domingo, 11 de septiembre de 2016

ESCRITORES PUNEÑOS: LIZANDRO LUNA

LA TERCERA DIMENSIÓN DE 
LIZANDRO LUNA
Escribe: Guillermo Vásquez Cuentas
Tomado de la revista BRISAS N° 2 setiembre 2016
LIZANDRO LUNA LA ROSA, notable escritor puneño nació en Azángaro el 16 de marzo de 1894, sus padres fueron don Luis Felipe Luna, natural de Cuzco, y doña María Dolores La Rosa Lizares.
Su padre Luis Felipe Luna Tamayo nació en Urubamba (Cusco) en 1872. Años después, en 1896, llegó al altiplano para desempeñarse como profesor en la Escuela Municipal de Azángaro, ciudad en la que contrajo nupcias con María Dolores La Rosa Lizares. Como gran latifundista, se convirtió en tenaz adversario de Angelino Lizares Quiñonez y Bernardino Arias Echenique, a quienes les disputó la preponderancia económica y política en la región. Tuvo intenso protagonismo político a nivel nacional y regional; varias veces representante a Congreso como diputado y senador y prefecto en varios departamentos.
Su madre desciende por línea materna del capitán español Francisco De Lizares que vino de su país natal buscando fortuna mediante la actividad minera, se avecindó originalmente en Abancay. Casó en esa ciudad con Juliana Montesinos y pasó a residir en Azángaro en 1823. Aquí nacieron sus tres hijas; una de ellas, la mayor, Antonina Lizares Montesinos, casó con el Coronel Domingo Antonio La Rosa, matrimonio que tuvo solo una hija: Maria Dolores La Rosa Lizares.
Lizandro Luna estará siempre en la relación cimera de los puneños que han contribuido con su sangre intelectual a las notabilidades ganadas por la fructuosa cultura puneña, tanto en el país y el extranjero. Son muchos los juicios de valor de carácter encomiástico, que los críticos especialistas en las artes de las letras, los historiógrafos y las comunidades intelectuales de distinto lugar y tiempo, han vertido sobre la crecida obra escrita que dejó.
No resulta ocioso recordar lo que serían sus mejores libros, empezando por “El Puma Indomable” (1944), pasando por "Choquehuanca el Amauta" (1946), "Bronce Conmemorativo" (1952), "templo de Oro" (1953), "Tierra Prócer" (1961), "Morgue" (1961), "Aya- Ruphay".
Ha dejado sin publicar varios libros sobre Azángaro, su historia, su gente y sus valores. Uno de ellos es el poemario “TERCERA DIMENSIÓN”. Ahora que se han puesto de toda moda las Ferias y exposiciones de Libros tanto en Puno como en Lima y otras ciudades, resulta propicio hablar de ese volumen aún inédito, tal vez con el propósito de promover su injustamente postergada aparición.
Los familiares de nuestro escritor no han logrado su salida a la luz pública pese a haber tocado -con la insistencia que el alto propósito amerita- las puertas de instituciones públicas y privadas que tienen que ver con el quehacer cultural, cuyas negativas se ampararon en el casi siempre recurrido argumento de falta de presupuesto.
Por añadidura, algún burócrata esgrimió como disculpa que el contenido de la obra está marcado por su excesivo localismo, porque –en efecto- el conjunto de la poetización aborda con sentido crítico-descriptivo a veces fustigante y a veces laudatorio, la imagen, el retrato, la vida pública de instituciones-persona, tanto de vecinos destacados o pobladores de cierta notabilidad, como de gente humilde y hasta de lumpen, que vivían en la ciudad de Azángaro a mediados del siglo pasado. Sin embargo, tal burócrata nunca comprendió que el tratamiento artístico literario a los aconteceres pueblerinos o aldeanos, una vez exteriorizados, cobran universalidad.
