jueves, 7 de abril de 2016

POR UN VOTO BIEN PENSADO

ANTIVOTO EN CAMPAÑA
TOMADO DE LA REVISTA CARETAS  6ABR16 texto y fotos, excepto leyendas
Gigantescas manifestaciones contra candidatura de Keiko Fujimori marcan dramático preludio a elecciones del 10 de abril.
Escribe: Enrique Chávez.
 
CUCOS Y COMPROMISOS
“¡Yo voy a votar por Keiko!”. La voz se filtró como un fantasma entre la muchedumbre. Varios voltearon mosqueados la cabeza.
No te escondas. Quiere llamar la atención nomás. No le hagan caso.
Pudo ser un bromista. O no. Pero igual recordó que si tanta gente salió a la calle era porque el objeto de la protesta tiene de lejos la mayor intención de voto.
Y algo también quiere decir que la manifestación política más grande que haya visto Lima en esta campaña –el cálculo de 50 mil personas no suena exagerado- no necesitara de orquestas, bailarinas ni chelas. Tampoco de un candidato al cual apoyar.
Las manifestaciones masivas contra Keiko Fujimori no
Imitando a Humala
tuvieron membrete partidario. Se reprodujeron en varias ciudades del país y contingentes de peruanos se hicieron sentir en lugares tan apartados como Australia y Finlandia.
El evento se realizó básicamente en calma y los trascendidos sobre infiltrados y explosiones de violencia, quedaron sin piso. En Lima el punto de encuentro fue la Plaza San Martín. Se respetó el recorrido planteado por la avenida Colmena, la Plaza Bolognesi, la avenida Abancay, para volver a la concentración en el primer punto.
¿Las consecuencias de estas marchas pueden redibujar las elecciones?
En la polarización se balancea, al lado del antifujimorismo, el miedo a la izquierda. Cada una de las principales campañas saca su calculadora.
JUEGO DEL MIEDO
En Fuerza Popular esperan que la disparada final de Verónika Mendoza alborote al cuco zurdo y un porcentaje de votantes de Pedro Pablo Kuczynski se incline finalmente por la opción de Fujimori. Muy difícilmente le alcanzará para ganar en primera vuelta, pero sí puede hacer todavía más nítido un mandato que ya se avecinaba como el más contundente desde 1995. A pesar de las impresionantes muestras de rechazo, a Fujimori le restarían unos pocos puntos de endose para llegar a Palacio.
PPK con Mis Bagua a su siniestra
PPK tiene sus esperanzas puestas en que ese miedo a la izquierda reduzca la intención de voto de Alfredo Barnechea y la migración defina su pase al balotaje.
La depositaria de buena parte de ese miedo es Mendoza. Ella no se corrió al centro y reforzó sus banderas, incluida la del antifujimorismo. Busca reclamar la cosecha del 5 de abril, con poca correspondencia en PPK que promete una ley para que Alberto Fujimori cumpla arresto domiciliario. La revelación –en el contexto del caso global de los ‘Panama Papers’- de una carta de “presentación” para un amigo empresario no puede ayudar a aliviar su imagen de lobista (ver más).
Los otros dos candidatos con expectativas vienen de atrás. El avance de Barnechea se detuvo en un momento crucial y su esfuerzo sí está en centrarse ante la derecha –Fujimori y PPK– y también en explotar, cómo no, el miedo a la izquierda a la hora de equiparar a Mendoza con Gregorio Santos y su postura antiminera. Al mismo tiempo, sus ataques contra PPK dan cuenta de lo gaseoso de su campaña. No por dispersa, sino por estar centrada en el factor del gas. Tener a Carlos Herrera Descalzi como su asesor privilegiado en el debate confirmó el orden de sus prioridades.
Alan García, mientras tanto, reitera sus ofrecimientos para bolsones puntuales e intenta transmitir un mensaje de unidad nacional luego de una campaña en la que casi nada le ha salido bien. Pero los apristas cuestionan que la baja performance en las encuestas –con 0% en algunas regiones– no se condice con la capacidad de convocatoria del candidato.
LA CARTA DEL COMPROMISO
Cuando terminó el debate del domingo 3, Keiko Fujimori se dirigió con un grupo de sus principales colaboradores al local principal de Fuerza Popular en la avenida Arequipa, Miraflores.
“He hecho lo que tenía que hacer”, explicó al grupo que incluía a José Chlimper y Vladimiro Huaroc.
Fujimori dejó para su mensaje de despedida en el evento la firma de un compromiso ciertamente trascendente. Antes de pasar a la segunda vuelta, la hija del encarcelado expresidente rubricó su propia Hoja de Ruta, para recordar el documento firmado por Ollanta Humala en el 2011. Un documento que le permitió derrotar a la propia Fujimori en la segunda vuelta.
Barnie estancado o bajando
Aunque Fujimori no les avisara previamente, a Huaroc –cuya candidatura a la vicepresidencia fue excluida la semana pasada por el pleno del Jurado Nacional de Elecciones tras comprobarse que participó en un evento donde se repartieron víveres– no le sorprendió el anuncio.
“Ella quería zanjar el tema y aprovechó la oportunidad”, explica. “Quiere decir que no está jugando, que ha encontrado una convicción muy clara de que se tiene que borrar una parte de la historia del fujimorismo en los años 90”. El martes le recordó, sin embargo, que nada está zanjado.
Huaroc sabe que sus adversarios no reconocerán el gesto pues equivaldría “a entregarle el triunfo”.
El texto de Keiko no es solo un gesto audaz, sino que también es un claro reconocimiento de los inmensos lastres con el que se identifica al gobierno de Alberto Fujimori: desde “el respeto irrestricto del orden democrático y los derechos humanos”, hasta su promesa de “nunca más un 5 de abril”. Es tanto un compromiso como un crudo recordatorio.
