domingo, 14 de diciembre de 2014

COMENTARIOS POST SEGUNDA VUELTA

 A N Á L I S I S

VOTO RACIAL PRIMÓ ENTRE QUECHUAS Y AYMARAS EN LA SEGUNDA VUELTA
Escribe: Los Andes | Política -  Los resultados publicados por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) al 100% dieron como ganador a Juan Luque Mamani como presidente del Gobierno Regional Puno con un 53.81% sobre su rival Walter Aduviri Calisaya que obtuvo 46.19%, alzándose con la victoria Luque en 7 provincias quechuas y Aduviri en 6 provincias aymaras.
Estos resultados reflejan un fraccionamiento entre la cultura quechua y aymara, pues Aduviri tuvo una victoria en las provincias de El Collao, Yunguyo, Chucuito, Puno, Huancané y Moho, casualmente de pobladores (en su mayoría) de origen aymara y Luque en las provincias de San Román, Lampa, Melgar, Azángaro, Carabaya, Sandia y Putina de origen quechua.
Para el abogado y sociólogo Alberto Quintanilla Chacón, sí hubo un fraccionamiento político en los votos realizados el último domingo 7 de diciembre, pues dos grupos culturales como los quechuas y los aymaras se enfrentaron emitiendo su votación en cuanto a la representación.
Quintanilla, señala que los pocos quechuas radicados en las provincias aymaras del sur votaron por Luque y los pocos aymaras radicados en las provincias del norte votaron por Aduviri, por ello, primó el voto racial de quechuas contra aymaras.
Sin embargo, dijo que este divisionismo lo impulsó primero Walter Aduviri en la primera vuelta con un discurso radical reivindicando solo a los aymaras y dejando de lado a los quechuas, “debía dar un discurso integracionista y no de división entre el norte y el sur, eso le jugó una mala pasada y le contribuyó a su propia derrota”, señaló.
Del mismo modo, el director regional de Educación Puno, Jorge Luis Choque Mamani, precisó que las elecciones de segunda vuelta fue una lucha racial, donde primó la supremacía de los quechuas ante el temor de un Walter Aduviri que amenazaba postergarlos en el desarrollo regional, según su perspectiva.
“Fue una lucha racial, nosotros debemos romper estas formas mesiánicas de querer incorporar la política, debemos entender que somos personas que tenemos diferencias pero que tenemos intereses y ese interés social nadie supo plantearlo, no hubo una discusión de programas, sino hubo discusiones por temas triviales”, dijo.
Sin embargo, para algunos expertos en temas político-sociológicos, no hubo un fraccionamiento entre ambas culturas, solo hubo un divisionismo de coyuntura electoral promocionado por Walter Aduviri, quien en la primera vuelta emitió un discurso de reivindicación aymara en contra del centralismo y contra los quechuas.
Para el sociólogo Raúl Rodríguez Challco, no hubo un fraccionamiento de culturas durante la emisión de votación en la segunda vuelta electoral, solo hubo una confrontación, un disloque de culturas que favoreció grandemente a Juan Luque Mamani.
“Si hubiera fraccionamiento, entonces diríamos que todos los quechuas votaron por Luque y todos los aymaras por Aduviri, pero no fue así, en El Collao el 80% de aymaras apoyó a Aduviri y hubo un 20% que apoyó a Luque, en Juliaca fue igual, un 79% respaldó a Luque y el 21% de quechuas a Aduviri, hubo un disloque, una confrontación de culturas”, dijo.
Desde el punto de vista sociológico, Rodríguez precisó que hay una serie de elementos que unen a quechuas y aymaras, “yo creo que hay más características que los unen a que los desunan, tanto quechuas como aymaras reivindican a la naturaleza como la madre de todo, para iniciar una fiesta o celebrar alguna costumbre. Tienen los mismos rituales”.
“Los tiempos de siembra y cosecha se hacen con rituales parecidos, eso pesa más que cualquier diferencia coyuntural. Habrá personas que argumenten que hubo confrontación política y coyuntural que responde a estos tiempos. Esto va a variar en las próximas elecciones presidenciales”, dice Raúl Rodríguez Challco.
