sábado, 11 de julio de 2015

COYUNTURA POLÍTICA NACIONAL. COMENTARIOS

LIMA PERU           10 JULIO 2015

RESPUESTA A HUMALA  
César Hildebrandt
Tomado de “HIDEBRANDT EN SUS TRECE N° 258 10JUL15, p. 8
Arropado por Juan Luis Cebrián, el hombre de los enjuagues financieros de "El País", Ollanta Humala ha tratado poco menos que decirle a la feligresía española que la prensa peruana es la culpable de su fragilidad, de ese aire enteco, convaleciente, propenso a la recaída que él ha convertido en su propia postal.
Y ha hablado, valientísimo, de la concentración de la prensa. Lo que no les ha dicho a los españolitos empresarios que lo escuchaban es que la gran concentración de "El Comercio" representa los intereses económicos que él ha defendido sumándose, cual Judas con galones, al programa férreo del neoliberalismo.
De modo que no hay contradicción entre la prensa concentrada y el presidente de la república del Perú. Al contrario: hay afinidad ideológica, unión civil de propósitos, convergencia económica.
La chusquedad de Humala, sin embargo, le ha hecho creer que la prensa que defiende el sistema que él quiso continuar debe también ser amable con las oscuridades financieras de su esposa y cogobernante. Tampoco, tampoco.
Si la señora hace noticia porque un diario venezolano inexistente le paga miles, o un empresario hoy encarcelado le paga otros fajos regordos, o una amiguita le presta su tarjeta, o si su hermano Ilan pone 7 millones de soles fraccionados en "la cuenta del partido" que se usaba personalmente, entonces hasta la prensa concentrada, que ha domado a Humala hasta montarlo con elegancia y para concurso de equitación, se ve en la obligación de dar cuenta y titular y comentar. Faltaba más.
¿Se dan cuenta de que Humala en Madrid ha reducido todo el problema político del Perú a lo que la prensa dice de su esposa? ¿Se dan cuenta de que para Humala el único asunto que merece dimensión internacional es la supuesta campaña construida para 'demoler" la imagen de la madre de sus hijos?
Humala está seguro, además, de que señalar los misterios crematísticos de la señora Heredia puede "desestabilizar" al país. En efecto, ha hablado de eso y ha apuntado a un propósito de hacerle perder piso al gobierno.
Tnte. Crnl EP (r)
Este señor cree que su cónyuge encarna a la Nación, así, con mayúscula. Tiene una imagen institucional, estatuaria, marmórea y huachafa hasta las lágrimas de la señora Heredia, su adorado tormento.
De modo que, según Humala, meterse con su esposa es desestabilizar al gobierno. Por eso es que se ha atrevido a llamar "ilegítima" y "probablemente ilegal" a la comisión Martín Belaunde del Congreso (algo que en cualquier otro país hubiese desatado una auténtica crisis política).
No comprende Humala que su decadencia política es de más vasta procedencia. No la produjo la prensa sino su papel de voluntarioso sirviente del poder económico. Su descrédito no viene de los editoriales de "El Comercio" o de las primeras páginas de "Perú 21" sino de lo que piensan ahora de él los millones de a pie que en ciudades y campos votaron por él porque le creían y estaban esperanzados con algún cambio.
El crepúsculo político de los Humala palaciegos comenzó resueltamente el día en que fue público y notorio que Nadine Heredia -presidenta ilegítima y mandamás clandestina- era quien decidía si se subía o no el sueldo mínimo vital del Perú, el más bajo de esta parte de América. El primer ministro César Villanueva perdió el puesto por ello y lo reconoció públicamente. ¡Eso es desestabilizar a un gobierno!
Aquí la única persona que ha puesto entre paréntesis la legitimidad del régimen con la tenacidad de su vocación usurpadora es la señora Heredia. Que su marido diga en Madrid que los periodistas están inestabilizando a un régimen herido por la creación subrepticia de un poder paralelo que a nadie rinde cuentas, sería cómico si no fuera, en el fondo, patético.


                                            

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