La semana pasada, Fujimori hizo votos por una primera vuelta entre dos mujeres. Obviamente su deseo va más allá de una reivindicación de género. En FP consideran que el Frente Amplio tiene una plataforma política que comparte tres puntos esencialmente idénticos a los de Ollanta Humala en el 2006 y la primera parte de la campaña en el 2011: una nueva Constitución, postura antiminera y simpatía por el régimen venezolano.
Mirko Lauer escribió el martes 5 en La República que la carta de compromiso de Keiko podía ser leída en clave de una posible segunda vuelta frente a Mendoza, con “una Fujimori ligada a un compromiso democrático convencional versus una Mendoza con una visión ideológica crítica de la actual democracia, y al parecer ningún deseo de modificarla u ocultarla”.
¿Es ese el fondo del partido de estos días? ¿Keiko con un ojo y medio puesto en la segunda vuelta y Mendoza atrincherada en un electorado radical que le ayude a traspasar el umbral?
LA CONSTITUCIÓN Y EL MODELO
Humala declaró el mismo martes que “así como no apoyamos a candidaturas que entrañen un pasado de ruptura del orden constitucional, tampoco apoyamos candidaturas que nos acompañaron al inicio del gobierno y se decantaron en los primeros meses porque tienen una visión de país de estancamiento”.
Marisa Glave, candidata del Frente Amplio con el número 1 al Congreso por Lima y una de las más cercanas colaboradoras de la candidata, reitera que “el modelo ya se agotó y hay que hacer cambios. Lo que hizo el señor Humala es una traición a las promesas electorales que le hizo al Perú. No solo a la primera etapa (de La Gran Transformación) sino también a su famosa Hoja de Ruta”.
Algo de paradójico hay en el recordatorio que hace Humala sobre Mendoza y buena parte del equipo que hoy la acompaña, antes muy identificado con el Consejo de Ministros presidido por Salomón Lerner Ghitis. Este se cayó por el conflicto en torno al proyecto minero Conga, que tuvo en un papel central a Marco Arana, hoy candidato a la vicepresidencia del Frente Amplio.
Glave responde que “el gabinete cayó porque el señor Humala puso a negociar al señor Óscar Valdés (entonces ministro del Interior) y luego lo hizo primer ministro, iniciando una traición sostenida”.
El primer punto es el de la Constitución. ¿Cómo pretender un cambio de la Carta Magna con un Congreso de hegemonía fujimorista?
APRA, ¿REQUIESCAT IN PACCEM,?
Glave insiste en que “tenemos que tener un proceso constituyente” pero añade que todavía se discuten los posibles mecanismos (ver recuadro). “Eso no significa paralizar el país durante un año”, asegura. “Puede haber un debate constituyente y al mismo tiempo gobernar el país”.
Los principales cambios propuestos comienzan por el capítulo económico y el rol subsidiario del Estado. “No hablamos de ningún modelo estrambótico”, insiste Glave. “Chile tiene una actividad económica vinculada al sector estratégico minero en una economía estable y que crece. Lo mismo en Alemania y Francia”.
También tienen en la mira “el artículo de la Constitución que abre la posibilidad de que un contrato-ley se imponga por encima de la soberanía del Estado sobre sus recursos”.
Glave también menciona modificaciones constitucionales sobre la autonomía del Consejo Jurídico del Estado y la muerte civil e imprescriptibilidad por delitos de corrupción. Igualmente la vinculación entre la laicidad del Estado y que “ninguna causal de discriminación sea posibilitada en el país”.
Otras alteraciones del “modelo” pasan por la diversificación productiva y las limitaciones de la actividad minera. “No lo está haciendo el Frente Amplio, sino el mercado global”, dice. “No lo dice una entidad de izquierda, lo dicen el Fondo Monetario y el Banco Mundial. La tendencia de precios bajos de los minerales llega al 2025. Cuando tienes una economía que depende tanto de los precios internacionales, se frena”. Habría que añadir allí los precios desplomados del gas.
Promete que el Frente Amplio no recortará el gasto público y un ambicioso plan de caminos rurales, además de programas intensivos y S/ 10 mil millones de crédito barato para la micro y pequeña empresa. Sectores especialmente impulsados serán el turismo, la agroindustria y ciencia y tecnología.
Alejandro Toledo le preguntó a Mendoza en el debate –y Humala abundó en la materia– sobre el financiamiento de sus programas.
“Nos parece que en el Perú no se pueden recortar los impuestos a los grandotes y decir que esa es la manera de reactivar la economía”, responde Glave. “Este gobierno redujo el impuesto a la renta. En los famosos PRICOS –grandes contribuyentes– esto significó S/ 1700 millones en un año, que no recuperó el Estado y no contribuyeron a la Economía. La plata se la quedaron ellos. No tiene sentido”.
Calcula que para financiar el programa Pensión Mujer bastarían S/ 1,500 millones.
A Fujimori le pesa tremendamente la mochila del pasado. Además, basta revisar su nómina de candidatos y colaboradores para concluir que los actos de contrición no sacan a la candidata de un cuadrante bien ubicado a la derecha. Mendoza, mientras tanto, está parada bajo interrogantes de experiencia, gestión y gobernabilidad.
El resto de actores se posiciona bajo esta carpa. El domingo 10 se conocerá el primer resultado de este delicado acto de equilibrio.
 