Similar opinión tiene el docente universitario, Eland Vera Vera, el fraccionamiento entre quechuas y aymaras no pasa de ser sólo una ficción, pues dijo que la primera reflexión es que estamos asistiendo a un cambio en la historia política de Puno con políticos venidos de provincias.
En segundo lugar, se reconfirma que las elecciones en Puno tienen un fuerte acento etno cultural, porque se vota en función al grupo al que el candidato representa, al sector social y cultural al que pertenece y no por sus ideales políticos.
Un tercer elemento es que con la elección de Juan Luque se da un paso a una decisión de abandonar ciertas posturas radicales de izquierdas, aunque se mantiene una tensión entre esta reivindicación etno cultural de posiciones radicales y la aparición de un factor más modernizador, porque, quiérase o no, el voto por Luque es un voto por la modernización andina
JULIACA TIENE SU GOBIERNO REGIONAL
Escribe: Juan Rojas Vargas | LOS ANDES 14DIC14.- Ha terminado las elecciones político-electorales en la región. Como militante del Poder Democrático Regional (PDR) he decidido no hablar en la campaña electoral de la segunda vuelta, porque apenas terminado las elecciones regionales y municipales del 05 de octubre, muchos militantes y simpatizantes del PDR ya estaban ubicados en el bando de Juan Luque Mamani y Walter Aduviri Calisaya. Mi intención ha sido no herir a ninguno de los camaradas y compañeros que habían tomado posición para la segunda vuelta electoral, por lo que he propuesto que hay que dejar en libertad a la militancia y simpatizantes del PDR.
El 02 de diciembre, nuestro movimiento ha decidido dejar en libertad a las militantes y simpatizantes y no sacar de manera pública ningún pronunciamiento, por lo que, lo publicado en Los Andes de fecha 03 de diciembre con el título “Alberto Quintanilla llama a votar en blanco o viciado el 07 de diciembre”, ha sido la posición personal del camarada Alberto Quintanilla.
El 07 de diciembre, la zona norte de la región ungió como presidente regional (en mayoría quechua hablantes) a Juan Luque Mamani. El ex rector le ha ganado a Walter Aduviri con las mismas armas del aymara, recordemos que el 2011, Walter Aduviri acuñó el aymarazo, una denominación sectaria de corte racista, que en algunos casos ha llevado a una confrontación fría de quechuas y aymaras. La calificación divisionista aymarazo y la zona norte (o quechua) es de dimensiones mayores, que muchos trataremos de amenguar a través de la brega de integración regional.

A la aberrada denominación de aymarazo (zona norte contra zona sur), ha alimentado el patrioterismo de ciudad puneñista y ciudad juliaqueñista, porque Mauricio Rodríguez Rodríguez no ha realizado una obra de significación en la ciudad de Juliaca, por lo que Luque Mamani ha desplegado una campaña político electoral por realizar obras que sobrepasan la media decena y que serán grandes como la construcción de la vía de evitamiento de 02 carriles, estadio de fútbol para 40 mil espectadores, construcción de un mercado mayorista, agua potable a través de Lagunillas, construcción de pabellones de la Universidad Nacional de Juliaca, construcción del Hospital Regional Materno Infantil… Esto indica que el Proyecto de la Integración para la Cooperación (PICO) y Juan Luque Mamani será el Gobierno Regional de Juliaca, mientras que las demás provincias tendrán que abstenerse de demandar obras.
Estas elecciones tienen connotación de derecha e izquierda, porque apenas que ha terminado la primera vuelta política, el economista Pedro Pablo Kuczynski de Alianza por el Gran Cambio y Lourdes Flores Nano del Partido Popular Cristiano–Unidad Nacional, han llenado de elogios a Juan Luque, incluso han destacado cuadros políticos a la región como Guido Lombardi (Guido Ricardo Lombardi Elías) de Unidad Nacional y Pablo Alberto Secada Elguera del Partido Popular Cristiano–Unidad Nacional. El actual congresista por Cajamarca, Jorge Antonio Rimarachin Cabrera ha estado de apoyo al candidato de Democracia Directa, aunque; Walter Aduviri no ha hecho vislumbrar posiciones firmes de izquierda.
