miércoles, 22 de julio de 2015

TEMPERATURAS BAJAS EN LA SIERRA DEL PERU

Programa de radio Tiempo Global del IDDH-PUCP
Lucy Harman, gerenta del Programa de Gestión de Riesgos de CARE Perú, explicó los principales aspectos sobre los fenómenos sociales generados en torno a las bajas temperaturas en el Perú, en el programa de radio Tiempo Global del Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú, conducido por el periodista Ramiro Escobar.
Harman indicó que resulta incorrecto llamar “friaje” a la temporada de heladas en la sierra peruana. Se debe circunscribir esta denominación a las temperaturas erráticas en la selva, en particular, en Madre de Dios y Pucallpa, que provocan afectaciones de salud, debido a que los ciudadanos que viven en estas zonas no están acostumbrados a reducciones tan drásticas de temperaturas. Por tanto, se debe hablar de temperaturas bajas cuando nos refiramos a la disminución de las mismas en la zona andina.
Señaló que este evento tiene un alto impacto en nuestro país por diversos factores. En primer lugar, debido a que Perú es el segundo país de América Latina más afectado por el cambio climático. En segundo término, en aquellas zonas que están por encima de los 3500 metros sobre el nivel del mar, las estaciones están cambiando mucho fuera de temporadas y las personas que habitan en las mismas no tienen las condiciones necesarias para afrontar estas variaciones. Se están presentando precipitaciones de nieve en temporada que normalmente es seca. Estas condiciones se ven más acentuadas por la presencia del Fenómeno El Niño en nuestra costa.
Respecto de los impactos sociales que se generan por estos eventos, Harman precisó se trata de problemas estructurales que no se pueden enfrentarse con donaciones que se brindan cada año en diversas campañas de ayuda. Se generan debido a la carencia de abrigo, pocas condiciones de las viviendas de las zonas afectadas para poder enfrentar las bajas temperaturas, así como a los problemas en la alimentación de los ciudadanos que viven en estas regiones, quienes tienen problemas de desnutrición crónica y anemia, y la carencia de vacunación y controles médicos regulares.  
Estamos, además, en localidades donde el control vertical del medio ambiente, característico de las zonas andinas, se ha venido perdiendo en las últimas décadas. Así, viviendas en zonas por encima de los 3500 metros sobre el nivel del mar, tradicionalmente concebidas como recintos de paso para quienes se dedican a labores de pastoreo, se han convertido en residencias permanentes.
Para Harman, resulta importante que se internalice el concepto de confort térmico en el país, vinculado a las condiciones en las que se encuentran las viviendas y los espacios de reunión en cada zona del país. Si bien existen tecnologías alternativas que reducen los costos de mejora de las mismas, aún no existe una política agresiva por parte del Estado sobre esta materia. Estima que esto se debe al hecho que la legislación impide destinar recursos públicos a edificaciones en propiedad privada, así como a que, en las zonas más afectadas, no existe plena conciencia que estemos ante una actividad que suponga riesgos para la vida y la seguridad de las personas.
Finalmente, manifestó que resulta difícil trasladar a los ciudadanos que viven en estas zonas del país a otros lares donde existe menor impacto de estos fenómenos. De un lado, porque se dedican a labores de pastoreo, que conforman su principal ingreso y forma de vida. De otro lado, porque estamos ante población rural que vive en foma dispersa, lo que eleva los costos de cualquier medida de este tipo por parte del Estado. En lo que se debe enfatizar es en el derecho a mejores condiciones de vida digna, lo que comprende tanto las cuestiones vinculadas a la vivienda, como a los demás problemas que generan muertes cada vez que hay una reducción significativa de la temperatura.
 

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