lunes, 20 de mayo de 2013

DON CASTOR, siempre en el recuerdo


Castor Vera Solano: Alma musical de Puno.
Escribe: Héctor Gómez Rodríguez
Tomado de CORREO PUNO 19MAY13
El Dr. Augusto Vera Béjar recientemente ha publicado la obra póstuma que lleva el titular de la semblanza que ofrecemos dedicada a su padre, Cástor Vera Solano (Puno 25.12.1911, Arequipa 31.07.1976), múltiple y predilecto artista del folklore puneño, quien hace 70 años integró como violín primero la Asociación Orquestal de Arequipa –hoy Orquesta Sinfónica-, fundada el 23 de mayo de 1939. Casado con la dama arequipeña doña Elva Béjar Morales. Alternó acá profesional y fraternalmente con los preciados músicos Benigno Ballón Farfán, Aurelio Díaz Espinoza, Manuel Moscoso Vargas, Manuel Castillo Chanove, Teodoro Corrales, Juan Francisco Chanove y otros. Autor de maravillosas obras para piano, estudiantina, orquesta sinfónica y arreglos musicales de primer orden en profundos géneros altiplánicos, aires indígenas, danzas pastoriles, fox incaicos, huayños especialmente pandilleros, marineras, polcas y valses.
El dilecto amigo de toda la vida y preciado maestro Dn. René Villagra Quiroga, nacido en Pomata, se permitió escribir CANTO POLITÓNICO AL INSIGNE MÚSICO Y EDUCADOR PUNEÑO, que a letra dice: “En la inmensidad del altiplano Universo en el lago, fuente prístina de enorme cultura, naciste con la fresca y alba espuma junto al frenesí de tus delicados sones. Castor Vera Solano, bondadoso y recio hermano, fuiste un magnate en el delicado arte, célebre cultor del alma popular. Cada paso que diste en la tierra trazó el compás de un garboso canto que delineó el pentagrama de tu profunda lira en la sencillez de tu lúcida vida. Al conjunto de tus innegables huaiños, al son de tus sutiles arpegios, estarás con Dios orquestando en el cielo, armonizando arriba, otro himno a tu suelo. De la vorágine musical que de Puno fluye, de este torbellino que mana alegre la vida tu violín, mágico ciclón de social sinfonía extrajo la eclosión sonora de nuestro mundo cimero. Cástor, amigo del alma, te añoro en el devenir de la brisa, te siento junto al viento de musas cargado, te veo en  las callejas risueñas que de versos untaste. Hoy, en este carnaval que fue tu Edén, te dedico el presente verso sincero, te escribo en este sentido, aunque pálido, canto en lo que fuiste para mí, enorme amigo”.
Que el presente trozo tenga lugar en estos días carnavaleros en que Puno se incendia con las fascinantes notas del huayño pandillero, del que fue su fecundo creador, a la vez que virtuoso ejecutante, el añorado maestro, a quien estamos glosando en esta adecuada ocasión.
Fue Cástor Vera solano y lo será siempre el más grande músico puneño, por su lirismo, por su acendrado amor a la tierra, por haber dedicado lo mejor de su inspiración  al pueblo que quiso tanto; y por haber interpretado con pasión notable las efusiones milenarias de la aldea indiana y de las festividades comarcanas del lago. Con su sabiduría de verdadero músico, Cástor supo penetrar en el alma del pueblo y sorprenderse de las melodías inefables; las rescató de las profundidades del ayllu estepario, así como de las altas cordilleras y e las cromáticas islas risueñas. En la hora de su viaje, fue integrante principal de la Sinfónica Regional de la bella ciudad de Arequipa.

Es así que célebre músico y educador, fatigando sus últimos días en plena actividad artística, en silencio partió para instalarse entre los pukaras tutelares. María Polly Rosario, Edgar, Waldo y Augusto recuerdan a su progenitor que descansa en paz en el Cementerio Cuartel Santa Soledad, nicho 97. Así “nació con el don de la música. Su vida fue bendecida con el arte de la música. Solamente otro aspecto humano le disputó a la música el honor de lo más importante en su vida: fue el amor a sus hijos a quienes enseñó como padre y maestro, el camino recto de la vida”. 
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