El PICO, ha pintado a Juan Luque de ser un ciudadano pacífico, atrayente de la inversión privada para el desarrollo; contra un violentista Walter Aduviri que ahuyenta la inversión privada minera y turística. La campaña política electoral de Luque Mamani ha puesto en cuestión las luchas de las organizaciones sociales de la Región Puno. De manera cierta hay que respetar la decisión democrática de los ciudadanos, pero hay que marcar que en el Gobierno Regional ya tenemos 02 presidentes regionales que no confrontan o confrontarán con el Gobierno Central y empresarios privados, Rodríguez Rodríguez no chocó con el Gobierno Central y tampoco con las empresas privadas transnacionales extractivistas.
“ES FÁCIL GANAR UNA ELECCIONES, PERO DIFÍCIL MANTENERSE EN ELLA”
Escribe: Felipe Supo Condori LOS ANDES 14DIC14.- Los resultados de las elecciones de la segunda vuelta donde la majestad del electorado puneño le otorga el poder del Gobierno Regional por 04 años a Juan Luque, con más del 50% de respaldo, es una expresión formal de una representatividad legítima; pero sólo una expresión de “representatividad legítima” y no una legítima representatividad, porque, dice el adagio que, es fácil ganar unas elecciones electorales, pero difícil mantenerse en ella, porque sobre todo la legitimidad es el ejercicio del poder, es decir, que el hecho que haya ganado con más del 50% es sólo la expresión que Juan Luque ha ganado por una amplia mayoría que le da representatividad –pero sólo representatividad.
Así, la legitimidad o ilegitimidad de un gobierno político que es la muestra del ejercicio del poder, recién podrá ser demostrado en éste caso por el gobierno político del PICO, representado por Juan Luque Mamani. Muchos gobiernos que han ganado formal y legalmente por más del 50% se han vuelto gobiernos ilegítimos como lo fue con Alejandro Toledo que casi termina su gobierno defenestrado por la sociedad peruana, como también hay gobiernos ilegales como es el caso de Alberto Fujimori (luego del cierre del Congreso) terminan siendo legítimos con una aprobación mayoritaria por la sociedad peruana (sólo hasta el final de ése período de gobierno). Entonces, la legitimidad es la expresión no sólo de aprobación mayoritaria de un determinado gobierno, sino la aceptación de las medidas políticas hechas por ese determinado gobierno por satisfacer las expectativas del electorado de una determinada sociedad.
En el caso de nuestra región, recién sabremos si el gobierno de Juan Luque tendrá legitimidad o ilegitimidad, considerando que la mayoría de los últimos gobiernos presididos por David Jiménez, Hernán Fuentes y Mauricio Rodríguez, han culminado sus gobiernos como ilegítimos por no haber satisfecho las expectativas de la población electoral de la sociedad puneña, si hubiera habido una norma de revocatoria para gobiernos locales, de seguro hubieran terminado vacados.
Aduviri y Palacin
En este marco, lo que queda de Juan Luque es asumir este gobierno como mucha inteligencia y tino político, más que con capacidad técnica de gobierno; en lo político, es necesario establecer estrategias y tácticas de negociación con los movimientos políticos perdedores, sobre todo con Walter Aduviri que es la expresión de más del 40% del electorado puneño, que de seguro será su talón de Aquiles y espina más punzante del gobierno de Juan Luque, convocar a sus cuadros más representativos sería una de las tácticas quizá más acertadas, luego es necesario convocar la representatividad de la sociedad civil para buscar consensos y concertaciones que son partes importantes para lograr una legitimidad de gobierno político. En lo técnico, establecer nexos de relaciones con la Comisión de Presupuesto presidido por nuestro paisano Rubén Condori y sobre todo con altos funcionarios de decisión –de peso– del Ministerio de Economía y Finanzas (para ello no está demás asesorarse con los “buenos” consejos de Lucio Ávila y Edgardo Pineda que en el caso del gobierno de la UNA-Puno, han demostrado capacidad de gestión presupuestal), no está demás ser modesto y bajar un poco al llano, con tal de garantizar una buena gestión de gobierno. Estas son algunas acciones que de carácter inmediato Juan Luque debe hacer.
