jueves, 2 de octubre de 2014

LOS CONSUMIDORES DEL HABLA QUECHUA Y AIMARA

Hugo Carrillo Cavero Congresista de la República
EL PERUANO 11SET14.
En nuestro país existen no menos de 10 millones de personas que tenemos como lengua materna alguno de nuestros idiomas originarios y que en pleno siglo XXI, a más de 500 años de la llegada de los europeos a nuestras costas, el Estado no nos tiene en cuenta en materia de protección de nuestros derechos, en tanto ciudadanos e incluso como consumidores.
Aimaras
En efecto, es importante señalar que el Código de Protección y Defensa del Consumidor, aprobado por la Ley Nº 29571, tiene como uno de sus principios fundamentales el fomento de las decisiones libres e informadas de los consumidores.
Se entiende que la decisión de consumir tal o cual producto o servicio debe estar basada en un conocimiento cabal de sus características básicas, sus limitaciones y los riesgos inherentes a su uso o consumo.
Pues bien, nos hemos preguntado, ¿cómo es posible que nosotros, los millones de connacionales que hablamos solo quechua o aimara podamos recibir toda esta información de manera cabal, si esta información solo se ofrece en idioma castellano?
Es evidente que estamos frente a una carencia que debe ser subsanada, para que el Código de Protección y Defensa del Consumidor pueda ser un efectivo instrumento de protección ciudadana para una enorme cantidad de personas que no tenemos el castellano como lengua materna.
Los pueblos quechuas, aimaras, awajún, etcétera, somos consumidores de productos agrícolas, veterinarios, de salud, entre otros. También somos consumidores de servicios básicos de telefonía, de electricidad, de servicios sanitarios, de servicios comerciales, bancarios, etcétera, cuyas características, especificaciones y limitaciones son brindadas de manera oral y escrita en un idioma que no es nuestro y que por otra parte está en muchos casos presentado de manera engañosa, que incluso embauca a quienes hablan perfectamente el castellano.
Quechuas
Por estas razones, consideramos que es importante corregir la Ley Nº 29571, para obligar a que toda la información oral o escrita sobre los bienes o servicios que se ofrecen en las zonas en las que se habla con preeminencia lenguas originarias pueda ser ofrecida en estos idiomas e inclusive pueda prohibirse el uso de las habituales triquiñuelas de la letra pequeñita, que nadie puede leer en las especificaciones de los productos o contratos, y por otro lado, en la publicidad radial o televisiva, las palabras aceleradas que nadie puede escuchar o ver adecuadamente.
Somos una nación unitaria, pero multicultural y multiétnica, por tanto, estamos obligados a ofrecer a todos nuestros habitantes las mismas posibilidades de desarrollo, respetando y protegiendo sus manifestaciones culturales, sus idiomas y sus formas de entender la vida.

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