sábado, 19 de junio de 2021

RECORDANDO A GAMALIEL CHURATA

 Omar Aramayo

Ciento veinticuatro años
Gamaliel Churata, nació el 19 de junio de 1897, y no el 10 de junio. Hijo de don Demetrio Peralta y doña María Miranda. Sus padres lo trajeron de niño y se hizo a la idea que Puno era su lecho natal, lo dijo cada vez que se lo preguntan y así lo dice en El Pez de Oro.

Niño precoz, de los más en estos reinos del señor. Dominó la Biblia tempranamente, apabulló a un obispo cuya intención era cuestionar a José Antonio Encinas, su maestro, acusado de ateo. En la escuela aprendió la libertad de conciencia y la libertad de acción. También aprendió a cajear, es decir el arte y oficio de componer textos en la imprenta con el uso de monotipos, como en la época de Gutenberg, que así se hizo más o menos hasta los años sesenta, en el Perú, y aun curiosamente se hace en unas pocas imprentas en el centro de Lima.
Diez de Medina, escritor y ministro de cultura de Bolivia, decía que había dejado más seis mil artículos dispersos entre 1933 y 1964. Allí le dieron el premio nacional de literatura, no lo aceptó porque decía que ese premio lo merecía un escritor nacido en Bolivia. Asesoró y acompañó al régimen de MNR de Paz Estensoro, que hizo la reforma agraria en 1952, de las primeras de América Latina.
Escribió El Pez de Oro, un canto al Lago y una reflexión sobre su génesis mítica, y sobre la naturaleza humana. Además de ser una confrontación con el pensamiento de Occidente, a través de pensadores como Platón, Schopenhauer, Agustí de Hipona, Nietzsche, y otros.
De ser un desconocido total, desde que llegara al Perú, en 1964, hasta hace poco, ha pasado a ser de los escritores peruanos que más llama la atención a los estudiosos extranjeros y nativos. Es raro, exótico, vanguardista, puneño, berrueco, complicado, irreverente, desde la postumidad y los estudios culturales, la colonialidad, el psicoanálisis, y desde cualquiera teoría novedosa. Ahí van estudiantes, investigadores, académicos que alguna vez dicen algo interesante.
Sufrió exilio, persecución, la muerte de sus compañeras, la separación de ellas, la muerte de sus hijos. A su muerte cambió de residencia hasta en cinco oportunidades, ahora tiene mausoleo.
Leerlo requiere paciencia, serenidad, imaginación y cultura. Bastante imaginación, hay que imaginar lo que dice, con libertad; de otra manera es imposible entenderlo. Y cultura, cultura general, competencia cultural andina.
Fue bibliotecario, además de escritor, periodista, político, humanista. Sobre todo, un rebelde. Gracias a sus contactos, en el Perú y el extranjero, en los años veinte constituyó la biblioteca municipal de Puno, saqueada entre los años 60 y 80.

No hay comentarios:

Publicar un comentario