En lo que viene de tiempo de carácter mediato, como acciones de carácter político y técnico es necesario que el líder de un gobierno tenga visión de conjunto que no sólo vea el árbol sino el bosque en su conjunto, es decir que se adelante al escenario como visionario, de ahí que el padre de la planificación estratégica decía que “planifica quien gobierna” y para ello, la planificación brinda al líder métodos, técnicas e instrumentos como herramientas para buscar el desarrollo integral y sostenido de una determinada sociedad (ver el libro: Método, técnicas e instrumentos de planificación estratégica - UNA Puno). Si Juan Luque realmente tiene la intención de buscar un derrotero como desarrollo de la región Puno, debe tomar como referentes dos instrumentos de desarrollo que ya están trabajados, sólo falta validarlos y socializarlos con la población puneña para que sean considerados como suyos y apuesten por ella.
Así en este contexto de la sociedad del conocimiento y la información, las sociedades modernas más importantes occidentales y europeas, las emergentes asiáticas y en vías de desarrollo como las latinoamericanas tienen definido su visión, misión y objetivos estratégicos; es decir, su derrotero a largo aliento (50-100 años). Es en este marco que la UNA-Puno, con participación de un equipo inter y transdisciplinario (del cual el suscrito ha sido miembro) ha formulado un plan de desarrollo para la región Puno denominado Plan de Desarrollo a mediano y largo plazo de la región puno al 2060, documento que es necesario considerarlo como referente e instrumento de desarrollo para nuestra región Puno. Otro documento que necesariamente debe ser considerado es el Plan de Desarrollo Concertado de la Región Puno. Retomando estos 02 documentos técnicos como instrumentos de desarrollo referenciales, sólo es posible hablar del desarrollo de Puno como región en palabras mayores con responsabilidad; de lo contrario, como sospecho, este gobierno de Juan Luque pasará a ser una parte más del corolario de presidentes regionales que han pasado a la historia como presidentes ilegítimos y se habrá perdido otros 04 años.
ELECCIONES REGIONALES: MÁS IDEAS SOBRE SUS RESULTADOS
Escribe: Luis F. Vilcatoma Salas | LOS ANDES 14DIC14.-  La Segunda Vuelta Electoral ha concluido el 07 de diciembre con los resultados que todos sabemos. En el caso de Puno con la victoria de Luque sobre Aduviri por un margen cómodo y con un crecientemente amplio concierto del descontento y el pesimismo por como se dan las cosas en el escenario político de la región y el país.
En el triunfo relativamente holgado de Luque sobre Aduviri han incidido ciertamente diferentes factores que van desde lo económico, transcurriendo por lo organizacional, hasta lo cultural, en una sistemática que configura la política como un fenómeno complejo, denso y contradictorio, especialmente ahora en que la globalización y el neoliberalismo se han encargado, con notable eficiencia, de desmontar los antiguos referentes racionalizadores de la política en el mundo moderno en un contexto de profunda transformación cultural y psicológica de los sujetos de la política.
Lo económico es, míresele por donde se le mire, un factor de peso, particularmente en este mundo capitalista donde la imagen mediática juega más que muchas palabras y mil discursos. Y ello cuesta sumas inmensas de dinero que inducen compromisos de corrupción entre los candidatos y sus financiadores poderes fácticos que luego pasan la factura a los elegidos, cerrándose un círculo vicioso que involucra a las propias instituciones del Estado, con perjuicios enormes para la población que más necesita de hospitales, escuelas e infraestructura vial que se deja de construir, se construye a medias o se construye con mala calidad porque gran parte de los dineros del Erario Nacional fluye a los bolsillos particulares de directivos y funcionarios de uñas largas. La impresión más inmediata que se tiene de la propaganda electoral desplegada por ambos candidatos nos lleva a la conclusión que Luque ha aventajado largamente a Aduviri con un despliegue económico, de infraestructura, logística y recursos humanos envidiable desde todo punto de vista.
