sábado, 7 de febrero de 2015

DISCURSO DE GUILLERMO VASQUEZ CUENTAS, EN EL ACTO CULTURAL DE BRISAS DEL TITICACA. TEATRO MUNICIPAL, PUNO (6 de febrero de 2015)

Señores:

La Asociación Cultural Brisas del Titicaca, es una institución con identidad puneña que tiene su sede en la Capital de la República. Su membresía está mayoritariamente integrada por personas que en su gran mayoría están ligadas a la región de Puno, sea por nacimiento, sea por vínculos consanguíneos con familias puneñas.
Brisas del Titicaca es una entidad asociativa que través del medio siglo de vida institucional ha ganado indiscutible posicionamiento, notoriedad y prestigio en el contexto de organizaciones que en Lima mantienen y difunden permanentemente la cultura viva de los pueblos del Perú; es decir, de aquella que comprende o engloba las expresiones tradicionales del arte popular, forjadas durante siglos de convivencia, interacción y sincretismo entre los productos culturales nativos, aborígenes, heredados desde los lejanos tiempos de la cultura andina, con los que fueron traídos por culturas de otros continentes.
Como es sabido, toda persona jurídica, entidad colectiva o institución-cuerpo (organismo público o privado, empresa, asociación, cooperativa, fundación, sociedad civil, colectivo, etc. etc.) existe para algo, tiene su “razón de ser”, tiene una misión que cumplir en la sociedad, persigue una finalidad suprema.
En esa línea de análisis la Asociación Cultural Brisas del Titicaca, esa razón de ser, misión o FINALIDAD SUPREMA se halla claramente consignada en su Estatuto: “cultivar, recuperar, cautelar y difundir todas las expresiones culturales del departamento de Puno, contribuir a su desarrollo y consolidar su identidad”. Es para eso que Brisas existe, principal y prioritariamente.
En el mismo Estatuto Social se confirma esa finalidad al haberse establecido en que uno de los prioritarios objetivos específicos es “Cultivar, difundir, recopilar y cautelar todas las expresiones culturales del departamento de Puno, con particular énfasis en su música, danza, gastronomía y tradiciones.
Así, Brisas del Titicaca existe para cumplir principalmente cometidos culturales. Cultura puneña es lo primero que hace BRISAS. Es pues en cumplimiento de esos fines y objetivos que estamos reunidos esta noche de reconocimientos y de arte. Los presentamos con los debidos agradecimientos a todos quienes han venido a acompañarnos.
Debe tenerse en cuenta que ciertas actitudes humanas vinculadas al reconocimiento de los méritos ajenos, no son moneda corriente en la vida de nuestras sociedades. El egoísmo, el escamoteo y hasta la envidia gobiernan mentes de algunos grupos e individuos. Aplaudir, premiar la obra victoriosa de hombres y mujeres del entorno, que empeñaron sus esfuerzos para alcanzar logros grandes o pequeños, pero siempre con profundo amor a la tierra y en provecho de su progreso, infortunadamente constituye rareza inocultable.
Brisas del Titicaca quiere romper ese funesto comportamiento social, y dando el ejemplo para combatirlo sin ambages, viene hoy al pueblo de Puno, que es también su pueblo, para -en medio de la gran fiesta- agradecer públicamente a algunos de los puneños que contribuyeron en distinta medida y en diversa forma, al histórico triunfo alcanzado por este pedazo de Perú en el concierto cultural del mundo, al lograr que se reconozca esa inconmensurable fiesta como patrimonio de la humanidad, hecho que todos seguimos festejando.
Fiel a su identificación con el conjunto de valores que encierra la rica y diversa cultura que se forjó históricamente en este singular ámbito geográfico, sur peruano, altiplánico, ha venido a mostrar algo de sus logros artísticos en el campo de la coreografía popular.
De esa manera, Brisas ha querido participar en las diversas manifestaciones motivadas por el culto religioso a la patrona de la ciudad: la Virgen de la Candelaria cuya efigie fue traída hasta aquí por el Licenciado Felipe de Valdéz, supervisor de la construcción de la Catedral de Puno, desde  Alhambra, Castilla-La Mancha, España, en donde reside la imagen original de nuestra venerada virgen. De ella dijimos alguna vez:
"Mamita Candelaria", "Mamita Canticha", "Mama Candi" o como quiera que el pueblo prefiera llamar a la Virgen de la Candelaria, ella no es sólo la Patrona de la Ciudad de Puno, ni es el motivo único principal del desencadenamiento de una compleja festividad que ha alcanzado notoriedad sensible en el Perú y aun en muchos lugares del extranjero. "Mamita  Candelaria" es mucho más que todo eso.
"Mamita Candelaria" es ante todo, el centro al que confluye la esperanza múltiple y siempre renovada de los desvalidos; el factor que cataliza la terca fé de los creyentes en su poder divino. Es el lugar común de las penas y aflicciones de quienes tienen todo que perder -por pequeño que sea- toda vez que fuerzas cósmicas amenazan diezmar los pueblos collavinos.
Por eso, el chacarero de cualquier predio perdido en la inmensidad del suelo puneño, acude a ella contra la sequía, para la buena lluvia y la buena cosecha; el pastor solitario grita su nombre cuando los celajes prometen heladas o granizos; el pescador lacustre otea desde lejos el templo donde ella reside pidiéndole pesca abundante; el vendedor más pequeño suspira recordando su imagen al comenzar un nuevo día; el viajero le pide tránsitos sin novedad...
En fin, todos los que viven la lucha cotidiana por seguir siendo, la tienen presente, no sólo el dos de febrero o en la "octava" o en los ocho días de jolgorio. Están siempre con ella, todos los días, todos los años, todos los siglos.

Gracias.





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