Según el prologuista Mauro Paredes, destacado intelectual azangarino, los escritos en prosa poética que presiden el contenido del libro, “Azángaro, pueblo de Tres Atalayas”, “Tierra Prócer” y “Guion del Altiplano” ,constituyen “la esencia espiritual de la obra”, en cuanto en ellos se resalta las bondades de la tierra azangarina y los valores intelectuales de sus hijos.
Por nuestra parte, diremos que las poetizaciones con sus debidos títulos (apodos o sobrenombres de los personajes) llegan a 55. Cada una se refiere a un individuo determinado que a veces es identificado por su nombre durante el desarrollo del texto, pero que en otras la identificación solo sería posible por quienes vivieron en Azángaro alrededor de los años 50 del signo pasado o tengan informaciones al respecto.
Son prácticamente extensas las descripciones de “El Korilazo” (Eleodoro Castillo Murgia), de “El Patibulario” (Luis Mamani Quiñones), de “Blasón de Choquehuanca” (Pedro Choquehuanca Cabrera, policía) de “Urviola el Visionario” (Ezequiel Urviola Riveros), y de “El Necrófago” (¿?)
Tinterillos y rábulas tienen su tratamiento aunque sin identificación expresa, pero con pequeñas fotografías de los supuestos rostros, en los poemas “Carroña del Pleito”, “Tinterillo Letrado”, “Carne de Tinterillo”, “Fauno”.
En sentido crítico encomiástico, Lizandro Luna describe al “Campeón de la Voluntad” (Francisco Reyes Prieto, minero emprendedor), “Sangre de Puma (Juan Zumerinde, descendiente de luchadores independentistas); “Bello Serafín” (no indica apellido); “Cóndor Andino” (Samuel Perea Bouroncle); “El Cojo Zenobio” (Zenobio Paredes, músico del Ejército); “El Místico” ( sin nombre aunque se explicita su origen arábigo); “El Sufrido” (Alberto Atanasio); “Boceto de Fuego” (José Luis Abarca, in memoriam); “Antonio Romero” (mollendino que fue a vivir a Azángaro); “Sangre Azul” (Lucas Palza Vidaurre, carpintero); “Blasón” (Alberto Rosello, pintor); “Sombra Errante” (¿?); “!El Gaucho” (Luis Carlos Luna Abuhadba); “El Chacal” (Luis Enrique Cáceres Lizares); “Brochazo  Proletario (Daniel Quiñones, vecino de origen ecuatoriano).
Entre los personajes de poca fortuna, minusválidos o gente humilde que cumple tareas simples, aparecen: “El Gerente”  (Eduardo A. Pérez); “Kolinos” (sin nombre, con sonrisa permanente); “Cadáver ambulante”; “Fuegos Inmóviles”; “Sargento Mamani”; “Hombre Milenario”;  “El Colchonero”; “El Inválido”; “Huayra Rumuy Rimachi” (Leandro Tapia); “Espectro Colonial”; “Mitayo Moderno”; “Sapo Macho”; “Sapo Verde”; “La Esfinge”; “Mendigo Caminante”; “El Orate”; “Jalisco”; “El Condenado”; “Antico el Rezador”; “El Cargador Huaylaca”; “Harapos”; “El Yatire”,; “El Mujo”;  “Quilko Mayta”; “Fauna de Cacaseno”; “Chaplin”, y algunas más.
Interesa citar lo que Lizandro Luna dice sobre “Tercera Dimensión” en sus palabras iniciales:
“Los personajes de este libro, no solo se les ve en su relieve natural, también se les puede palpar. Tal es su presencia real en el papel. Algunos salieron con relieves tan marcados que se acercan a los misterios de la cuarta dimensión. Aparecen desnudos, llenos de calor. Pletóricos de vida. Se mueven en el ecran con ese verismo desconcertante…”
“Este libro no es uno más en mi trayectoria iluminada. Es síntesis y cúspide… Se fue produciendo espontáneamente en la generosidad de la lluvia sobre la tierra fértil. Los fanales de la inspiración y de la imaginación creadora fueron proyectando sus haces de luz como en los fuegos de artificio. Ahora, ya terminado, se eleva en el ámbito de mi mundo ideológico con su extraña trayectoria de cometa. <>

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