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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Los tucumanos danzaron en Vilque



LOS  ARRIEROS
Escribe: Jesús Santisteban Ávila
Y cuenta la historia que fue la experiencia de un arriero de la región de Mendoza quien dirigió el paso de los Andes, al ejército libertador de San Martín.
Tradición caminera de nuestros pueblos; comercio itinerante iniciado en Cuyo, en Jujuy, Salta. Transcurrir de horizontes, pampas y escarpados. Retornan hasta nosotros en poesía y en música de sentir popular. Don Ata, cariñoso tratamiento saludando la presencia de Atahualpa Yupanqui, tuvo que recorrer mucho “camino de a pie” para recibir lecciones de guitarra. Don Ata le dedicó versos tempraneros colmaditos de añoranza: “Es bandera de nieblas su poncho al viento/lo saludan las flautas del pajonal/ y guapeando en la senda por esos cerros/ el arriero va, el arriero va.” (1)
Madrugón tras madrugón, buscador de latitudes; sonrisa abierta al viento saboreando el aroma del valle cercano, se le oía cantar: “Desde mi montaña nieve, viento y sol, he bajado al valle solo por tu amor. He bajado al valle con una canción, cuita de mis penas nieve, viento y sol.”
Que aquella fue forma de vivir en sobresalto, tal vez. Quizá el repuntar los caminos para intercambiar cultura, nos gusta. Retornando, un canto acunado lejos interrumpe la tarde: “Cuando de Cuyo yo vuelvo cruzando la cordillera, ríe el corazón contento, una chilena me espera. Viva la chicha y el vino, viva la cueca y la zamba, dos puntas tiene el camino y en las dos alguien me aguarda.” (1)
Nosotros los imaginamos saludando caseríos y haciendas; tambos y posadas, hogares de amigos. Los imaginamos bordeando la vertiente del desierto de Atacama y cruzando reverentes una fracción del territorio Mapuche. Llegaban a Vilque –acogedor convergente de caminos quechuas en el Sur de Perú-, otrora centro comercial de confluencia internacional: unos del norte argentino, otros de la costa del Pacífico.
Danza "LOS TUCUMANOS" inspirada en los arrrieros en Vilque
Los imaginamos transportando bloques de piedra granítica desde las canteras de Vilque a la ciudad capital, para la construcción de un arco, homenaje a la Gesta Libertaria de Perú y América.
Por eso, visitante amigo, hermano, cuando retornes a Puno para embriagarte con su belleza selenita, recuerda también que en su plaza de armas, a medio día, te espera una salteña con puntitos de limón. Exquisita empanada y oportuna artesanía de hogar pensando en la familia que retorna: testimonio de caminos recorridos desde Salta en el norte argentino. La salteña se quedó con nosotros –como el canto dolido de los arrieros- para “entibiar los inviernos” y sabiendo que a los puneños nos encanta su presencia, todo el año a medio día.
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COMENTARIOS PUBLICADOS en http://jesussantisteban.blogspot.com/
Oswaldo Valderrama Cuentas. Los arrieros en mulas traían a Puno vino y pisco en odres, que había que embotellar para el consumo familiar o comercial. Se alojaban en la calle Tacna en un inmueble de la familia Leonardo Zevillanos. Unos de apellido Zevallos y otros Palomino. También traían pan de harina de maíz, aceitunas y pasas, que para nosotros, niños, eran delicia al paladar.
Ruth Gloria Zevallos Ramos. Las penas y las vaquitas se van por la misma senda, la canción del arriero...para llegar a su destino..y que destino..cuenta mi abuela que llevaban chicharrón de chancho...en la alforja y les duraba 8 días así a la intemperie; no sabían nada de nada en cuanto a electrodomésticos y un gran señor de las pampas de Paucarcolla cogía su sombrero y lo ponía sobre el fuego...a tostar maíz...que tal magia los de estos arrieros, gracias muchas gracias por ilustrarnos con tan bellos recuerdos, Dios lo bendiga.
Sandra Pineda Arce.  Las salteñas en Salta te las sirven recién horneadas en hornos de barro, son deliciosas..buena copia las de Puno. Acabo de pasar por el norte argentino siguiendo la ruta de las salteñas, las más ricas las comimos en Tucumán, la tierra de Mercedes Sosa. Hay tanta historia en común con toda latinoamérica debido a las gestas libertarias..y actualmente al turismo y gastronomía. Compartiendo experiencias aprendemos mucho. Como siempre gracias a don Jesús Santisteban que con sus aportes enriquece nuestro conocimiento y despierta la curiosidad...un abrazo!
 (Notas: 1, fragmentos de poesía con derechos reservados)
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