En ascenso constante


 
LA REFORMA POSIBLE
Alberto Borea le hinca el diente a una nueva Constitución.
Para Alberto Borea, la Constitución de 1993 es un “ícono de la estupidez de Fujimori”. Y su vigencia somete a los peruanos a su inconfesable mandato: “Dictador mío / que estás en Barbadillo / hágase tu voluntad / aquí en la costa / en la sierra / como en la selva”, parodia Borea.
Borea fue uno de los gestores del Foro Democrático que presentó 1,4 millones de firmas en 1998, exigiendo la convocatoria de un referéndum para el cambio de la Constitución de 1993.
A ese empeño se sumaron las fuerzas políticas de amplio espectro, y fue uno de los factores que articuló a la oposición contra el régimen autoritario que caería dos años después.
Es una paradoja que el cambio de Constitución sea enarbolada solo por Verónika Mendoza y Gregorio Santos en la actualidad.
AGP la desechó de un plumazo en el debate del domingo: “Reformas gaseosas como el cambio de la Constitución tomarían años”, dijo.
“Lo que pasa es que no sabe cómo hacerlo”, retrucó Borea.
De acuerdo al jurista, la reforma constitucional no tomaría más de un año: se convoca a un referéndum para noviembre, se instaura una Asamblea Constituyente en enero y se promulgaría la nueva Carta Magna en seis meses.
Para despejar la posibilidad que la reforma sea tildada de “chavista” y se estigmatice, bastaría con establecer un mínimo de parámetros al momento de la convocatoria: no se podrá promover la reelección; no se podrán recortar los derechos humanos; y no se podrá cambiar el sistema democrático de gobierno vigente.
Así la reforma constitucional quedaría enmarcada fundamentalmente en el capítulo económico.
 

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