UN VOTO DE CONFIANZA AL PUEBLO
Por Gustavo Espinoza M.
Prácticamente en la víspera de las elecciones
presidenciales y parlamentarias que tendrán lugar este domingo, y cuando se han
agotado ya las posibilidades de consultar encuestas y aún de hacer propaganda
política por una u otra opción electoral, sólo cabe otorgar un voto de
confianza al pueblo, que será finalmente el único que podrá encontrar un camino
de salida a una crisis que no han sabido encarar los obligados a hacerlo.
Esta crisis ha sido creada por la voracidad de la
clase dominante, por su soberbia y su extremo egoísmo, por su crueldad y
desprecio por el pueblo, sus concepciones racistas y su desvergonzada manera de
hacer política.
Pero debió haber sido encarada por una Izquierda seria
que, con conciencia de clase y proyección de futuro, hubiese renunciado
al sectarismo estrecho y a la pequeñez de miras; limitaciones todas que le
impidieron forjar la unidad indispensable para enfrentar exitosamente lo que se
avecina.
En tal caso, lograrían también una clara mayoría
parlamentaria tanto en la Cámara de Diputadas como en el super poderoso Senado.
Ese podría ser el sueño de Fujimori, López Aliaga o Álvarez, que la Prensa
Grande aplaudiría a rabiar, pero que asomaría como una pesadilla para el país.
Tras ese juego está otro que le permitiría a esa misma
coalición alcanzar una sólida mayoría en el Senado. Esta, a su vez, implicaría
dos vertientes: una política -dar la mayoría a la ultra derecha para hacer y
deshacer a su antojo- y la otra de corte social: Un Senado centralista y
capitalino que expresara su menosprecio al Perú rural y provinciano, con un
claro matiz racista de por medio.
Eso, que asoma por cierto muy improbable, podría no
haberse siquiera asomado si el movimiento popular hubiese marchado unido a esta
contienda. Bien podría una alianza de fuerzas progresistas, alcanzar un 30%
suficiente para ganare holgadamente una primera vuelta. La división en
casi 4 corrientes podría dar lugar en cambio a que cada una de ellas obtenga un
7% de votos y una escuálida representación parlamentaria.
Claro que nada de esto es fatal. También podría
ocurrió que alguno del campo popular se
despunte y logre pasar a la segunda vuelita con una significativa
representación congresal. En tal caso -y cualquiera que fuese el protagonista de esa acción- tendría que recibir
el apoyo certero de los otros grupos y fuerzas afines para vencer en la
segunda vuelta a la candidatura de la extrema derecha y hacerle frente en el
Poder Legislativo.
¿Eso, es posible? Ciertamente que lo es. Solo que
sería una “salida” casi impuesta por el pueblo mismo. La dirigencia del
movimiento tendría que mirar autocríticamente lo actuado por ellas, y corregir
de inmediato lo mal andado. En otras palabras, tendría que reconocer que
por allí fue que debió haberse comenzado
Es claro que el pueblo es consciente de todo ello.
Cualquier ciudadano ligado al movimiento popular obraría así en similar
sentido. Y buscaría forzar la unidad sabiendo que ese es el único camino que
garantiza la victoria. Eso lo sabe el pueblo porque posee un rasgo esencial: el
instinto de clase.
Confiando en ese instinto de clase, es que sólo cabe
hoy otorgarle un Voto de Confianza al pueblo. <>

No hay comentarios:
Publicar un comentario