miércoles, 28 de diciembre de 2011

Los proyectos especiales de Puno

Por: Eliana Hualpa (SER)
Enviado el 26/12/2011




La región Puno cuenta con 638 mil 550 habitantes en el sector rural que representan el 50,3% del total de la población. La gran mayoría de ellos y ellas viven en la pobreza, situación que pone en evidencia que el trabajo que realizan autoridades e instituciones públicas y privadas en el ámbito rural ha sido mínimo y sin mayores resultados.
Desde los años setenta en el departamento de Puno fueron varios los proyectos que se pusieron en marcha para alcanzar el “desarrollo de las zonas rurales”, la mayoría de ellos dirigidos a mejorar la producción, aumentar la productividad del sector agropecuario y los ingresos de los pobladores. Sin embargo, el trabajo fue disperso tanto desde entidades estatales como privadas que, finalmente, contribuyeron a que el campesino beneficiario sea cada vez más dependiente del asistencialismo.

Cabe preguntarse, ¿por qué estos programas no lograron superar el paternalismo y mejorar la calidad de vida de los pobladores de las zonas rurales? Una de las respuestas que encontramos es que quizá el término de desarrollo sólo fue entendido como mejora de la producción. Así, hoy en día, muchos proyectos de los que se ejecutan en la región trabajan bajo este enfoque, sin que necesariamente sus objetivos estén dirigidos a mejorar la calidad de vida de los pobladores rurales. Parecería que lo más importante son las metas. ¿Cuántas capacitaciones se realizaron?, ¿cuántos participantes asistieron?, ¿cuántas zonas se visitó?, y ¿cuánto material se entregó?
Los proyectos especiales regionales

Desde hace muchos años atrás el Gobierno Regional de Puno tiene a su cargo 4 proyectos especiales: Proyecto Especial Camélidos Sudamericanos (PECSA), Programa Regional de Apoyo al Desarrollo Rural Andino (PRADERA); Proyecto Especial Truchas Titicaca (PETT), y el Programa Regional de Riego y Drenaje (PRORRIDRE). El trabajo que realizan se enmarca en los sectores ganadero, infraestructura de riego, agropecuario y truchícola, respectivamente.
Pero el problema de fondo es que hasta la fecha no se han visto aportes significativos en el desarrollo rural de la región, ya que su trabajo se ha basado solamente en brindar asistencia técnica, construir irrigaciones, producir productos lácteos e introducir a los pobladores en actividades económicas como la crianza de truchas. Y, a esto se ha sumado, el mal manejo que los gobiernos de turno han hecho de ellos, que los convirtieron en una suerte de “caja chica”, que generaron una serie de denuncias de corrupción, sobrevaloración de obras y contratación de trabajadores “fantasmas”.

PECSA y el impulso al sector alpaquero
El Proyecto Especial Camélidos Sudamericanos (PECSA), fue creado el 6 setiembre del año 1991 con el objetivo de desarrollar un sistema integral de conservación, mejoramiento, transformación y comercialización de los camélidos y sus derivados, con la participación directa de los productores. Sin embargo, en estos 20 años de funcionamiento los resultados del trabajo no son los esperados.

Por ello, para los próximos años, PECSA busca revertir esta situación a través de algunos proyectos, según indican sus funcionarios, que incluyen componentes como el uso eficiente de los recursos hídricos y praderas naturales, mayor capacidad técnica para el manejo sanitario, desarrollo organizacional, gestión e incidencia política. No obstante, y pese al entusiasmo, hasta la fecha no se cuenta ni siquiera con cifras exactas sobre el número de camélidos que hay en la región. Tampoco las iniciativas consideran al productor como el eje central para lograr desarrollo.

PRADERA sin orientación
El trabajo de PRADERA está abocado al desarrollo ganadero vacuno y ovino de la región, pero poco o nada se ha avanzado en este sector. Ante ello, las críticas de los productores ganaderos han coincidido en señalar la falta de apoyo y orientación de esta entidad. Además, PRADERA ha sido uno de los proyectos más cuestionados en las diferentes gestiones regionales, por la falta de resultados concretos en las provincias donde se ha ejecutado.

El actual director de esta institución, Andrés Condori, refiere que la anterior gestión dejó el proyecto en una situación calamitosa, sin expedientes ni presupuesto, y que pese a ello, ahora viene poniendo en marcha “Proleche” que busca tecnificar y modernizar el manejo ganadero de la región. Nuevamente observamos que su objetivo se centra en el desarrollo de una determinada tecnología, más no en el productor mismo que pueda hacer suya una alternativa sostenible para su desarrollo.

En ese sentido, consideramos que estos proyectos no deben ser dirigidos con una lógica solamente economicista, sino más bien, con políticas de intervención que busquen cambios sustanciales, con el fin de lograr el desarrollo de un sector o producto, pero colocando al productor y a su entorno como eje central, lo que significa que entre sus objetivos deben estar presentes la búsqueda de la equidad y la inclusión.

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