de ch’ampa, deben ser mayores a 10.00cm.
El suelo no bebe tener arena, lo cual se puede comprobar haciendo rollitos; si el rollito se rompe antes de alcanzar los 5.00cm, el suelo tiene arena, por lo que se debe descartar este material.
El suelo debe ser de preferencia un suelo ML de mediana plasticidad. Para ello existen otras formas de comprobarlo: se puede realizar ensayos de resistencia seca, consistente en fabricar tres o más bolitas pequeñas de suelo de aproximadamente 2.00cm de diámetro. Una vez secado (a las 24 horas) se aplasta cada bolita entre los dedos pulgar e índice, si las bolitas son tan fuertes que ninguna se puede romper, el suelo tiene suficiente arcilla por lo que es un material excelente para la elaboración de las Ch’ampas; si por el contrario se rompen, el suelo es inadecuado, ya que falta arcilla y debe descartarse.


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