viernes, 1 de enero de 2016

ANAPIA, LA ISLA DE ENSUEÑO


Paisaje de Anapia permite la salida y entrada del sol, un espectáculo de colores encendidos
Liubomir Fernández en La República Puno. 1 ENE16 
Mística. La belleza de esta ínsula tiene la reputación de curar el alma. Aseguran que además posee el atractivo complementario de ser un centro energético. Un fotógrafo y guía turístico están dispuestos a mostrárselo al mundo.




Ernesto Aliaga Montesinos se muestra tranquilo, sereno. Asegura tener armonía en su alma y por momentos esboza paz.
Afirma que el estado emocional en que se encuentra es el resultado de un proceso de interacción con la naturaleza en la isla de los Anapia, en la provincia de Yunguyo al sur de Puno. La zona alberga un archipiélago de islas peruanas (frontera Bolivia) con exóticos paisajes naturales, extensos campos verdes y playas de arena fina en el lago Titicaca. Desde sus orillas se observan los colosales picos, eternamente nevados, de los Andes bolivianos.
El paisaje adquiere una belleza excepcional cuando cambia de color por el reflejo del cielo azul sobre el lago. Este panorama ha convertido a la isla de Anapia en una zona de destino imperdible pero hasta ahora poco explorada.
Ernesto Aliaga, guía de turismo y fotógrafo profesional,  ha aprovechado ambas pasiones, para mostrar en imágenes lo que uno es capaz de encontrar en la isla.
“Anapia, junto a Yuspiki, son centros de energía que ayudan a sanar el alma para poder vivir en paz y armonía, aspectos fundamentales para que el hombre pueda conocer la verdadera felicidad, la cual está en el alma de las personas”, dice Aliaga Montesinos.
Botes a vela son uno de los principales atractivos de la zona, además 
son el único medio de transporte de los isleños
Entre las imágenes que el fotógrafo exhibe para lograr el interés por conocer esta zona hay botes de vela que surcan idílicamente el lago.  El contraste con el cielo azul crea una armonía de colores encendidos que solo la naturaleza puede ofrecer. También registra vistas de atardeceres y parte de la vida del poblador de la zona, captadas durante sus labores agrícolas.
Ernesto Aliaga asegura que la geografía y la naturaleza de esta zona es ideal para usar cuencos de cristal de cuarzo,  que son instrumentos de percusión utilizados para sanar el alma. “Éstos, a través del sonido que emiten, penetran las células, activando y regenerando la memoria celular para sanar y curar problemas físicos, emocionales y espirituales. Eso ayuda a que los siete centros energéticos (Chakras) que tenemos estén bien alineados con la médula espinal, de tal forma que logremos armonía y paz”, asegura Aliaga.
Las muestras del fotógrafo forman parte, además, de su segundo propósito: que más gente se interese por conocer Anapia, a fin de descubrir algo más del altiplano. Aliaga cree que no sólo hay que aprovechar turísticamente este lugar, sino conocer la magia que envuelve el lago, porque es un gran centro energético natural. Está convencido que la vida del hombre en armonía con la naturaleza permite tener una visión más amplia de la vida.
No lo dice por gusto. Decenas de extranjeros cada año tienen como destino este lugar. Aliaga espera que también los peruanos gocen de su energía. 
Para llegar hasta el lugar hay que emprender un viaje de cuatro horas. Primero hay que llegar a la provincia de Yunguyo y posteriormente, desde el sector de Punta Hermosa, embarcarse en bote hacia Anapia, en un viaje que demora hora y media. 
Turismo vivencial a toda marcha 
Los isleños de Anapia actualmente practican y ofrecen el turismo vivencial. Acogen a turistas nacionales y extranjeros, a quienes por precios módicos les ofrecen hospedaje y alimentación. Parte del tour supone compartir sus formas de vida en la agricultura y faenas diarias. Pero su práctica más atractiva es la pesca con redes. 
Reposo. Los paisajes ofrecen una perfecta armonía
Dentro de la comunidad hay una bien estructurada organización. Para que todos se beneficien del turismo, cada familia se dedica a distintas actividades. Están  aquellos que ofrecen servicio de lancha, alimentación, estadía, entre otros rubros. Su idea de organización aspira a que todos se beneficien del turismo pero desde la actividad que eligieron.  Ernesto Aliaga asegura que Anapia es un mundo por descubrir. “Sorprende porque se descubre a la naturaleza y paisaje en distintas dimensiones”, aseguró.



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