lunes, 13 de febrero de 2017

COYUNTURA POLÍTICA PERUANA

LECTURAS INTERESANTES Nº 744
LIMA PERU            13 FEBRERO 2017
HA EMPEZADO LA BATALLA
Ronald Gamarra
Tomado de “HILDEBRANDT EN SUS TRECE” N° 334 10FEB17 p. 16
H
agamos un rápido repaso de la situación de las instituciones y actores relevantes en relación con el caso Odebrecht. No ol­videmos que, si bien el match recién comienza, los primeros rounds casi siempre son decisivos.
MINISTERIO PÚBLICO.- Empezó su actua­ción en el caso Odebrecht con grandes desven­tajas. La investigación del fiscal Hamilton Castro carecía de elementos de peso antes del mes de noviembre. Al precipitarse los acontecimientos con el desarrollo de las investigaciones en Brasil, Suiza y Estados Unidos y las contundentes re­velaciones que se levantaban alrededor de los últimos gobiernos de nuestro país, el Ministerio Público se ha visto obligado a pisar fierro a fondo para ponerse al día, partiendo prácticamente de cero. Las primeras identificaciones de funcionarios involucrados en la corrupción parecían afectar sólo a la menudencia de la corrupción, pero la reciente imputación al expresidente Toledo como un corrupto mayor representa un primer logro de importancia, que le permite consolidar y le­gitimar un accionar y un equipo que debe ir por todos los peces gordos, todos, hasta el final. La presencia y autoridad de Pablo Sánchez como Fiscal de la Nación lo garantiza. Eso sí, la entidad debe mejorar y pronto su comunicación con la ciudadanía. Y resistir los embates del Congreso. ¡Fuerza, Pablo, estamos contigo!

