martes, 24 de febrero de 2026

PUGNAS GEOPOLITICAS EN EL CONTINENTE AMERICANO

 GRINGO METICHE

Bernie Navarro es un digno emisario del hombre que bombardeó Caracas, se llevó a Maduro y mantuvo a sus colaboradores para disponer a sus anchas del petróleo. El embajador estadounidense está convencido de que el Perú le habrá de tolerar todas sus groserías.

Eloy Marchán

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 770 20FEB26

E

stados Unidos está interfirien­do en las eleccio­nes peruanas. Su embajador, Bernie Nava­rro, aterrizó en Perú hace quince días y ya se ha reu­nido a puerta cerrada con Keiko Fujimori y César Acuña. También tenía una cita pactada con Rafael Ló­pez Aliaga, pero abortó a última hora. Consultados al respecto, en la embaja­da trumpista optaron por guardar silencio.

El encuentro que Nava­rro tuvo con Fujimori fue la semana pasada y duró poco más de una hora. La cita con Acuña llama especialmente la atención. Estados Unidos le anuló la visa al dueño de la Universidad César Vallejo debido a sus investigaciones por lavado de activos. En ambos casos las citas fueron sin testigos y no trascendió ningún detalle.

La cita de Porky con el emisario de Trump abortó a última hora. El candidato fue el que canceló el encuen­tro sin dar mayores expli­caciones. “Así es Rafael. Impredecible. Le dijimos que no lo haga porque él su­puestamente se vende como el candidato más cercano a Trump”, dice un asesor de López Aliaga.

La interferencia de Es­tados Unidos en el Perú va mucho más allá de encuen­tros con aspirantes a Pala­cio. Este semanario accedió a una carta que la Cámara de Comercio Americana

en el Perú (AMCHAM, por sus siglas en inglés) le envió el pasado 21 de octubre al entonces primer ministro Ernesto Álvarez.

En el documento le piden a Álvarez tomar medidas para romper el monopolio chino en la distribución de luz en Lima. Solicitaron también gestos urgentes para evitar el avance de China en el nicho de la ge­neración de electricidad.

La preocupación de los empresarios americanos se debía a que Luz del Sur, em­presa que pertenece a China Three Gorges Corporation (CTG), estaba negociando la compra del parque eóli- co San Juan de Marcona, que genera 136 megavatios (MW). Se trata del proyecto de energía renovable más im­portante del país. La compra finalmente se concretó para disgusto de los gringos.

La adquisición se produjo en diciembre y actualmente se están cambiando los po­deres en registros públicos. CTG pagó USD 253 millones a la española Acciona por el 100% de las acciones de San Juan de Marcona.

Bernie Navarro vino a atacar la presencia
China en el Perú y darnos lecciones de
soberanía.
Ahora los chinos generan 1,088 MW, la cuarta parte de la producción nacional. El parque eólico San Juan de Marcona se sumó a la inmensa cartera energética de los chinos: las hidroeléc­tricas Chaglla, San Gabán y Santa Teresa; las plantas so­lares Tres Hermanas y Ma­jes; y la eólica de Marcona.

La carta de AMCHAM, firmada por su director Aldo Defilippi, dice que el Perú, al permitir el avance de los chinos, está dejando de te­ner una “posición neutral” en la geopolítica mundial. También que está bajando la cabeza ante las compañías chinas que “responden a agendas políticas y no co­merciales”.

“La actual situación contradice principios fundamentales que la economía del Perú en vías de desarrollo necesita, tales como la necesidad de origenes diversos de inversión para equilibrio geopolítico y la garantía de entorno competitivo  para atracción de capitales rsponsables de distinto origen”, dice el texto que Defilippi hizo llegar a la PCM.

El 12 de febrero último cuando llevaba apenas una semana en Lim, Bernie Navarro fue nombrado presidente honorario de la AMCHAM. “Estoy honrado de asumir el cargo. Un sec­tor privado estadouniden­se presente es clave para nuestra relación y para una región fuerte”, tuiteó Navarro luego del gesto de los empresarios.

Igual que Donald Trump, Navarro es un ferviente tuitero. Lleva 34 publicaciones desde que pisó suelo perua­no. A veces lo hace desde su cuenta personal y otras desde la de embajador nor­teamericano en el Perú.

