jueves, 5 de enero de 2017

ANTES QUE EL GRUPO ORKOPATA

BOHEMIA ANDINA
Y LA NOCHE DE SAN JUAN
Extracto del libro “EZEQUIEL URVIOLA Y EL INDIGENISMO PUNEÑO” de Augusto Ramos Zambrano, Ed. Fondo Editorial del Congreso de la República; pp.77-80
L
a noche del 26 de diciembre de 1916, en una reunión habi­da en la calle Grau N° 10, se funda en Puno una institución cultural con el nombre de Bohemia Andina, cuyo principal mentor fue Emilio Romero, siendo su propósito el cultivo de las ciencias, artes y letras. Nominaron como socios hono­rarios a Gustavo Manrique, Celso Briones, Juan C. Rosell, Adrián Solórzano, Manuel A. Quiroga, César Ponce, Eduar­do Pineda Arce, José Frisancho Macedo, José Antonio Enci­nas, Eladio Romero, J. Albino Ruiz, Moisés Yuychud, Daniel Rosell y Esteves, Adrián Cáceres Olazo, Ignacio Frisancho, Carlos S. Meneses y Carlos A. Barreda, todos ellos intelec­tuales muy distinguidos de la sociedad puneña, entre los que figuran periodistas, poetas, juristas y funcionarios públicos, vinculados a nivel nacional con escritores de Lima, Arequipa y Cusco. En aquellos años las ciudades de La Paz y Buenos Aires constituían fuentes de conocimiento por la estrecha relación que había entre los pensadores de esas localidades. Por ello Bohemia Andina reunía a lo graneado de la intelec­tualidad puneña.
Los socios fundadores de Bohemia Andina fueron Alex Franco Hinojosa, José Rosell y Puga, Rafael Arias, José Sal­guero, Arturo Peralta, Víctor Villar, Luis de Rodrigo, Ricardo Paniagua, Remigio Loza, Juan Jiménez, José María Franco, Rómulo Vildoso, Guillermo Ormachea y Luis N. Chevarría. Como Presidente fue elegido Emilio Romero por unanimi­dad, quien llama a sus condiscípulos "amateurs de la cultura" y convoca a los estudiantes universitarios, artistas, poetas, etc., a integrarse a las filas del grupo*. Proficua fue la labor de Bohemia Andina, en cierta forma antecesora de Orkopata. Fundaron la revista llamada La Tea, de la que salieron alrede­dor de veinte números. Aunque el interés preferente era la lite­ratura, no estamos solo ante un "arte puro", ya que se percibe un marcado interés por los temas sociales. El propio Romero, quien firma como "Pecopín", trata temas de dicha índole y se compromete con la causa indígena. Bohemia Andina invitó a distinguidas personalidades para dictar conferencias u ofrecer recitales como Abraham Valdelomar, Alomía Robles y otros. Se organizaron representaciones teatrales con actores de re­nombre y sus miembros desarrollaron una actividad cultural hasta entonces inédita en el Altiplano puneño.
Ezequiel Urviola no aparece entre los fundadores, aun­que más adelante colabora con el
grupo. Emilio Romero, quien mostraba marcado interés por el teatro, concibió la idea de escribir una pieza teatral con hondo contenido social, a la que puso el nombre de La noche de San Juan. Esta peque­ña obra fue representada por jóvenes del grupo. El escenario donde se desarrollaba era la imaginaria hacienda de Puma- tambo, en la que un feroz gamonal, Telésforo, desata un régi­men de explotación inicuo, pero su hijo Rogelio, estudiante de Derecho, de sentimientos contrarios al padre, se enamora de Marta, hija de un pastor del fundo, con la cual se halla a su vez comprometido un campesino llamado Antonio. Mar­ta sin embargo ama al hijo del patrón, pero sus padres han concertado ya el matrimonio con el joven indígena e incluso cuentan con la autorización dada por el patrón, quien será el padrino. En medio de estos amoríos, los indios de la ha­cienda planean una insurrección para acabar con la vida del gamonal. Un indio leal, José, advierte a Telésforo del peligro que se cierne, y lejos de agradecerle ordena que lo azoten y lo encierren en un calabozo. Gracias a las súplicas del mayordo­mo, se le concede libertad. Los indios, entre tanto, antes de iniciar la rebelión acuden a un pakko (brujo) para conocer lo que sucedería. El brujo aconseja que sigan adelante. Marta le confiesa a Rogelio el amor que siente por él, haciéndole saber a Antonio que no lo ama. Empero, el matrimonio ya estaba fijado para la noche de San Juan. Ese mismo día se inicia la insurrección y Telésforo muere en manos de los indios. Ro­gelio también es victimado por Antonio, naturalmente movi­do por los celos. Dominada Marta por el dolor y la angustia, toma la fatal decisión de eliminarse bebiendo una sustancia venenosa. Antes de caer en la agonía, danza una melodía fú­nebre, llamada Sumac ttica (hermosa flor). Al final el alza­miento se ahoga a sangre y fuego por las fuerzas del orden.
Es interesente observar a quienes interpretan a los per­sonajes. Alejandro Franco hace de gamonal; Arturo Peralta, quien se volvería en notable escritor bajo el seudónimo de Gamaliel Churata, de Rogelio; Juana Luisa Ancieta, de Mar­ta; Ezequiel Urviola, de José, el indio azotado y encarcelado. La primera representación tuvo lugar la noche del sábado 9 de junio de 1917 en el Teatro Municipal de Puno. La Filarmó­nica de la ciudad, integrada por los maestros Miguel Garcés, Eduardo Tavera, César Garcés, Jorge Rivera y Luis Bustinza, dirigidos por Rosendo Huirse, fue la encargada de ejecutar los números musicales, y en los entreactos Alberto Cuentas Zavala pronunció un encendido discurso invocando al pue­blo a luchar por el progreso del departamento y ayudar a que salga de su letargo. También Villar Chamorro recitó poesía de su creación. El público, que colmaba las instalaciones del teatro, pidió a Emilio Romero que se hiciera presente en el proscenio, siendo largamente ovacionado.
Los días siguientes el periodismo puneño elogiaba a Emilio Romero y a los actores; y la representación fue consi­derada un acto cultural de gran importancia. El Siglo comen­taba: "Emilio Romero que comienza su carrera literaria ha echado sobre sus hombros una tarea superior a las fuerzas de todo principiante: un drama de tesis y de tesis palpitante, el problema indígena, porque de fijo su propósito ha sido con­tribuir en lo posible a la redención del indio de nuestras pu­nas, perseguido, acorralado, convertido en mísero paria den­tro de su propia patria, por la codicia de los gamonales, por la injusticia de las leyes y por la complicidad de las autoridades políticas y judiciales de casi todas las provincias serranas"**.
Los integrantes de Bohemia Andina tenían un compro­miso con la deplorable situación indígena, al tratarla sin ta­pujos y exigir que ella cese. En el caso concreto de Urviola se puede decir que encontró en esa representación su verdadera identidad. Los testimonios son unánimes al manifestar que Urviola quiso convertirse en un indio de cuerpo y alma y lo logró, no encontrando mejor manera de defender de ese modo a su raza.
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* La noticia sobre la fundación de Bohemia Andina aparece en El Siglo, Puno, 28 de diciembre de 1916, N° 644.

** Anónimo “Sin Título”. El Siglo, Puno 13 de junio de 1917

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