Avila y Luque
Lo organizacional es otro aspecto cardinal en estos hechos. Tiene que ver con la cantidad de involucrados militantes, ayayeros, amigos y directivos de mando superior, medio y local; enlazados con algún tipo de vínculos que producen cercanías, compromisos (bien o mal habidos), cooperaciones y voluntades activas para hacer de la organización política una organización efectiva para ganar protagonismo, audiencia pública y poder político. Aspecto en el cual Luque, como es fácil de establecer, ha aventajado también a Aduviri dado su mayor tiempo en esta lid electoral y, en especial, su tiempo de experiencia al frente de la Universidad Andina Nestor Cáceres Velásquez (UANCV) en calidad de Rector con todos los cuestionamientos que arrastra a partir de allí y que de algún modo han de motivar legítimas aprehensiones y dudas ciudadanas a lo largo de sus años de gestión gubernamental.
Pero lo cultural ha sido, quizás, el aspecto más importante en todos estos ingredientes que han concurrido a la victoria de uno y la derrota del otro. Lo cultural en tanto prejuicios, normas, reglas sociales, cosmovisión y estereotipos históricamente hechos sentido común en una visión popular jerarquizada del mundo andino, donde lo que no está fagocitado por la cultura occidental, su modelo de vida, estilos, gustos y creencias es parte de una “otredad” no aceptada y en el fondo despreciada por barbárica. Es lo cultural dominante del paradigma eurocéntrico que impone una relación asimétrica y arbitraria entre los diversos culturales donde lo indígena protestante, sublevado y no prosternado ante las normas y abusos de los neoencomenderos del capitalismo moderno, es congelado en los estereotipos del “destructor”, “violentista”, “antisistema”, “terrorista” y otros adjetivos más descalificantes orientados a producir temor e incertidumbre, como ha sucedido con Walter Aduviri aprovechando su calidad de líder andino en las acciones aquellas conocidas como el “aymarazo”.
Este cultural dominante, para garantizar su hegemonía política y cultural, reconvierte a los sujetos de la “otredad” cultural en sujetos ideológicamente encuadrados en los marcos de las ideas claves del sistema dominante, escarbando en su “hábitus” (estructura mental y simbólica) y condicionando sus voluntades, mediante diversos mecanismos donde juegan las reglas del mercado, el derecho, las relaciones institucionales y la educación. Entonces podemos tener a un sujeto proveniente de las canteras culturales ancestrales, reconvertido asimétricamente por la cultura hegemónica, aceptado aunque diferenciadamente, en los predios de la ideología oficial y que en el peor de los casos actúa contra sus propios hermanos social y culturalmente hablando.
Un electorado principalmente marcado por estos estereotipos y espejuelos ideológicos, y especialmente clase mediero, puesto ante la visión de una indigenidad moderada y disciplinada, y ante una indigenidad rebelde y arisca ante los cartabones disciplinarios del sistema global, opta indudablemente por lo que considera el “mal menor” como ha sucedido en las recientes elecciones regionales. Un electorado en cuyo recuerdo han gravitado morbosamente las imágenes autoconstruidas de una “invasión” indígena de “incendiarios”, “desordenados”, “sucios” y “malolientes” extraños que durante el “aymarazo” se apropiaron de las plazas y calles de Puno dejando sin oxígeno y jodiendo a una pudorosa clase media del decoro, el orden y el “buen decir”, del respeto hipocritón y de cierta academia a veces cultivada en el arte y la literatura, en las formas y el sentido artístico pero reacia a los compromisos históricos y prácticos con la transformación social y la justicia. Un electorado que en este como en otros casos ha optado por el “mal menor” que, en otras palabras, es un votar prejuiciosamente contra una opción diferente. El voto por Luque, así, en su gran dimensidad, ha sido el voto contra Aduviri.


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