La agenda de Navarro, por ahora, tiene como ob­jetivo atacar la presencia de China en el Perú. Y para ello todo vale: postea noticias falsas o retuitea informa­ción de portales web cuyo director tiene sentencia por difamación.

El 13 de febrero Navarro publicó un tuit que decía: “La prensa es el cuarto po­der de la democracia y está protegida por nuestra Constitución. La libertad de ex­presión es parte de nuestros valores. Es peligroso, aun­que no sorprendente, ver a China exportar la censura”.

En una publicación del portal “La Abeja”, dirigi­do por Luciano Revoredo, se defiende a Diego Acu­ña, exconductor de Willax, por una carta notarial que recibió de Cosco Shipping. Acuña había dicho que todas las inversiones chinas están alineadas a los intereses expansivos del Partido Comu­nista de la potencia asiática.

En Twitter, Navarro tam­bién ha colgado: “Con los chinos saqueando  su mar, los peruanos van a tener que ponerse creativos y hacer ceviche de hamburguesa”. Y luego se enzarzó en una discusión virtual con Zhu Jingyang, embajador chino en Colombia. Los canales di­plomáticos han saltado por los aires en menos de dos semanas.

El 14 de febrero Jingyang escribió: “Al hablar de un ‘futuro compartido’, el em­bajador de EE.UU. en el Perú está plagiando la propuesta china. Bienvenido a bordo en este afán común por el futuro compartido de toda la humanidad, distinto de ‘América First’”.

Dos horas después Na­varro replicó diciendo: ‘“América First’ no significa ‘América solo’. ¡Quédate por Colombia que hay muchos problemas por allá!”.

Bernie Navarro es el primer embajador político de Estados Unidos en las últimas cuatro décadas. La esposa de Navarro es ciuda­dana peruana y se casaron en la iglesia Nuestra Señora del Pilar, en San Isidro, en el 2001.

“El embajador Navarro cree que lo que le corres­ponde es parecerse a su jefe, Donald Trump. Se compor­ta como un mini-me”, dice el internacionalista Parid Kahhat.

“Los mensajes del embaja­dor -añade Kahhat- no van a ir a ninguna parte. El Perú no va a dejar a China. China es nuestro primer socio co­mercial. La imbricación eco­nómica entre Perú y China es tan grande que no hay vuelta atrás. Estados Unidos no puede exigirnos que rom­pamos con nuestro primer socio económico sin que ellos nos den nada a cambio”.

“Todo tiene un precio, y a la larga lo barato sale caro. No hay precio más alto que perder soberanía”, tuiteó Navarro el 11 de febrero comentando una publicación de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado donde se mostraban “preocupados” de que Ositrán no pueda supervisar el puerto de Chancay, como ordenó el juez constitucional Juan Carlos Núñez.

Estados Unidos está ofre­ciendo ser el proveedor de los 24 cazas, hacer junto a la FAP una estación espacial en Talara, tomar la concesión del puerto de Corío (Arequi­pa) y encargarse de la nueva Base Naval.

“Lo que uno le podría decir a Estados Unidos es: ‘¿No te gusta que haya un puerto en Chancay admi­nistrado por una empresa china? Entonces construye con capital americano un puerto en Corío y compitan con Chancay’. El problema con Estados Unidos -apunta Kahhat- es que se comporta como el perro del hortelano: no come ni deja comer”. <>

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Los de abajo: Los EE.UU. a través de su nuevo embajador y nuestra ultraderecha caminan de la mano con su doble rasero: dicen defender la democracia pero imponen sus condiciones, apoyan a quienes les sirven y destituyen a quienes no obedecen. Colocar a Hernando de Soto es su actual jugada: un hombre que siempre ha trabajado para sus intereses de clase y los intereses del norte, emerge ahora para asegurar que en las elecciones del 12 de abril sigan controlando nuestras leyes, nuestras riquezas y nuestra economía.

Ese metamensaje es claro: "nosotros decidimos quién gobierna. Acepta, entonces, nuestra democracia controlada". Entonces ¿de qué democracia hablamos? De la que nos imponen, donde si no obedeces sus reglas, vienen las amenazas, despidos, persecución a líderes sociales, incluso muerte para quienes se atreven a resistir. Lo único que saben hacer bien es usar la fuerza para imponer sus condiciones. Colocar a De Soto es un premio a la obediencia del presidente encargado y manipular las elecciones del 12 de abril.


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