Más perdida que...
PROCURADURÍA ANTICORRUPCIÓN.-
Absolutamente desorientada y carente de cri­terio y estrategia, la gestión de la doctora Julia Príncipe como una especie de superprocuradora hasta ahora no da pie con bola. La defen­sa del Estado, para todo efecto práctico, está totalmente fuera de juego en la actual acción concreta anticorrupción encabezada por el Ministerio Público. El procurador nombrado espe­cíficamente para los casos de corrupción. Ama­do Enco, a pesar de sus esfuerzos por establecer una posición activa en el asunto Odebrecht, fue repentinamente desbarrancado por Julia Príncipe, quien decidió apartarlo del tema para que se dedique a una "reestructuración global de la procuraduría a nivel nacional" es decir, a des­hojar margaritas. En reemplazo de Enco, Julia Príncipe ha improvisado a una procuradora que carece de la experiencia necesaria para un caso tan complejo, pero que, a Cambio de eso, es de su entera confianza. ¡Julia está en otra!
PODER JUDICIAL- Al hallarse las investi­gaciones en su fase preliminar, evidentemente todavía no es el momento estelar del tercer poder del Estado. Sin embargo, el presidente del Poder Judicial ha tenido declaraciones que abren una perspectiva positiva hacia los esfuer­zos anticorrupción, y apoya la constitución de un aparato judicial a la altura de lo que vendrá. Naturalmente, una es con guitarra y otra con cajón. Cuando los casos avancen procesalmente y lleguen con todo a los juzgados y tribuna­les, es cuando sabremos realmente a qué ate­nernos. Entre tanto, el juez Richard Concepción Carhuancho conduce con acierto y justicia las primeras audiencias de prisión preventiva solicitadas por la fis­calía. El caso contra el expresidente Alejandro Toledo, a quien no le alcanza inmunidad o pre­rrogativa de ninguna clase, marcará la pauta inicial de la actuación judicial y examinará su fuste y talla, pero el de Alan García -si llega- será su prueba de fuego. ¡Duberlí, a la espera!
CONGRESO Y COMISIÓN LAVA JATO.- El Congreso aparece llamativamente desubicado en estos primeros escarceos. Y es que la limpieza y la luz no son precisamente el fuerte de los par­lamentarios y sus partidos. La movida principal del Congreso para ubicarse en el panorama del caso Odebrecht ha sido
la reconstitución de la Comisión Lava lato, cuya anterior conformación encarpetó y ocultó el informe del combativo como solitario Juan Pari, que avanzaba interesan­tes datos e hipótesis. La actual comisión debió empezar por aprobar el informe Pari y darle el curso debido, pero no lo ha hecho. Por otro lado, la propia conformación de la actual comisión es casi una auténtica burla, con integrantes que más bien deberían ser investigados, empezan­do por su presidente, el fujimorista Albrecht, complicado en negocios nada claros con Odebrecht en el gobierno regional del Ca­llao, o Mauricio Mulder, quien evidentemente está allí como "ojos y oídos" del Apra, partido que está hundido hasta el cuello en el miasma que la comisión debe­ría investigar. Por último, algunos parlamentarios, matoncitos, pretenden intimidar al Ministerio Público. ¡Congreso, un asco!
GOBIERNO.- Pi­llamente, no la ve o no quiere verla. Es decir, que si aún el presidente y sus ministros no se han enterado de que la lucha anticorrupción es un eje central de la política, hoy, que el gobierno no puede soslayar ni minimizar, pues estamos hechos. El gobierno, en vez de liderar la acción anticorrupción, va a remolque de ella. Reflejo patético de esto es la situación de la Procuradu­ría Anticorrupción, librada al personalismo sin vuelo de la doctora Principe. La ministra de Jus­ticia debería comprarse el pleito e involucrarse. Por otro lado, las acciones del gobierno en re­lación con los activos y los enormes proyectos en los que interviene Odebrecht no son las más adecuadas y necesarias, tratándose de una em­presa corrupta. Las decisiones del gobierno en relación con otros proyectos, como el del ae­ropuerto de Chinchero, donde prácticamente el Estado le saca las castañas del fuego a una empresa que no da la talla frente al contrato que firmó, en lugar de rescindirlo por incumpli­miento, confirman que la prioridad no la tiene precisamente la lucha anticorrupción. ¡Débil, un gobierno débil!
No la ve

FUJIMORISTAS Y ADLÁTERES, Muy fe­lices con lo que está ocurriendo, creen llegada por fin la hora de su reivindicación. No obstan­te, a pesar del contento, a más de uno se le ve más bien cauto, como si temiera que en cual­quier momento a ellos también les reviente el escándalo de los sobornos. Porque no se trata precisamente de angelitos, y aparte tienen va­rias investigaciones en curso por lavado de activos. Por otro lado: ¿qué más podrían demostrar sino que Toledo, Alan y Ollanta son tan ladrones como Fujimori? Todos, al fin y al cabo, deberían compartir celdas en Piedras Gordas y ya no en la Diroes. ¿Por qué el pueblo indultaría al ladrón Fujimori mientras condena al ladrón Toledo? ¡Ambos a la cana, junto con todos los demás ti­burones que sean responsables! El fujimorismo no tiene por qué ser el beneficiario natural de la merecida hecatombe de la clase política actual. ¡Mafiosos!
IZQUIERDA.- Sencilla y tristemente están en nada. Podrían aprovechar una oportunidad de oro para jaquear al fujimorismo, repudiando resueltamente a todos los corruptos y ocupan­do resueltamente el centro, pero casi no han dicho esta boca es mía, ahogados como están en una estéril y absurda lucha interna (una más de las mil y quinientas que ya he visto desde mi juventud), que los ha dividido en dos facciones parlamentarias, con el control y la representa­ción legal en las manos del cura Arana, un líder tan representativo y popular que, como recor­damos, entró al Congreso raspando el palo. En esta hora crucial, en vez de plantear una vigo­rosa acción anticorrupción, el Frente Amplio se disuelve en tonterías. ¡Qué cortedad!