SÍ, HABLEMOS DE LA LECTURA
Por Jorge Rendón Vásquez
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el número 3 de Amauta, la gran revista cultural entregada a nuestro país por
José Carlos Mariátegui con la ilusión de hacerlo mejor, leo un prólogo de
Antenor Orrego a un libro de poemas. Decía en uno de sus párrafos: “En el Perú
hay un fenómeno singular que revela la miseria intelectual y espiritual en que
vejeta. Cuando la obra literaria o artística sale a las manos del público, con
respecto a la actualidad del creador, es ya caduca y envejecida. No hay
empresas editoriales que paguen el libro o que siquiera lo editen facilitando
su difusión, ni público con la suficiente curiosidad para interesarse por la
producción intelectual. El autor se ve en el caso de pagar para que se le lea.
El ejercicio intelectual es, como en ningún otro país, heroico.”
En
1963, publiqué por cuenta propia dos de mis libros, de cada uno de los cuales
se tiraron 5,000 ejemplares que se vendieron en menos de un año. Luego he
seguido publicando mis libros de derechos sociales y literatura con tirajes de
1,000 ejemplares. Las ediciones de los dos últimos años han bajado a 500
ejemplares. Y, sin embargo, sigo entusiasmado con esta actividad, pese al
ínfimo nivel cultural de nuestro pueblo y al correspondiente nivel de la prensa
escrita.
No
bien asumió la presidencia de la República Pedro Castillo, en julio de 2021, me
entusiasmé, porque por primera vez en nuestra historia republicana un maestro
de escuela, provinciano y mestizo, un hombre del pueblo, llegaba a esa
investidura por el voto popular, en fiera lucha contra una aventurera
financiada por el dinero de los que siempre han gobernado este país. Redacté
entonces dos proyectos de decreto supremo: uno por el cual se disponía que las
municipalidades del Perú debían tener una biblioteca con libros adquiridos con
recursos del Ministerio de Cultura y de las correspondientes regiones y
municipalidades o donados por los vecinos; y otro por el cual en las ferias del
libro el Ministerio de Cultura debía tener uno o más puestos de venta en los
cuales se ofrecieran los libros publicados por los autores independientes a
pedido de estos. Busqué a alguien para que entregara estos proyectos al
Presidente. Ese alguien se los dio a uno de los personajes de los que el
Presidente se había rodeado. Y allí sucumbieron en el fárrago de los sucuchos
de sus asesores e introductores. ¿Por qué? Porque ese Presidente, sus asesores
y ayayeros solo podían obrar así, como auténtica expresión de nuestro pueblo
que eran. Cuando el 7 de diciembre de 2022, aquel maestrito de escuela leyó un
malhadado mensaje por el cual decía que cerraría el Congreso y otras sandeces,
acabó de revelar cómo era.
¿Cuál
es el nivel de lectura de nuestro pueblo?
Diría,
a ojo de buen cubero, que llega a un quinto de libro por año y por persona, o
tal vez menos. Lo veo en los rostros de los conductores de automóviles y de los
grupos humanos en las calles, los mercados, los estadios, los barrios. Se
salvan las universidades, pero no todas.
Un
día de 1954 le escuché decir a Raúl Galdo Pagaza, un inteligente alumno de la
Universidad de San Marcos que en el Perú los lectores de libros de literatura
llegaban a unos 300. Él era uno de los 12 estudiantes de esta casa de estudios
que ese año fuimos aposentados en la Penitenciaría de Lima, situada en la
primera cuadra del Paseo de la República. Obviamente, nosotros estábamos en ese
grupo de lectores. Y entonces se me ocurrió pensar que una de las causas por
las cuales la dictadura y sus esbirros nos habían encerrado allí era nuestra
afición a la lectura, porque la lectura hace libres.
He
revisado los proyectos de los treinta y tantos grupos políticos que se aprestan
a participar en las elecciones del próximo año. Ninguno trata de tan trágica
situación de nuestro país y de la necesidad de cambiar la educación primaria,
secundaria y universitaria y de acometer un plan integral de formación
profesional para salir del grupo de países de cuarta y quinta categoría.
Evidentemente, porque son expresiones de nuestro pueblo, tentando de tomar la
posta de los que van a salir.
Puedo,
sin embargo, con optimismo desear a mis amigos, a los destinatarios de mis
comentos, un nuevo año con salud, satisfacciones y lectura, mucha lectura.
(Comentos, 30/12/2025)
CONGRATULACIONES POR EL AÑO 2026


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